28 de mayo de 2015

Paraguas llueven


Hasta paraguas llueven
y sonrisas
todo lo que había arriba está cayendo en forma de lluvia

y se precipitan dioses y ocasos

Todo lo que había abajo se suma también
y ascienden demonios para cuidar algún fuego

es que hay mucho que lavar parece
Hasta paraguas llueven
y entra un narco a la casa del narco 
y allanan la casa de otro narco para que no sea candidato

que lindo
Y meterán preso a un señor que nos hizo perder por una moneda
pero no por eso
por algo menos ruin
por llovizna digamos

Hasta paraguas llueven y 
girondos 
en esta tarde gris

27 de mayo de 2015

Campeón Olímpico de Waterpolo cayó en la adicción y se recuperó


Pedro García Aguado: “Los jóvenes tienen la

oportunidad de evitar el alcohol y las drogas”


Pedro García Aguado, con su ejemplo busca educar a los jóvenes. Foto Marcos Zárate publicado en La Nación
El fracaso puede enseñar una lección fructífera si se le puede dar vuelta el argumento”, dice Pedro García Aguado en una de las tantas máximas a las que acude para dar una conferencia en la que invitó a los jóvenes de distintos colegios a no iniciarse en el camino del alcohol y las drogas en la sede del American School of Asunción (ASA).
Campeón con España en Waterpolo en Atlanta 96, este madrileño desnuda su historia ante un auditorio atento a sus giros idiomáticos, al manejo de la escena, a la calidez con que cuenta momentos mágicos y trágicos como las caras de una moneda, “éxito y fracaso son impostores también”, dirá.
Creo que lo principal es educar a los jóvenes en la responsabilidad y en que sepan que las cosas no siempre son como uno quiere que sean”, apunta y recuerda que las drogas aparecen como bastones para quienes tienen carencias afectivas. “En mi caso fue la separación de mis padres a los 12 años la que fue generándome esa tristeza”, contó en un momento esencial de su conferencia “Un viaje de aprendizaje”.
A los 13 alcohol, a los 16 marihuana y a los 19 cocaina, en el tiempo también LSD, éxtasis, anfetaminas y otras drogas de diseño se presentaron en su vida. “Mis fiestas duraban tres días, no podía parar”, expuso para llegar al punto de ese día 3 de abril de 2003 en que llegó a un Centro de Toxicomanía donde le dijeron lo que le costaba asumir. “Eres un politoxicómano”.
Y es aquí donde aparecen nuevos consejos para los jóvenes: “La parte pre-frontal del cerebro se termina de desarrollar recién a los 21 años, y es más que importante porque es la que ayuda a tomar decisiones. Por eso es mejor no usar las drogas, ninguna bebida te da alas, las drogas ayudan a ocultar los miedos por un tiempo, pero después reaparecen”, expuso.
Ya en un diálogo mano a mano con Mario Ferreiro, que comparte su condicción de adicto recuperado, “Toto” García, llamó a los jóvenes a entender que los padres muchas veces no saben demostrar su afecto o lo hacen de maneras que no se alcnazan a comprender, por lo que se hace fundamental cuidar las relaciones parentales y afectivas. “Siempre se debe despedir a las personas con palabras de amor, porque puede ser la última vez que se las vea”, recordó.
Lleva 12 años limpio gracias a un concepto fundamental: “El adicto le echa la culpa de lo que le pasa a los demás, es fundamental asumir la responsabilidad de nuestros actos”, concluyó.

Un ejemplo
Totalmente recuperado de sus adicciones y tras su formación en Programación Neurolingüistica, Pedro García condujo hasta hace poco tiempo el programa de televisión Hermano Mayor. Asesora en diferentes áreas relacionadas con la adicción, trastornos de conducta en adolescentes y entrenamiento de familias para evitar el fracao escolar desde la organizaón aprenderaeducar.org Impartió más de 200 conferencias en los últimos años transmitiendo los valores positivos de superación personal y respeto a uno mismo. Es autor de varios libros entre los que destacan “Mañana lo dejo” (2008); “Dejarlo es posible” (2009); coautor de “Hermano Mayor, entenderlos es posible” (2010); Aprender a Educar (2014); Los consejos de Hermano Mayor (2014) y su primera ficción Cuaderno de Rebeldes (2014).



25 de mayo de 2015

Periodistas analizaron asesinatos, amenazas y contexto nacional



Llaman a fortalecer las organizaciones para pedir seguridad y mejores condiciones de trabajo
De izquierda a derecha, Ruben Ayala, Jorge Zárate, Andrés Colmán, Eduardo Quintana y Belén Wildner
La necesidad de articularse para conseguir más fuerza en los reclamos de seguridad ante el estado, fue una de las conclusiones del Seminario "La libertad de expresión en Paraguay, situación actual de los trabajadores de prensa" que se desarrolló en esta capital.
Belén Wildner de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) invitó a "fortalecer las organizaciones para hacer efectivos tanto las exigencias en lo que hace a la protección de la vida, como asimismo en lo que tiene que ver con los derechos del trabajo", indicó durante su intervención en uno de los paneles. La representante de la organización internacional remarcó el peligro que representa en la región la concentración de la propiedad de los medios de comunicación.
Santiago Ortiz, secretario general del Sindicato de Periodistas (SPP) requirió la "unidad de los trabajadores de prensa para poder darle más fuerza a nuestras demandas en momentos, donde no solo los periodistas, sino toda la población se enfrenta a la violencia de la narcopolítica". Lo hizo recordando trabajos de articulación que se fueron dando desde el asesinato de Pablo Medina y Antonia Almada con el Foro de Periodistas (Fopep) y la Coordinadora de Periodistas en Alerta. Andrés Colmán y Eduardo Quintana, respectivamente, en representación de los entes arriba mencionados hicieron descripciones de la cruda situación para el ejercicio del periodismo. Colmán recordó que "en vastas zonas del país no existe la libertad de expresión, la gente no quiere hablar ante la grabadora, gente importante, un comisario me contó muchas cosas fuera de grabador, pero no quiso testimoniar para un reportaje sobre Curuguaty", contó.
Quintana pidió reconocer "la diversidad de actores" que fue entregando el proceso democrático señalando que es fundamental darle respaldo al trabajo de los periodistas "porque esta situación nos pone en un rol de mucha importancia" agregó para llamar a la sociedad a la "reflexión y el debate sobre la actualidad".
Rubén Ayala del colectivo Voces que representa a las radios comunitarias recordó la pretensión del gobierno de modificar la ley de Telecomunicaciones sin tener en cuenta la necesidad de garantizar la existencia y el desenvolvimiento de las emisoras. Recordó que hay 80 funcionando en el país contra 200 que se abrigan en el paraguas de la comunicación comunitaria y en realidad son radios de operadores políticos. 
El evento fue organizado por el SPP, la FIP y la Fundación Fiedrich Ebert.

Contratos para TV
Ramón Zalazar en representación del Sindicato de Trabajadores de Radio y Televisión (Sintratel) recordó la necesidad de establecer contratos colectivos de condiciones de trabajo en los canales de televisión. "Tenemos 9 canales de televisión de aire de los que 8 son privados, de esos 4 son del guatemalteco Angel González, otros 3 de Antonio Vierci y un tercero, el canal 13 en el que este último tendría ingerencia, en todos ellos hace falta revisar las condiciones de trabajo", expuso. Apuntó a su vez que la situación en las emisoras de radio "es todavía más complicada, y todavía más cuando nos adentramos en el país, trabajadores que pasan años sin que se les pague la seguridad social, por ejemplo", expuso.

15 de mayo de 2015

Georges Fournial: "Francia es el Robespierre de la Independencia Americana"

El intelectual francés trata en esta exposición de desestimar la “intoxicación” histórica sobre la obra del padre de la patria. La conferencia “José Gaspar de Francia, el Robespierre de la Independencia Americana" fue dada en 1984, en Paris en el marco del Seminario sobre Yo, El supremo, de Augusto Roa Bastos. Fournial, fue durante décadas, secretario de Asuntos Latinoamericanos del Partido Comunista Francés (PCF).
Busto de Rodríguez de Francia en el inicio de la avenida que lleva su nombre. Foto JZ
Me parece siempre imprescindible reaccionar contra una historiografía oficial, la que ha llevado durante más de un siglo y medio a un desconocimiento sorprendente de la vida y obra de José Gaspar Rodríguez de Francia. Como ustedes saben, ese personaje nació el 6 de enero de 1766 en la ciudad de Nuestra Señora de la Santísima Asunción del Paraguay, y murió el 20 de septiembre de 1840 en la misma.

En su aplastante mayoría, los muchos libros y escritos diversos publicados al respecto lo han sepultado bajo una pila de mentiras, inexactitudes, calumnias e insultos groseros. Han hecho de él un personaje raro, único, extraño, misterioso en todo, hasta en la muerte, por haber desaparecido sus restos. Un tirano despiadado, sanguinario, carente de toda humanidad, que sometió a su pueblo durante 26 años al terror más espantoso, aislando además al país del mundo exterior, reservándole al Paraguay la suerte más miserable. Una auténtica intoxicación histórica.

Ahora bien, por lo fundamental, todo esto es falso. Unos cuantos libros silenciados, caídos en el olvido, como el de Tomás Carlyle, lo comprueban. E incluso en ciertas obras de los enemigos más despiadados de Francia se encuentran elementos que contradicen a menudo, al menos en ciertos puntos, las calumnias más difundidas. Sus autores involuntariamente confiesan el carácter tendencioso de éstas. ¡Cómo no recordar que Augusto Comte le dedicó a José Gaspar de Francia un día en su famoso calendario y el comunista cubano Carlos Rafael Rodríguez escribió en 1972 en la revista de la Universidad de La Habana: “El mismo José Martí -llevado erróneamente por los juicios ya hechos sobre José Gaspar Rodríguez de Francia- no supo verlo en realidad como lo que era, como una representación jacobina, revolucionaria, en el Sur americano. Por ello nos habló erróneamente (también los grandes tienen sus errores de apreciación inevitables) de “el Paraguay lúgubre de Francia” sin darse cuenta que quienes habían creado la leyenda del Paraguay “lúgubre” de Francia eran los mismos que hablaban de la Francia lúgubre de Robespierre y de los jacobinos”.

Para juzgar al Supremo tenemos que situar su obra y su vida en el tiempo y en la región del mundo terriblemente perturbada a la sazón, donde le tocó vivir, lo que nos obligaría a matizar más las opiniones hasta ahora formadas arbitrariamente.

Sobre la juventud de Francia, aunque no carece de interés, pasaremos rápidamente: Sus orígenes, puestos en duda por la aristocracia de Asunción para infligirle una especie de discriminación racial; sus estudios en Asunción, primero con los Franciscanos, luego con los Dominicos y sobre todo en el Colegio Real de Montserrat de la Universidad de Córdoba del Tucumán.

Período interesante éste último. Francia estudia allí desde julio de 1771 a la primavera de 1785 con los hijos de las familias más ricas de la región. Sus condiscípulos entonces son porteños, salteños, alto peruanos, y serán más tarde argentinos, uruguayos, bolivianos.

Las nuevas ideas de los enciclopedistas franceses los enardecen. Discuten de “El Espíritu de las Le es”, del “Contrato Social”, del “Diccionario Filosófico”, de los triunfos de los insurgentes norteamericanos y también de Tupac Amarú, cuyo movimiento había dejado huellas en Oruro, en La Paz, Mendoza y Córdoba.

Hay allí jóvenes que tendrán un nombre en la historia, en la historia agitada de La Plata: Juan José Castellí, Mariano Medrano, Francisco Javier de Bogarín, Miguel Ángel Montiel, etc. Ellos todavía no tienen conciencia que después del ganado cimarrón y las vaquerías, la economía de la región se transformaba. Entretanto la ganadería se desarrolla espectacularmente y queda organizada, el capital comercial lo acaparan los mercaderes del interior que monopolizan los granos y comercian con el cuero y las telas mientras en torno a Buenos Aires los grandes negociantes de origen español fundan dinastías riquísimas: los Anchorena, Alzaga, Mateu, Santa Coloma. Los señores de Salta extienden su red comercial al Alto Perú e incluso a Lima, donde venden sus mulas, y los Jesuitas envían sus agentes a todo el Virreinato de la Plata para vender su mate. Es la hora cuando se precisa el choque de los distintos intereses, los intereses de clase: ganaderos, latifundistas, comerciantes de Buenos Aires y las ciudades, negociantes ligados al comercio exterior por la manufactura, artesanos urbanos, pequeña burguesía intelectual que irrumpe democrática o revolucionaria a la sazón, una reducida capa de propietarios agrícolas y chacareros. .

Además, mientras esta juventud estudiaba en Córdoba, fue batido en brecha el régimen feudal en Europa y sus posiciones allende el Atlántico. No están lejanos los días en que caerá la Bastilla, la invasión de Napoleón a España, el despertar de un sentimiento patriótico incipiente entre los porteños contra las invasiones británicas.

Es este clima, de una época crucial, con movimientos de ideas venidas de la Revolución Francesa inminente y de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, que impregnará a Francia sus condiscípulos, marcará su futuro, especialmente a José Gaspar de Francia, quien permanecerá fiel a las ideas de su juventud hasta el fin.

Para empezar, el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, clérigo de órdenes menores, abandona su cargo de profesor de teología en el Seminario del Real Colegio de San Carlos de la Asunción. Eso por sus inclinaciones anticlericales en la enseñanza.

Se hizo abogado, y en esa profesión hasta los autores más hostiles al Supremo reconocen su valor a: toda prueba. Ninguna injusticia mancilla jamás su ministerio, no vacila nunca en la defensa del débil contra el fuerte, del pobre contra el rico. Sólo pagan los que pueden. Se hace pronto de una fama de gran honestidad, de virtud, y sobre todo después del célebre asunto Machaín. Una fama de incorruptibilidad. No resisto la tentación de citarles cómo, dos arios arltes de este proceso, un abogado francés se había ganado la misma reputación de incorruptible con el caso del pararrayos de Saint Oner contra un alcalde oscurantista. Y también en el “proceso Deteuf” contra la abadía feudal de los Benedictinos de Anchy. Su nombre: Maximilian Robespierre. Su busto ocupó siempre Wl lugar de honor en el despacho de José Gaspar de Francia, y guardaba en la cabeza sus ideas.

De 1790 a principios de 1800 litiga algunas veces, pero sobre todo lleva una vida disipada. La corre en bailes populares, con muchachas fáciles, en las algaradas de noches crepitosas, en el juego también. Con la salud resentida por los excesos, se retirará a una finca del Ybiray, comprada con sus honorarios, donde se dedica al estudio y la meditación. Sin embargo no es ajeno a la vida política de Asunción que se hace cada vez más agitada. Puede incluso decirse que desde ese momento se inicia en la vida política del país, terreno en el cual también gozará de una gran fama de sensato y virtuoso. A eso se debe que sea electo a principios de 1808 Alcalde de primer voto de Asunción, Representante del Paraguay a la Junta Central del Gobierno Virreinal en mayo de 1809, a la cual, por otra parte, nunca se integrará. El 24 de julio de 1810 anuncia públicamente: “El Paraguay no es ni un patrimonio de España ni una provincia de Buenos Aires. El Paraguay es independiente. La única cuestión es cómo defender y salvaguardar nuestra independencia contra España, contra Lima, contra Buenos Aires y contra el Brasil.”

Sin lo dicho entonces con toda la intransigencia que lo caracteriza, en presencia de los representantes del poder colonial español, no se comprenderá al Supremo ni su obra en el Paraguay ni su política exterior. A partir de aquí son cinco las fechas que jalonan la ascensión al poder de José Gaspar de Francia:

El Congreso del 17 de junio de 1811, antes del cual obtiene el encarcelamiento del Gobernador Bernardo Velazco, de los españolistas y de los porteñistas del Cabildo, y donde es electo Gobernador de la Junta, de la cual se apartará voluntariamente por titubear ella frente a las reformas económicas y sociales a realizar.

Su vuelta al Gobierno el 1,6 de noviembre de 1812 con más poder y apoyado sobre todo por WI movimiento popular masivo.

El Congreso del 30 de septiembre hasta el 12 de octubre de 1813, que lo elige, con Fulgencio Yegros, Cónsul de la primera República del Sur en el Paraguay, una e indivisible.

El Congreso de septiembre-octubre de 1814 que, constituido en su aplastante mayoría de 80% de campesinos, le hace Dictador Supremo de la República, y finalmente el Congreso del 1 de junio de 1816, que recogiendo las ideas venidas del campo, lo elige Dictador Perpetuo de la República.

“Dictador de los Romanos para salvar el país”, escribió Julio César Chávez. y Arturo Bray, que nunca fue admirador del Supremo, dice: “No va a embozar nuestro Dictador el verdadero carácter de su investidura bajo denominaciones sofisticadas, de estudiada hipocresía. N o se hará llamar Protector o Restaurador sino llana y desnudamente Dictador, sin asomo de eufemismo, y con el agregado de Perpetuo además, para que nadie se llame a engaño.” Y es justamente esto lo que Augusto Roa Bastos le hace decir al Supremo: “Yo soy el dictador de la revolución; las emboscadas de los termidorianos nos acechan a cada paso; hace falta una mano de hierro para conjurarlas.”

Es verdad que José Gaspar de Francia durante toda su vida marcó no sólo la diferencia que había a la época -y más tarde aun entre el dictador y el tirano, sino que esa misma vida es el producto de una lucha constante e intransigente contra los termidorianos del interior y sus aliados de afuera, los girondinos o los “jacobinos a medias” de la Plata, la amenaza portuguesa del Brasil, los agentes encubiertos de la Corona británica, la Francia de los Borbones y ya los Estados U nidos, que merodean por la región desde principios del siglo.

Francia ejerce el poder supremo de 1814 a 1840. Durante estos 26 años su vida es austera, estudiosa, pero de una intensa actividad. Un santo laico, dice Julio César Chávez. Descansa fundamentalmente sobre su subalterno Policarpo Patiño, secretario siempre atento a todo y atareado, con el cual Augusto Roa Bastos escenifica el fabuloso diálogo póstumo de “Yo el Supremo”. Austero consigo mismo, pero también ningún nepotismo, ningún amiguismo. Nada de prebendas para los primos, los pillos y los amigotes. Nada para sus hermanos o sus doce sobrinos y sobrinas.

Muere a los 74 años, el domingo 20 de septiembre de 1840, a la una y media de la tarde aproximadamente, en medio de “un clamoroso lamento de dolor como si hubiese ocurrido una calamidad nacional” escribía, no obstante aborrecerlo, la “Gaceta Mercantil” de Buenos Aires.

Este dictador absoluto dejó a su país un tesoro público enorme, a la inversa del gobierno colonial que sólo dejó deudas y una carroza dorada. Y dejó Francia modestos bienes personales: 2146 onzas de oro acuñado, 97 pesos fuertes, 181 pesos de plata, que en su testamento legaba, incluyendo Las dietas que había rehusado percibir, a los soldados, al Colegio del Seminario San Carlos, a su hermana Petrona Regalada, etc. Pero sobre todo son decenas de ricas Estancias de la Patria, con miles de cabezas de ganado, una armada considerable, el parque de guerra, la biblioteca pública, talleres, manufacturas y almacenes del Estado, lo que lega al pueblo paraguayo, junto a una enorme cantidad de edificios nuevos y otros bienes nacionales.

“No se ha quedado con un solo cuartillo y murió pobre aunque pasaba por sus manos toda la renta de la República”, escribe Jorge Federico Masterman en su libro “Siete años de aventuras en el Paraguay”, no obstante ser la obra de más mala fe, soez y calumniosa que se haya escrito sobre el Supremo.

Ciertos historiadores, señalados por cuatro investigadores soviéticos en la revista “Problemas de la Historia” en 1956, consideran al gobierno de Francia como revolucionario democrático, sostenido por el campesinado y La pequeña burguesía urbana. Y el norteamericano Box adelanta incluso que se trata de un socialismo de estado.

Y es que José Gaspar de Francia reglamentó el comercio y Los precios de los productos alimenticios, confiscó la mitad de las tierras a los latifundistas, las cuales arrendó a pequeños productores, creando además las famosas Estancias de la Patria, haciendas estatales donde comenzaron a trabajar como peones asalariados Los campesinos que no tenían tierras.

Desde ese instante se produce más y mejor, siguiendo normas de un plan estatal. El país, por primera vez, se abastece a sí mismo en cereales y algodón, en ganado, y surgen nuevos cultivos: maíz, arroz, y viandas. Es una reforma agraria radical, la primera del continente. La segunda será mucho más tarde, la de Cuba en 1959.

En tanto que, como afirma Albert Mathiez, el gran historiador de la Revolución Francesa, “la caída de la Gironda es para los campesinos la liberación definitiva de la tierra”, los terratenientes, por el contrario, se convertirán en los opositores más encarnizados del Supremo, coludiendo contra él en conspiraciones que Francia aplastará como termidorianas, los comerciantes, los militares, el alto clero y los grandes funcionarios.

¿ Y la dictadura del Supremo? Un fenómeno histórico progresista, concluyen los cuatro investigadores soviéticos. En el Paraguay de Francia -todos los autores coinciden- el hambre ha desaparecido. Incluso Charles Washburn, embajador de Estados Unidos en Asunción por 1860 y uno de los detractores más feroces del Supremo, lo reconoce. El dice: “Su preocupación mayor fue que las masas no sufrieran más las angustias del hambre.” Hace el Supremo que se distribuya regularmente el ganado entre las familias más pobres. Cuando acontece que una región sufre un cierto rezago económico como cuando la golpea un siniestro natural, los intendentes gubernamentales se movilizan de urgencia para hacer llegar a la población la ayuda del Estado: carne en pie, vacas lecheras, caballos, utensilios, coberturas, ponchos, etc. La administración entonces tiene fama de franciscana y el Supremo ha revisado todo, al centavo casi: la distribución de esos auxilios de emergencia, la lista de los beneficiarios, incluidos los indios Cainguás, Guanás, Mambayas, Payaguás, el ingreso de impuesto la administración de los monopolios del Estado, los precios del comercio exterior y las tarifas aduaneras, pues, a propósito, es falso que el aislamiento político haya cerrado el país a las importaciones e impedido todas sus exportaciones; y también el puerto por donde transitaba hacia el Brasil bullía como una colmena al igual que el de Pilar de Ñeembucú hacia el Plata.

Los funcionarios que Francia quiere, dice, “más leales que cultos y también capaces”, como lo hace hablar Augusto Roa Bastos, son los modestos y fieles inspectores de su política económica. El les da el ejemplo de la integridad y del civismo.

Habiendo comprando un esclavo en 1816 por 300 pesos fuertes, paga escrupulosamente el 4% de la alcabala -impuesto sobre el valor añadido, como se dice ahora en Francia-. Y a partir de 1821 se niega a percibir los subsidios de su cargo para vivir exclusivamente de su modesto pecunio personal.

Parece sobre todo que a José Gaspar de Francia lo poseyó siempre una fiebre de construcción. Ha creado, erigido apenas Dictador Supremo, la institución de las Obras Públicas, con más de 2000 asalariados de todos los oficios. Pone en marcha planes audaces para modernizar y embellecer Asunción y otras ciudades del país. Construye el primer astillero del continente, las primeras carreteras pavimentadas, el primer telégrafo, y proyecta un ferrocarril que, llevado a cabo por su sucesor, será después del de Cuba en’ 1837, el primer ferrocarril del continente. Para reconstruir la capital promueve la primera calera del país, y también las “construcciones-cajas” para alojar de inmediato en cuartos baratos a los pobres de los edificios que había que demoler. Un trabajo enorme porque en unos cuantos años emerge Asunción de esas obras, acabada, aplanada, dividida en cuadras, con calles pavimentadas por primera vez, plazas, monumentos, con reconstrucciones como la del Cabildo que será más tarde la sede del Parlamento; la de la catedral, cuyo maderaje amenazaba con hundirse; se moderniza incluso el sistema de iluminación en la capital, del cual se ocupa el Estado, manteniendo un maestro lamparero, un farolero público y proporcionando 1500 candelas por noche, más de medio millón al año, que vendía al Estado una manera de manufactura a domicilio de las mujeres del pueblo. Al mismo tiempo se inspeccionan y reparan después de las lluvias los caminos provinciales, ensanchándolos y descombrándolos; se abren al uso público también los de los terratenientes. Se reconstruyen y renuevan las ciudades de Pilar de Ñeembucú, Villarrica, Belén, San Isidro, Concepción. En suma, mientras la colonia estaba hecha de adobe y lodo seco, la República con Francia se construye en mampostería. Aparecen también los primeros puentes de su historia sobre los ríos Las Hermanas, Mburicá caré y Montuoso. Se construyó para la defensa nacional, jamás descuidada por José Gaspar de Francia, la fortaleza de Olimpo, la de San Carlos de Apá, de Loreto, de San Miguel y otras. Todo esto sucedía en un país donde no se conocían mendigos ni ladrones.

“Qué hombre más cabal y resuelto” apunta Tomás Carlyle.

Desaparecieron de la administración pública la prevaricación, la holgazanería, la incapacidad. Y Arturo Bray dice: “Odia a los pícaros, a los golfos, a los haraganes.” En el Paraguay de Francia las casas, sin peligro, mantienen las puertas abiertas.

¿Y qué del aislamiento del Paraguay entonces? Procede de la xenofobia de Francia, según la muy respetable “Enciclopedia Larousse”. Es verdad que fuera de Itapúa y Pilar de Ñeembucú -las dos vías del comercio al exterior- el resto de las fronteras están cerradas, guarnecidas por patrullas, fortines y avanzadas que hacen imposible entrar y salir del país excepto por el Chaco, el tórrido y terrible Chaco, a riesgo de morir de hambre y de sed. Es cierto también que el correo proveniente del exterior es casi nulo, que se bloquea en el Paraguay a los extranjeros, algunas veces por muchos años, como le ocurrió al francés Aimé Bonpland, del cual hablaremos más adelante. Y hubo también suizos, ingleses, franceses y monjes españoles. El aislamiento del país entonces es antes que nada político, económico y después total, por último, dentro de los límites ya evocados. ¿Entonces se trata de un patrioterismo barato o de xenofobia? ¿No cabría preguntarse si quien aísla en realidad al Paraguay es el Supremo o sus revueltos e inquietantes vecinos?

Al país en esa época lo circundan las acciones y las luchas violentas de las facciones y de los caudillos del Plata, de la Banda Oriental , de Bolivia, hasta de Chile. Pero es frente al capitalismo británico que Francia extrema su vigilancia.

Inglaterra agita y saca partido de las contradicciones que oponen Buenos Aires a Montevideo y Buenos Aires al interior del país.

Hace del Portugal y su Brasil, así como de los latifundistas y saladeros del Plata la rampa de lanzamiento de sus intereses.

Y también extrema su vigilancia ante los agentes franceses de los Borbones, que después de Jacques de Liniers (originario de Poitiers, llegado a Virrey de la Plata por haber reprimido en 1806 el ataque inglés contra Buenos Aires, y fusilado en 1811 por la Junta Patriótica al rebelarse contra la independencia, operando en ambos casos por cuenta de la política hispanoamericana de Napoleón), viajan mucho en torno al Paraguay, explorando los recursos explotables, esos enviados de los Borbones franceses.

Mantener al país a salvo de la ‘agitación y de la anarquía de sus vecinos y de las ambiciones extranjeras, erigiendo incluso una especie de cordón sanitario y aplicando una obstinada política de no intervención, eso fue la preocupación dominante de José Gaspar de Francia.

Pero no tolera que a la Provincia del Paraguay la domine el unitarismo de la Plata; no se debe olvidar que el Supremo le propuso a Buenos Aires, antes que nadie, una Confederación.

Una Confederación de pueblos libres y soberanos, se entiende.

No se debe olvidar tampoco que la doctrina de río libre fue la bandera de toda su vida; que quiso siempre comerciar con todos, Europa incluida. Precisamente esa política de apertura del Supremo no era favorecida por la estúpida política del Duque francés Armand Emanuel de Richelieu, la del Conde de Villéle y la del Vizconde Francois René de Chateaubriand. Estos dos últimos propusieron en 1823 la creación en América Latina de tres monarquías, en Lima, Buenos Aires y México. Ni tampoco se debe olvidar la doctrina de James Monroe, que contrariamente a lo que pensaron los liberales franceses de entonces; definía ya el patio trasero del imperialismo de los Estados Unidos.

“Estados extranjeros, gobiernos rapaces, ladrones insaciables de lo ajeno”, denuncia el héroe de Augusto Roa Bastos. Y Hugo Campos, otro paraguayo de nuestros días, recuerda en 1970, pensando en su país entregado, que “en los tiempos de Francia y de los López nunca, jamás, las misiones militares extranjeras, los representantes de los monopolios capitalistas yanquis, le impusieron su voluntad a nuestros gobiernos”. Aun cuando para el Supremo los Estados Unidos no eran todavía el peligro principal, se puede comprender la alusión.

Guardar las fronteras, enseñar al pueblo a defenderlas, mantener la seguridad de las carreteras y el respeto de las leyes, es la tarea que asume el dictador, excepción indudable a la época, que “no viene del ejército ni es el caudillo clásico de las montoneras gauchas del Plata, ni un bárbaro como Rosas, sino un hombre culto e instruido”, escribe Sarmiento. Tiene necesidad del ejército pero separa y hasta suprime de los estrados del poder a la casta militar. Nada de mariscales del imperio, pero tampoco generales y coroneles. Unos cuantos capitanes con soldadas muy bajas. En 1822 por ejemplo, 27 pesos fuertes el teniente, 20 el subteniente, 10 el sargento, 7 el cabo. En 1832, unos cuantos pesos más.

Nada de Escuela Militar. Los oficiales tienen que salir de las filas. En suma, un ejército del pueblo donde el reclutamiento no es obligatorio y permanece “unido al pueblo por la justa y santa causa jurada a la República”, dice el Supremo. Otra tradición robespierista más. Un ejército de 3000 soldados de infantería, caballería, artillería, y un escuadrón de lanceros a partir de 1833. En ‘los parques y arsenales 15.000 fusiles y carabinas, 12.000 sables y lanzas, 1000 pistolas, 90 cañones de hierro o de bronce.

Provisto de libros especializados que pertenecieron a su padre, un oficial de artillería, ilustrándose además con los relatos de Napoleón, José Gaspar de Francia se ocupa de todo.

Así del bienestar de sus soldados como de los partes de los Comandantes de las unidades y de la compra de armamentos. Y eso a precio de oro. Las más de las veces a traficantes aventureros, pues si Europa abastecía con armas a otros países de América Latina, no lo hacía con el Paraguay, porque el Paraguay concebía su defensa “por la guerra del pueblo y no por la de la Corte”, como se lo pidiera Robespierre a la Convención.

El estudiante de teología leía a Voltaire. Lo sabemos con precisión por Manuel Belgrano, a quien sorprendió mucho con sus bromas a propósito del filósofo armador y del criado Cacambo del Tucumán, de la novela de Voltaire “Cándido”.

Y una vez que abandonó el Seminario de San Carlos, Francia no practica más el culto religioso. N o se descubre tampoco ni ante la presencia de un sacerdote que lleva la comunión a un moribundo. Y cuando un jefe de un puesto fronterizo le pidió una imagen milagrosa, le respondió: “Para guardar las fronteras los mejores santos son las balas.”

A diferencia de Simón Bolívar, de Miranda, de San Martín, de Sucre y de los otros libertadores, Francia no fue masón. Las logias españolas primero y las portuguesas después (estas últimas creadas en general por el Mariscal Anthelme Junot, quien mandaba las tropas francesas en el Portugal), y las de Montpellier también, fueron creadas para contrarrestar, en franca obediencia al Gran Oriente de F l’3J1ci a, a las logias que seguían a las británicas.

El Supremo estaba al tanto de la orientación política y del origen social de estos masones: señores de la tierra y comerciantes ligados al extranjero por sus negocios, le sobraban razones para desconfiar de los masones monarquistas del Brasil o de los latifundistas y saladeros de Buenos Aires.

Su actitud frente a la Iglesia no procede de ningún modo de la influencia de éstos. La suya es la actitud de un hombre de Estado responsable.

¿Qué hacer -se preguntaba ya Albert Mathiez a propósito de Robespierre- qué hacer para que una política a favor de los Sans Culotte no ofenda a sus creencias? Este era el problema del Supremo. Conjugó con el respeto por Las creencias religiosas y la libertad de cultos, un esfuerzo sostenido contra la influencia de la Iglesia. , Bajo su régimen, es verdad, el Estado no dejó de darle fasto a las festividades religiosas. Multaba todas las ofensas a la religión, les pagaba el viático a los curas y hasta el vino de la misa, pero no admitía el clericalismo. Regulares o seculares, toda la gente de la Iglesia tenía que jurar fidelidad a la independencia de la República, la cual borra y abole la sumisión a Roma y a sus Visitadores. Las procesiones no se hacen sin autorización, excepto en las fiestas sonadas y, por otra parte, se reduce el número de feriados religiosos.

Se cierra el Seminario del Colegio San Carlos, los monasterios también, cuyos bienes fueron adjudicados al Estado.

Secularizados los religiosos, si lo deseaban, a condición que no fueran ni españoles ni porteños. Yeso en un tiempo, recuérdese, cuando el hermano masón Simón Bolívar prohibía la masonería en Colombia y le escribía al Papa León XII una carta sumamente filial, asegurándole su determinación de mantener el catolicismo en esta República.

El publicista francés César Famil, emitiendo un juicio singularmente elogioso para la época sobre la obra económica, social y cultural del Supremo, escribe en 1834: “Sólo le falta a este hombre excepcional la superstición religiosa para que sea el Luís XI de la América.”

Pero la línea política de Francia es otra cosa. Es la que decía Robespierre a la Convención el 18 de Floreal de 1794:

“Fanáticos, no esperéis nada de nosotros; no contéis con nuestro trabajo para restaurar vuestro Imperio.”

¿Cuál es, luego, la obra cultural, puesto que la leyenda afirma que Francia descuidó e ignoró completamente la instrucción pública? Por el contrario, a él se debe que el Paraguay recién liberado impulse la escuela primaria, garantice un sueldo a los maestros (6 pesos fuertes y una vaca al mes para cada uno), otorgue gratuitamente las provisiones escolares, el material de enseñanza e incluso los trajes de los maestros. Hubo entonces 140 escuelas rurales para 5000 alumnos, en un país con menos, entonces, de 200.000 habitantes, con un promedio de 36 alumnos por clase. Oficialmente se enseña en español pero en realidad en guaraní, pues Francia, contrariamente al abate francés Gregoire en la Convención, no quiso “jamás desarraigar el dialecto”, que así llamaba Gregoire a la lengua de Oc, bretón y otros lenguajes regionales de hoy. Y Francia dejó que conservara su lengua materna el pueblo paraguayo.

La devoción que el Supremo experimentó siempre por los libros la deseaba para los otros. Y para comenzar, creó con 5000 volúmenes, en 1836, la primera biblioteca pública de La historia del Paraguay.

Tocaba guitarra, porque él mismo era músico. Al encargar a los mercaderes brasileños de Itapua una cantidad considerable de varios instrumentos llegados de Europa para las bandas y fanfarrias del Ejército, no olvidó agregar 5000 flautitas, una para cada alumno de las escuelas públicas, que tenían que aprender el solfeo y la teoría. Desde 1821 la Escuela de jóvenes aprendices de música contaba con 80 alumnos, todos becados.

Por último, es ese “desalmado” del que hablan la mayoría de los historiadores, quien ordena personalmente a los comerciantes brasileños enormes cargamentos de juguetes para el día de Reyes, confeccionando una lista minuciosa: soldaditos de madera, muñecas de todas clases, animales de cartón, etc.

Y es también leyenda la represión así como el terror que la historia apunta en el pasivo del Supremo. ¿Cuál es la verdad de este personaje que casi todos Los autores, sobre todo Los paraguayos, llaman cruel, vindicativo, excesivamente despótico, torturado por rencores personales? Quizá sea necesario comprender, por ejemplo, que en 1820, mientras la masa del pueblo sostuvo el régimen del Supremo con una especie de veneración sagrada, la oposición que él tuvo que destruir para cumplir su obra era realmente termidoriana. Debe evitar el daño de quienes, con un lenguaje de auténticos emigrados franceses de Coblenza, lo llaman “el usurpador”: federalistas fieles a Buenos Aires, jefes militares excluidos en provecho de oscuros capitanes y modestos tenientes, curas y monjes despojados de su influencia económica y política seculares.

La conspiración de 1820 contra Francia, la de la juventud dorada de las 100 familias, había decidido asesinarlo un Viernes Santo. Esto coincidió con el momento en que Ramírez, el caudillo de Entre Ríos, después de haber traicionado a su jefe José Gervasio Artigas, decidió perseguido con 4000 hombres hasta en el territorio paraguayo. El complot fue descubierto, desbaratado, aplastado, 16 cabecillas fusilados, cerca de 300 personas presas; se le confiscan los bienes a los conjurados y se redobló la vigilancia.

Rubén Bareiro Saguier estima al respecto que el Supremo, yo lo cito, “admirador de Rousseau y sobre todo de Robespierre, cimentó la autoridad de su régimen sobre la doctrina del interés público, lo que significaba sacrificar las libertades individuales por el bien y la defensa de la independencia nacional, amenazada por las ambiciones anexionistas de la Confederación argentina, la política equívoca del Brasil, el peligro español siempre latente y la penetración del imperialismo inglés, que se había establecido en los países vecinos.”

“Sacrificar Las libertades individuales” es cierto. ¿Pero de quiénes? Cuando los enemigos de Francia lo acusan de “expoliar los ricos para favorecer a los pobres”, es decir a la mayoría del pueblo, y “atacar las libertades”, eran las contribuciones impuestas a los españoles separados del servicio militar para defender el país, La demolición de los viejos edificios de los ricos para modernizar La capital, La carencia de una prensa privada ligada al extranjero.

En el Paraguay de Francia, descrito como una horrible prisión, se evoca siempre la represión brutal. Los autores, sin embargo, para 1821, dan unos 350 detenidos, el doble para 1839, y sus estimaciones no van más allá de 800, de los cuales menos de la mitad eran prisioneros políticos. Esto en un país con fronteras amenazadas constantemente y en donde, en consecuencia, era necesario asegurar con mayor vigilancia la seguridad interna. Los fusilamientos: no hay más casi a partir de 1821. En los 26 años de esta “dictadura insoportable”, son 68 los fusilados, contando los asesinos y salteadores. Traigamos a cuenta lo dicho en 1920 por Albert Mathiez, refiriéndose al terror de Robespierre, a título de comparación. El dice: “Hasta el 9 de Termidor, sólo el Tribunal Revolucionario de París pronunció 2500 sentencias, probablemente el doble los otros Tribunales Revolucionario. Y Albert Mathiez, en el momento de su conferencia, agrega que las Cortes francesas de Casación ( la Corte Suprema) han rehabilitado en 1920 a 2700 soldados de la Primera Guerra Mundial fusilados por dar ejemplo únicamente, es decir, soldados inocentes.

En cuanto a Simón Bolívar, de quien nadie dice que fue 1m sanguinario, hizo fusilar en La Guaira 870 prisioneros de guerra españoles, so pretexto de que en esa plaza no había más que una pequeña guarnición y un número muy grande de prisioneros. Y el mismo Bolívar en 1819 felicita a su teniente Santander por haber ejecutado igualmente a 39 oficiales españoles, “a fin de salvar la República”.

A partir de 1830, una vez consolidada su autoridad y desalentado todo complot eventual, José Gaspar de Francia soltaba cada año un número considerable de presos políticos.

“Severidad pero no terror”, dice de este régimen el historiador brasileño Ruy Barboza. Severidad para la salvación pública y la Patria en peligro.

Para ser más completo sobre el personaje y las ideas del Supremo, a fin de ubicarle mejor, haría falta compararlo con los otros grandes latinoamericanos de su tiempo. Hay aquí, sin duda, una investigación a realizar. Me limitaré a señalar, modestamente, los vínculos o la falta de vínculos de José Gaspar de Francia con tres personalidades de la independencia:

Manual Belgrano, José Gervasio Artigas y Simón Bolívar.

¿Porqué esta selección aparentemente arbitraria? ¿Por qué La estimación de Francia por los dos primeros varía y no puede sino aborrecer al tercero?

A Manuel Belgrano lo conoció en 1811. El General porteño residió en Asunción varias semanas como Plenipotenciario de Buenos Aires, después de haber dirigido la desastrosa expedición auxiliadora derrotada por los paraguayos en Paraguari y en Tacuari. Francia no le quitó el ojo de encima durante toda su estancia y así nació una amistad que no dejó de crecer hasta la muerte de Belgrano en 1820. Ambos no dejan de escribirse largas y sinceras cartas durante toda la vida del último.

El Supremo sabe todo de su patriótico y progresista amigo.

Fundador de la enseñanza nacional, autor -corno jurista eminente- del proyecto de una Constitución democrática, promotor de la agricultura argentina, de la Marina, creador de escuelas, defensor de los derechos de los indios. Es un General que da ciudadanos buenos y virtuosos a la patria, mientras el General San Martín forma excelentes militares. No se trata de uno de esos “jacobinos a medias’, que traicionarán el espíritu de la Revolución de Mayo. Se comprende el afecto casi fraternal que le profesa José Gaspar de Francia al saberlo tan identificado con su propio ideal.

Con José Gervasio Artigas la cosa es diferente. No quiso recibirlo nunca personalmente. No Lo vio jamás. Cuando Artigas, el Protector de los Pueblos Libres, vencido, se refugia el 5 de septiembre de 1820 en el Paraguay, es un mal momento: seis meses después de la conspiración reaccionaria del Viernes Santo, de la que se cree tenga nexos con el extranjero. Francia recela de Artigas. Sin embargo Lo acoge con generosa hospitalidad. Le ofrece una residencia honorable y el sueldo de Capitán, antes de conferirle una finca donde este viejo campesino vivirá 30 años. Artigas muere a los 86 años, el 23 de septiembre de 1850, después de haber llorado la desaparición del Supremo. Pero en este caso también, peso a las reservas que guardó frente al exiliado político Artigas, Francia honró al viejo caudillo que incitó a su pueblo a la lucha, a su temple, sus éxitos y, sobre todo, al mérito de una reforma agraria antifeudal, a la construcción de escuelas públicas, a la manera de financiar jacobinamente la revolución popular, a su legislación democrática, a su integridad. No hay duda que la vida y el combate de José Gervasio Artigas a Francia le son próximos. Por ello, de un lado, reserva personal a causa de las amenazas del pasado, pero respeto generosidad para el héroe vencido, el jacobino de la Banda Oriental

Simón Bolívar, eso es muy diferente. Para el Supremo no es más que el militar aristocrático y el glorioso estratega de las Guerras de la Independencia. Nada los acerca. Todo los distancia. Bolívar pertenece a una clase diferente. Su oportunismo de tipo girondino, su vida y la manera de gobernar, el haber hecho, por ejemplo, de sus generales ricos latifundistas, el haber entregado Colombia a la jerarquía romana de León XII, no podía inspirarle a Francia ninguna simpatía. Pero hay algo más grave. Bolívar sueña no sólo con lila Federación de los Andes que se una al norte con México y la América Central dominada por Guatemala, con Cuba también y Puerto Rico al este, al Río de la Plata al sur, sino que está dispuesto a desencadenar la guerra contra el Brasil, contra España misma “para liberar a sus pueblos”, más exactamente para liberar al Paraguay de Francia, esa bestia, esa fiera, como le llama el Deán Funes, agente de Bolívar en Buenos Aires.

La liberación del francés Aimé Bonpland era el pretexto de Bolívar para invadir el Paraguay. Naturalista viajero, amigo de Alejandro de Humboldt, enviado a la Plata en 1817 utilizando la misma careta que los otros agentes de los Borbones, quienes solían establecerse también como comerciantes, gracias a Pedro Saguier que era el hombre de la red de los Borbones en Buenos Aires, Bonpland llegó fraudulentamente al Paraguay, fue bloqueado en el país y se convirtió durante años en un gran ganadero, agricultor e industrial rico, pero para el resto del mundo estaba encerrado en las húmedas lozas de una mazmorra, de modo que Bolívar, Humboldt y otros desencadenaron en su favor una clamorosa compaña mundial, extraordinaria para la época.

La verdad es que, como lo comprueban documentos dados al pie de nota por Augusto Roa Bastos en “Yo el Supremo” (y existen otros documentos) Simón Bolívar realmente proyectó invadir el Paraguay por la ruta del Pilcomayo. Pero no para solicitar del Supremo únicamente la liberación de Bonpland, que no dejaba de escribir a sus amigos sobre su salud floreciente, sus facilidades en el país, sus logros financieros, su prosperidad. N o, sino para derrocar a quien Bolívar consideraba un tirano odioso, porque era un revolucionario que él no comprendía, con concepciones diametralmente opuestas a las suyas.

Saben ustedes que el texto de la carta de Simón Bolívar a Francia existe; ha sido dado al pie de página por Roa Bastos y contiene cosas muy reveladoras. Por ejemplo, se dirige al Señor Dictador Supremo del Paraguay, pero en el texto de la carta dice que de ningún modo es posible causar perjuicios a ” la Provincia” del Paraguay, y el Supremo no podía, evidentemente, aceptar que se trate de provincia al Paraguay, pues ya hacía años que era una República independiente.

Pero hubo una querella a propósito, entre periodistas o entre historiadores. En su carta al Supremo, Bolívar le dice que para conseguir la libertad de su queridísimo amigo Bonpland “yo sería capaz de marchar hasta el Paraguay y sólo por libertar al mejor de los hombres y al más célebre de los viajeros”. Dice “y sólo por libertar… “. La disputa entre los historiadores es “solo” con tilde o sin tilde. Porque es muy diferente, como ustedes lo entienden. En realidad, fue con tilde, pero no solito, y la prueba reside en lila carta de Bolívar a Santander, que se encontraba entonces en Lima, y en la cual Bolívar le indicaba: “La mejor ruta para ir al Paraguay es la ruta del Pilcomayo”. Así pues, las cosas son claras.

Amistad, entonces, con Manuel Belgrano; respeto y generosidad para José Gervasio Artigas; pero recelos patrióticos contra Simón Bolívar, lo que corresponde muy bien con las ideas y el carácter íntegro e intransigente del Supremo: director de la Revolución, como él lo pidió, para un país amenazado por los termidorianos.

Lo dicho por el historiador francés Jean Massin de Robespierre, conviene también a José Gaspar. El dice: “Los termidorianos lograron imponer a una larga posteridad la pintura de la víctima que les convenía difundir. Una pintura, no! Una máscara, hecha sólo con colores muertos. La obra maestra del asesinato póstumo.”

No me ha guiado aquí, en esta charla que acabo, ni la neutralidad ni un gran comedimiento. He querido propiciar la investigación, tratando de ser objetivo. Durante más de siglo y medio se han reiterado, haciendo caso omiso de sus orígenes dudosos y de las razones de clase, todas las calumnias, murmuraciones, falsedades insidiosas. Todo el cinismo de los infundíos de salón de Asunción, de los latifundistas, de los girondinos de la Plata y de más allá. Me parece que ahora nos conviene saber cuál es la verdad, mostrar cuáles son las raíces profundas de la impostura. Por esto no me halaga ser imparcial. Al contrario, torno partido, para tratar de contrarrestar, aun cuando mi voz sea débil y’ no tan autorizada, el cúmulo de adulteraciones históricas que desfiguraron al Supremo, y con él a su pueblo.

Tengo que añadir que ese dictador, a diferencia de los tiranos de su época y de la nuestra, redacta un semanario que leen y comentan entre sí jueces y administradores, con una repercusión que llega a todos los rincones del país, para que el pueblo conozca y apoye su política y sus ideas.

Recibe en audiencia y escucha a los humildes en el Palacio presidencial. Sostiene, comno Robespierre una vez más, que los únicos ciudadanos de la República son los republicanos, y que, como reza el catecismo patriótico, “quien no es patriota es la moneda falsa mezclada a la buena.”

El francés Dumersay (no un amigo del Supremo) escribía en 1862 que Francia “le había demostrado al pueblo cómo podía conquistar su independencia y, enseñándole el difícil arte de la disciplina, le había otorgado los medros para conservarla.”

Estos méritos no son bagatelas, pero como se trata de un personaje mal conocido o desconocido, quizás se juzguen aventuradas o poco convincentes mis referencias a Robespierre.

Saben que vamos a celebrar en Francia, dentro de cinco años, el bicentenario de la Revolución Francesa. Les hago notar al respecto que en la ciudad de París nunca hubo una calle o una avenida o una plaza Robespierre, ni Marat, ni Saint Just, lo que significa que la burguesía francesa siempre escoge a sus revolucionarios y no a los otros. Ocurrió igual en el caso del Supremo, supongo, con la historia oficial en el Paraguay y en otros países.

¿Porqué, entonces, insistirá tanto Augusto Roa Bastos sobre los enemigos termidorianos de su personaje, sino para que nadie se equivoque? Y aun cuando esta concepción del Supremo no como un “robespierista” sino de “el Robespierre de América” no cuenta con la adhesión de los historiadores, dado el estado actual de sus conocimientos, están obligados a mejorar la avalancha de ideas hechas y de juicios temerarios en que han sumergido a José Gaspar de Francia, porque han actuado en ese sentido todos los cómplices ideológicos de quienes en otros tiempos no titubearon en hacer desaparecer sus restos mortales.

La terminología heredada de la Revolución Francesa en los textos latinoamericanos no traduce siempre exactamente los fenómenos políticos semejantes. N o obstante, cuando el Supremo vitupera a los “termidorianos”, no combate únicamente a Los enemigos de Robespierre, sino a todos los que -en el Paraguay así corno en Buenos Aires- traicionan los ideales revolucionarios y patrióticos. Y cuando él considera que su amigo platense Manuel Belgrano no es un ‘jacobino a medias” como algunos otros bonaerenses de la época, es para rendir homenaje a un revolucionario sincero y fiel a las ideas de su juventud.

RESPUESTAS A ALGUNAS PREGUNTAS DEL PÚBLICO

— Yo pienso, efectivamente, que todas las calumnias y los infundíos extendidos por escritores, periodistas, diplomáticos que se encontraban en el Paraguay durante la dictadura de Francia, y en los años posteriores (como Washburn y Masterman) han contribuido a dar esas imágenes falsas del Dictador Supremo.

Eso llegó a todos los países de América Latina. Supongo, por ejemplo, que en la enseñanza de historia en la Argentina, en el Brasil, en el Uruguay de ahora, y sobre todo después de la guerra de la Triple Alianza, no se habla mucho del papel de unos y otros países. Y en el caso de Francia, lo trataron como se trata aquí a Robespierre, a Marat, a Saint Just, es decir, a los revolucionarios verdaderos, como lo he recordado. El compañero Carlos Rafael Rodríguez, de Cuba, comunista eminente y muy conocedor de las cosas de América Latina, puede constatar que el propio José Martí se equivocó, no sabiendo las cosas, sin información.

Incluso voy a ir más lejos. El desconocimiento va desapareciendo muy lentamente. Hace apenas 15 años, quizás 10 años, los cuatro investigadores soviéticos que he citado ya, se equivocaron también, diciendo en una revista soviética que la dictadura de Francia fue apoyada por el clero y los hacendados, por los latifundistas. Ellos han corregido después. Ellos han estudiado más profundamente y han rectificado su juicio, como lo he citado. Por eso no hay que extrañarse que un poeta chileno como Neruda no sepa más que la generalidad de la gente.

–El caso de Bonpland. He citado a dos franceses que tuvieron un papel en América Latina en esa época. El de Jacques de Liniers. Jacques de Liniers era un ex oficial de Napoleón 1, que en Buenos Aires estaba encargado de dirigir a los espías de Napoleón -que tenía muchos en América Latina- porque Napoleón I tuvo una gran política latinoamericana.

La cosa es un poco rara y quiero explicar. Napoleón había invadido España, destruido La potencia de La monarquía y su poderío colonial, su influencia en América Latina. Su sueño fue conquistar o recibir las colonias españolas para Francia. Y por eso encargó a sus espías y al Mariscal Junot de formar Logias masónicas, de obediencia francesa, para combatir a las de obediencia inglesa o escocesa. Eso fue hecho. Y, por ejemplo, en Coimbra, en la Universidad de Coimbra, en Portugal, como en La Universidad francesa de Montpellier, hubo logias constituidas por el Mariscal Junot y en Montpellier por su esposa la Duquesa de Abrantes. Y los hijos de estancieros portugueses que estudiaban en esas dos Universidades, de regreso a su país, difundieron las ideas de las Logias francesas, constituyeron logias, y de ese modo poco a poco se extendió la masonería portuguesa allí, La masonería brasileña, de modo que el Regente Joao II fue Gran Maestro de La masonería en el Brasil.

“Yo el Supremo” también habla del otro personaje, Bonpland. Era un verdadero sabio, un naturalista, tenía muchas capacidad científica, había sido el amante de La Emperatriz Josefina, “la gran puta Josefina” como dice Roa Bastos, y después se le envió a América Latina y viajó mucho con Humboldt y otros y conoció a Simón Bolívar en París, en Los salones de la aristocracia del Imperio parisino, entre los años 1803-1804. Después hizo grandes recorridos por América Latina, pero durante la dictadura del Supremo fue a Buenos Aires, donde permaneció bastante tiempo, y salió hacia el Paraguay ilegalmente. No fue detenido en una cárcel, sólo fue internado en una gran finca que se le regaló, en realidad, y donde quedó 8 años y vivió muy bien. Fue industrial, fue boticario. Tuvo una gran fama en el país, pero en Europa, incluso en las monarquías, la Academia de Ciencias Francesa, la Academia del Reino Unido, el Emperador de Hungría, todos se movilizaron. De Bonpland hicieron algo como otros hicieron hace unos cuantos anos por Soljenitzin, por ejemplo, o por Abouchar hace poco. Un ruido enorme. y finalmente eso desembocó en la carta de Bolívar.

Nada más.

–José Gaspar de Francia cerró el Colegio de Asunción.

No fue más un colegio dirigido por los Dominicos. Había cambiado; se puede decir que fue un colegio libre, pero Laico, lo que corresponde a las escuelas privadas de hoy por ejemplo, con programas conformes con el ministerio de Educación, pero además, y para los alumnos que lo quisieran, con educación religiosa. Nada más.

10 de mayo de 2015

Paraguay: Un millón y medio de pobres y mayor concentración de riqueza

Según datos de 2014 más del 22% de la población paraguaya vive bajo el nivel de pobreza. El aumento de 14,6% de los ingresos del quintil más rico contrasta con la casi nula evolución de los sectores más bajos de la escala social.
En materia de mortalidad materna, acceso a la vivienda y educación básica Paraguay está entre los últimos países de América Latina según el IPS.
En materia de mortalidad materna, acceso a la vivienda y educación básica Paraguay está entre los últimos países de América Latina según el IPS.



La pobreza total en Paraguay aflige al 22,6% de la población. Se trata de un millón 536 mil personas que no alcanzan los ingresos suficientes para siquiera alimentarse. De ese grupo unas 710 mil personas están en pobreza extrema y representan un 10,5% del total de población. Así lo reveló la Secretaría Técnica de Planificación (STP) al dar a conocer los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) 2014. El ministro de la STP, José Molinas, aceptó que la pobreza extrema no se redujo en los últimos tres años: “se mantuvo estable”, informó.
El funcionario admitió que “no tenemos mucho de que alegrarnos porque siendo un país importante, un líder en la producción de alimentos, no podemos tener tanta gente en pobreza”. Molina expuso durante una reunión con representantes de la prensa y miembros del Consejo que evalúa las estadísticas oficiales.
Durante el encuentro se reveló un dato que expone la concentración de la riqueza en este país: el aumento de 14,6% de los ingresos del quintil de los más ricos contra la casi nula evolución de los ingresos de los pobres y de los sectores medios de la sociedad. La información se completó con una leve disminución de la pobreza urbana en 2014 y un también leve incremento de la pobreza rural.
“La idea era reducir la pobreza con políticas que alentaran la construcción de caminos y viviendas para que la gente, especialmente la población rural, pudiera encontrar un trabajo rural no agropecuario”, expuso Molinas. Admitió que de las 7.600 viviendas que se pensaban construir, se iniciaron 6.800 y sólo se terminaron 555.
El Ministro destacó el proceso por el que se pudo censar a las 125 mil familias más pobres del Paraguay. La meta asumida por el Gobierno para este año era reducir la pobreza extrema al 9,4%.

Contundencia
El Gobierno también dio a conocer que el desempleo es de 7,4% y la subocupación de 19,9%. Un dato significativo es que el 10% de los niños entre 10 y 14 años trabajan. Las cifras oficiales indicaron además que sigue siendo alto el porcentaje de niños que no tienen cédula de identidad, aunque se redujo de un 24 a un 23%. Apenas 8,5% de la población tiene 10 y más años de estudios.
Los datos económicos y sociales de la Encuesta Permanente de Hogares también indica que menos del 30% la población tiene acceso al seguro médico. Un 68,7% tiene movilidad propia, una cifra que registra el impacto de la motocicleta en la vida nacional; 87% tiene heladera y 44% tiene acceso a la televisión ya sea por cable o por antena parabólica.
La EPH considera como personas en situación de pobreza a aquellas que residen en hogares cuyos ingresos son inferiores al costo de una canasta básica de consumo y distingue entre tres zonas diferentes para evaluar el costo de vida: Asunción y su área metropolitana, el resto de ciudades y el área rural.
Así, en la capital y su cono urbano se consideran pobres las personas cuyos ingresos mensuales son inferiores a 626.159 guaraníes (unos 130 dólares) y en extrema pobreza a quienes no llegan a los 372.029 guaraníes (77 dólares) por mes. Para las áreas rurales, el umbral de pobreza total baja hasta los 386.388 guaraníes (80 dólares) mientras que el límite de la pobreza extrema se sitúa en 264.185 guaraníes (55 dólares). En base a estos criterios, el informe concluye que 870 mil personas son pobres en el área rural y 659 mil en las ciudades.
La administración del presidente Horacio Cartes invirtió unos 700 millones de dólares en programas vinculados con la pobreza extrema y tiene previsto superar esa cifra este año, según la STP, escasos recursos si se tiene en cuenta la gravedad de la situación y que el Presidente asumió prometiendo un “combate a la pobreza” que está lejos de verificarse en los hechos.

Oligarquía
“Sólo el 1% de la población progresa en Paraguay”, sostuvo el sociólogo José Carlos Rodríguez en su estudio “La insoportable desigualdad del Paraguay”. Allí consideró que “la extrema desigualdad es el rasgo que mejor define nuestro infortunio como nación, como cultura y como sociedad” y explicó que ese grupo de la sociedad pasó de ganar 1.200 dólares por mes en los inicios del siglo XXI a unos 4 mil dólares en el mismo lapso.
Como segundo grupo, aparece un 9% de la población a la que el estudioso llama “los acomodados” que pasaron de ganar 280 dólares a unos 800 por mes. En tanto lo que podría llamarse como clase media un 40% de la población pasó de 80 dólares en 2000 a unos 280 dólares cifra que no alcanza “ni al salario mínimo”, expuso. La clase popular, poco más del 50% de la población pasó de tener ingresos de 24,5 dólares a un total de 100 dólares.
Un artículo de la revista Economía y Sociedad , del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), señaló que “todos hemos mejorado nuestros ingresos pero los más ricos mejoraron mucho más mientras que los más pobres mucho menos. Y eso no es todo lo malo: hay algo peor, habíamos tenido una leve mejoría en los últimos años entre los años 2000 a 2013 y volvimos a empeorar en 2014”. El texto señala que “nuestra enfermedad crónica, la desigualdad, está empeorando de manera intolerablemente injusta. De continuar así, no nos depara ningún futuro. En esta orientación, como pueblo, no tenemos futuro. Salvo, el infortunio”, expuso.
Ante el aluvión de cifras desfavorables el Gobierno recurrió a un informe del Índice de Progreso Social, una encuesta privada que contrató el año pasado. Así pudo exponer que el país avanzó 16 lugares en el ranking de esa organización. En 2014 Paraguay ocupaba el puesto 72 del ranking y hoy se encuentra en el puesto 56.
A pesar de ello, según el Índice, las principales áreas de alerta para el país son la mortalidad materna, la vivienda y el acceso a la educación básica, en los que Paraguay se encuentra entre los últimos cinco países de América Latina, y la corrupción percibida, que ubican al país entre los 15 últimos a nivel mundial.
El mejor desempeño relativo de Paraguay se debe a mejores puntajes que el país obtiene en la dimensión de “oportunidades”, especialmente en medidas de derechos personales, tolerancia e inclusión, donde ocupa el puesto 25 en el mundo.
El Índice de Progreso Social de 2015, que califica en base a su desempeño social y ambiental, fue creado por un equipo cuyo asesor principal es Michael Porter de la Harvard Business School. El informe fue realizado por la Social Progress Imperative en conjunto con la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés).

Cartes compró el Grupo Nación de Comunicaciones
La empresaria Sarah Cartes, hermana del Presidente fue presentada como nueva dueña del Grupo Nación de Comunicaciones, responsable de los diarios La Nación y Crónica y de las radios 970 en amplitud modulada (AM) y Montecarlo (100,9) en frecuencia modulada (FM).
Actores políticos y de organizaciones sociales recordaron la expresa prohibición que establece la constitución a los propietarios de medios ser candidatos a la presidencia y sugieren que detrás de la compra de estos medios puede estar el afán reeleccionista del presidente Horacio Cartes.
El grupo seguirá siendo dirigido por su anterior propietario y actual presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), Alejandro Domínguez Wilson Smith, que según dijo se ocupó “especialmente” de garantizar que se abonen las obligaciones previsionales del medio, que debe más de 11 mil millones de guaraníes (unos 2,2 millones de dólares al cambio actual) al Instituto de Previsión Social (IPS). Sobre el tema existe una demanda planteada por el IPS actualmente en espera que el Grupo Nación presente un plan de pagos acorde.
En la presentación Sarah Cartes saludó a los trabajadores, anunció que no habría despidos, que habría una “continuidad” en la línea editorial del Grupo y en especial del diario La Nación, especializado en temas económicos y de negocios. Dijo también que seguirían los periodistas que están al mando de las redacciones de los distintos medios.
El Sindicato de Periodistas de Paraguay (SPP) señaló: “estamos en la obligación de estar vigilantes ante esta situación y ante las posibilidades de despidos que si bien se descartaron de palabra pueden ocurrir cuando los administradores de Sarah Cartes comiencen a ocuparse de las cuentas y, algo trascendental, de la cuestión editorial de las empresas”. Pidió también estar “en alerta antes las cuestiones editoriales y de conciencia que puedan comenzar a plantearse ante el vínculo de la propietaria con el presidente de la República, Horacio Cartes, a pesar de las promesas de que se respetará la libertad de expresión y de temática que caracterizaron al grupo”.
Desde Asunción, Jorge Zárate.

7 de mayo de 2015

Acribillaron a Magdaleno: No vale esperar hasta que asesinen al oligarca

Magadaleno Silva, mafioso acribillado.

 Magdaleno Silva fue un mal tipo, un mafioso que secuestró la palabra, los actos de su gente, se lo recuerda haciendo gala de su prepotencia cuando el Sindicato de Periodistas (SPP) fue a reclamar la aparición con vida de Enrique Galeano a lo que el consideraba su feudo: Yby Yau.
A pesar de ello nadie se merece una muerte así, por sobre todas las cosas, una sociedad pacífica, con la mayoría pasando hambre y pobreza, con los que tienen trabajo haciendo lo que pueden para llegar a fin de mes, no se merecen que encima venga la mafia a enseñorearse y teñir todo con el escarlata de la sangre.
La comunidad de Yby Yau reclamando justicia para sus muertos y desparecidos, muchos de ellos habrían sido sentenciados por Magdaleno Silva, uno de los primeros representantes de los narcos en el Congreso.
La oligarquía montó Curuguaty para evitar la recuperación y el reparto de las tierras públicas porque las quería para su agronegocio criminal.
Apañó un Golpe de Estado Express, un gobierno miserable y ladrón como el de Florerico Franco y dejó el camino libre para que Horacio Cartes comprara un partido y desplegara el más grande operativo de compra de votos que se haya visto en las elecciones generales.
Ahora tiene esto.
La muerte enseñoreándose.
Silencian las muertes de los dirigentes campesinos, avalan el absurdo de que se moleste a un luchador notable como el obispo de Concepción, Pablo Cáceres Aquino, el querido Pai Pablito, por contar nomás lo bestiales que son las Fuerzas de Tarea Conjunta (FTC).
Allí en Concepción, donde hay policías y militares para molestar a los asentamientos campesinos, no los hay para controlar a las verdaderas mafias, a los narco sojeros, narco ganaderos, a los que apadrinan esos grupos criminales que disfrazados de guerrilla aparecen siempre que el poder los necesita.
Ya nos advirtieron en Canindeyú con el asesinato de Pablo Medina y Antonia Almada, ahora lo confirman con la muerte cruda de Magdaleno Silva, vinieron a extender su mundo porque imaginan que desde el poder, nadie les puede objetar el método.
Es importante salir a la calle a enfrentar esta situación, despojarse de la cobardía sembrada por el stronismo y mantenida férreamente por el 3% de los dueños del 88% de las tierras, estos malditos con nombre y apellido.
La oligarquia despertará recién cuando la mafia les brinde la sangre de uno de los suyos derramada en la calle o en el campo. Antes seguirán pretendiendo que se está en el paraiso de los inversores extranjeros y todas esas macanas que no se cree nadie en el mundo.
Pya guasu paraguayos, o volverán el exilio y todo lo peor como castigo por no haber ejercido el derecho a librarse de la opresión.


Jorge Zárate

4 de mayo de 2015

Unas 10 mil personas marcharon contra privatizaciones y precarización laboral

El Congreso Democrático del Pueblo (CDP) prepara una Gran Marcha para el 18 de mayo próximo. Foto de Pánfilo Leguizamón, publicada en La Nación. 

Viene marchando portando un cartelito que resume lo que todos sienten y lo que increíblemente la dirigencia sindical no alcanza a concretar: “Por una sola central obrera”, pide desde esa cartulina Rubén Ortíz.
Rubén Ortíz hizo cartel un clamor popular. Foto de Rufo Diana
Los empresarios están unidos, la única forma de disputar los derechos de los trabajadores es con la unidad, es algo básico, elemental que parecemos no entender”, dice y continúa la marcha por la calle Estrella.
Son unas 5 mil personas las que reunió el Congreso Democrático del Pueblo (CDP) que reúne a 30 movimientos sociales, sindicales, campesinos y partidos de izquierda que hicieron el primer turno ante el panteón, de 7 a 10 considerando este acto como un preparatorio para la Gran Marcha que realizará este equipo el 18 de mayo sobre esta capital.
La plenaria de Centrales Sindicales, reúne a 7, partió a esa hora desde la Plaza Uruguaya para llegar hasta el Panteón, y coronar el segundo turno de protestas con otras 5 mil personas protestando en la ciudad.
Las consignas son las mismas que se vienen acumulando como plataforma para una nueva huelga general: reajuste salarial, no a la persecución sindical, derogación de la ley de APP (Alianza Público Privada), defender el reparto solidario en el Instituto de Previsión Social IPS y la eliminación de la matriz salarial para los funcionarios públicos
La huelga general sería el 27 de agosto y será por 72 horas, según expuso Aldo Snead, secretario general de la Central Unica de Trabajadores (CUT) de acuerdo a la propuesta sobre la que se está trabajando.
El salario mínimo vigente no se corresponde con el costo de una vida digna; hay un porcentaje alarmante de trabajadores que ni el salario mínimo cobra, no cuenta con el seguro social de salud y jubilación -que ha dejado de ser un derecho para convertirse en un privilegio-, e incluso las 8 horas de trabajo y los derechos adquiridos son constantemente pisoteados por las patronales y el Estado”, recordó Julio López de la Confederación de la Clase Trabajadora (CCT)
Santiago Ortíz, secretario general del Sindicato de Periodistas (SPP) cerró el acto recordando que “sólo la unidad y la lucha permitirá derrotar al modelo hambreador, garantizar la libertad sindical y dejar atrás las pretensiones de privatizar los bienes públicos”, indicó.
Luego los contigentes se fueron desmovilizando portando su colorido, su algarabía a pesar del duro cuadro social que se padece. La ciudad vacía, ese centro de poder que suele hacer oídos sordos quedó con un eco de la protesta sembrado entre los árboles de ese extraño verde que deja el abril.
Jorge Zárate

Paraiso de empresarios
Paraguay es hoy un paraíso para los empresarios a quienes (el presidente Horacio) Cartes pide que usen y abusen de sus riquezas, pero un verdadero infierno para las y los trabajadores que nos vemos obligados a sobrevivir haciendo malabarismos”, expuso la CCT. “La realidad nos impone que caminemos -mas allá de las diferencias que puedan existir-, todos los sectores sindicales, campesinos, estudiantiles, barriales, populares, incorporando a los partidos políticos que se reclaman clasistas y socialistas. Finalmente, nos vemos obligados a alertar también, que las o los dirigentes que se burocratizan en los sindicatos o en las centrales sindicales, sólo debilitan a la organización y no pocas veces están sospechados de usar y abusar de sus cargos. Es necesario, por ello, forzar que los organismos de control y moral funcionen, para que sean controlados y sancionados los dirigentes que atentan contra la democracia obrera. La burocratización es un mal que debemos extirpar de nuestras filas”, agregó.