29 de diciembre de 2016

Puerto Falcón y el retorno de cada fin de año

Puerto Falcón y sus reiteradas imágenes de fin de año. Fotos de Christian Meza, publicadas en La Nación.
Sixto Brítez tiene ese extraño acento porteño que desarrollan los que se fueron directo desde tierra adentro hasta la gran Buenos Aires. “Estamos acostumbrados allá, pero venimos siempre, dice este carapegüeño de Tajy Loma, que es encargado de edificios. “Vengo cada año, estoy en Villa Urquiza allá”, dice y la última palabra con ese sonido “ye” es casi un código con su hijo Alan, al que trae a visitar la familia, en ese bello lugar del centro del país.
Las filas de colectivos se vienen sucediendo durante toda la semana y según Jonás Gómez, chofer de La Santaniana, este año hay más servicios. “Nosotros estamos teniendo de 22 a 25 servicios por día en estas fechas, cuando el año pasado hicimos 15, 16, 17, vamos a tener servicio el 25 de diciembre, 15 coches!, cosa que el año pasado no tuvimos”, cuenta y se refresca con tereré. “Se está moviendo más gente desde Buenos Aires hacia el país y de acuerdo a lo que vamos escuchando, muchos vienen para quedarse”, dice.
“Está duro allá desde que asumió el presidente (Mauricio) Macri la cosa está más difícil”, dice Priscila Arce que se fue hace 16 años de su Ytororó natal. “Trabajo en una casa de familia desde aquella época y siempre pienso en volver, ahora voy a preguntar lo de los documentos para los estudios de él”, dice señalando a su hijo Santiago Villaverde, que tiene 12 años y que es argentino. 

Quejas y reclamos
El sol quema y hay que hacer la fila por un rato bajo sus caricias. “Todos los años la misma historia, esperamos 4 horas para poder hacer el chequeo, los papeles, es una vergüenza, podrían poner más casillas, el baño es una cosa que no se puede creer… No da gusto!”, se queja Leoncio Sánchez. Está con su esposa Nilza Gamarra y sus dos hijos Luján y Rubén. El puesto de la Dirección de Migraciones trabaja con tres ventanillas. Los funcionarios no dan abasto y por lo visto, a nadie se le ocurrió la posibilidad de montar puestos móviles adicionales para agilizar el tránsito, trabajar la posibilidad de que la lista de pasajeros funcione como un documento digital, en fin, una multiplicidad de soluciones que están disponibles, pero que no se aplican, por burocracia, desdén, indolencia.
Hay gente trabajando para agilizar el trámite de los camiones, cuenta un funcionario de Aduanas como haciendo una descarga, hay obreros reparando la vereda que lleva al paso peatonal del puente fronterizo. Por allí camina Sophia Cousne, una turista francesa que pasó 4 días por Paraguay en su tour que ya lleva 3 meses por toda Sudamérica. “Es muy lindo el país, buena su gente, vi nomás mucho turista desesperado por comprar cosas, es poco lo que puedo decir”, cuenta y acomoda la mochila para seguir viaje a Córdoba donde espera pasar la navidad.
Baja otro contingente de un bus de 2 pisos, el calor del mediodía agobia, los camiones hacen unas maniobras extraordinarias, los automovilistas se quejan, los cambistas hacen pequeñas diferencias, los vendedores ofrecen y ofrecen, el paisaje de la Aduana de Falcón parece repetirse siempre.
Jorge Zárate

26 de diciembre de 2016

Vida y obra del restaurador de pesebres del Mercado 4

Bruno Mendoza en su taller de restauración. Fotos de Fernando Riveros, publicadas en La Nación


"Se llama Bruno Ariel Mendoza y entre octubre y diciembre se transforma en uno de los artesanos más demandados del Mercado 4. Todo por un oficio que que vino a su encuentro hace 7 años, por esa serie ocurrencias que llamamos casualidad.
El hombre restaura las figuras del pesebre que se rompen por las cuestiones más insólitas que al destino se le puedan ocurrir. “Las últimas figuras que vinieron se cayeron con las tormentas”, cuenta desde su especial taburete, entre piezas, masillas, resinas, donde repara, mientras conversa, las alas de un ángel caído.
Y por increíble que parezca, son los querubes los que más trabajo le dan. “Es la pieza que más se rompe, entiendo por el difícil equilibrio que tienen a causa del tamaño de las alas, lo cierto es que siempre estoy trabajando en alguno, ya sea pequeño, mediano o grande”, cuenta.
También aparecen reyes que han perdido la cabeza y algún José despintado o una virgen lastimada por el tiempo o las travesuras del pequeño de la familia. Igual, la práctica lo llevó a reparar piezas de grandes artistas y hasta un niño de porcelana italiana bendecido por el papa Francisco.
“Cuando más difícil es, más me atrae el trabajo, es como un desafío”, dice y cuenta de la vez que un hombre le trajo una taracea de Hugo Pistilli para reparar las manos de un Cristo, o la más extraordinaria en su anecdotario personal. “Un señor italiano que me trajo un niño de porcelana, que estaba en un cofre especial y que había sido bendecido por el Papa. Nadie se animaba a tocar la pieza o le querían cobrar demasiado. Acepté el desafío, lo reparé y el hombre de tan contento, me pagó 500 mil guaraníes…! Yo le había pedido 300 mil…!”, recuerda.
Aprendió el oficio viendo a su hermano fabricar maniquíes con moldes, en una técnica que aprendió en una de las fábricas más importantes de Argentina. “Al principio fue difícil, ahora ya tenemos más cancha y no le tememos a ningún desafío”, dice en su local de la avenida Silvio Pettirossi, recordando que se lo puede contactar al (0982) 347-918"

9 de diciembre de 2016

Paraguay entre marines y negocios con Washington


6 de diciembre de 2016

La combi que hizo reverdecer el gusto por el mosto helado


Apostados sobre Acceso Sur, la pareja no solo vende mosto, sino es atracción por la decorada Combi.
Apostados sobre Acceso Sur, la pareja no solo vende mosto, sino es atracción por la decorada Combi. Fotos de Agustín "Toto" Acosta, publicadas en La Nación
 Llama la atención, despierta la curiosidad y conquista con el simple secreto del sabor de lo que es propio, lo que está en la memoria colectiva: el mosto helado.
“Piro`y” es el nombre del negocio ambulante de Alcides Segovia e Ingrid Muñoz, una pareja que a metros de la mítica 3 Bocas, en el Acceso Sur, sueñan con llevar el producto hasta el centro de Asunción. Una historia de sueños y concreciones, una postal de la venta en las calles. “Estamos hace 3 temporadas. Por suerte, la cosa va creciendo”, dice ella filtrando la voz entre el ruido de camiones, colectivos, los mil vehículos por minuto que pasan en esa concurrida esquina.
“Fue idea de mi hermano, que también vende a la vuelta, en Villa Elisa, en un motocarro. El vio en Brasil que mezclaban el mosto, ellos le llaman “caldo de canha” con jugos frutales, piña, lima suti, naranja y así nos fue hablando. Lo que nos convenció fue que fuimos al interior y vimos cómo la gente seguía tomando el mosto en cantidades. Eso nos decidió y le metimos”, cuenta entusiasmada.
Como los antiguos vendedores que empujaban carritos de madera, fueron a las fuentes a buscar la materia prima. “Conseguimos las cañas de azúcar en Guarambaré con un productor amigo y las procesamos aquí, en vivo y en directo, 100% natural”, dice ya como un slogan. Un vaso a G. 2.000, medio litro a G. 4.000 y un litro a G. 7.500. La oferta es a buen precio y se nota en la reacción de los automovilistas, principales compradores, que extienden los billetes para el refresco.

Creatividad y esfuerzo
“Estamos de lunes a sábado, de 8:00 hasta la tarde”, dice Alcides. Oriundo de Pa’i Ñu, Ñemby, el joven de 33 años se dedicaba a la albañilería, a pintar paredes, a las changas, hasta que llegó el hermano con la idea.
Ingrid tiene fe. “Esperamos hacer los papeles y llevar la combi a la Costanera en Asunción para que la gente pruebe. Estoy segura de que va a funcionar porque el producto es muy bueno y hecho con mucho cariño”, dice.
La pareja tiene tres hijas: Stefany (14), Tatiana (8) y Milagros (7). Son la fuerza que los empuja a desafiar al mal tiempo, al peligro de estar al borde de la acera de Acceso Sur, donde las normas del tránsito son para los que conducen a toda velocidad un espejismo a la distancia.
Llevan invertidos G. 16 millones, pero aseguran que el negocio rinde, que el ploteo de la combi dio resultado porque todo el mundo la ve colorida y que también es un gancho el hecho que Alcides haga en vivo la extracción del delicioso jugo.
“Sería bueno que haya más apoyo, créditos, que se ayude un poco más a la gente para trabajar”, dice Segovia y vuelve al trapiche, a quitar el mosto, mientras su mujer se apura a alcanzar nuevos vasos a conductores ansiosos por probar la renovada y dulce delicia.


Todavía poca asistencia
La Dirección de Estadísticas, Encuesta y Censo (DGEEC) estima que más de un millón de trabajadores son cuentapropistas, esto es un tercio de la población ocupada que es de 3,3 millones de acuerdo a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del 2015. De ellos casi dos millones son hombres y casi 1,4 millones son mujeres.
Norma Medina de la institución cuenta que la mayoría son informales, “es un 48%” comentó señalando que esta situación “se redujo en los últimos años”.
Por su parte, Lourdes Gómez, directora de Formalización del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), comentó que se hace necesario “un trabajo mayor de formalización para llegar a la gente y darle oportunidades”.
A pesar de ello comentó que hasta este noviembre llevan expedidas 1050 Cédulas Mipymes. “Esta herramienta ayuda a los emprendedores a tener acceso a mercados, a poder exportar, también en tener acceso a créditos”.
Comentó que recientemente consiguieron cerrar acuerdo con una cooperativa para “ofrecer créditos a tasas del 12 al 18% contra el 23% que hoy establece el mercado, lo que es una gran ventaja que esta gente puede aprovechar, en acuerdos que luego de una evaluación pueden comprometer préstamos de hasta 70 millones de guaraníes”, expuso.
También esta formalización les permite el acceso a proyectos del Viceministerio de Mipymes, entre ellos algunos que aportan Capital Semilla o permiten la compra de Bienes de Capital. “Hay mucha gente que se está acercando de la informática, la alimentación, confecciones, artesanos, estamos abiertos. Los interesados pueden llamar al 616-3274 y los podemos guiar”, dijo. 
Jorge Zárate