11 de mayo de 2026

Una nueva expografía histórica en la Casa Bicentenario de la Música

 

Un extraordinario paseo por los documentos, partituras y objetos de autores y compositores de la música nacional propone la nueva expografía de la Casa Bicentenario de la Música “Agustín Pio Barrios “Mangoré”, reabierta desde esta semana. 

“Estamos muy contentos de reabrir con esta muestra”, dice Diego Sánchez Haase, director de la Casa que en el marco de la apertura realiza un ilustrativo paseo por las salas. “Abarca bien definidamente las dos facetas, la música popular folclórica por un lado y la música académica por otro lado y también un espacio de transición para los que trabajaron en ambas facetas”, comenta.

Guitarra Ramírez de Mangoré
La puesta, a cargo de Carlo Spatuzza y Lea Schwartzman quedó oficialmente inaugurada y puede visitarse de lunes a viernes de 8 a 15 y sábados, domingos y feriados, de 9 a 17 en Cerro Corá Nº 848 entre Tacuary y Estados Unidos.

 El centro del hall de acceso de la histórica vivienda está ocupado por la guitarra de Mangoré, una Ramírez que utilizó entre 1910 y 1914, engalanando el espacio coronado por una de las bellas cúpulas del centro histórico asunceno.

 En las salas de la casona, construida para vivienda familiar por la familia Arce a fines de 1910, que destaca por su estilo neoclásico, se dispusieron los diversos elementos. El paseo guiado por Sánchez Haase comienza con la sala de la música popular que tiene instrumentos emblemáticos como el arpa de Félix Pérez Cardozo, aquella que en los años 30 del siglo XX hizo construir al lutier Epifanio López con las 36 cuerdas con que hoy la conocemos.

También están allí las guitarras de Emiliano R. Fernández; Efrén “Kamba´i” Echeverría; Mauricio Cardozo Ocampo; Epifanio Méndez Fleitas, Herminio Giménez; Demetrio Ortiz y Agustín Barboza.

El espacio alberga unas 100 poesías de Emiliano Ré, poemas de Teodoro S. Mongelós, una colección de flautas de Mauricio Cardozo Ocampo de la época de su conjunto Perurimá y el bandoneón de Herminio Giménez, por citar objetos principales del valioso acervo.

Ante la vitrina que atesora trombones e instrumentos de viento de la Banda de la Policía, Sánchez Haase recuerda que “allí se formó la generación de oro de la música nacional” apuntando el paso por la misma de José Asunción Flores, Carlos Lara Bareiro y Mauricio Cardozo Ocampo entre otros grandes nombres.

De Flores se preservan las notaciones musicales de sus primeros experimentos con “Marapa Reikuasee” la obra que ayudaría al desarrollo final de la Guarania. De Herminio Giménez el manuscrito de “Che Trompo Arasá”

Para conmemorar el espíritu de la sala, el barítono Agustín Barboza, nieto del gran cantor, hace una conmovedora versión a “capella” de “Ruego y camino”, obra central del repertorio de su abuelo.

En destacado homenajea a los 100 años de su nacimiento, sorprenden allí en un escaparate especial, el brillo del oro de 3 de los 8 discos a los que se hizo merecedor Luis Alberto del Paraná. Así también obran su famoso Globo; el micrófono y hasta un cassette del preciado amarillo metal que galardonaron su reconocida carrera musical. 

Música académica

La sala que homenajea la música académica tiene la guitarra Sanfeliú que Mangoré uso entre 1930/4 y sus manuscritos de “Julia Florida” fechado en Costa Rica y el del preludio de “La Catedral” del que hizo lo propio en La Habana en 1938.

La preside el piano que fuera de Susana Elizeche de Codas a la que Sánchez Haase describe como “una niña prodigio” que daba conciertos desde muy pequeña. Cuenta la historia que el instrumento acogió las primeras pruebas de los escritos de Flores para la Guarania con sus métricas no tan definidas como se puede constatar en los documentos presentes en la sala.

También están allí las partituras del Archivo Viladesau, “Paraguay tenía una editorial de música”, apunta el maestro dando cuenta de los más de 30 compositores nacionales que registraron sus obras de “polca galopa” todavía no escritas en el 6 x 8 que hoy define la esencia de la polca paraguaya.

“Hay obras de mujeres, de Anita Cohen, “Mi bandera” por ejemplo”, cuenta revelando que son 5 de ellas que imprimieron partituras entre 1917/20.

Tiene un lugar especial un gramófono que el coleccionista de arte Marcial Bordas rescató de una casa de empeños en San Lorenzo. “Tenía un disco en su interior, la primera grabación del Himno de 1914, ejecutada por la Banda del Jardín Japonés de Buenos Aires, bajo la dirección del maestro Gaetano D'Aló”, revela. Acto seguido, da paso a la escucha de ese tesoro, y hace notar las diferencias con la versión definitiva que arreglara el maestro Remberto Giménez.

“En la última sala tenemos a los grandes académicos, Carlos Lara Bareiro, Remeberto y Juan Carlos Moreno González”, apunta.

Define a Lara Bareiro como “el más grande director de orquesta del país”, recuerda la creación de la Zarzuela Paraguaya, con obras de gran impacto en taquilla como “La tejedora de Ñanduti” o “María Pacurí”. También la formación de la Orquesta de la Asociación de Músicos persiguiendo el sueño de una Sinfonica Nacional que recién vería la luz en 2004.

“Y también renovamos la biblioteca, que lleva el nombre de Lara Bareiro, y donde tenemos material de música y cultura paraguaya en general”

 El sonido de Mangore

En el auditorio que ahora lleva el nombre de Sofía Mendoza, una gran cantante lírica, el guitarrista, compositor, Javier Acosta Giangreco, en una charla magistral, aborda la difícil tarea de intentar reconstruir el “sonido” de Agustín Pío Barrios “Mangoré”.

Tras una breve historia de la guitarra, en la que señala su presencia con formas diversas en el siglo XIX, hasta llegar al formato en que la conocemos gracias al lutier español Antonio de Torres. En el siglo XX los hermanos Manuel y José Ramírez en España la consolidan. Luego separan sus búsquedas, Manuel hace una guitarra más romántica, José una adecuada al toque del Flamenco, con sonido más amplificado.

Una de estas últimas llega a manos de Mangoré que reemplaza las cuerdas de tripa de oveja por unas de metal buscando un sonido mayor. Con ella graba sus primeros discos.

Más tarde tendrá una Sanfeliú, más romántica, acaso la razón de temas como “Julia Florida”.

Corona la presentación con la ejecución de la “Danza Paraguaya” en una guitarra que imita a una Ramírez, dispuesta como en los tiempos antiguos y consigue una sonoridad intimista. Luego pasa a una guitarra moderna, con materiales de construcción que evolucionan el sonido y la obra gana un sonido mayor. El aplauso del público agradece la buena lección y el legado del gran “Mangoré” que, según recuerda Sánchez Haase, en el decir de John Williams, guitarrista excepcional, “fue el compositor más grande de la historia de la guitarra”.

Casa Bicentenario de la Música "Agustín Pío Barrios, Mangoré"

Una editorial de música

El director de la Casa Bicentenario de la Música, Diego Sánchez Haase, da cuenta de una situación especial: “Es un déficit no tener una editorial paraguaya de música”, revela. Lo hace comparando la situación con la de los músicos que pudieron editar sus partituras en la Casa Viladesau, cuyo archivo ahora hace parte del acervo de la institución que dirige.

“Haría falta el establecimiento de una nueva editorial que pueda publicar la música contemporánea. Hay una cuestión comercial ahí también muy compleja porque yo sé que las editoriales pelean todos los días contra las fotocopias y contra las descargas de internet, así que no es fácil ver a embarcarse en un negocio, en un proyecto como ese, pero realmente nos hace mucha falta”, relata.

“En mi caso particular, estoy publicando mi obra en España, por ejemplo, porque aquí no tenemos editoriales y es una carencia que es fuerte y que necesitamos que en algún momento podamos subsanar”.

Una muestra especial

El arquitecto y artista plástico Carlo Spatuzza comparte con Lea Schwartzman la responsabilidad de la puesta. “Fue un trabajo grande, de tres meses”, explica destacando los espacios de “esta maravillosa vivienda”

Apunta que se hizo “una selección muy detallada del acervo que posee el Centro Cultural de la República de Cabildo que es muy grande. Todas las piezas elegidas para mí son fundamentales”, cuenta.

Señala luego su expectativa de que “el público y en particular los jóvenes vengan a conocer parte de la historia musical del Paraguay. Entonces la difusión también me parece fundamental”, expone.

Schwartzman indica que se trata de “un maravilloso viaje por dos vertientes de la música paraguaya, su vertiente popular y folclórica y luego como, en especial en esta muestra, la música académica”.

“Fuimos armando este guión museográfico, pasando por diferentes periodos, yendo, por ejemplo, dentro de la música popular, conociendo esa sonoridad del arpa, de la guitarra, de sus exponentes y ver cómo esa sonoridad fue cambiando, se fue desarrollando por otros caminos, pero siempre dentro de lo que es la música paraguaya”.

La curadora invita a “que la gente pueda venir, tomarse el tiempo y poder mirar cada documento porque hablan, tienen también su historia, ¿verdad?. Hay cruces entre músicos, cartas, etc, por ejemplo, a mí me llamó la atención algo de Mangoré porque como sabemos, Agustín Barrios salió del país enojado porque no había acá el apoyo que necesitaba, pero en sus documentos se encuentran postales que él enviaba a sus amigos de Paraguay. Entonces es muy lindo, porque no se desconectó en sus afectos. Hay una dedicatoria que está escrita en guaraní a su gran amigo de infancia, a su compañero guitarrista”.

Destaca que el guión está preparado para ser de utilidad al que estudia la historia de la música y despertar la curiosidad de un ciudadano interesado o de un turista.

“Hay además una cantidad de objetos muy valiosos e importantes, guitarras, arpas, etc y cosas personales de los músicos que te sorprenden. En mi caso fue con la batuta de Carlos Lara Bareiro que yo me imaginaba como algo superespecial y después cuando me voy a buscarla para la exposición ¡era una varita de mimbre que es hermosa!. Ella tiene escrito: Lara Bareiro, Paraguay. Creo que es un detalle que da cuenta de la personalidad de alguien que fue expulsado al exilio político, que fue un excelente músico pero también sabemos que fue una persona de una conciencia social muy grande, él era comunista y su batuta era de mimbre”, apunta. 

Jorge Zárate

Fotos de Jorge Jara

 Links

Casa Bicentenario de la Música "Agustín Barrios" | Centro Cultural de la Republica - Cabildo

Reabrirán la Casa Bicentenario de la Música con nueva expografía en homenaje a Mangoré - .::Agencia IP::.

Cabildo Cultural - Casa Bicentenario de la Música "Agustín Pío Barrios"

8 de mayo de 2026

Amenazas de tiroteos, señales de un mundo violento y banal que afecta a los jóvenes

 


La de los adolescentes cacheados para entrar al colegio se transformó en una imagen muy fuerte de la semana. Producto de la preocupación de padres y sociedad en general por la reiteración de casos, la respuesta, en mirada de los especialistas debería ser más integral.  Aquí el análisis de un sociólogo, un psicólogo y un psiquiatra para acercarse al problema desde una mirada multidimensional. Desde el MEC dan cuenta que en mayoría son episodios motivados por retos o desafíos planteados en redes y que se activan protocolos y acciones para intentar prevenirlo.

 Los registros del Ministerio de Educación (MEC) señalan que se dieron unos 50 casos de amenazas de tiroteos en las escuelas del país, en episodios que crecieron en el último tiempo a raíz de la viralización en redes sociales.

Carlos Peris

Para el sociólogo Carlos Peris lo que no debe hacerse es “caer en el pánico moral ni en el reduccionismo. Las amenazas no surgen de la nada: son síntomas de procesos sociales más profundos. Estamos ante una crisis de integración social, donde los lazos que unen a los jóvenes con sus comunidades, instituciones y proyectos de vida se han debilitado considerablemente”, recuerda. Agrega que “A eso se suma la exposición sostenida a narrativas de violencia, la precarización de la vida cotidiana de muchas familias paraguayas y la sobre exposición descontrolada a las redes sociales”, apunta.

Peris, que es director del Programa de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO-UNA) entiende que para intentar resolverlo “lo que se puede hacer, es actuar en varios niveles simultáneamente: el escolar, el familiar, el comunitario y el institucional. No hay una solución única ni rápida”.

Martín Negrete
Para el sicólogo Martín Negrete, “la respuesta inmediata no puede limitarse a protocolos de seguridad física como cerrar escuelas o aumentar vigilancia. Es necesario activar equipos de salud mental en las instituciones afectadas, identificar al adolescente que emitió la amenaza no solo como un perpetrador potencial sino como alguien en crisis que necesita intervención psicosocial urgente, y al mismo tiempo evaluar el clima emocional de toda la comunidad educativa, porque donde hay una amenaza visible suele haber muchos otros jóvenes en situación de crisis y sufrimiento silencioso”, sugiere.

Negrete, que es Investigador y consultor en temas de salud pública y mental destaca que el fenómeno “tiene un componente de contagio social: cuando una amenaza recibe atención masiva, se convierte involuntariamente en un modelo para otros jóvenes que buscan visibilidad o atención. Los medios de comunicación tienen una responsabilidad enorme en cómo cubren estos eventos. Informar con detalle, con nombres, con dramatismo excesivo alimenta el ciclo. Estos casos necesitan que periodistas, psicólogos e instituciones educativas construyan juntos una narrativa pública que no romantice ni amplifique estas conductas, sino que ponga el foco en la prevención, la escucha y la respuesta comunitaria”, apunta.

Para el psiquiatra Aldo Castiglioni, “lo primero es no minimizar la situación, pero tampoco sobredimensionarla de manera que genere pánico. Las amenazas deben ser tomadas siempre en serio, con protocolos claros de verificación y respuesta rápida”.

Aldo Castiglioni
Castiglioni, que es presidente de la Sociedad Paraguaya de Suicidología, propone: “A mediano y largo plazo, es clave trabajar en la prevención. Esto implica fortalecer los equipos de orientación escolar, promover la educación socioemocional y generar espacios seguros para que los estudiantes puedan expresar sus emociones y pensamientos. También es importante el trabajo coordinado entre escuelas, familias y autoridades. La seguridad debe ser un esfuerzo compartido”.

Respuestas institucionales

Negrete apunta que las respuestas institucionales suelen involucrar “más control, vigilancia, sanciones. Eso es comprensible pero insuficiente. Lo que se espera es una respuesta que combine la seguridad física con la intervención psicosocial sistemática. Se necesita con urgencia protocolos de intervención en crisis que incluyan equipos de salud mental escolares entrenados, no solo guardias de seguridad”.

Peris recuerda que en principio “tienden a privilegiar la dimensión securitaria y no está mal como medida de emergencia, pero es claramente insuficiente. Falta la integralidad, me preocupa que la respuesta derive en pura penalización de los adolescentes. Muchas de estas amenazas provienen de chicos en situaciones de extrema vulnerabilidad psicológica y social, no de potenciales asesinos. Tratarlos como criminales antes de escucharlos es un error que profundiza el problema”, señala.

Castiglioni espera que se dé “una respuesta organizada y coherente. Esto incluye protocolos claros de actuación, comunicación responsable con las familias y articulación con fuerzas de seguridad cuando sea necesario. Las instituciones deben avanzar hacia la capacitación docente en detección temprana de señales de alerta, fortalecimiento de equipos técnicos y desarrollo de programas de convivencia escolar”.

Diálogo y asambleas

El sociólogo Peris entiende que es “imprescindible”, buscar un espacio de diálogo asambleario con los estudiantes: “Es perfectamente viable si hay voluntad política y pedagógica. La escuela tiene que recuperar su dimensión como espacio de palabra. Los adolescentes están atravesando transformaciones enormes en su identidad, en su relación con la tecnología, con la violencia que ven en sus barrios, con la incertidumbre del futuro y en muchos casos no tienen adultos dispuestos a escucharlos de verdad”.

Apunta entonces que “las asambleas escolares, los espacios de escucha activa, los círculos restaurativos tienen evidencia empírica a favor. Lo que se necesita es que los docentes se animen a ceder protagonismo porque es un proceso de todos, especialmente de los niños que no son sujetos pasivos”.

Negrete coincide en la importancia de abrir más espacios de escucha y diálogo: “Los adolescentes que emiten amenazas, en la mayoría de los casos, llevan meses o años sintiéndose ignorados o violentados dentro de sus propias instituciones educativas. Las asambleas, los círculos de diálogo y los espacios de escucha activa tienen un potencial preventivo enorme porque permiten que el malestar encuentre un canal de expresión legítimo antes de que escale”.

Señala que “estos espacios deben ser genuinos: los jóvenes detectan rápidamente cuándo se los convoca para cumplir una formalidad y cuándo porque su voz realmente importa. La diferencia entre uno y otro puede ser la que hay entre prevención y crisis”.

Para Castiglioni estas instancias participativas “ayudan a construir sentido de pertenencia y a disminuir la violencia. Cuando los jóvenes sienten que su voz importa, es menos probable que canalicen su malestar de forma destructiva. Eso sí, estos espacios deben estar bien acompañados por adultos capacitados, para que no se conviertan en simples catarsis sino en oportunidades de construcción colectiva”, concluye.

Formarse en prevención y diálogo

“Los casos analizados son retos virales, no hay un indicio de algo que tenga mayor fuerza o raíz profunda, la tendencia es que lo hacen por querer ser reconocidos, observados”, dice Leda Palmerola del Ministerio de Educación (MEC).

Si bien los casos siguen siendo analizados, básicamente ése es el cuadro de situación que se da en promedio.  “Tenemos que ir indagando más, de una vez no vamos a tener toda la visualización. Se hacen entrevistas y distintos acercamientos e iremos viendo, van a ir saliendo otras situaciones que hacen a que los comportamientos se presenten como la falta de acompañamiento familiar: Quedan los chicos solos, los padres trabajan todo el día y no tienen tiempo para hablar con ellos, para conversar de lo que les importa sin juzgar, sin una mirada adultocentrista”, expone. 

Leda Palmerola
Palmerola, que es directora de Desarrollo Educativo apunta que “la articulación entre los organismos se va consolidando y cuando necesitamos llegar a terreno, tenemos apoyos de las Codeni (Consejería Municipal por los Derechos del Niño, Niña y Adolescente)  y los ministerios de Salud, Niñez salud, niñez, fuerzas de seguridad, etc”.

Explica que no sólo se busca atender una denuncia por amenaza de tiroteo, sino que también ir viendo otros trasfondos que suelen aparecer como violencia intrafamiliar, maltrato, abuso sexual y otras conductas conflictivas que son recibidas por las docentes. “Ellas perciben las situaciones de vulneración y allí se inicia el proceso con los organismo predispuestos a colaborar”, expone.

Diálogo y formación

Según Leda Palmerola se va analizando lo que depara cada caso particularizado, pero siempre se sugiere a los colegios “crear espacios, conversatorios, trabajando todo lo que tenga que ver convivencia sana, liderazgo de los estudiantes con sus pares, para que acompañados de sus coordinadores se pueda mejorar el clima escolar en todas las dimensiones”.

Apunta allí que se tuvieron “experiencias positivas en el Colegio Ysaty donde se fue fomentando el buen trato y la buena convivencia con ayuda de las familias”. 

Expone a su vez que existen esfuerzos para vincular a los adultos: “Hemos intentando alternativas, escuela para padres en el horario que pueden, webinarios para que les llegue la información, mensajería con flyers y otras que seguimos poniendo en marcha para poder contar con ellos y que puedan fortalecer su formación de padres”, dice.

Por otra parte asegura que se avanza también en lo curricular. “Estamos trabajando con la prevención primaria en el curriculum nacional”, cuenta, señalando MEC incorpora ya en la formación de las docentes herramientas para atender este tipo de problemas.

“En cada área se trabaja con la prevención de violencia, autocuidado, factores protectores, ésa es nuestra primera llegada en cada aula y una vez que suceden estas cosas tenemos un protocolo para actuación y materiales para acompañar a los docentes para ayudarlos en cómo trabajar en la prevención”, dice amplificando el concepto.

Indica que cuando se dan las amenazas, los equipos del MEC se acercan a los establecimientos. “Tenemos proyectos que trabajan en riesgos socioemocionales, prevención de abuso sexual infantil y otros temas que hacen a las comunidades educativas porque cada aula refleja un microclima de la sociedad actual”, recuerda.

¿Qué hacer con los adultos?

El sociólogo Peris establece la importancia de que adultos, sean estos padres, docentes o directivos tengan espacios de formación y de elaboración. “Muchos reproducen, sin saberlo, las mismas lógicas de violencia simbólica que después se expresan en los jóvenes. La violencia no empieza en el aula: muchas veces empieza en el hogar, en la relación pedagógica autoritaria, en el "a mí me pegaban y aquí estoy." Hay que trabajar con los adultos en clave de corresponsabilidad, no de culpabilización. Eso implica talleres, espacios de reflexión, y sobre todo un cambio cultural que lleva tiempo. La escuela no puede hacerlo sola; necesita aliarse con organizaciones de la sociedad civil, con las iglesias, con los barrios”, propone.

La cuestión del  tiempo real de los adultos surge como un problema a sortear: “Entre los tres trabajos que se necesitan para llegar a fin de mes ¿Se tiene tiempo real? Hoy el maestro, por ejemplo, está más tiempo completando su planilla pedagógica que viendo a los niños”, critica.

Negrete entiende que “los adultos son la variable más subestimada de esta ecuación porque muchas veces no saben cómo leer las señales de alerta tempranas (el aislamiento progresivo, los cambios bruscos de conducta, el discurso de venganza o de desesperanza) porque nadie los entrenó para ello”, explica. “Trabajar con los adultos significa formarlos en detección temprana de conductas de riesgo, pero también en regulación emocional propia: un docente o un padre desbordado emocionalmente no puede ser el primer respondedor de un adolescente en crisis. La escuela segura empieza por adultos que se sienten capaces de nombrar el problema sin minimizarlo ni dramatizarlo”, dice.

Castiglioni coincide con las propuestas y agrega que “también es importante revisar las formas de comunicación con los adolescentes: pasar de una lógica más punitiva a una más comprensiva y preventiva. Además, los adultos deben ser modelos de gestión de conflictos. La forma en que los adultos resuelven tensiones influye directamente en cómo los jóvenes aprenden a hacerlo”, concluye.

Redes y violencias

El psiquiatra Aldo Castiglioni recuerda la centralidad de las redes sociales en este conflicto: “Muchas de estas amenazas se amplifican rápidamente y pueden generar efectos de imitación o escalada. Por eso, es importante enseñar a niños y adolescentes a comprender cómo funcionan las redes sociales y la información en internet, no solo a usarlas”.

Considera fundamental que puedan “distinguir entre una amenaza real y una broma de mal gusto, entender las consecuencias legales y emocionales de publicar ciertos contenidos, y saber que lo que se comparte en redes puede amplificarse rápidamente. Que los estudiantes sean conscientes del impacto de lo que publican o reenvían. Muchas veces, compartir una amenaza “en chiste” o reenviar un mensaje alarmante sin verificarlo puede generar miedo real en el alumnado”.

Aprender a verificar fuentes, es otro imperativo: “También, es clave enseñar a no difundir contenido sensible sin confirmación oficial, y a recurrir a fuentes confiables. En situaciones de crisis, la desinformación puede empeorar el problema”.

A su turno el sociólogo Carlos Peris pone el foco en un dato de actualidad: “La relación entre estas amenazas y el avance del narcotráfico en el tejido social paraguayo. En mis investigaciones he documentado cómo las organizaciones criminales penetran comunidades, ofreciendo pertenencia, dinero y protección a jóvenes que el Estado y la familia no lograron contener. Ese es un vector de violencia escolar que no podemos ignorar. No estoy diciendo que cada amenaza de tiroteo sea obra del narco, sino que el contexto de violencia normalizada en el que crecen muchos de nuestros adolescentes tiene ese telón de fondo”, recuerda.

Jorge Zárate

Links

https://www.lanacion.com.py/pais/2026/04/26/en-colegio-de-luque-amenazan-con-tiroteo-en-el-dia-del-maestro/

https://www.abc.com.py/nacionales/2026/04/22/amenazas-de-tiroteo-en-escuelas-la-respuesta-del-mec-es-una-circular/

https://www.lanacion.com.py/pais/2026/04/23/desde-rusia-medios-se-hacen-eco-sobre-epidemia-de-amenazas-de-atentados-en-colegios-de-paraguay/