20 de julio de 2026

El idioma guaraní expande fronteras

 

Con expositores paraguayos se desarrolló en Resistencia, Argentina el primer Encuentro Internacional de la Lengua Guaraní "Che ñe´ē, che ruguy". Historia, desarrollo, significados filosóficos, se revisaron en ponencias de gran didáctica. Hubo una especial para los ñe´engas y un pedido creciente de aceptación al “Jopara” y su creciente y viral presencia en redes.

 

“Para nosotros es fundamental la defensa de nuestro idioma desde toda su fuerza filosófica y metodológica”, dice el profesor Félix Fernández, alma mater del el primer Encuentro Internacional de la Lengua Guaraní "Che ñe´ē, che ruguy” (Mi idioma, mi sangre).

Fernández, uno de los principales promotores de la lengua guaraní en el nordeste argentino (NEA), enseña en el Centro Cultural Ñachec (“Gracias” en lengua Qom) de Resistencia, Chaco, donde tiene decenas de alumnos que progresan en su aprendizaje del ava ñe´e.

En dicha provincia, al menos un 15% de la población, que ronda el millón de personas, entiende el guaraní. “No lo habla de manera consistente por el prejuicio histórico de que “no sirve” y toda la ignorancia que ha rodeado al idioma”, señala Fernández.

Gloria Alcaraz, coordinadora del Encuentro, cuenta que el guaraní sirvió a los estudiantes en Ñachec para recrear la cultura paraguaya, sus comidas típicas, su folklore y en generar un espacio de camaradería de “los guardianes del Ava Ñe´e” que inclusive han organizado viajes a nuestro país para hacer crecer su habla y su querencia. 

 Trayectoria de una lengua viva

Los esfuerzos arriba mencionados derivaron en la posibilidad de compartir este Encuentro con el ministro Javier Viveros y Arnaldo Casco de la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL) en el Museo de las Esculturas “Humberto Gómez Lollo” de Resistencia, reconocido espacio cultural.

El profesor Fernández inició la jornada comentando sobre una importante ley que declara al guaraní como idioma oficial en la vecina provincia de Corrientes de la que fue uno de los autores (ver recuadro).

Luego, se dio paso a la exposición de Gladys Villalba, docente chaqueña especialista en Filología y Estudios Clásicos que fue dando el contexto histórico de los esfuerzos para la recuperación de la lengua en el cono sur. Recordó especialmente el Primer Congreso Internacional de la Lengua Guaraní y Tupí que, en 1950 en Montevideo, Uruguay, consiguió unificar el alfabeto en 33 letras (Achegety).

Valoró el fenómeno del bilingüismo y la necesidad de promover la interculturalidad como garantía de preservación de la lengua. Recordó que el guaraní es un idioma que se escribe desde 1583 con el “Catecismo breve para rudos y ocupados” de Fray Luis de Bolaños que alcanza forma definitiva en 1607.

Tras mencionar algunos pasos importantes, expuso que hoy existen 288 mil sitios en Internet abocados al idioma, que es lengua oficial del Mercosur y que día a día, miles de investigadores repiten los nombres científicos inscriptos en el ava ñe´e.

“¿Será el Jopará la solución a esta comunidad de idiomas que vivimos en la región?”, se preguntó la investigadora recordando que el fenómeno de la mezcla permanente ayuda a la difusión de la lengua. 

Fondo y supervivencia

Antonio Casco Villalba dio continuidad con su exposición “Más que un idioma. Las particularidades que hacen único al guaraní” estimando en más de 5 mil años de vigencia de la lengua en el continente y en unos 2.500 años de habla en la región que compartimos con el NEA, Brasil, Bolivia y Uruguay.

Suscribió luego aquel aserto que asevera que los guaraníes son “la Civilización de la Lengua” destacando que el “ayvu” se iguala al alma y en cómo en el idioma nativo “la palabra hace al ser”. 

 Apuntó entonces que no hay otro caso en que “la lengua de los conquistados termine siendo la lengua de los conquistadores y sus hijos” como se dio en el espacio que habitamos.

También ejemplificó con algunas palabras cómo la estigmatización sobre el idioma puede distorsionar significados. “Payé”, describía a un profeta y protector que puede ver el fin desde el principio, en tanto que hoy la voz hace alusión a un hechizo para hacer el mal. “Ñeengatú, hacía alusión a un sabio maestro de la oratoria y es traducida en el presente como alguien que habla de más. “Ayvu”, que define al preciado lenguaje humano, pasa a ser barullo o ruido.

Al ahondar en la profundidad filosófica del idioma recordó que aparece como “una teología del monte” que se expresa en tanto verdad, que no se malgasta la palabra: “Iñe´erakate´y”.

También que dar la palabra es sagrado y que el “teko” (ser) no es sin el “tekoha” (el espacio en que se desarrolla, la tierra).

Destacó la fuerza del concepto “Py´a” (estómago, centro del cuerpo) que se adelantó siglos a la ciencia psicosomática y expuso sus principales derivados: Py´aguapy (Paz); Py´aguasu (Coraje); Py´amongeta (Pensar); Py´akuaa (Empatía).

“Guarini” es una voz que puede aludir a la guerra o la resistencia, y también define a quien escapa, se esconde y sobrevive, situación que asimiló a la del pueblo indígena que en estos más de 500 años sigue cuidando su lengua. 

Los Ñe´enga

Tras expresar su agrado por “volver a escuchar el guaraní correntino, regional”, Javier Viveros, explicó la tarea de la SPL en la preservación de las 19 lenguas indígenas que se siguen hablando en Paraguay y celebró los esfuerzos para reproducir y hacer crecer a los guaraní parlantes en Argentina.

Acto seguido habló sobre la “Vitalidad y pervivencia del ñe´enga, una joya de la tradición oral”, señalando que en Paraguay, “el ñe'ẽnga se respira en la calle, se saborea con el tereré y funciona a veces como un verdadero Código de Hammurabi rudimentario, una ley consuetudinaria que en lugar de ser tallada en piedra está tallada en la memoria de la gente. El ñe'ẽnga nace en el corazón de la comunidad, en el diálogo cotidiano, en el trabajo, en la fiesta, en el duelo. Es el producto de la observación atenta de la naturaleza, de los animales, de las relaciones humanas. Y, sobre todo, nace de la necesidad de enseñar, de aconsejar, de advertir. El ñe'ẽnga paraguayo es, en su esencia más profunda, un instrumento de educación popular” consideró. 

 “Aquí hay gato encerrado, he’i mbarakaja hyeguasúrõ” (dijo la gata que estaba preñada), puso como primer ejemplo para desatar las primeras risas.

El ñe’ẽnga “denuncia la arrogancia, la hipocresía, el oportunismo y la falsa solemnidad. Desconfía de quien se presenta como demasiado virtuoso, demasiado poderoso o demasiado seguro de sí mismo. “Mboriahu akãrénte ho’áva rayo”: solamente sobre la cabeza del pobre cae el rayo. Esta frase no constituye una broma inocente. Resume una percepción histórica acerca de la desigualdad: las calamidades no se distribuyen de manera equitativa”, agregó luego.

“Me gusta, he’i Facebook”. Hoy vemos al ñe'ẽnga saltar de las conversaciones vecinales a los hilos de Twitter, a los memes de WhatsApp, a las calcomanías en los parabrisas de los colectivos y a la publicidad contemporánea”, apuntó.

Viveros señaló que “cuando un paraguayo suelta un ñe'ẽnga, está aplicando una jurisprudencia oral de siglos, que ya estaba en pie mucho antes de que existiera un Estado que legislara qué conductas merecían el peso de la palabra…no está en ningún museo, se sigue escribiendo cada día en la sobremesa, y no necesita traducción para que todos entendamos exactamente su sentencia. Con esto concluyo mi intervención. Ha japyta upéicha he'i jagua pa'ã”, concluyó entre las risas del auditorio.

 Una ley en Corrientes

“Sería importante hacer cumplir en totalidad la ley dice 5598/04 en Corrientes”, pide el profesor Félix Fernández, que fue coautor de la normativa. Según explica resta la reglamentación para que quede claro cómo “promover, defender, crear programas radiales, imprimir folletos y hasta un organismo que regentee la defensa plena de la lengua”, reclama.

Recuerda que un equipo de profesores de guaraní propuso al gobierno en 1995 comenzar un proyecto piloto para enseñar guaraní en los jardines de infantes en el primer año. “La idea era ir acompañando a los chicos año a año. Así un año después se les enseñaba en el primer grado y así sucesivamente hasta cubrir los 7 años de primaria”, cuenta.

“La palabra es fundamento de vida, con ella tenemos que ir inculcando al más pequeñito, la cultura, el respeto al vecino, la convivencia, es un código fundamental para recuperar valores”, asume.

Fernández conduce el programaradial “Oñehenduva” en la radio de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE)que se sintoniza en el 99,7 o se puede seguir on line, los miércoles de 14 a 15 y se repite sábado de 12 a 13 y entiende que este medio es fundamental para reproducir la lengua.

“Se están haciendo algunos esfuerzos en las municipalidades, por ejemplo en Caa Cati, hacen carteles públicos, charlas, en Saladas, en Goya, se están haciendo actividades pero todavía son pocas, ojalá vayan creciendo”, se esperanza. 

Jorge Zárate

Links

https://www.diariochaco.com/692922-resistencia-sera-sede-del-primer-encuentro-internacional-de-la-lengua-guarani

https://medios.unne.edu.ar/radio/



13 de julio de 2026

Fernando Allen y sus fotografías del arte rupestre en el Museo de Altamira

 

La una por mantener vivos signos de hace más de 5 mil años, la otra por revelarlos, por ello se llama la muestra “La Piedra y la Luz”. Son imágenes tomadas hace 15 años en el marco de un estudio prospectivo en el que el artista trabajó haciendo registro. Las inscripciones, las huellas de ancestros de 5 mil años exponen misterios en el emblemático centro europeo del arte prehistórico. 

Hasta el 18 de octubre se asistir en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, a la muestra “La Piedra y la Luz” del fotógrafo compatriota Fernando Allen. El espacio, situado en la localidad de Santillana del Mar, Comunidad Autónoma de Cantabria, España, es uno de los centros de investigación y estudio de arte prehistórico más importantes del mundo. Allí se protege la célebre Cueva de Altamira, Patrimonio de la Humanidad, donde se conservan dibujos de más de 36 mil años, que se inscriben entre los más antiguos de la tierra.

De allí el valor de mostrar el arte rupestre del Amambay y el Guairá en ese sitio emblemático. Las imágenes que se exponen se obtuvieron cuando Allen acompañó un estudio de los arqueólogos del Museo de Altamira. Ese equipo estuvo encabezado por el entonces director del centro, José Antonio Lasheras, fallecido en 2016, y realizó un completo relevamiento del arte rupestre de la Región Oriental. 

Fachada del Museo de Altamira
En la tarea realizada hace 15 años, Allen fue fotógrafo, colaborador local del equipo e hizo prospección y documentación junto a los investigadores españoles. Así mientras registraba los pedidos científicos, fue buscando distintas tomas de acuerdo a las intensidades de luz que le daban las jornadas.

Estas magnéticas imágenes presentadas en un especial soporte textil y en gran tamaño, ahora pueden disfrutarse en esta muestra elogiada por medios españoles. 

Foto de las serranías de Amambay en el ingreso a la muestra
Comentó el Museo de Altamira: “Las personas que poblaron esta región hace milenios nos dejaron signos inscritos en piedra, grabados en abrigos rocosos o en rocas aisladas que usaron como lienzo. Ahí plasmaron su pensamiento simbólico, expresión de su subconsciente colectivo. Hoy en día este arte supone un enigma, ya que el código que permitía descifrar su significado se perdió en algún momento a lo largo de sus miles de años de historia.
Con este proyecto, el fotógrafo Fernando Allen trata de arrojar luz sobre el arte rupestre de Paraguay, no para descifrar su significado, sino para hacernos sentir de alguna forma los secretos que albergan estas piedras”.

Aquí la charla del expositor con Nacion Media:

- El Museo de Altamira es referencia en el arte prehistórico. ¿Qué sensaciones te deja estar exponiendo allí?

- Supongo que es un honor para mí, tanto en lo personal como en el plano artístico y cultural. La muestra pone en cartelera internacional al arte rupestre del Paraguay, lo cual significa visibilizar el arte prehistórico presente en varias regiones de nuestro país, como el Amambay y el Guairá.

- ¿Contanos por qué elegiste el original soporte textil para tus imágenes? ¿Tiene que ver con lo táctil?

- Si, tiene mucho que ver con lo experiencia táctil, ya que las telas reproducen de manera muy particular las texturas y contrastes de las piedras que son el soporte de las inscripciones rupestres. Además de ello, la impresión por sublimación sobre textiles ofrece una sensación tridimensional que al papel le cuesta. Por todo esto, propuse a la dirección del Museo que las obras puedan ser tocadas, como si se tratara casi de una piel adornada con antiguos tatuajes. El diseño expositivo, a cargo de Elefante Mental, lo planteamos en base a estas configuraciones, para aprovechar al máximo las posibilidades expresivas del soporte. Las fotos, que son enormes modificando ex profeso la escala de las inscripciones originales, están montadas sobre una base de espuma fina que permite al tacto una sensación suave, como la de tocar la superficie de una piel.

- ¿Qué devoluciones te van dando los que visitan la muestra?

- La propuesta conceptual en general, ha sido muy bien recibida por el público. Esperamos que durante los 4 meses que dura la muestra, el retorno siga siendo positivo.

- Acompañaste al equipo científico que estudio este arte rupestre. ¿Recordás algunas conclusiones de ese estudio?

- En palabras de la directora del Museo de Altamira, Pilár Fatás Monforte: “Este trabajo fue posible gracias a la colaboración entre especialistas españoles y paraguayos, unidos por un objetivo común: descubrir, documentar, conservar, investigar y difundir este valioso patrimonio cultural.

Hasta entonces, el arte rupestre paraguayo era prácticamente desconocido en el ámbito científico y, además, estaba rodeado de interpretaciones erróneas dentro del propio país, donde su origen y autoría se atribuían, de forma infundada, a la época vikinga.”

- ¿A qué grupo étnico se adjudican los signos?

- De manera genérica, a grupos de cazadores - recolectores que poblaban estas regiones. Recordemos que la datación realizada por los técnicos del Museo de Altamira, registran una antigüedad mayor a 5.200 años antes del presente. Las clasificaciones por grupos étnicos tal como las conocemos hoy, comenzaron a utilizarse en tiempos más recientes.

- ¿Qué recordás de aquellos días en que registraste estos grabados?

- Al realizar estas fotografías a lo largo de varios años, sentí siempre la conmoción de saberme en lugares extraordinarios. “Solo en los sitios en que se ha cometido un hecho tremendo, merodean fantasmas” (Sigfried Krakauer, “La fotografía”). Los he sentido (o quizás, presentido) en todos estos espacios, cada vez que he trabajado en ellos. Fantasmas de personas, jaguares, aves, bosques, aromas, murmullos y fogatas prehistóricas iluminando inimaginables rituales permanecen aún, delicadamente, en estos sitios. Fragmentos de aquellas expresiones sensibles que han sostenido un vasto universo simbólico, son hoy frágiles vínculos a ese pasado. Lo saben sus actuales guardianes, los Paĩ Tavyterã, quienes resguardan estos santuarios de la memoria para proyectarlos al futuro, junto con las claves que contienen el origen del mundo. Esta exposición está dedicada a ellos.

- Tenés también importantes colaboradores en esta muestra

- Si, es muy importante mencionar que la muestra incluye la participación de la diseñadora Ofelia Aquino (cuya marca profesional es Ofelia Otello), con quien hemos desarrollado 3 piezas textiles que tienen un espacio propio en el montaje de la exposición. Estas 3 piezas han sido diseñadas y confeccionadas por Ofelia utilizando diferentes tipos de textiles previamente impresos con fotografías de arte rupestre de mi autoría. En palabras de Ofelia: “Del mismo modo en que los grabados ancestrales fueron trazados por la mano sobre la superficie de la piedra, cada una de las piezas textiles fue construida mediante técnicas de amasado y drapeado realizadas manualmente. Un gesto que recupera la huella del hacer, donde la mano actúa como herramienta de inscripción y transformación de la materia, estableciendo un diálogo entre el acto ancestral de grabar la piedra y el proceso contemporáneo de modelar el textil”.

- ¿La podremos ver en Paraguay en algún momento?

- Me encantaría, pero dependerá de lograr el apoyo necesario para hacerla posible.

 Mensajes de más de 5 mil años

“Por un sistema de datación absoluta y de radiología hemos obtenido la fecha más antigua para este tipo de arte, en todo el continente”, dijo el arqueólogo José Antonio Lasheras durante la presentación del estudio en el que se tomaron las fotografías que componen la muestra de Allen.

En aquel mayo de 2012 se entregó a la Secretaría de Cultura (SNC) el Informe Final del “Plan de Registro y Realización del Inventario Nacional del Patrimonio Arqueológico Pre-cerámico y del Arte Rupestre en la Región Oriental del Paraguay”.

El equipo recorrió todos los sitios con inscripciones en los cerros del Amambay, a orillas del Aquidabán, del arroyo Ypane y del arroyo Yguasu, también los ubicados en la zona más norte de ese departamento cerca del Parque Nacional de Cerro Corá, algunos dentro del propio parque y otros en sus alrededores y un sitio aislado en el Ybyturusu, cerca de Villarrica, en el sitio de Ytororo y en el sitio de Ita Letra, que es conocido desde hace años.

 Lasheras, fallecido en 2016, era director del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira-España al momento de la realización del trabajo y al comentar sobre la tarea expresó: “En Brasil no está bien datado, no se conoce bien la cronología de este tipo de arte de signos grabados”, para recordar que en Argentina los arqueólogos piensan que los grabados más antiguos pueden ser de hace 4 mil años, cuando mucho. “Nuestra fechación es de 5.202 años. La tenemos asociada a la industria lítica, que es la más antigua del continente”.

Siguiendo con la idea expuso: “Creemos que quizás en Amambay, se generó un discurso, unas ideas que se acompañaban de unos signos, que esos signos se ordenaron aquí y luego se extendieron por todo el continente, y esta es una aportación muy importante que en este momento hace Paraguay a la Prehistoria del continente”.

Otro dato relevante en la consideración del arqueólogo fue que “además hay que pensar que esa fechación se obtuvo en el cerro sagrado de los Pai Tavytera, en Jasyka Vendá, el Cerro Guasu, donde ellos saben que Dios creó el mundo y creó la humanidad, que todo se originó allí; entonces, que los arqueólogos descubramos ahora que algo quizá tuvo su origen allí, nos sorprende a nosotros, pero no sorprende a los Pai, que ya lo sabían que todo tuvo allí su origen”, consideró.

Fernando Allen (Foto de Diario El Montañés)

 

Cómo se hizo

“La Piedra y la Luz” reúne a artistas, investigadores y técnicos de Paraguay y España en una experiencia inmersiva, cuenta Fernando Allen.

Se incluyen Apykas, asientos ceremoniales realizados por la artista Silvia Arce de la Comunidad Paî Tavyterâ de la localidad de Ita Guasu, en Amambay.

También reproducciones de arte rupestre realizadas por los especialistas Alfredo Prada Freixedo (del Museo de Altamira) y Anabel Panzuela Rodríguez (de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Cataluña). La exposición se apoya en textos elaborados en conjunto por el crítico de arte Ticio Escobar, Pilar Fatás y Alfredo Prada.

Las fotos pasaron al textil mediante el sistema de impresión por sublimación en los laboratorios especializados de la firma DLife en Asunción. 

El guión expositivo, la identidad visual y la gráfica de sala estuvieron a cargo del estudio paraguayo Elefante Mental, integrado por Javier Palma, Lucas González, Jimena Riso y Natalia Villar.

La impresión final, logística de sala y montaje en los pabellones de Cantabria fueron ejecutadas por la empresa Serisan Comunicación Gráfica, bajo la coordinación general de la plataforma NEXO.

La gestión institucional estuvo bajo la coordinación de Pilar Fatás Monforte y Adela González Arroyuelo con el apoyo del Ministerio de Cultura de España en alianza con el Museo de Altamira. 

Jorge Zárate

 Links

https://efe.com/cultura/2026-06-20/fernando-allen-lleva-a-altamira-el-arte-rupestre-paraguayo-para-que-se-vea-y-se-toque/

https://cultura.gov.py/2012/05/inventario-de-arte-rupestre-paraguayo-revela-signos-grabados-mas-antiguos-del-continente-en-zona-de-amambay/

https://www.eldiariomontanes.es/culturas/fernando-allen-invita-palpar-arte-rupestre-paraguayo-20260620074551-nt.html