3 de agosto de 2026

Misiones jesuíticas, cuando los guaraníes edificaron un legado

 

Signos de una experiencia que es fuente de nuevos estudios Santísima Trinidad del Paraná, Jesús de Tavarangüé y San Cosme y Damián siguen proyectando una obra conjunta entre evangelizadores y pueblo guaraní que continúa deparando asombros y descubrimientos.

 La admiración por el trabajo organizado, la temporalidad de esos muros de unos 400 años de solidez, se proyectan en la mirada, en el gesto de asombro de los visitantes de las misiones jesuíticas guaraníes de Itapúa.

Comprenderlas un poco más parece ser una deuda que se va saldando de a poco. El sacerdote jesuita Simón Martínez Jara entiende que “la educación del Paraguay debería rescatar más su historia como parte de nuestra identidad, patrimonio de la vida y la cultura guaraní”.

Lo hace recordando que “la enseñanza de las misiones son muchas. Primero destacar la opción preferencial y creativa por los más vulnerados. Segundo promover la inculturación para poder hablar el lenguaje de las nuevas culturas y aprender de ellas. También situarse al lado de los más pobres y construir en sinodalidad espacios de vida y plenitud humana”, sintetiza del legado de estos sitios considerados Patrimonio de la Humanidad por las Naciones Unidas para la Educación y la Ciencia (Unesco, su sigla en inglés).

Interés creciente

Isabelino Martínez, preside el comité académico del Congreso Internacional de las Misiones Jesuíticas Guaraníes que en junio de este año tuvo su cuarta edición reuniendo a más de 40 expositores de 12 países. “Esta fue la primera edición Iberoamericana y estamos muy satisfechos con los resultados”, comenta de la experiencia. 

 Realizado este año en Posadas, Argentina, el evento viene probando la curiosidad que siguen despertando en todo el mundo. “Imaginen que, como decía Bartomeu Meliá, el vocablo “Reducción” en el castellano de los años 1500/1600 tenía una connotación de comunidad”, apunta. 

 Vale recordar que fueron unas 30 misiones, ubicadas en lo que hoy son territorios de Paraguay, Argentina y Brasil que llegaron a organizar a más de 150 mil indígenas guaraníes en su momento de esplendor.

Arqueología, arquitectura, la lengua guaraní, historia, sociología, fueron las diversas materias de las ponencias que fueron desde una intervención de la antropóloga francesa Capucine Boidin de la Universidad de la Sorbona hasta la charla de una indígena guarayo de Bolivia.

 “La provincia jesuítica fue una gran experiencia de vida, religiosa, por un lado, discutiendo los matices de sometimiento o no, pero por otro lado desde la comprensión del mundo guaraní fue un resguardo ante la esclavitud. Allí surgieron expresiones excelsas del arte, en particular en la música y la parte escultórica. Santa María de Fe fue el sitio del 1º gran colegio escultórico en América Latina, por ejemplo”, cita Martinez, también director del Museo Jesuítico Diocesano de esa ciudad misionera.

“Es fundamental el valor que se le dio a los modelos indígenas en una propuesta de vida social, basados en la solidaridad, en el “yopoi”, esa expresión que implica las manos abiertas, la entrega hacia el otro, un modelo económico que sirvió para poder dar vida a las misiones jesuíticas y democrático en el sentido de lo que los líderes hacían en favor de sus pueblos. Porque un verdadero líder guaraní tenía que ir creciendo en sus cualidades para cuidar a su comunidad. Y esto mismo fue implementado en las misiones jesuíticas y la manera en que los jesuitas descubrieron ese nivel de convivencia entrelazando la religión cristiana con el misticismo guaraní, son aspectos que nos tienen que llamar la atención hoy para poder proyectarnos en este siglo XXI”, considera.  

En clave musical

Isabelino Martínez recuerda que la música en la tarea de brillantes maestros como Martin Schmid y Domenico Zipoli jugó un rol clave en la conjunción. “El guaraní tiene alma musical, sabe escuchar el mundo y los jesuitas rápidamente lograron descubrir esto y pudieron encontrar una forma propia que, entiendo, Enio Morricone interpreta de muy buena manera en la película “La Misión” donde puede verificarse aquello que decía Meliá en torno a que los guaraníes también evangelizaron a los jesuitas”.

 Para el padre Simón “la producción musical en las reducciones fue importante aliada en la evangelización del pueblo guaraní. Los instrumentos eran elaborados por indígenas artesanos en los talleres de las misiones”, destaca.  “El Barroco guaraní es un estilo musical solemne que acompañaba las grandes celebraciones litúrgicas y procesiones. La obra literaria “La Música en las Reducciones Jesuiticas” de Guillermo Furlong SJ., cuenta como los guaraníes con los jesuitas crearon una de las escuelas de música más grandes de América en el siglo XVII”, recuerda. “Las orquestas tenían violines, oboes, fagotes, arpas, órganos. Además, la obra narra sobre las composiciones de músicas inclusive por el cacique Domingo Céspedes y sobre la imprenta de la misión de San Javier donde se imprimían las partituras”, recuerda.

Defensa militar

La cuestión militar aparece como un elemento estructural, la disposición de la plaza y las viviendas rodeadas por muros de importante grosor, la elevación de torretas para campanario y avistamiento, la erección de las misiones en colinas que permitían, cómo en el caso de Trinidad y Jesús, de una conexión visual que permitía alertar algún ataque, dan cuenta de una sofisticada estratagema militar en la concepción de estas edificaciones. 

Expone Isabelino Martínez: “Tenemos que tener en cuenta que las misiones se asientan después de un largo proceso de persecución resultante de la guerra entre españoles y portugueses. Esto hace que la formación militar haya cumplido un rol muy importante para la defensa. Entonces no solo legó la fe sino también la seguridad para los guaraníes, la seguridad de que la vida continuaba, que el mundo guaraní podía reproducirse”.

A su turno el padre Simón cuenta: “En las reducciones había como una pequeña defensa militar para prevenir y cuidar de los ataques de los bandeirantes portugueses, los otros pueblos que no eran reducidos o para protegerse en ocasiones del propio sistema de encomienda. Antonio Ruiz de Montoya con un permiso especial de la Corona Española acompañó la creación de una defensa militar debido al ataque constante de los bandeirantes en las Misiones del Guaira”, recuerda.

Expone luego que constituyen “una memoria histórica donde se respira el Reino de Dios en la tierra y que para la época colonial supuso una respuesta creativa para la evangelización y la defensa de la vida de los guaraníes. Es importante visitar las Misiones Jesuíticas porque son parte de nuestra historia, un patrimonio de la humanidad de un modo de vida solidario. Nos puede inspirar para la creación de una nueva Nación donde todos podamos tener un lugar y nos sintamos dignos en el trato y el cuidado de unos con otros”, concluye señalando.

Reloj solar de San Cosme y Damián

Una astronomía descollante

La precisión del reloj solar de San Cosme y Damián es conmovedora, cómo la historia de Buenaventura Suárez, ese sacerdote astrónomo que no sólo ayudó a revelar la mirada guaraní del cielo del sur, sino que pudo anticipar en años la marcha de la luna con sus telescopios desde aquella selva de ensueño de principios de los años 1700.  

La ponencia de Viviana Silvia Piciulo: “Mirar al cielo desde la frontera imperial. Buenaventura Suárez y el conocimiento astronómico en las misiones Jesuitas del Paraguay (Siglo XVII-XVIII)” dada en el IV Congreso Internacional de las Misiones Jesuíticas Guaraníes reveló datos importantes.

La historiadora recordó que Buenaventura era descendiente de Juan de Garay, y que pertenecía a una elite ilustrada y que al llegar a las Misiones se abocó a realizar la tarea más difícil de la astronomía en ese tiempo: “Seguir a los satélites de Júpiter”. Explicó que ese estudio del cielo era también parte de la organización de tiempo y territorio que los jesuitas fueron perfeccionando hasta su expulsión por la corona española en 1767.

También que con la ayuda de los artesanos guaraníes consigue fabricar maravillosos instrumentos astronómicos, puliendo lentes excepcionales en las piedras de cuarzo que le ofrecía la tierra. 

Red internacional

Piciulo apuntó que “la Compañía de Jesus, tuvo una infraestructura transcontinental de movilidad del conocimiento”, al explicar cómo las observaciones de Suárez en San Cosme y Damián llegaron a otros astrónomos en centros de prestigio en Madrid, Roma, San Petersburgo, Pekín, Paris y Upsala.

También que fue Anders Celsius, el de los grados centígrados, el que publica en Suecia los escritos sobre los satélites de Júpiter de Buenaventura que fueron “un boom editorial científico, por así decirlo”.  Esa red hace posible a su vez la edición de “Lunario de un Siglo” en Lisboa en 1748. 

 En la mirada de la ciéntifica, “América no era una receptora pasiva de ciencia desde Europa sino que esa ciencia moderna se construyó en procesos complejos que incluyeron a los espacios misionales americanos… Ya no es cómo pudo un jesuita aislado en la selva producir astronomía de calidad, sino qué infraestructura intelectual, material y relacional hizo posible que se observara el cielo como en los grandes centros la pregunta que nos ocupa”, expuso.

La agricultura, fuente fecunda

La pasión jesuita es por los textos es fundamental en el desarrollo agrícola. Así lo expuso el lingüista Leonardo Cerno en su ponencia “Sánchez Labrador y el manuscrito Gülich/Luján: nexos posibles” en la que plantea la posibilidad de que la obra “El Paraguay cultivado” y las “Instrucciones familiares” (1772/76) de Sánchez Labrador se hayan basado en un manuscrito en guaraní de 1725 atribuido a Gülich/Luján.

Allí se da “una transferencia de conocimientos, un saber agrícola transmitido al agricultor en un lenguaje adaptado a los campesinos en el marco de las reducciones”, en el que se expliça quiénes, cómo y cuándo plantar en un afán de “volver a los indígenas buenos agricultores”.

El texto en guaraní incorpora historias naturales de la gente, la tierra, la vida, etc… que se ven o reproducidos o imitados por la obra posterior que será de gran importancia en la evolución de los campesinos criollos, destacó el expositor. 

Texto y fotos de Jorge Zárate 

Links

https://tierrasinmal.org.ar/#!/-congresos-internacionales/

https://youtube.com/shorts/0Tzc8jcET9M?si=kpHR737FMAH9yJiz

https://youtu.be/ZcQbsWiZPG0?si=Gp007-hC6X119HHc

https://www.jesuitas.org.py/

 https://www.jesuits.global/es/noticias/}

https://es.wikipedia.org/wiki/Misiones_jesu%C3%ADticas_guaran%C3%ADes

https://pueblosoriginarios.com/biografias/suarez.html

https://www.rfi.fr/es/programas/grandes-reportajes-de-rfi/20260629-paraguay-gu%C3%ADas-guaran%C3%ADes-restablecen-su-verdad-sobre-las-misiones-jesu%C3%ADticas

https://revistapesquisa.fapesp.br/es/los-guaranies-aun-padecen-la-influencia-de-las-misiones/

https://www.primeraedicion.com.ar/nota/101111864/posadas-congreso-internacional-misiones-jesuiticas-guaranies/

Shorts

https://youtube.com/shorts/iL88MIFYKmE?si=wIYkK3QVazWiDVgE   


                                                                                                                          



27 de julio de 2026

Guillaume Candela: “Las poblaciones racializadas resistieron la opresión colonial con distintas armas”

 

Nuestro Archivo Nacional conserva “la documentación más antigua de todo el Cono Sur y registra experiencias de resistencias y resiliencias de personas colonizadas y racializadas tan antiguas como las que guardan los archivos de Lima o de México”, revela el historiador francés especializado en el Paraguay colonial. Trabaja con ayuda de a IA en la sistematización de estos documentos revelando nuevos protagonistas históricos que nos ayudarán a clarificar orígenes y continuidades.

 

Las personas “subalternizadas” o “racializados” en los primeros años de implantación de la sociedad colonial tuvieron prácticas de rebeldía asimilables en Asunción y en México, sostiene el historiador francés Guillaume Candela.

“La figura de Juliana, mujer lideresa casi mitologizada por Álvar Núñez Cabeza de Vaca y luego por la historia, la literatura y el cómic paraguayos de los siglos XX y XXI, bien puede compararse con la de la lideresa Malintzin, mal llamada Malinche, en México”, explica Candela. “Que la documentación colonial presente como «rebelde» a una mujer indígena por intentar huir de la esclavitud con los pies engrillados demuestra hasta qué punto las mujeres estaban decididas a escapar de Asunción”, agrega.

El académico publicó recientemente el artículo “Resistenciasy resiliencias indígenas, africanas y afroparaguayas en el Paraguay colonialtemprano” en la prestigiosa Revista Fronteras de la Historia. Lo hizo dentro de un proyecto de investigación internacional que lidera desde la Universidad de Cardiff en conjunto con Patricia Murrieta-Flores del Instituto Tecnológico de Monterrey: Un proyecto piloto para transcribir usando Inteligencia Artificial (IA) un corpus del Archivo Nacional de Asunción (ANA) producidos entre los siglos XVI y XVIII que una vez concluido pondrá a disposición la base de datos en construcción y los análisis de trayectorias personales en un aporte de gran valor. 

Guillaume Candela
Aquí su diálogo con Nación Media:

- En tu artículo rescatás ejemplos de resistencia del Paraguay colonial. ¿Qué nos ilustran estos casos?

- La sociedad colonial española estaba obnubilada por la categorización de las personas en las casillas de negro, mulato, indio, mestizo o español. La historiografía conservó el concepto de «casta» para presentar las diferentes categorías etnorraciales, cuyo objetivo era claro: definir a las personas a discriminar, en particular a los indígenas, los negros y sus descendientes.

Los casos de Juliana y de Gonzalo Mayrayu muestran que la colonización española nunca fue una situación armoniosa para los líderes kario guaraní que habitaban en 1537 la zona del fuerte de Nuestra Señora de la Asunción, ni tampoco un pacto o una relación equilibrada en la que los guaraníes hubieran podido aprovechar las nuevas tecnologías traídas por los españoles sin tener que luchar por sus derechos más elementales como su libertad y la soberanía territorial.

-Es clara la impronta de dominación de los conolonizadores…

… es así, es expresa, está en los documentos. El líder guaraní Gonzalo Mayrayu, seguramente una mala transcripción de Mbairayu, demuestra que, a menos de dos años de la mudanza de todos los europeos del Río de la Plata a Asunción en 1541, estos ya buscaban apoderarse de los territorios y, sobre todo, de los campos comunitarios, como en este caso un campo de avatí. 

Mbairayu recuerda a las autoridades españolas su soberanía territorial y la importancia de compartir este concepto de agricultura comunitaria con los europeos sin impedir la entrada a los miembros de su comunidad. Señala, en esencia, que la confianza otorgada a los recién asentados quedó totalmente quebrada cuando los españoles golpearon a las mujeres de su pueblo que iban a recolectar mazorcas de maíz y luego incendiaron a la comunidad guaraní liderada por Mbairayu, imponiéndoles por la violencia el nuevo pacto regido por las reglas de la colonización.

- ¿Cuándo aparece la india Juliana?

- En ese mismo contexto, probablemente era una mujer kario guaraní, registrada en un proceso judicial por haber envenenado a Nuño de Cabrera y por haber iniciado luego un movimiento de resistencia contra colonial para que las mujeres nativas no siguieran sometidas a una violencia sistemática hecha de esclavitud, trabajos forzados, violaciones y golpes que muchas veces provocaban su muerte.

El artículo da a conocer por primera vez un documento inédito conservado en el Archivo Nacional de Asunción (ANA): un extracto de su proceso judicial de 1541, el mismo año en que Asunción pasó de fuerte a capital de la Provincia del Río de la Plata.

Allí se escucha la voz de una mujer decidida a proponer una sociedad alternativa, en un momento en que las mujeres de los pueblos originarios vivían un vuelco brutal: en muy poco tiempo habían pasado de ser niñas y mujeres que trabajaban por el bien de su comunidad, respetando la naturaleza y los principios de vida guiados por el teko porã, a sufrir las rancheadas, es decir ser raptadas en sus pueblos, esclavizadas, violadas y asesinadas por los conquistadores europeos.

-Das cuenta de la existencia de grillos específicos para detener la huida de las mujeres. ¿Es posible entender los efectos de esta sistematización?

- En los testamentos e inventarios de algunos conquistadores, encontramos objetos metálicos y grillos que los europeos llevaron al Paraguay con el objetivo de privar a las personas de movilidad. Uno pensaría, en principio, que estos objetos solo podían pertenecer al Cabildo o a  la prisión pública. Pero vemos que muchos conquistadores tenían en sus casas, cárceles individuales y grillos destinados a evitar que una mujer indígena escapara de su situación de esclavitud y trabajo forzado. Abundan los testimonios de mujeres nativas hilando día y noche para que el conquistador pudiera vender su producción y sacar provecho de ella. Invito a leer mi libro “Entre la pluma y la cruz”, dedicado a las cartas de Martín González, quien describe una esclavitud generalizada de las mujeres indígenas en los hogares de los conquistadores.

-También señalás casos de apropiación de herramientas. ¿Es el perfeccionamiento del esclavo en la artesanía una vía de escape?

- Tanto los grillos como los objetos de uso cotidiano de los conquistadores, peines, cuchillos, anzuelos, hachas llamadas cuñas y otros objetos venidos del Viejo Continente, fueron utilizados por los nativos en los trabajos forzados impuestos por la Colonia, pero también fueron adaptados a los distintos movimientos de resistencia contra la imposición del nuevo orden y frente a la represión de las autoridades.

Muy rápidamente aparecieron en Asunción talleres de carpintería y otros espacios donde los artesanos europeos impusieron una formación destinada a crear una nueva camada de trabajadores forzados, indígenas, africanos y afroparaguayos, para producir lo necesario en la construcción de casas, edificios y barcos, así como objetos cotidianos y de lujo.

Todas las obras públicas y privadas realizadas en Asunción durante el periodo colonial fueron levantadas en gran medida por estas manos y voces silenciadas pero que quedaron registradas en estos manuscritos antiguos que podemos ahora transcribir y por fin recuperar.

Los trabajos forzados y la esclavitud siempre crearon las condiciones para movimientos de resistencia y esperanzas de recobrar la libertad, quienes lo padecían podían reapropiarse de esos nuevos conocimientos para alcanzar el objetivo tan anhelado.

Pedro de Bilbao, el conquistador negro

Un personaje que destaca entre los hallazgos del historiador Guillaume Candela en su trabajo… es Pedro de Bilbao, “una persona africana o afroibérica porque podemos imaginar que nació en España y fue esclavizado en la ciudad Bilbao o por un vasco llamado Bilbao”, cuenta.

“Mi hipótesis es que Pedro vino con Cabeza de Vaca y entró en la ciudad de Asunción en 1542. A pesar de haber encontrado su nombre en el Archivo General de las Indias en Sevilla (España) y en el Archivo Nacional en Paraguay su trayectoria fue invisibilizada. Integra la categoría de «conquistador negro» por figurar en una lista de entrega de vestidos llamados «tipos», elaborada por Cabeza de Vaca en el Puerto de los Reyes, cerca de la actual Corumbá, sobre el río Paraguay”,

A partir de estos datos, Candela deduce que participó en las campañas de colonización del Pantanal, “entre 1543 y 1544, y se enfrentó con los guaxarapos, xarayes, guatós, entre otros, considerados como enemigos tradicionales de los karios. Pedro de Bilbao reaparece en las fuentes dos años después, en 1546, en una carta de manumisión que señala que estaba esclavizado por el conquistador Cristóbal Díaz, quien le otorgaba la libertad tras dos años de esclavitud”.

El historiador deduce que tras su participación en las violentas campañas en el Pantanal “habría sido valorado e incluido en la sociedad colonial como un conquistador negro, a la manera de Juan Garrido, quien en esa misma época se destacó en la Nueva España y obtuvo un solar para construir su propia casa en la Ciudad de México”, ejemplifica.

“No contamos con más información para seguir sus andanzas. Sabemos, eso sí, que no figura entre los negros africanos o afroibéricos que participaron en Asunción del primer movimiento de resistencia de los negros esclavizados con planes de crear una sociedad alternativa (Palenque), del otro lado del río Paraguay con comunidades del Chaco”, expone. Así consta en el proceso judicial de 1543 a Diego Bretón, que fue esclavo de Ñuflo de Chaves acusado de haber iniciado y liderado el movimiento.

Asunción en la ruta de la esclavitud

“He podido rastrear a algo más de 16 mil individuos esclavizados, encomendados o forzados a trabajar por españoles, criollos y mestizos a lo largo del período colonial y los primeros años del Paraguay independiente, entre 1540 y 1828, cruzando el estudio de materiales del ANA y de los archivos parroquiales del Paraguay”, anuncia Guillaume Candela.

Este trabajo puede ayudar a “reconocer que también en Paraguay la esclavitud fue la espina dorsal de la sociedad colonial: que los pueblos originarios fueron sometidos a trabajos forzados desde los primeros tiempos de la conquista”.

También que “Asunción fue, desde principios del siglo XVII, un lugar donde bajaban miles y miles de africanos, que antes habían sido deportados desde los puertos de Luanda (Angola) o Ouidah (Benin) para llegar a Río de Janeiro y Buenos Aires, pero también a Valparaíso (Chile) y Callao-Lima (Perú), para ser vendidos en la plaza central de Asunción”, señaló.

La tarea, entiende, revelará el rol de la esclavitud “que imperó desde los primeros tiempos de la colonia y estructuró profundamente la sociedad en su evolución e hizo al enriquecimiento de muchas familias poderosas que, con demasiada frecuencia, aparecen como los mayores protagonistas en los libros de historia del Paraguay”. 

Jorge Zárate

Links

https://revistas.icanh.gov.co/index.php/fh/article/view/3192