5 de octubre de 2026

Vorí vorí, la mejor sopa del mundo, invita a conocer nuestra gastronomía

 

Su éxito en un importante sitio web de cocina siembra gran curiosidad sobre cómo prepararlo ya ampliar la experiencia de conocer los sabores paraguayos. Cocineros e historiadores esperan que esta ratificación en el gusto de los consumidores del tradicional caldo anime a poner en valor el delicioso tembiu nacional. 

“¡Es todo un enigma!”, dice la etnogastrónoma Graciela Martínez contenta con la noticia de que el Vorí Vorí volvió a destacarse como el “mejor plato” en la consideración de los lectores del sitio Taste Atlas. El mismo, actualizó en estos días su clasificación a partir de las valoraciones de usuarios y ubicó en el primer puesto del podio al plato nacional.

El cocinero e historiador, Vidal Domínguez entiende que “esta proyección internacional se tiene porque descubrieron esa sopa, ese caldo y bueno, tuvo repercusión por el sabor, porque es un caldo que arropa, alimenta el alma, tiene mucho abolengo de identidad familiar hogareña y eso cautiva”, describe.

Considera que esa es “la razón por la que los extranjeros cuando lo prueban, en sus variantes Vori Quesu o Vori Guasu, se encuentran con un plato contundente, que transmite mucho”, resume. 

Graciela Martínez
 Vale decir que en el sitio web de reconocimiento internacional intervienen unos 50 mil grandes cocineros de unas 22 mil casas de comida y restaurantes del mundo que llevan analizados más de 10 mil platos tradicionales calificados convenientemente y también da una importante participación a sus usuarios que votan por sus preferencias.

Reminiscencias árabes

“En su origen está una comida árabe, que eran bolitas de sémola y como a nuestros indígenas les costaba pronunciar la “l” le decían “boritas” y de ahí quedó “Vorí vorí” por esa dificultad quedó bautizado así”, cuenta Graciela del origen del nombre.

“Los árabes, que estuvieron 781 años en la península ibérica fueron expulsados en 1492, justo cuando Cristóbal Colón llegaba a América, entonces todos los que vinieron tenían influencia árabe. Aquí tuvieron que reemplazar la sémola por el maíz que era de lo que aquí se disponía”, recuerda.

Domínguez aporta que “es un plato ancestral que responde al proceso de fusión entre la cocina precolombina, la cario guaraní y la española. Entiendo que algo parecido ya hacían los indígenas aquí con el maíz, pero los españoles traen este plato de herencia sefardí/hebrea y todo se fusiona”, apunta.

Explica que en “ya en tiempos de Jesús se tomaba el caldo “Askenazí”, una sopa de gallina con   bolitas de harina de matzá llamadas “kneidalah” que inclusive se mencionan ya durante la salida de Moisés de Egipto”, señala. 

Vidal Domínguez
 “Eso emigra a la península ibérica y llega con los conquistadores sefardíes y aquí a partir de la llegada de 7 vacas y un toro se empieza a desarrollar los cocidos españoles que aquí le llaman puchero.  A esos pucheros, se le agregan las bolitas de harina de maíz y los nativos lo llaman vori vorí”, dice describiendo el proceso de formación del plato.

Martínez recuerda que la comida árabe es esencial para entender el recetario español y lo hace mencionando “a las albóndigas, que es palabra árabe, a la que nuestros indígenas que aprendían por observación las bautizaron So´o Apua (carne amasada)”.

Señala que el mundo reciente asiste a la internacionalización de los cereales, cosas que antes estaban restringidas a sus sitios de producción: “El trigo era de los griegos, el arroz de los asiáticos y aquí teníamos el maíz”, apunta explicando que en el tiempo alimentarían a todo el planeta.

Martínez que estudio etnococina con Carlos Villagra Marsal y Oscar Ferreiro, dice que la Sopa Paraguaya, “es también una manera propia de imitar al Ensopado español que también se hacía con sémola”.

Vigencia y proyección

Vidal Domínguez expone que “la vigencia del boriborí como un plato central en la gastronomía nacional se debe a que ese pasado que tenemos precolombino y postcolombino se asentó como parte de nuestra identidad y queda vigente hasta hoy en día. Realmente es algo que identifica mucho la mesa del paraguayo a la familia y a la sociedad que componen”.

El cocinero historia que había incluso un tipo de plato que se llamaba “vori vorí karaí” que se destacaba por incorporar “un montón de ingredientes como si fuera un cocido español. Tenía carne de vaca, cerdo, patitas de cerdo, orejas, hasta chacinados”.

Domínguez señala que este reconocimiento de Taste Atlas “por fortuna nos está haciendo ver en el mundo”, pero que haría falta una tarea de proyección de la gastronomía nacional. 

 Qué hacer

“Lastimosamente a nivel gubernamental todavía no se dan cuenta de que es un capital que puede generar divisas y como no ven todavía dinero, entonces no le dan la importancia que corresponde. El día que lo hagan, yo creo que va a ser, si no la 1º, va a estar entre la 2º y 3º entrada de divisas del país. Pero eso cuando nuestras autoridades se den cuenta”, apunta.

Graciela Martínez expone: “Ojalá que sirva para que se tenga más en cuenta nuestra comida, que pueda alcanzar el sitial y el reconocimiento que tienen otras gastronomías latinoamericanas como la mexicana o la peruana”. 

 Apunta entonces que “tenemos que trabajar más, personalmente quiero que haya una academia para enseñar la historia de nuestra cocina. Carlos Fontclara me propuso hacer unas conferencias y estamos trabajando en ello para cocinar y dar clase, enseñar sobre la comida paraguaya, el origen, la historia, etc”.

Vidal piensa que “falta mucho para que se reconozca nuestra gastronomía. Imagínate que yo impulsé este trabajo en el 2017 para que establezca el Patrimonio Cultural Gastronómico del Paraguay con la dirección de Propiedad Intelectual (Dinapi) y la Secretaría de Cultura (SNC). Luego de eso se tenía que hacer una proyección y hacer los registros internacionales, aunque sea por lo menos de 10 recetas en Ginebra y en Lisboa para tener la denominación de origen”.

Explica que ese paso ayudaría “porque los vecinos, especialmente Argentina, ya están en trámites de registrar en Ginebra algunas recetas y lastimosamente nosotros aquí no tenemos esa intención a nivel de Estado, razón por la cual está postergado de que Paraguay como madre de la gastronomía de todo el Río de la Plata, Mato Grosso do Sul, Santa Catarina y Santa Cruz, Bolivia, se considere a nivel mundial una de las gastronomías más importantes del sur del continente”, concluye.

Una sana costumbre

No es la primera vez que el Vori Vori consigue esta particular hazaña, aunque esta vez lo hizo con una calificación de 4,7 sobre 5, lo que implica una alta valoración de los visitantes y expertos del sitio. Volvió a consagrarse como la mejor sopa del mundo al ubicarse en el puesto número uno entre las mejores cincuenta del ranking elaborado por Taste Atlas, actualizado a mediados de este mes.

TasteAtlas describe al vorivori como “una sopa elaborada con pequeñas bolas de harina de maíz y queso cocinadas en un caldo que puede incluir carne vacuna o pollo, verduras y hierbas. Destaca que es un platillo que consume tanto en zonas rurales como urbanas”.

En segundo lugar quedó el Beyran çorbası de Turquía, con 4,5 estrellas; le sigue Soto betawi de Indonesia, con 4,4 estrellas; en el cuarto puesto el Ramen al estilo de Yokohama de Japón, con 4,4 estrellas, y en la quinta ubicación Ramen Tonkotsu también de Japón con la misma calificación que el platillo anterior.

En el informe de julio de TasteAtlas sobre “Las 100 mejores gastronomías del mundo”, Paraguay se ubicó en el puesto 83, con una puntuación global de 4.0 y sus platos mejor valorados fueron el vorivori, la chipa, el mbeju, la chipa guasu, el pastel mandi’o, la sopa paraguaya. También incluyó el tereré, el locro, y la chipa so’o, entre otros.

Historias de cocina

Graciela Martínez nos recuerda que “la etnogastronomía es el estudio de la alimentación antigua para saber qué comían nuestros antepasados”.

La autora de “Poytáva. Origen y Evolución de la Gastronomía Paraguaya”, aporta algunos detalles interesantes para descifrar el por qué del nomenclador de algunos ingredientes. “Así como Vorí vori, es producto de la imposibilidad de decir bolita bolita, la palabra “Kuratu” imita el sonido de “culantro” que es como en aquella época se denominaba al “cilantro” el condimento tan caro a nuestra cocina”, comenta.

También que la prolongada presencia árabe en la península ibérica dejó en los españoles la costumbre del comino como condimento esencial, cuestión “que llega hasta nuestros días en la cocina paraguaya”.

Otro aporte indígena a la culinaria, tiene que ver con el uso de la mandioca. “Ellos sabían cómo hacer para sacarle el ácido cianídrico a la mandioca, que era venenosa, por eso en otros sitios de Latinoamérica todavía se la llama “yuka” porque mataba de un saque”, señala.

También conocieron la forma de extraer el almidón mediante bolsas tejidas de karanday que después se transformaba en el ingrediente principal del Mbeju, una comida ancestral.

Graciela pide que se reconozca y cuide más a los indígenas: “Les debemos mucho. Por suerte pude contarle al rey Felipe VI de España la desidia con que se trata a los indígenas, no tienen ya árboles, le quitan sus bosques, sus tierras, parece que quieren que desaparezcan todos”, se queja.

“Ellos aprendieron a ordeñar las vacas y a hacer el queso pero no querían consumir la leche, ni ningún alimento blanco como la sal, la harina, para ellos son todos venenos. Sólo admiten la leche materna como alimento, imaginen esa sabiduría, no está lejos de lo que hoy nos revela la ciencia sobre la alimentación”, comenta. 

Jorge Zárate

Links

https://www.tasteatlas.com/best/dishes

https://www.lanacion.com.py/negocios/2026/09/21/lo-volvio-a-hacer-el-vorivori-se-ubica-en-el-puesto-1-entre-las-mejores-sopas-del-mundo/

https://lapaginadeaguara.blogspot.com/2023/12/vorivori-el-mejor-caldo-del-mundo.html

https://www.infobae.com/tendencias/2026/09/23/las-3-mejores-sopas-segun-un-ranking-mundial-un-plato-latinoamericano-quedo-primero/

https://elnacional.com.py/nacionales/por-cuatro-anos-consecutivos-vori-vori-lidera-ranking-mejor-sopa-mundo-n112393

28 de septiembre de 2026

Elena Iwatani, una muy inquieta embajadora del ñanduti en Japón

 

Maestra en el tradicional tejido, le transmitió al menos a mil alumnas la técnica en Tokio, capital del Japón donde reside. Autora de un importante libro que preserva y enseña cómo tejer los motivos de este arte tradicional, cuenta aquí de su trayectoria y del vínculo entre nuestro país y el del sol naciente. 

Nacida en La Colmena, Mie Elena Kanazawa de Iwatani, enseña y difunde el Ñanduti en Japón, país de tantos vínculos con el Paraguay. Es una destacada “nikkei”, nombre que le da a la descendencia de sus emigrados el país oriental. 

 “Encaje de colores del arcoíris. El ñanduti del Paraguay: Patrones tradicionales y cómo hacerlos”, se llama el libro que realza la tarea de Iwatani tejiendo un puente entre ambas tierras de su querencia. La impresión de los ejemplares en castellano fue posible gracias al apoyo del Grupo Toyotoshi y de sus alumnas japonesas que la ayudaron en la tarea. Vale recordar que la primera edición del libro fue en japonés en el año 2010.

 “Quiero que el ñandutí siga vivo”, dice al explicar el porqué de su donación de mil ejemplares del importante volumen de difusión de la técnica que editó buscando acercar este arte a todos los interesados en aprender y preservar la tradición. Celebra también que desde el Instituto Paraguayo de Artesanías (IPA) se estará distribuyendo a escuelas de arte en todo el país.

De hecho, Iwatani también editó en Japón un segundo libro llamado “El Ñandutí del Paraguay. Cómo hacer accesorios fáciles”, que todavía no se tradujo al castellano. “A ellos les gusta mucho hacer accesorios para regalos, para vender, como un detalle, etc”, comenta explicando que es una variante muy exitosa entre sus alumnos.

La maestra enseña actualmente a más de 300 alumnas las técnicas del tejido, comenzó con gente cercana y después su tarea se fue expandiendo a diplomáticas latinoamericanas y artistas varias del tejido. “La arpista Arisa Matsuki suele usar los vestidos de Ñanduti allá en Japón y ayuda mucho a la difusión de este arte”, cuenta dando un ejemplo. Estima que al menos mil personas pasaron por sus clases buscando aprender el “tejido de las arañas”, como se nombra en guaraní a esta tradicional habilidad.

Este desempeño hizo que en el tiempo pudiera exhibir este trabajo a la multitud que visitó su stand en la popular Expo Osaka 2025. “En nuestro stand estuvieron más de 2 mil personas haciendo un pequeño curso de fin de semana para aprender la técnica de manera introductoria”, comentó recordando que la feria es visitada por más de 200 mil personas por día. 

 Aquí su diálogo con Nación Media:

- ¿Cómo aprendiste a tejer el ñandutí, cómo fue que llegaste al tejido?

Yo aprendí a tejer el Ñanduti en Asunción con la profesora Kimie Taguchi durante 4 años desde el año 2006 hasta 2010 después, desde el año 2012 ya con las artesanas de Itauguá perfeccioné mis conocimientos.

Desde 2010 después que vuelvo de Paraguay empecé a enseñar el Ñandutí en Tokio. Allá en Japón hay muchas artistas japonesas a las que les gusta usar el vestido de Ñanduti y entonces querían aprender cómo confeccionarlo y ahí empecé a enseñar.

- ¿Cómo fue para que lo enseñaras en Japón y desde cuándo lo hacés?

-A las japonesas les gustaba hacer todo perfecto y no había un libro didáctico para enseñar el tejido del Ñanduti y así fue que la editorial nos ofreció hacer la edición y nos pareció oportuno encarar la tarea. También quería hacer conocer los dechados, son más de 300 y algunos son muy antiguos y entendí que era una manera de rescatarlos para volver a tejerlos aquí en Paraguay también.

 - ¿Por qué pensás que gusta tanto este arte en el Japón?

-A las japonesas les encanta el Ñandutí por los colores y los significados también, ¡es tan profundo! que no hay cosa que no se pueda hacer, inclusive hacen muchos accesorios en Japón.

- En los tejidos tus alumnas hacen dialogar la técnica tradicional con aportes japoneses ¿Qué incorporan, hilos, colores, formas, contanos un poco por favor?

- A ellas les gusta mucho tejer respetando la respetando la técnica y las tradiciones. Pero siempre vamos incorporando los colores, ¿verdad? Lo hacen con hilos japoneses y salen tejidos maravillosos como si fuera que están uniendo Paraguay con Japón.

Cuando visitamos Itaugua con las japonesas, las artesanas tradicionales se emocionan de ver que hay gente en el otro lado del mundo que hacen el Ñandutí.

-Solías hacer el “turismo de ñandutí” trayendo grupos de japoneses ¿Tenés pensado seguir haciéndolo

-Sí, yo siempre hago el “Tour del Ñanduti”, hace 2 años traje 15 personas y voy a seguir haciéndolo, cada dos años como venimos agendando últimamente. No sólo los hago recorrer los sitios más importantes de las artesanas del Ñandutí en Itauguá, sino que también los llevo a Yatayty a aprender también a tejer con la máquina. A los japoneses les gusta mucho el Ao Poi y el Encaje Jhu y también los llevo a Luque para conocer la filigrana. 

 ¡Hay tantas cosas hermosas aquí en Paraguay!, todas las artesanías típicas, la cerámica también y ellos aman lo que hacen acá. También los tejidos de las indígenas nivaclé, esas bolsas maravillosas. Todo quieren conocer, así que siempre estoy organizando los viajes.

- ¿Cómo ves la relación entre Japón y Paraguay? ¿Qué dimensión tiene la comunidad paraguaya en Japón?

- Entre Paraguay y Japón nos llevamos súper bien y se trabaja mucho en fortalecer la relación con los paraguayos que están allá, los nikkei, y japoneses que vienen aquí, funcionarios de la agencia de cooperación JICA mucha gente que trabaja para que se haga el intercambio de cultura y tradiciones de ambos países. Se calcula que unos 10 mil japoneses y descendientes viven en el Paraguay y en el Japón hay unos 2 mil paraguayos.

- Hiciste una residencia con la maestra Digna López en Yatayty ¿Qué nos podés contar de esa experiencia?

- Conocí a la maestra Digna en el 2007 y tuve la oportunidad de ir a hacer una residencia en su casa en el 2019. Ella tenía 93 años y me enseñó desde cómo limpiar el algodón y todo el proceso del Ao Poi hasta concluir. Tengo recuerdos muy gratos de esos días que pasé con ella.

Este año falleció y no pude venir, una lástima porque justo hubo problemas y mi avión no pudo salir. El año pasado pude visitarla y ella, aún con 99 años estaba caminando. Fue mi amiga, una que nunca olvidaré por todas sus enseñanzas, todo lo que hizo por mi enseñándome sus artes.

Nuevas formas

Maestra y alumnas fueron encontrando nuevas formas de expresión para el Ñandutí en Japón. Mie Elena Iwatani consigue de esa manera dotar de universalidad al tradicional tejido paraguayo. “Ellas van buscando incorporar formas propias que entiendo enriquecen nuestra técnica, el resultado es maravilloso”, apunta

En “Encaje de colores del arcoíris. El ñanduti del Paraguay: Patrones tradicionales y cómo hacerlos”, su libro editado en 2025 en castellano con la traducción de Megumi Kumagai, también nikkei paraguaya radicada en Japón, se reúnen patrones tradicionales y se explican las técnicas necesarias para reproducirlos, convirtiéndose en una herramienta para quienes desean aprender y preservar este arte. 

El ñandutí cuenta con aproximadamente 350 dechados o diseños antiguos, mientras que el libro de Iwatani reúne y desarrolla más de 85 de estos patrones, contribuyendo así a documentar una parte importante de este patrimonio artesanal.

La maestra también experimenta con nuevas formas, colores y aplicaciones, incorporando elementos del arte japonés y demostrando que el ñandutí puede evolucionar sin perder su identidad.

El impacto de su tarea llegó incluso a conmover a la Princesa Kiko durante su reciente visita a su nuestro país. “A la princesa le encantó el Ñanduti y quiere seguir aprendiendo más, le gustó mucho una pollera que hicieron las artesanas de Itaugua”, comenta Iwatani.

La artista mostró sus trabajos en el marco de la celebración de los 90 años de la inmigración japonesa al Paraguay en un reciente acto en el Puerto de Asunción. También en la exposición “Huellas y miradas, encuentro del Arte Nikkei, 90 años” realizada en Encarnación donde cosechó la admiración de público y especialistas.

Tela de araña

Ñanduti es una palabra guaraní que describe a la “telaraña”. Así se la nombró cuando en el siglo XVI, cuando se introdujo el encaje desde España se fusionó con la cultura local, surgiendo una técnica propia de elaboración. 

 Mbokaja poty, arasapé, mbeju´í, aguara ruguái, mburukujá poty, vaka pypore, arasa poty, arapaho, son algunos de sus dechados más famosos pero existen más de 350 tipos de motivos diferentes; la mayoría de ellos inspirados en elementos de la naturaleza y la vida en Paraguay. Los colores vivos y delicados, que evocan los matices del arcoíris lo destacan especialmente.

Se utiliza principalmente en trajes folclóricos y artículos de tapicería y ahora también en la confección de vestidos y bolsos y cuadros decorativos. 

Jorge Zárate

 Links

https://www.facebook.com/eyyiwatani

https://www.instagram.com/elena_nanduti

https://youtu.be/8s89DdEo4Ww?si=gl46Tu6XCuMVzel3

https://www.abc.com.py/nacionales/2022/08/25/un-cielo-de-nanduties-en-japon/

https://www.mre.gov.py/libro-sobre-el-encanto-del-nanduti-fue-presentado-en-la-cancilleria-nacional/

https://mediosdelestado.gov.py/ip/2026/09/09/maestra-paraguaya-en-japon-dona-1-000-libros-para-transmitir-el-arte-del-nanduti/