13 de mayo de 2026

Archivo Nacional restaura los Autos de la independencia

 


Un trascendente lote de documentos fue restaurado para su mejor conservación y digitalización en una tarea precisa que tomó un buen tiempo. Aquí el análisis de esos documentos que dan cuenta del proceso y formación de los primeros gobiernos independientes, sus implicancias e importancia en el tiempo.


 


Se lee claramente la firma de Pedro Juan Cavallero (sic) y la fecha, 15 de mayo de 1811, un texto fundacional, que ya frágil por el paso del tiempo, se pudo recuperar y próximamente se pasará a digitalizar.

Es la intimación al gobernador español Bernardo de Velazco: “Aquella escena que en el algún momento del colegio todos representamos tiene ahora su original restaurado”, dice satisfecho Vicente Arrúa, director del Archivo Nacional. 

Es allí donde Caballero le pide que entregue las llaves del Cabildo, la Plaza de Armas y que “se someta a un gobierno que ellos iban a decidir cómo se iba a hacer”, describe Arrúa.

Señalando luego una cuidada carpeta con originales revela: “Estos son los denominados “Autos de la Independencia” que en realidad son actas, los documentos más importantes para la formación de la República”, resume.

Recuperando textos el taller de Conservación de Papeles del Archivo concluyó la restauración de un valioso paquete de documentos que van desde la intimación arriba mencionada hasta la conformación de la Junta Superior Gubernativa.

Los documentos obraban en el Archivo, pero en 1973, alguien decidió forrarlos con papel adhesivo “Contact” transparente porque cómo eran documentos de mucho uso, se temió que la constante manipulación los deteriorara más rápidamente.

Esa cobertura derivó en un problema de conservación que ahora se pudo resolver retirando cuidadosamente el material vinílico para “liberar” a los documentos de este “protector”. “La intención era preservar, lo que no midieron fue las consecuencias que podía tener esa intervención, la duración del material etc…”, apunta el director.

En la tarea fueron asistidos por expertos chilenos y especialistas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Arrúa cuenta que para poder hacerlo “les ponemos un poco de alcohol y agua y esperamos que la temperatura y humedad llegue a un estadio en el que permita la manipulación. Hubo días en que se podían intervenir y días que no. Si la humedad era muy alta no se hacía nada, por eso es que se tardó tantos años”, expone. 

Documentos de la Independencia

Hojeando con los especiales guantes de látex, se suceden en orden la respuesta de Velazco, el acta de creación del triunvirato, el primer gobierno de la época independiente, en un texto firmado por próceres como el citado Caballero, José Gaspar Rodríguez de Francia, Juan Bautista Rivarola y Juan Valeriano Ceballos.

También es notoria la técnica caligráfica de Jacinto Ruiz, escribano público y de gobierno al servicio de España que se diferencia notoriamente de los escritos patriotas que irán mejorando en el tiempo.

Arrúa cuenta que tienen la idea de “exponer estos documentos más la nota del 20 de julio, que es la respuesta que se da a la pretensión de Buenos Aires de que Paraguay participara en la asamblea de las Provincias Unidas. Allí se decide no formar parte de la provincia de Buenos Aires. O sea, se niega a mandar un representante. Y al hacer eso, básicamente explica que quiere independizarse”. También en esas notas “se habla un poco de un concepto de confederación que sería un antecedente de lo que hoy serían los mercados comunes. O sea, un antecedente del Mercosur, por ejemplo, porque Francia planteaba no el establecimiento de una federación sino de confederaciones de naciones, que mantengan su independencia pero que haya unidad pero Buenos Aires lo que pretendía era mantener el territorio anterior del virreinato con todas sus provincias y Paraguay era una provincia “rebelde” desde el punto de vista porteño”.

Siguiendo con la revisión de estos valiosos papeles “encontramos ya las actas con las firmas de los representantes para el primer Congreso, que va a establecer lo que va a ser posteriormente la Junta Superior Gobernativa. Acá pueden ver la firma de los representantes de cada localidad. Cuando hablamos de este Congreso, que muchas veces la gente habla de Congreso popular, nos remitimos específicamente a lo que era un Congreso donde todos votaban, sino votaban los “vecinos”. ¿Y quiénes eran los vecinos? Los propietarios que básicamente eran los miembros de la élite”.

Estos propietarios/asambleístas “eran los que venían de cada localidad a participar del Congreso y que van a legitimar los distintos gobiernos que se van a dar, desde la Junta Superior, el consulado, la dictadura tanto temporal como perpetua y por supuesto después el gobierno de Carlos Antonio López y Francisco Solano López”, apunta Arrúa.

Preguntado sobre la constancia de algún desacuerdo entre aquellos hombres, el director del Archivo apunta que “cuando se inicia este proceso de independencia hay tres partidos que estaban ahí en la lucha, en debate: Por un lado vamos a encontrar a los que serían los pro-corona española, que intentaban mantener la monarquía en la provincia. Por otro lado, vamos a tener a los porteñistas que querían someterse al poder de Buenos Aires y por el otro lado el grupo que realmente era el más numeroso que eran los independentistas que apoyaban la idea de Francia”, aunque eso no consta en los documentos. 

Arrúa cuenta que “se expresan algunas cosas en las actas, porque como dijimos, la mayoría, eran los miembros de la antigua élite colonial que fueron, expulsados durante las reformas borbónicas y que consideraban no continuar con la corona española”.

Recuerda entonces que durante buena parte de la colonia “el cabildo era el lugar donde se ejercía el poder. Estaba el gobernador que era un representante del rey, pero al menos en ese primer período entre el siglo 16 y 17 ese cabildo ejercía realmente todo el poder y estaba conformado por los miembros de la élite local”.

Estos “mestizos” cogobiernan hasta que se producen las reformas borbónicas donde en España se pasa de los Austria a los Borbones que eran franceses y que buscan recuperar el poder absoluto.

La idea era quitar la incidencia de mestizos y criollos y volver a regir el territorio americano con la población blanca española que era numerosa en Perú, Colombia y Venezuela, por ejemplo.

“Acá no era tanto así, entonces los que heredan el poder van a ser los mestizos, los hijos de estos españoles cuyas madres eran indígenas. Entonces se crea la figura al gobernador intendente que viene y dice: “todo ese poder que antes tenía el cabildo lo voy a tener yo. Por lo tanto ustedes, como Cabildo, van a continuar como un ente que controla la ciudad”. Esto hace que la elite pierda privilegios y entonces empiezan a irse de la ciudad y a dedicarse a la ganadería, por ejemplo. Quedaron con la sangre en el ojo y por eso se entiende que estas reformas borbónicas ayudan a iniciar los procesos de independencia”.

Arrúa recuerda que “en algunos lugares fue más cruenta, más violenta, más prolongada la lucha. En el caso de Paraguay no tanto, aunque sí va a ser un poco conflictivo.

Esta elite es entonces la que apoya el proceso independentista. “Son los legitimadores de los distintos gobiernos”.

Continuidad y ruptura

El historiador recuerda que se da una continuidad de lo colonial: “Para el indio, no cambia nada, van a seguir siendo explotados y también eso va a pasar para el esclavo africano. En el siglo XVIII, al menos en la capital, era una población muy importante que llegaba incluso al 40-50% de la población. Pero hay que aclarar que los afrodescendientes no formaban parte de esa producción de excedentes o de ganancia a las élites, más bien eran de uso doméstico. La esclavitud no era aplicada acá como lo que ocurría en Brasil, por ejemplo”.

La esclavitud resultará abolida recién con la Constitución del 1870.

El derrotero de la independencia tiene en la Conspiración de 1820 un momento difícil. “Allí, un grupo de la élite, ex compañeros de Francia que eran parte del movimiento independentista se revelan ante él. Buenos Aires, al aislar al Paraguay, afecta los intereses de esta gente que antes comerciaban con ellos. Había algunos que decían “volvamos con Buenos Aires porque queremos vender yerba y no podemos” porque no reconocen la independencia”.

El país vive de esa manera hasta la muerte del dictador supremo y el arribo al poder de Carlos Antonio López, “pero esa apertura tampoco se da de manera inmediata. El momento del gran boom económico que se da durante el periodo lopista es cuando la Confederación Argentina, reconoce la independencia en 1852”, concluye.

Una joya en plena guerra

Sigue abierta al público en el Archivo Nacional la muestra “Una joya en plena guerra” que pone en valor registros de donaciones de joyas y alhajas, entregas de dinero en efectivo, ganado, productos agrícolas, vestimenta y otros bienes destinados al sostenimiento del ejército y la defensa nacional, así como constancias del trabajo de mujeres proveedoras del Estado durante la Guerra de la Triple Alianza.

La pieza central de la exposición es el Libro de Oro, un volumen ofrecido por damas paraguayas el 24 de julio de 1867 al entonces presidente Francisco Solano López con motivo de su cumpleaños. “El libro tiene un contenedor de plata y láminas de oro que pesan 10 kilos con hojas de pergamino con las firmas de las mujeres de la élite, de todas las localidades de Asunción y de todos los pueblos que encabezaron la asamblea del 24 de febrero de 1867”, recuerda Vicente Arrúa, director del Archivo.

El libro capturado durante la toma de Piribebuy y llevado al Brasil y “recién en la década del 60 del siglo XX, un grupo de historiadoras lo encuentran expuesto en un museo en Brasil. Entonces inician una campaña para la devolución del libro que se produce en 1975”, historia.

La muestra incluye tres grandes libros con los registros de las donaciones de mujeres en todo el país y un despliegue de medios gráficos que permiten contextualizar la narrativa.

“Hay también registros de mujeres que fueron apresadas por expresar justamente un malestar porque ellas habían entregado sus joyas, a sus esposos, a sus hijos, la producción de su chacra y lo cuestionaban”, recuerda 

Jorge Zárate

Fotos de Matías Amarilla 

Links

En el Día de la Mujer Paraguaya, el Archivo Nacional inaugura la muestra “Una joya en plena guerra” | Secretaria Nacional de Cultura Paraguay

11 de mayo de 2026

Una nueva expografía histórica en la Casa Bicentenario de la Música

 

Un extraordinario paseo por los documentos, partituras y objetos de autores y compositores de la música nacional propone la nueva expografía de la Casa Bicentenario de la Música “Agustín Pio Barrios “Mangoré”, reabierta desde esta semana. 

“Estamos muy contentos de reabrir con esta muestra”, dice Diego Sánchez Haase, director de la Casa que en el marco de la apertura realiza un ilustrativo paseo por las salas. “Abarca bien definidamente las dos facetas, la música popular folclórica por un lado y la música académica por otro lado y también un espacio de transición para los que trabajaron en ambas facetas”, comenta.

Guitarra Ramírez de Mangoré
La puesta, a cargo de Carlo Spatuzza y Lea Schwartzman quedó oficialmente inaugurada y puede visitarse de lunes a viernes de 8 a 15 y sábados, domingos y feriados, de 9 a 17 en Cerro Corá Nº 848 entre Tacuary y Estados Unidos.

 El centro del hall de acceso de la histórica vivienda está ocupado por la guitarra de Mangoré, una Ramírez que utilizó entre 1910 y 1914, engalanando el espacio coronado por una de las bellas cúpulas del centro histórico asunceno.

 En las salas de la casona, construida para vivienda familiar por la familia Arce a fines de 1910, que destaca por su estilo neoclásico, se dispusieron los diversos elementos. El paseo guiado por Sánchez Haase comienza con la sala de la música popular que tiene instrumentos emblemáticos como el arpa de Félix Pérez Cardozo, aquella que en los años 30 del siglo XX hizo construir al lutier Epifanio López con las 36 cuerdas con que hoy la conocemos.

También están allí las guitarras de Emiliano R. Fernández; Efrén “Kamba´i” Echeverría; Mauricio Cardozo Ocampo; Epifanio Méndez Fleitas, Herminio Giménez; Demetrio Ortiz y Agustín Barboza.

El espacio alberga unas 100 poesías de Emiliano Ré, poemas de Teodoro S. Mongelós, una colección de flautas de Mauricio Cardozo Ocampo de la época de su conjunto Perurimá y el bandoneón de Herminio Giménez, por citar objetos principales del valioso acervo.

Ante la vitrina que atesora trombones e instrumentos de viento de la Banda de la Policía, Sánchez Haase recuerda que “allí se formó la generación de oro de la música nacional” apuntando el paso por la misma de José Asunción Flores, Carlos Lara Bareiro y Mauricio Cardozo Ocampo entre otros grandes nombres.

De Flores se preservan las notaciones musicales de sus primeros experimentos con “Marapa Reikuasee” la obra que ayudaría al desarrollo final de la Guarania. De Herminio Giménez el manuscrito de “Che Trompo Arasá”

Para conmemorar el espíritu de la sala, el barítono Agustín Barboza, nieto del gran cantor, hace una conmovedora versión a “capella” de “Ruego y camino”, obra central del repertorio de su abuelo.

En destacado homenajea a los 100 años de su nacimiento, sorprenden allí en un escaparate especial, el brillo del oro de 3 de los 8 discos a los que se hizo merecedor Luis Alberto del Paraná. Así también obran su famoso Globo; el micrófono y hasta un cassette del preciado amarillo metal que galardonaron su reconocida carrera musical. 

Música académica

La sala que homenajea la música académica tiene la guitarra Sanfeliú que Mangoré uso entre 1930/4 y sus manuscritos de “Julia Florida” fechado en Costa Rica y el del preludio de “La Catedral” del que hizo lo propio en La Habana en 1938.

La preside el piano que fuera de Susana Elizeche de Codas a la que Sánchez Haase describe como “una niña prodigio” que daba conciertos desde muy pequeña. Cuenta la historia que el instrumento acogió las primeras pruebas de los escritos de Flores para la Guarania con sus métricas no tan definidas como se puede constatar en los documentos presentes en la sala.

También están allí las partituras del Archivo Viladesau, “Paraguay tenía una editorial de música”, apunta el maestro dando cuenta de los más de 30 compositores nacionales que registraron sus obras de “polca galopa” todavía no escritas en el 6 x 8 que hoy define la esencia de la polca paraguaya.

“Hay obras de mujeres, de Anita Cohen, “Mi bandera” por ejemplo”, cuenta revelando que son 5 de ellas que imprimieron partituras entre 1917/20.

Tiene un lugar especial un gramófono que el coleccionista de arte Marcial Bordas rescató de una casa de empeños en San Lorenzo. “Tenía un disco en su interior, la primera grabación del Himno de 1914, ejecutada por la Banda del Jardín Japonés de Buenos Aires, bajo la dirección del maestro Gaetano D'Aló”, revela. Acto seguido, da paso a la escucha de ese tesoro, y hace notar las diferencias con la versión definitiva que arreglara el maestro Remberto Giménez.

“En la última sala tenemos a los grandes académicos, Carlos Lara Bareiro, Remeberto y Juan Carlos Moreno González”, apunta.

Define a Lara Bareiro como “el más grande director de orquesta del país”, recuerda la creación de la Zarzuela Paraguaya, con obras de gran impacto en taquilla como “La tejedora de Ñanduti” o “María Pacurí”. También la formación de la Orquesta de la Asociación de Músicos persiguiendo el sueño de una Sinfonica Nacional que recién vería la luz en 2004.

“Y también renovamos la biblioteca, que lleva el nombre de Lara Bareiro, y donde tenemos material de música y cultura paraguaya en general”

 El sonido de Mangore

En el auditorio que ahora lleva el nombre de Sofía Mendoza, una gran cantante lírica, el guitarrista, compositor, Javier Acosta Giangreco, en una charla magistral, aborda la difícil tarea de intentar reconstruir el “sonido” de Agustín Pío Barrios “Mangoré”.

Tras una breve historia de la guitarra, en la que señala su presencia con formas diversas en el siglo XIX, hasta llegar al formato en que la conocemos gracias al lutier español Antonio de Torres. En el siglo XX los hermanos Manuel y José Ramírez en España la consolidan. Luego separan sus búsquedas, Manuel hace una guitarra más romántica, José una adecuada al toque del Flamenco, con sonido más amplificado.

Una de estas últimas llega a manos de Mangoré que reemplaza las cuerdas de tripa de oveja por unas de metal buscando un sonido mayor. Con ella graba sus primeros discos.

Más tarde tendrá una Sanfeliú, más romántica, acaso la razón de temas como “Julia Florida”.

Corona la presentación con la ejecución de la “Danza Paraguaya” en una guitarra que imita a una Ramírez, dispuesta como en los tiempos antiguos y consigue una sonoridad intimista. Luego pasa a una guitarra moderna, con materiales de construcción que evolucionan el sonido y la obra gana un sonido mayor. El aplauso del público agradece la buena lección y el legado del gran “Mangoré” que, según recuerda Sánchez Haase, en el decir de John Williams, guitarrista excepcional, “fue el compositor más grande de la historia de la guitarra”.

Casa Bicentenario de la Música "Agustín Pío Barrios, Mangoré"

Una editorial de música

El director de la Casa Bicentenario de la Música, Diego Sánchez Haase, da cuenta de una situación especial: “Es un déficit no tener una editorial paraguaya de música”, revela. Lo hace comparando la situación con la de los músicos que pudieron editar sus partituras en la Casa Viladesau, cuyo archivo ahora hace parte del acervo de la institución que dirige.

“Haría falta el establecimiento de una nueva editorial que pueda publicar la música contemporánea. Hay una cuestión comercial ahí también muy compleja porque yo sé que las editoriales pelean todos los días contra las fotocopias y contra las descargas de internet, así que no es fácil ver a embarcarse en un negocio, en un proyecto como ese, pero realmente nos hace mucha falta”, relata.

“En mi caso particular, estoy publicando mi obra en España, por ejemplo, porque aquí no tenemos editoriales y es una carencia que es fuerte y que necesitamos que en algún momento podamos subsanar”.

Una muestra especial

El arquitecto y artista plástico Carlo Spatuzza comparte con Lea Schwartzman la responsabilidad de la puesta. “Fue un trabajo grande, de tres meses”, explica destacando los espacios de “esta maravillosa vivienda”

Apunta que se hizo “una selección muy detallada del acervo que posee el Centro Cultural de la República de Cabildo que es muy grande. Todas las piezas elegidas para mí son fundamentales”, cuenta.

Señala luego su expectativa de que “el público y en particular los jóvenes vengan a conocer parte de la historia musical del Paraguay. Entonces la difusión también me parece fundamental”, expone.

Schwartzman indica que se trata de “un maravilloso viaje por dos vertientes de la música paraguaya, su vertiente popular y folclórica y luego como, en especial en esta muestra, la música académica”.

“Fuimos armando este guión museográfico, pasando por diferentes periodos, yendo, por ejemplo, dentro de la música popular, conociendo esa sonoridad del arpa, de la guitarra, de sus exponentes y ver cómo esa sonoridad fue cambiando, se fue desarrollando por otros caminos, pero siempre dentro de lo que es la música paraguaya”.

La curadora invita a “que la gente pueda venir, tomarse el tiempo y poder mirar cada documento porque hablan, tienen también su historia, ¿verdad?. Hay cruces entre músicos, cartas, etc, por ejemplo, a mí me llamó la atención algo de Mangoré porque como sabemos, Agustín Barrios salió del país enojado porque no había acá el apoyo que necesitaba, pero en sus documentos se encuentran postales que él enviaba a sus amigos de Paraguay. Entonces es muy lindo, porque no se desconectó en sus afectos. Hay una dedicatoria que está escrita en guaraní a su gran amigo de infancia, a su compañero guitarrista”.

Destaca que el guión está preparado para ser de utilidad al que estudia la historia de la música y despertar la curiosidad de un ciudadano interesado o de un turista.

“Hay además una cantidad de objetos muy valiosos e importantes, guitarras, arpas, etc y cosas personales de los músicos que te sorprenden. En mi caso fue con la batuta de Carlos Lara Bareiro que yo me imaginaba como algo superespecial y después cuando me voy a buscarla para la exposición ¡era una varita de mimbre que es hermosa!. Ella tiene escrito: Lara Bareiro, Paraguay. Creo que es un detalle que da cuenta de la personalidad de alguien que fue expulsado al exilio político, que fue un excelente músico pero también sabemos que fue una persona de una conciencia social muy grande, él era comunista y su batuta era de mimbre”, apunta. 

Jorge Zárate

Fotos de Jorge Jara

 Links

Casa Bicentenario de la Música "Agustín Barrios" | Centro Cultural de la Republica - Cabildo

Reabrirán la Casa Bicentenario de la Música con nueva expografía en homenaje a Mangoré - .::Agencia IP::.

Cabildo Cultural - Casa Bicentenario de la Música "Agustín Pío Barrios"