20 de abril de 2026

Favio Patiño: El guía que lleva paraguayos a la base del Everest

 

Viajó a 128 países del mundo y pensó que era posible hacer grupos de turistas para vivir las experiencias de un mochilero, un viajero que reduce los costos. Desde Nepal, donde está uno de los ascensos al pico más alto del mundo en la cordillera de los Himalayas, cuenta la experiencia e invita a animarse a cumplir sueños.

 “¡Estamos buscando unas milanesas de pollo aquí en Katmandú, es lo más paraguayo que podemos encontrar por estos lados!”, cuenta Favio Patiño, el guía que arma expediciones a diversos lugares del mundo. Está caminando, haciendo chistes en guaraní junto a un grupo de compatriotas por el barrio Thamel, en la capital de Nepal, aquel país que muchos recuerdan porque su enseña patria se parece a un banderín.

Es el segundo grupo de compatriotas que logra llegar al campamento base del monte Everest a 5364 metros de altura, hazaña que consiguieron en estos días y ahora lo van a celebrar por las calles de esta emblemática ciudad asiática. “No pudimos comer nada occidental durante los días del ascenso y descenso, así que es nuestra oportunidad”, dice Patiño entre risas en diálogo telefónico con Nación Media.

“En total somos 11 que no solamente vinieron de Paraguay, sino que el contingente estuvo integrado por paraguayos que viven por el mundo”, cuenta recordando que una vez que llegó el grupo central “se sumó una chica de Málaga, España, un muchacho de Nueva York, una chica de Bélgica y después el resto de diferentes zonas, de Asunción la mayoría, una señora de 60 años con su hijo que son de Encarnación, una chica de Ypacaray”, enumera.

Recuerda que el contingente se reunión en el aeropuerto de Dubai, y a raíz del conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, trataron de llegar lo más rápido posible a Nepal. Una vez allí, el 3 de abril pasado volaron a la ciudad de Lukla, que tiene, a 2860 metros, el aeropuerto más peligroso del mundo.

Ya en la puerta del Himalaya, ingresaron al parque nacional que alberga al monte Everest  ayudados por guías nepalíes y “sherpas”, gente entrenada para llevar los equipajes pesados de la expedición, se aprontaron para conseguir el difícil objetivo. Sobre los particulares “sherpas”, explica Patiño: “Ellos van por su cuenta, son más rápidos y fuertes pero hacen posible la expedición”, recuerda.

“Ahí empezamos a ascender en un viaje que en total tomó 11 días fueron 8 días y medio de ascenso y 2 días y medio de descenso”, cuenta satisfecho. “Se hace aclimatación 2 noches a más a 3.400 metros de altura y en ese día intermedio, subimos otra vez 400 metros a 3.800 y volvemos a bajar. Después se hace lo mismo a los 4.400, subimos a 4.800 y volvemos a bajar, ejercicio que se hace para ir acomodando el nivel de oxigenación”.

 

Una experiencia total

Los nepalíes la llaman “Sagarmatha” que se traduciría como “Frente del Cielo” y sus vecinos del Tibet la denominan Chomolungma”, que sería decir la "Madre del Universo".

En occidente la conocemos como monte Everest, nombre que le pusieron los ingleses en homenaje al geógrafo George Everst, que fue topógrafo general en la India en el siglo XIX. Es la montaña más alta de la Tierra, con sus  8.848,86 metros sobre el nivel del mar, se yergue en la cordillera del Himalaya y hace frontera entre Nepal y la región autónoma del Tíbet en China,

En estos días y hasta mayo, que es la mejor ventana de tiempo para intentarlo, unos 1200 alpinistas procurarán hacer cima, buscando coronar la escalada más icónica de la tierra por su alto riesgo y su desafío a la resistencia humana.

En el caso de los compatriotas, la idea de estos viajes es llegar al campamento base, que con sus 5364 tiene ya una altura considerable y permite vivir el increíble mundo del montañismo de alto nivel. Patiño lideró en 2025 el primer grupo de 12 paraguayos que lo logró y como dato, vale precisar que unas 40 mil personas por año intentan llegar a ese destino especial entre todos los viajes posibles en el planeta.

La idea se le ocurrió a Patiño en 2022 después de su primer viaje a Nepal, que fue el país número 100 que logró visitar. “Allí fue cuando hice mi primer trekking, mi primera caminata por montaña en el circuito de Annapurna que es como el segundo más conocido pero más fácil que el Everest para ser sincero y ahí surgió la idea de empezar a traer gente. En el 2023 traje el primer grupo de paraguayos e hicimos el Annapurna y en 2025 trajimos la primera expedición grupal para la base del Everest”, cuenta.

Favio es un viajero incansable y en este momento ya lleva recorridos 128 países y sólo durante 2025 logró sellar su pasaporte en 34 países. Cuenta que este tipo de emprendimientos lo hace con otro gran viajero paraguayo, Gerardo Franco, conocido en redes como “Gerard con Mochila” que ya visitó 187 países.

Así fundaron Expedición Nómada, agencia de viajes de experiencias por el mundo: “Somos los 2 paraguayos que tenemos más países viajados y en el 2023 arrancamos este proyecto de llevar gente por el mundo y para este año tenemos marcados varios viajes: Ahora el mes que viene en mayo tenemos Escandinavia, en agosto hacemos Europa del Este, después Islandia que va a ser el quinto grupo, después Europa tradicional que va a ser la primera vez y vamos a hacer el Oktoberfest y en diciembre mi compañero tiene Tailandia”, cuenta einvita a visitar sus redes @favio_patino para ver de qué se trata todo.

Aprendiendo a viajar

 “La idea es seguir con las expediciones que estamos haciendo por el mundo. Tenemos planeado un tour a Tailandia, Sri Lanka y Maldivas; eventualmente pensamos también hacer en Sudamérica, pero son experiencias de mochileros, estos no son tours de lujo para nada, hay improvisaciones, el viaje es grupal, siempre se espera que la gente entienda que viajamos entre todos, que nadie es especial, que no hay privilegio”, apunta. Explica que la idea es “fomentar la amistad, el paraguayismo, viajar por el mundo como somos nosotros y pasarla bien”, señala.

 El servicio que ofrecen es integral. “Hacemos la reserva de todo y obviamente tenemos una ganancia pero lo bueno es que la gente aprende a viajar porque ve cómo hacemos, lo que evitamos, etc”.

Patiño recuerda que “la gente quiere saber cómo no gastar: Yo hacía talleres de cómo viajar barato para que la gente ahorre y evite gastos innecesarios. Eso es lo primero y lo segundo animarse porque la gente te pregunta, como que necesitan un empujón ¿verdad? Hay una frase que dice existe aquel que cree que puede y existe aquel que cree que no puede y ambos tienen razón. Pero de ambas maneras te va a servir hacerlo. Porque si te sale bien, perfecto. Y si te sale mal, es una experiencia para aprender. Viajar lo único que te puede traer son cosas positivas capaz te puedes endeudar, pero vas a conocer gente; expandir tu conocimiento; ver nuevos paisajes; aprender nueva cultura, entonces yo animo a toda la gente a que viaje, a que salga a su zona de confort, a que crea en sí mismo. Si tiene fe, que crea en Dios y recordarles que hay que luchar por los sueños”, concluye.

Ampliar la mirada

“Favio Patiño, 38 años, itaugueño, hijo dilecto de Itauguá, fotógrafo profesional, profesor de inglés becado por la Universidad Católica (UCA), ex tripulante de Emirates Airlines. Actualmente dueño de Expedición Nómada, agencia de viajes de experiencias por el mundo. 128 países visitados en 18 años de viaje”, escribe el viajero en su texto de presentación. 

 La distancia, las vidas distintas, ayudan a tomar perspectiva y así lo relata: “Fue mucho el crecimiento al ver diferentes realidades en el mundo. Te ayuda a tener cierta elevación de la conciencia. Ahora mismo por ejemplo en Nepal subiendo la montaña ahora cada vez hay menos civilización y todo se vuelve más precario, todo es más caro porque obviamente estamos bien altos en la montaña, entonces en este grupo, por ejemplo, todos decían: ¡Qué  pucha, en mi casa tengo agua caliente, tengo wifi, tengo un enchufe…!, cosas que en aquí en la alta montaña se tiene que pagar por todo”. Y agrega: “Eso te hace apreciar lo que vos mismo tenés; te hace dar cuenta de lo privilegiado que uno es con lo que tiene”. 

Favio Patiño y un camaleón
Entiende que uno de los aportes principales tiene que ver con el compartir: “Viajar te hace más social, te hace adaptarte más. No puedo yo pretender estar en un país de África y quejarme porque la comida así o el transporté asado, no… hay que seguir porque uno viaja para aprender, absorber. Muchos viajeros comparan su realidad con la del lugar que visitan y eso me parece un error. Se trata de una realidad diferente, no es mejor ni peor, es simplemente diferente. Entonces, partir de allí te enseña a ser empático y a tener un mayor entendimiento del mundo y de uno mismo”, propone.

“Viajando siento que expandí mis conocimientos del mundo y de mí mismo, me enseñó a dejar de juzgar”, dice Patiño. Dice que al conocer a hindúes y musulmanes se dio cuenta que “hay mucha ignorancia, porque cuando te sentás a escuchar quién fue Mahoma o escuchás el mensaje del Corán o si hablás con un budista, que no adoran imágenes y santos, vas teniendo un mayor entendimiento y así con las diferentes religiones, las diferentes perspectivas que te hacen aprender un poco de cada una”.

“En términos de religión me hizo aprender que todos los seres humanos necesitamos ver el camino a una verdad y quizá es la misma pues, no puedo decir que el otro está equivocado o que vos tenés la razón porque son todas perspectivas diferentes y eso te hace empático te, hace tener mayor entendimiento, ser más receptivo y más empático con las otras personas”, reflexiona. 

Jorge Zárate

La lista de los valientes

Integraron la expedición

1- Favio Darío Patiño Agüero (38) de Itauguá, Paraguay

2- Gloria Maria Lucía Frutos Delgado (36) de Ypacarai, Paraguay

3- Nicolás Xavier Jara Acosta (40) de San Lorenzo, Paraguay

4- Humberto Nicolás Galleano Ruiz (47) de Asunción, Paraguay

5- Maria José Corrales Rejala (37) paraguaya residente en Oudenaarde, Bélgica

6- Natalia Ysabel Meden Alarcon (35) paraguaya residente en Málaga, España

7- Ignacio Antonio Lezcano Cano (43) paraguayo residente en New York, Estados Unidos

8- Hebe Shirley Trinidad Ledezma de Garcia (60) de Encarnación, Paraguay

9- Josué Fernando Garcia Trinidad (31) de Encarnación, Paraguay

10- Jazmin Beatriz Caballero Alfonso (28) Asunción, Py

11- Verónica Jazmín Cabral Barreto (38) de Asunción, Py

Guías de montaña nepalíes

-Ashim Khatri K C (39)

-Sanjay Acharya (36)

Sherpas nepalíes

- Ankit Kulung Rai (27)

- Deupa Kulung Rai (22)

- Rajan Kulung Rai (21)

- Sulav Kulung Rai (18)

Links

https://www.instagram.com/favio_patino/

14 de abril de 2026

Salto Tupasy Ykua, una joya escondida en el bello Guairá

 

 Un verdadero jardín natural con una variedad de helechos y el amambay voluptuoso, que crece al abrigo de un bosque mayor y diverso, entornan la cascada de aguas cristalinas que los lugareños nombraron como “el manantial de la Virgen”. El lugar, custodiado por los hermanos Santacruz, ofrece comodidades para acampar y pasar el día, además de un privilegiado mirador para apreciar el bosque y la serranía guaireñas. Situado a 180 kilómetros de Asunción, en la Colonia 20 de Junio de Borja, Guaira, esta maravilla natural se inscribe entre los sitios que no se pueden dejar de visitar alguna vez en el Paraguay.

 

“¡Vengan, les va a encantar!”, invita Ismildo Santacruz abriendo los brazos, haciendo el gesto de quien abre una puerta imaginaria hacia el paisaje privilegiado de Tupasy Ykua. Apenas a unos pasos del convite, aguas de manantial cayendo en cascadas sucesivas arrullan un bosque de cobertura en una imagen que bien podría representar el paraíso en un cuadro clásico. 

 Junto a su hermano Oscar Santacruz cuidan el predio que su padre compró hace más de 30 años para iniciar una plantación de Takuare´e y criar algún ganado. Son 32 hectáreas atravesadas por un arroyo que tiene la naciente “unos 2 mil metros arriba en un sitio que se llama Pykysyry”, cuenta Ismildo.

“Antes la gente no valoraba los arroyos, ahora nomás que todo el mundo se desespera porque falta agua y porque también hay más conciencia, más defensores de la ecología”, dice este maestro jubilado mostrando uno de los pequeños manantiales de agua pura que brota en el lugar.

Un chachi de gran tamaño preside el breve lago que genera una de las cascadas. “Este es el árbol del que la gente usa el tronco viejo para hacer crecer las orquídeas”, señala Santacruz. Más allá un güembé colorea de verde una piedra con su abrazo, está cerca de la que llaman “Piedra Corazón”, un gigante rocoso al que cada 14 de febrero “llegan los enamorados para pasar el día y hacerse la foto”, cuenta el guía. 

En el entorno la arboleda tiene ejemplares de tajy, incienso, pindó y aguai, solo por nombrar algunos en cuyos ramajes cantan y anidan una colorida diversidad de pájaros. Hay mariposas por doquier y también zumban insectos alados.

Por allí caminan Ramona y Ramón Duarte volviendo de la escuela. “Venimos todos los días por aquí, salimos a las 5.30 de la mañana de nuestra casa y caminamos con linterna por el bosque. En total hacemos unos 4 kilómetros hasta la escuela Francisca Silvia Campos de la Colonia 20 de Junio”, cuenta ella. “A veces vemos algún guasu”, dice él que recogió en el caminó un manojo de Typycha para hacerle una escoba a su mamá. 

Ismildo dice que también pueden verse por los senderos algún aguara´i y que “arriba por los árboles pueden pasar carayás y también coatíes, que son mansitos y muy curiosos”.

Cómo llegar

Para arribar desde Asunción se pueden seguir cualquiera de las alternativas que ofrecen los navegadores de internet hasta llegar a Borja, de allí se debe ir hacia Vallepe y finalmente tomar el camino hasta la Colonia 20 de Junio. La ruta, no en muy buen estado, por partes presenta dificultades para un vehículo menor, no tanto así para camionetas. Tiene un breve tramo de empedrados y el acceso al Tupasy Ykua está convenientemente señalizado.

“Nos vendría muy bien que las autoridades tomen nota y nos ayuden un poco con el camino para que más visitantes puedan acceder a nuestro paisaje”, pide Santacruz. 

En el sitio se pagan 30 mil guaraníes por persona para el ingreso y se tiene acceso a sanitarios, parrillas y el estacionamiento. “La gente aquí de 20 de junio tiene acceso gratuito y si las personas que vienen de afuera no tienen todo el dinero, podemos conversar, queremos que la gente nos visite”, apunta.

Cuenta que la mayoría de los visitantes llega desde Asunción, pero tienen registros de personas de todo el país y hasta del extranjero que se acercaron a disfrutar una estancia. Para informes y reservas se puede escribir al 0971-425281.

“En general la gente ya trae sus provisiones, pero aquí en la comunidad hay despensas y nosotros solemos proveer hielo a los que necesiten”, dice comentando que tienen seguro pero que recomiendan a los mayores hacerse cargo del cuidado de niños e instan a conducirse con responsabilidad porque las piedras pueden ser muy resbalosas en algunos sitios.

También a tener especial cuidado con la basura, un problema no menor en todos nuestros destinos turísticos. 

Click aquí para ver reel en Instagram 

 https://www.instagram.com/reel/DXC1JY7DT2s/?igsh=MWx6ODd2MmhlaDlycw==

Lugar sagrado

El nombre de “Tupãsy Ykua” se lo puso el sacerdote Luis Cabañas Benítez, primo de Ismildo hace una treintena de años, ocasión en la que instalaron una imagen de la Virgen de Lourdes que encontró un espacio para su gruta entre las piedras de la cascada más alta, la que identifica el sitio.

Las aguas caen allí desde unos 5 metros de altura y tras ella se abren el cielo, el sol, las nubes entre los árboles.

 “Lugar sagrado”, dice una leyenda e Ismildo cuenta que es una advertencia para los visitantes para que eviten hacer fuegos para el asado en cercanías de la imagen. “Aquí hay mucho espacio, parrillas, etc, y ahí es donde se quieren ir a prender sus leñas”, dice con un gesto que reparte incredulidad y un tenue y comprensivo enojo.

Allí, cada 11 de febrero, día en que la Iglesia Católica recuerda las apariciones de la Virgen María en la ciudad de Lourdes, Francia, se realiza un evento especial. “Celebramos una misa en mi casa a la que llevamos la imagen de la Virgen y hacemos un asado a la estaca. También viene un coro y después venimos en procesión hasta la gruta aquí en la cascada y la devolvemos a su sitio para que nos proteja”, cuenta Santacruz.

Un mirador especial

La Colonia 20 junio, tiene unos 300 habitantes, la mayoría dedicados a la agricultura, en especial la caña de azúcar y la ganadería, vacas, ovejas, cabras, pueden verse pastando en los campos desde el camino. 

Para verla desde arriba, Santacruz encabeza la caminata de ascenso al que llaman “Cerro Tupasy Ykua”, una trepada de mediana dificultad por laderas de piedra con cobertura boscosa que tiene escaleras naturales y mesetas verdes con intensa vegetación.

Una vez coronada la cima, unos veinte minutos después, se abre a los ojos del visitante el paisaje fascinante del Guaira, sus serranías, los bosques que resisten, el serpenteante camino de tierra colorada que huye al horizonte.

“Desde aquí puede contemplarse la salida del sol, es un momento especial que los visitantes que asistieron siempre quieren volver a vivir”, asegura Ismildo.

Plan Guasu, una visita para sumar

A sólo 4 kilómetros del Tupasy Ykua se encuentra el balneario parque “Plan Guasu”, un sitio inevitable en una recorrida por los atractivos turísticos de Borja, una privilegiada comunidad guaireña ubicada a unos 50 kilómetros de la capital departamental Villarrica.

Deima Lezcano, su propietaria, cuenta que atienden de lunes a lunes y sólo cobran 20 mil guaraníes con los que el visitante tiene acceso a una gran explanada de césped que está diseñada como zona de camping.

El lugar tiene quincho, sanitarios y varias parrillas, mucha sombra y árboles frutales de generosa entrega en este tiempo. “Los fines de semana ingresan más turistas. Vienen de Asunción, Ciudad del Este, muchas veces argentinos y llegaron a venir unos turistas rusos”, relata Lezcano que pide le escriban al 0982-003134 para informes y reservas.

“Lo que más les gusta son las montañas y los bosques que tenemos, aquí alrededor. Pero nosotros aquí en el predio también tenemos para hacer senderismo y en el bosque todavía se pueden avistar animales como guasu, tatu, teju, etc. Por eso prohibimos que la gente venga a cazar porque es una propiedad privada”, cuenta la mujer.

El espléndido balneario es apenas un sector de las más de 500 hectáreas del campo familiar que se dedica a la agricultura y la ganadería, explicó.

Deima pide a las autoridades “que nos ayuden con el arreglo del camino, eso nos facilitaría bastante el acceso” y entiende a su vez que se podría promover la instalación de “algún hotel, supermercados, inversiones que ayuden a que la gente se acerque más”, pide.

Un poco de historia

Borja fue fundada como Yhacanguazú por el gobernador español Pedro Melo de Portugal el 22 de octubre de 1778. Ese nombre le viene de la expresión guaraní yakã guasú que significa manantial grande. El pueblo y sus compañías floreció en el tiempo regado por el río Tebicuarymí y por los arroyos Cristal, Syky cá, Loza, Cristalino, Azul, Caraguatay, Yhacamí, Yhacá Guazú, por lo que la denominación cobra estricto sentido. 

 Como formaba parte del “Camino Real”, por allí pasaron históricas comitivas gubernamentales, civiles y militares.  “Antes y después de 1704, Yhacanguasu fue explorado por nativos, religiosos, gobernadores y militares. En 1785, cuando el viajero español Félix de Azara visitó Ytapé, Villa Rica, Caazapá y Yuty, señaló que unos hombres le ayudaron a cruzar el «riacho» Yhacanguazú en dos pelotas; el arroyo, anotó Azara, estaba a 7 leguas de Villa Rica”, cuenta la Wikipedia.

Con la ley Nro. 1079, del 31 de agosto de 1929, se cambió el nombre del Partido Yhacanguasu por el de Borja. Por la misma ley se procedió a la expropiación de 900 hectáreas de tierras para el asiento del radio urbano de dicha población; cuatrocientas hectáreas correspondían a Mateo Borja, en la parte antigua del municipio; y quinientas hectáreas de los terrenos de Joaquín Miranda y Ricardo Lloret y de los herederos y sucesores. Su nombre actual recuerda al propulsor y benefactor de la comunidad, don Mateo Borja, agrega la enciclopedia libre de internet. 

Jorge Zárate

Fotos de Jorge Jara 

Transporte de Alfredo "Pájaro" Paredes 

Links

Borja (Paraguay) - Wikipedia, la enciclopedia libre