23 de marzo de 2026

Huyeron de la guerra en Ucrania y encontraron en Paraguay su espacio


 

“Paraguay superó todas nuestras expectativas: los miedos no se confirmaron y las esperanzas se cumplieron”, dice el artista Alexander "Suricoma" Babich mostrando la alegría de saber confirmada la intuición que tuvieron con su compañera, Anastasia Alforova, de que este rincón sudamericano al que arribaron en 2024, sería un sitio de bienestar. Sus dibujos y grabados sorprenden en redes sociales, muestras y galerías por la precisión de su técnica, por la aprehensión del espacio paraguayo con un afecto especial. 

Anastasia Alforova y Alexander Babich
 Hoy, todavía lidiando con las dificultades del español y aventurándose al guaraní, Alexander “Suricoma” Babich, ya disfruta de “la tradición del tereré” y cuenta que antes de venir “leía que la mayoría de la gente siempre lleva un termo y guampa consigo, pero no lo creía hasta verlo”.

En sus redes sociales posteó su ránking de temas paraguayos: “Sí, realmente me gusta la música y el gusto musical de los paraguayos. Como complemento, por supuesto, está la cocina y la parrilla con la mejor carne del mundo y la tradición de que casi todas las casas están equipadas para el asado. Me encantan la chipa y el mbeyú”, reseña.

Con su esposa hacen un equipo artístico que va teniendo alta repercusión en medios digitales, muestras y galerías locales. “En esto me ayuda mi esposa Anastasia que es videógrafa y una verdadera estratega de marketing, porque éste se ha convertido en una parte importante del trabajo del artista. Ella crea contenido para Instagram, promueve mi trabajo y ayuda a construir un diálogo con el espectador. Trabajamos como un equipo: yo creo mundos y ella hace que se vuelvan visibles y comprensibles”, destaca

“Huyamos de la guerra”

Pero todo tuvo un proceso de gestación: “La noche antes de nuestra boda, mi futura esposa y yo nos despertamos por un ataque con lanzagranadas — uno de los primeros actos de sabotaje militar, en 2014. Hoy en Járkov eso ya es algo cotidiano: bombardeos de artillería, el zumbido de drones y la oscuridad total por la noche. Pero en ese momento, fue un verdadero shock”, cuenta de aquellos tiempos de los inicios de las hostilidades en su Ucrania natal.

“Nos dimos cuenta de que no somos árboles, porque la evolución nos dio la capacidad de movernos y decidimos construir nuestra vida juntos lejos de la guerra”, explica. 

“Después de nuestra primera emigración espontánea a Polonia, nos tomamos muy en serio la elección del siguiente país: establecimos criterios, “señales de alerta” y pusimos la libertad como lo más importante. Entendimos que solo la libertad da verdadera seguridad a las personas y que solo un país libre puede ofrecer condiciones para ser feliz”, sigue narrando de ese momento tan especial.

Lo curioso del caso, la conclusión: “Según nuestro propio ranking, el país más libre del mundo resultó ser Paraguay y hacia aquí vinimos”.

También tuvo otras señales: “Incluso cuando vivía en Polonia, las estadísticas de Spotify mostraron que mi gusto musical coincidía más con la ciudad de Asunción. Ese fue también un aliciente para elegir el país. La gente mala no escucha buena música, y lo que más me gusta son las personas que escuchan y la interpretan”, destaca.

Pero la historia no termina ahí, “por aquel entonces, tenía sueños todas las noches sobre un país fantástico y caluroso. Parte del paisaje inusual eran unos majestuosos tótems que al despertarme dibujé. Incluso diseñé un juego de ajedrez inspirado en ellos. Hoy me parece que esos sueños eran sobre Paraguay. Y esos tótems los representé en mi obra ASU-2316”, cuenta.

Temas favoritos

Apasionado del dibujo, lo cotidiano y lo fantástico conviven en su obra. “Me gusta crear mundos, en cualquier forma: diseño industrial, escultura, cómics y ahora gráfica. Para mí lo más importante es el mundo en sí, no la forma en que se presenta”, define.

“Actualmente trabajo simultáneamente en tres series: “Vedutas del Paraguay”, “Rohayhu Paraguay” y “Paraguay Futurista”. En esencia, es un solo mundo, solo que varían el tiempo y el enfoque: lo cotidiano y lo futurista”, agrega.

Panteón de la serie Vedutas
 “De niño me inspiraba Julio Verne: al estudiarlo, entendí que las ideas de las obras artísticas tarde o temprano se hacen realidad, de una forma u otra. Cuanto más popular es una obra, más gente sueña con ella y empieza a pensar en cómo llevarla a la realidad”, apunta.

En “Vedutas…” registra haciendo gala de ductilidad en el “vedutismo”, género pictórico italiano del “Settecento” (siglo XVIII) donde el artista representa al detalle un paisaje urbano, edificios, etc.

Suricoma comenta sobre su versión de la Iglesia de la Candelaria de Areguá: “A veces, como autor, me gusta experimentar e introducir un poco más de estilización, como en esta obra. Los árboles aquí son más arquitectónicos lo que los hace lucir un poco más mágicos, algo que, en mi opinión, encaja muy bien con este paisaje… Estoy muy agradecido con mis amigos paraguayos que me llevaron y me mostraron este lugar: nos sentamos allí, tomamos tereré y observamos cómo los últimos rayos del sol caían sobre el lago Ypacaraí. Por cierto, mis amigos se esconden en la gráfica detrás de los árboles”, concluye bromeando.

 En la serie “Rohayhu…” hay pequeños grabados numerados que comercializa a 100 mil guaraníes. “Cada ilustración está hecha con cuidado, numerada, firmada y lista para encontrar su lugar en tu hogar. Se puede pagar por transferencia, y coordinamos entrega o retiro en Asunción”, dice recordando su número telefónico 0987-202065. La misma tiene homenajes a las chiperas, al verano, los copetines, la danza de la botella, el campo y la guarania, aunque promete abordar nuevas temáticas.

En la mirada “Futurista…” se pueden apreciar “algunos elementos que me aparecieron en sueños hace mucho tiempo, cuando ni siquiera pensaba en mudarme a Paraguay. Otros se me ocurrieron después de emigrar. Creo que los trenes volverán a circular en Asunción muy pronto, mucho antes del año 2316. Y creo que en Paraguay siempre habrá lugar para los pastizales del ganado, incluso si toda la tierra estuviera completamente urbanizada”, comenta.

La Anarkiografía

Suricoma desarrolló un concepto particular: La Anarkiografía. Así la define: “es más una filosofía que una técnica. Se suele creer que cuanto más compleja es la técnica, más valor tiene la obra. Pero yo pienso que si la idea es mala, es mala, y las decenas de horas dedicadas a preparar una plancha para un grabado a media tinta (mezzotinta) no mejorarán la obra”.

Explica entonces que “La idea principal es la libertad frente a la autoridad de la técnica. Puedes hacer lo que quieras, como quieras y con lo que quieras. Es arte porque tú lo consideras así, y eso es suficiente. Anarkiografía: tu arte, tus reglas, tu libertad con uso libre para todos. Para expresar mi posición, inventé el término. La palabra es hermosa por sí misma, y proviene de Anarkio (anarquía en esperanto) y de grafia (del griego graphía “escritura”, “dibujo”, “modo de representación”).

Alexander, de 41 años, estudió y fue profesor en Academia Estatal de Diseño y Artes de Járkov. Fundada en 1921, es una de las más destacadas de su región en diseño gráfico; diseño industrial y ambiental; multimedia; diseño de ropa y calzado, bellas artes, escultura, pintura, arquitectura, restauración y peritaje artístico, animación, fotografía, comunicación visual y estudios culturales.

Desde esa formación nos cuenta que a los artistas digitales “les resulta más difícil entrar en un museo, mientras que al mencionar la técnica de grabado de “punta seca” muchos entran en éxtasis. Pero la verdad es que todas estas técnicas fueron originalmente formas de simplificar y abaratar la producción, hasta que artistas concretos las elevaron a arte, como Andy Warhol con la serigrafía”, historia.

Mirar y ser mirado

Insiste entonces en que “en el mundo contemporáneo, el arte no es solo creación, sino también la capacidad de ser visto. El marketing”.

Desarrolla la idea comentando que “antes a un artista le bastaba con tener un solo mecenas, por ejemplo Leonardo da Vinci trabajó en la corte de Ludovico Sforza y de Francisco I; Velázquez fue pintor de corte de Felipe IV, y Jan Vermeer pintaba para su coleccionista Pieter van Ruijven”, recuerda.

“Más tarde ese papel lo asumieron los museos, las galerías y los galeristas. Así, Picasso trabajó con el marchante Kahnweiler; Jackson Pollock con Peggy Guggenheim, y las obras de Marcel Duchamp son prácticamente impensables fuera del contexto galerístico. Sin embargo hoy estamos viviendo una nueva etapa: el artista puede comunicarse directamente con el mundo a través de las redes sociales. Y poco a poco esto deja de ser solo una posibilidad para convertirse en una necesidad, incluso en una obligación”, concluye. 

 Un “marcante” casual

Cuenta Alexander que su primera experiencia en el internet fue en un sitio de citas: “Fue allí donde por primera vez conocí el concepto de los apodos (nicknames). ¿Cómo inventar algo único? Mi apellido, Babich, es muy común en Ucrania, y hay muchísimos, miles, con mi mismo nombre y apellido, entonces simplemente cerré los ojos y golpeé el teclado. El resultado me sorprendió: Suricoma”, cuenta.

“Qué probabilidad había de que, usando ese método de tecleo, cada vocal estuviera seguida de una consonante? En fin, muchos no me creen, pero fue así que salió y desde entonces he usado este nick en otros sitios, y más tarde se convirtió en mi pseudónimo artístico”, relata.

Ya con el aprendizaje del español, “mi seudónimo cobró nuevos colores. Asociativamente, para mí “Suricoma” ahora es un sueño de un país del sur, una fantasía, una ensoñación con un país fantástico del sur a través de su creatividad”, arriesga.

Un llamado a la paz

“Lo que más extraño es mi trabajo como profesor en la Academia en Jarkov, para mí era valioso e importante”, cuenta Alexander “Suricoma” Babich con nostalgia y algún dolor.

Resulta que “muchos de mis profesores, que luego se convirtieron en colegas, fallecieron durante los 12 años de guerra. Doce años es mucho tiempo. Se trata principalmente de consecuencias indirectas de la guerra: no murieron por disparos ni explosiones, sino, por ejemplo, por un infarto mientras corrían a un refugio antiaéreo. La mayoría no eran jóvenes, aunque entre ellos había también algunos de mi edad (41 años). Más de la mitad de mis docentes falleció en ese período. Extraño la comunicación con ellos. Podríamos haber seguido en contacto al menos otros veinte años…”, lamenta.

A la hora de analizar cómo llegar a la paz reflexiona: “Hay un viejo anime “Un viento llamado amnesia” (A Wind Named Amnesia/1990). En él, el viento borra toda la memoria de la humanidad, y la trama gira en torno a una pregunta filosófica: ¿merece la humanidad sus recuerdos perdidos o debería desaparecer para siempre?”

 Entiende que “la mayoría de los políticos europeos no quieren la paz, y mucho menos el líder del país agresor (Vladimir Putin). Quieren un 1984 al estilo Orwell. Y, lamentablemente, se están acercando a su objetivo con gran éxito. No creo en la estupidez de los políticos ni en la debilidad de los países aliados. Los aliados tienen todos los medios para detener la guerra. Lo más fácil hubiera sido hacerlo en 2014, más difícil en 2022, y ahora aún es más difícil, pero todavía posible. Así que a los políticos simplemente les falta fuerza de voluntad y deseo”, desarrolla.

“Por eso solo nos queda soñar con que un viento de amnesia se lleve la memoria de todos los líderes y altos funcionarios. Que por un instante olviden ambiciones, lemas y juegos de poder, los pseudo-intereses nacionales, y finalmente vean cómo es el mundo real, sin sus máscaras habituales y sin reglas ilusorias. Entonces, quizá quede claro qué es lo que la humanidad realmente merece o no”, imagina.

Jorge Zárate

Links

https://www.facebook.com/suricoma?locale=es_LA

https://www.instagram.com/suricoma/

https://en-wikipedia-org.translate.goog/wiki/Kharkiv_State_Academy_of_Design_and_Arts?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc

Renato Borghetti, multiplicando al mundo el sonido del acordeón

Tiene claro que mientras exista un acordeón, la música de su tierra seguirá en expansión. También que aquello que le recuerdan las ruedas de Chimarrao (Mate); el trabajo ganadero, la yerra, el asado, el esparcimiento, vive en esos acordes que son posibles en el más simple de ellos, el acordeón de 8 bajos. Pasó por Asunción con un concierto brillante y dejó sus impresiones sobre la música de la región y el por qué su “Fábrica de Gaiteros”.

“Ya llegamos a unos 1.500 niños en las escuelas”, cuenta con orgullo Renato Borghetti de la actualidad de su proyecto más querido. También que todo inició en el reiterado encuentro con padres que le pedían instrumentos usados o que los ayudara para acceder a una acordeona para sus hijos.

 “Pensé: No es posible una música gaúcha sin gaita (acordeón) o un forró sin sanfonha (Acordeón más grande) y avanzamos”, dice humilde con una sonrisa que le ilumina el rostro.

Por eso lleva montadas unas 25 escuelas en su Río Grande do Sul, Santa Catarina, Uruguay y próximamente en Puerto Tirol, Chaco, Argentina, en la que niños y adolescentes de 7 a 15 años aprenden a tocar y reciben un instrumento gratuito construido en su ya famosa “Fábrica de Gaiteros”.

Es su tercera vez en Asunción y mientras se prepara para el concierto, pregunta por la salud de su amigo, el guitarrista Rolando Chaparro, al que desea recuperación en su salud y recuerda algunas andanzas en los escenarios de San Pablo.

Aquí su diálogo con esta página:

-Cuando te dicen música del Paraguay ¿Qué es lo primero que te viene a la mente, al corazón?

- El ritmo, la polca paraguaya, Felix Pérez Cardozo, “Llegada”, el “Pájaro Campana”, eso sonó mucho para nosotros en Rio Grande do Sul.

El chamamé nos llega de Argentina y la polca y la guarania del Paraguay y allá se mezcla con lo que se toca en Brasil. En nuestra zona las influencias se pueden notar, hacemos un chamamé brasileño, paraguayo y argentino, está bien mezclado y creo que es muy bonito esto.

-En tu último disco de estudio “Sou Gaúcho”(2022) revisita muchos clásicos. ¿Creés en aquello atribuido a Tolstoi de “pinta tu aldea y serás universal”

-Creo que sí. Creo que por más que tú quieras volar, tienes que saber dónde es tu nido. Siento que esto es fundamental. Siempre voy a querer hacer una música que pueda ser tocada en todo el mundo, pero lo que quiero es que los oyentes no necesiten saber que soy yo Borghetti el que está tocando, pero sí que la música es del sur del Brasil, tiene que tener esa identidad, eso lo que yo no quiero perder nunca.

- Otro tema de la música de Rio Grande do Sul es que se baila todos los días, prácticamente…

- …Sí, sigue habiendo baile. Sí, hay muchos grupos, es una vertiente muy fuerte las de los conjuntos de baile y principalmente los fines de semana con concurrencias multitudinarias. Tuve la experiencia de tocar con mi amigo Porca Veia (Chancha vieja, en portugués, aclara y ríe), es muy gracioso su apodo, que era súper conocido en ese circuito y fue una gran experiencia, aprendí mucho.

-¿Estás componiendo, trabajás en música nueva?

- Estoy principalmente ahora con este trío, porque tengo un cuarteto también con el que toco desde hace casi 40 años.

Ahora estoy tocando bastante con ellos, con mi hijo que es el percusionista y también toca guitarra, compone y canta cosas. Venimos haciendo algunas cosas juntos y la idea ahora es hacer algo nuevo, estamos pensando en grabar con el trío. 

Una obra mayor

-Una parte muy grande de tu obra tiene que ver con “La Fábrica de Gaiteiros”. ¿Cómo marcha el proyecto?

-Todo está bien, creció bastante. Empezamos con una fábrica y una escuela y hoy tenemos en la central de Barra do Ribeiro un centro cultural, que tiene teatro, exposiciones permanentes y una fábrica. Ahora tenemos 25 escuelas y llegamos también además de a muchas ciudades de Río Grande do Sul y Santa Catarina; al Uruguay y próximamente a la Argentina, en Puerto Tirol, Chaco, cerca de aquí donde se pondrá en marcha una fábrica de acordeones sociales con nuestro método.

-¿Es posible que ese proyecto se pueda hacer en el Paraguay?

- Espero que sí, que se pueda llegar, sería maravilloso… sería una manera fantástica de seguir apropiándonos de este instrumento que inventó el austríaco Cyril Demian (NDR. Patentó su acordeón en 1829 en Viena).

-¿Hay algún registro de cuándo viene a nuestra zona?

- Muy preciso no, en Brasil llegó con inmigración, principalmente italiana y alemana. Llegaron instrumentos fabricados en Europa y después los inmigrantes empezaron a crear fábricas, había unas 50 a 60 en nuestro país, más en el sur donde hay muchos descendientes de italianos y alemanes.

Después, en una época las fábricas fueron cerrando o migrando a otras actividades hasta un momento en que no se tenía más ninguna en todo el país y eso me preocupó un poquito.

Uno de los motivos de montar y crear la “Fábrica de gaiteros” fue éste Yo pensé: “Si se fabricaban acordeones 60 años atrás, no será fácil hoy, pero es posible”.

Estuve investigando y no encontré ya las máquinas o equipamientos, pero si algunos técnicos que estaban vivos y me ayudaron a montar la fábrica. 

- Contabas que la idea era producir todas las piezas localmente…

-… Sí, claro, porque hay una ciudad en el norte de Italia que se llama Castelfidardo, que es la ciudad de acordeón del mundo, allí hay muchas fábricas y se pueden importar piezas, botones, cartón, todo un set de elementos y armar aquí un acordeón, pero esa no era la idea…

Apostamos por construirlo íntegramente con la diferencia que tenemos con una fábrica normal, es que nosotros no vendemos ningún instrumento. Todos, el 100% de los acordeones son para las clases de los niños y adolescentes. No se comercializa ninguno.

-¿Qué nos podés comentar de las escuelas ya estás viendo el fruto, los talentos?

-¡Claro…! El proyecto ya tiene 14 años y muchos están hoy viviendo de música. Viajan para el exterior, tocan con grupos de bailes, tocan con cantores, trabajan con la música… Es un tema que a mí me alegra mucho, pero no es el objetivo principal.

La idea del proyecto es la música y el acordeón como instrumento de inclusión social, de pertenencia, de crecer en la escuela con amigos, con la familia.

Tenemos niños y adolescentes de 7 a 15 años. Que aprenden mucho y se quieren seguir con la música estamos muy contentos porque queremos que sea parte de su vida para siempre. Pero lo más importante es que haya una diferencia positiva en la vida cuando sea adulto.

- En tu trayectoria hiciste muchísimas cosas, tocaste con súper músicos, giraste por el mundo, hiciste estas escuelas ¿Qué otras cosas te gustaría hacer?

- No proyecto nada porque me pasan tantas cosas sin hacerlo que pienso que está bien así. Claro, hay una organización, un equipo, pero las cosas siempre van a ir pasando, estaremos girando, tocando, y atendiendo la fábrica, que hoy me toma un buen tiempo, en un buen sentido, porque me gusta mucho… Entonces creo que seguiré así como estoy tratando de hacer este disco con el trío y abocarnos a una nueva sede de la escuela en Porto Alegre que estamos construyendo, en fin viviendo, haciendo música.


Un agradecimiento especial

Renato Borghetti es un viajero esencial, y suele llevar su música a escenarios centrales de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa, principalmente, pero disfruta mucho de girar cerca de casa.  “Creo que tenemos un buen intercambio de artistas aquí en el cono sur, la gente se va conociendo, se van abriendo los oídos”, celebra.

Agradece desde el escenario del Teatro Municipal la solidaridad paraguaya durante las graves inundaciones provocadas por el río Guaíba en mayo de 2024. “La sufrimos principalmente en la “Fábrica de Gaiteros” donde el agua llegó hasta un metro medio de altura. Todo Río Grande Do Sul fue muy dañado y Paraguay tuvo una ayuda muy grande, fue muy bonita la actitud de solidaridad, muchos camiones salieron de acá y quiero agradecer especialmente aquel gesto”, apunta.

En febrero pasado celebró 40 años de haber conseguido el primer disco de oro para la música instrumental brasileña, grabó 26 discos, y la actualidad lo encuentra haciendo parte importante de su tarea, además de con su tradicional cuarteto, con este trío en el que lo acompañan su hijo Pedro da Costa Borghetti en el bombo legüero y Neuro Júnior en la guitarra de siete cuerdas.

“Toco con jóvenes, así que me tengo que esforzar”, bromea desde el escenario del Teatro Municipal “Ignacio A. Pane” después de dejar en claro al público la gran complementación que logra el trío dando brillo a la acústica de la sala para regocijo de los asistentes. 

En el repertorio visistará música de Paraguay, Brasil y Argentina y se destaca especialmente una versión maravillosa de la milonga “Taquito Militar” con espacios de lucimiento para acordeón, guitarra y bombo que invitan a esperar el próximo registro discográfico del trío.

En otros pasajes ya visitando la polka paraguaya y el chamamé, se lucen los trémolos “mangoreanos” en la guitarra y unos agudos espaciales que logra Renato en el acordeón. Importante es conocer las posibilidades del bombo legüero en estos ritmos, que Pedro desarrolla con especial naturalidad.

Cuenta Borghetti que suele sentarse en el living de su casa con una “gaitinha do sofa” un pequeño acordeón que aparece en escena para deslumbrar con una versión de “Alfonsina y el mar”.

Les regala luego un espacio a sus acompañantes que acometen con “Espiral” una composición en la que bombo y guitarra logran un ajuste especial. Con suavidades sonoras como la caricia del pelo del parche y los golpeteos en la caja de la guitarra hasta una celebración del gran rasguido de la guitarra criolla de estas tierras con el latir profundo del bombo.

La vuelta de Renato ofrecerá un paseo veloz en la mano derecha de su acordeón combinado con el punteo de alta velocidad de Neuro, un verdadero prodigio en los temas “Fazendo Foco” y Kilómetro 11.

Brindando un concierto excelso, con platea de pie pidiendo bises, Renato Borghetti pasó por Asunción. Qué vuelva siempre. 

Jorge Zárate

Fotos de Cristóbal Núñez y gentilezas

Links

https://renatoborghetti.com.br/

https://fabricadegaiteiros.com.br/

https://www.instagram.com/fabricadegaiteirosoficial/

https://www.facebook.com/watch/live/?ref=watch_permalink&v=1433056578260084

https://youtu.be/UIrGuMamPcc?si=nfAEGP1DR_4b5KGE

Borghetti Yamandu

https://open.spotify.com/intl-es/album/0MI5zN8Mx8h687O75jGsxw?si=Vcj7bx1MQsWzRwFwk6lHnw

“Una pareja rebelde”, elogio de una vida azarosa y comprometida

Novela de Miguel Angel Caballero Mora

Se presentó en la semana en la Manzana de la Rivera este libro que recrea las vidas de Miguel Ángel Caballero Figún y Concepción Mora Zorrilla de San Martín, que tuvieron diez hijos en un contexto de luchas contra las dictaduras militares que azotaban la región. La historia tiene matices autobiográficos, ya que está escrito por uno de los hijos de la pareja y permite adentrarse en un clima de época donde el coraje aparece imprescindible ante la sinrazón.

 

Miguel Caballero Mora

Miguel Angel Caballero Mora escribe desde joven, poesía siempre, periodismo por oficio, cuentos y como buena parte de los que caminan con las letras cayó en el remolino de la novela.

De hecho, perdió la primera que encaró, “Solís el Descubridor”, en el disco rígido de una computadora que decidió morir. “La verdad es que hace muchos años tuve que reconocer, un poco porque varias personas cuya opinión respeto me lo dijeron, y otro poco porque mi escaso sentido común también me lo dijo, que en Paraguay la poesía no se lee mucho”, cuenta del origen profundo de la novela.

 “Se me ocurre que si alguien me pregunta qué pretendo conseguir con este libro, tendría que dar una explicación demasiado larga y demasiado aburrida, así que me quedo con la respuesta que me dio Per Gessle, el vocalista de Roxette, cuando le hice la misma pregunta en relación a su música. Él contestó “si consigo que la gente pase un buen momento, con eso ya estoy satisfecho”, asume el autor.

Dice la reseña de “Una pareja rebelde” de la editorial Arandurã: “Con un tono narrativo que combina sensibilidad poética, humor e inteligencia, el autor reconstruye la memoria de su familia, tomando como eje de partida el exilio de los Caballero durante la revolución del 47”

Y agrega: “En los agitados años sesenta, la familia vivirá los azares de una situación política candente, no solo en ambos países, sino en toda Latinoamérica: es el tiempo de las dictaduras militares, y aunque ella provenga de una familia casi aristocrática (igual que él), su pasión por los cambios que consideran indispensables los llevará hasta lugares y situaciones que probablemente nunca hayan imaginado”.

 Época dura

Sobre cómo surgió la idea de  la novela, que se imagina una decisión difícil, Caballero Mora explica: “Elegí mi propia familia porque me di cuenta de que, si no lo hacía yo, habría sido altamente improbable que alguien más lo haga. Pensé y pienso que vale la pena simplemente porque la de papá y mamá es la misma historia de millares de parejas, no sólo de Paraguay y Uruguay, sino de toda Latinoamérica, que vivieron una época y una situación difíciles siquiera de imaginar para los chicos de hoy. Sus padres, que ya podrían ser mis hijos, tal vez recuerden algo, pero en general la época de las dictaduras es algo que nadie quiere recordar, acaso simplemente porque es una de las cosas más diametralmente opuestas a la alegría o la libertad que se vivieron en estas latitudes después de la conquista”, apunta.

Hay también una valoración de la rebeldía a la que hace alusión en el título del libro: “Más allá de la cuestión artística o estética, que haya existido tanta gente apostando con su vida a la posibilidad de una vida mejor es lo que más valoro”, destaca. “Me refiero a una existencia sin la certeza de la desigualdad, de la injusticia, del latrocinio y el latifundio. Hay y hubo muchas otras iniquidades que se veían todos los días, y yo sé que gran parte de esto tiene una culpa que viene de afuera, pero llegó un punto en nuestro sometimiento a partir del cual ya no hacía falta que estemos sujetos a una potencia extranjera, ya éramos nosotros mismos los que sosteníamos aquella situación”, señala.  

Sobre sus próximos planes da cuenta que está trabajando en un nuevo poemario:Este año cumplí 59, así que mi vida sigue con esta edad. También empecé la segunda parte de “Una pareja rebelde”, que de acuerdo a una secuencia natural tendría que ser mejor, pero no lo sé”, dice.

“No me siento viejo, pero ya tengo arrugas, y a veces me molestan las bisagras. De un tiempo a esta parte todos los desconocidos me dicen señor, lo que sí me hace sentir viejo, pero tiene la ventaja de que normalmente la palabrita viene acompañada de un genuino respeto, así que es más fácil de digerir”, asegura. 

Los hermanos Caballero en el lanzamiento del libro "Una pareja rebelde"
 Sobre el autor

Miguel Ángel Caballero Mora nació en Montevideo, Uruguay, en 1967. Vive en Paraguay desde principios de 1975. Desde joven, estuvo en contacto con el mundo de la cultura, recibiendo influencias no solo de su padre, Miguel Ángel Caballero Figún, sino de personalidades como José Luis Appleyard, Ricardo Mazó, Elvio Romero, William Baecker, Rubén Bareiro Saguier, Luis María Martínez y Augusto Casola.

Su primer poemario fue Breviario de un amor de teatro (Arandurã, 1994), el cual fue premiado por el Instituto Cultural Paraguayo Alemán. Representó a Paraguay en el foro “Literatura y Compromiso”, desarrollado en la ciudad de Mollina (Málaga, España). También ha publicado los poemarios Memoria del olvido (Arandurã 2004) y Habitación tercera (Ediciones La República, 2007).

Jorge Zárate

19 de marzo de 2026

Escuela de la Fuerza Aérea: 60 años de vida y 14.700 paracaidistas de élite

 

 “Celebrar su aniversario fortalece el espíritu de cuerpo, el orgullo de pertenecer y el sentido de hermandad entre paracaidistas militares”, resalta su comandante, el mayor Rafael Yegros. Aquí un repaso por historia y actualidad. 

Mayor Rafael Yegros
“El requisito básico para todo operador especial, ya sea un personal militar que será fuerza especial, uno que va a ser comando y todos los que van a hacer operaciones especiales, tienen que sí o sí pasar por acá”, explica el mayor Rafael Yegros comandante de la la Escuela de Paracaidismo de la Fuerza Aérea “Teniente Coronel Pablo Stagni”.

Se trata de un entrenamiento importante, intenso y eficaz, ya que en caída libre los paracaidistas pueden alcanzar hasta los 250 kilómetros por hora después de haber saltado desde hasta 12 mil pies, unos 4500 metros de altura. Una proeza que se completa al abrirse el paracaídas y poder descender con justeza en el objetivo navegando con precisión.

El sargento 1° Lino Armoa, entrena con sus compañeros cómo ajustarse rápidamente los paracaídas, el central y el de emergencia, equipos que pesan unos 25 kilos en conjunto. “En una eventual misión también llevamos una mochila y el fusil”, dice. Cómo la mochila se lleva en el frente, a la altura de las piernas, deben entrenar también un procedimiento para liberarla antes de que el paracaidista haga tierra.

Cuenta Fernando Colmán, teniente 1° de Aviación e Infantería que “el paracaídismo es de hecho un deporte extremo y la diferencia que existe entre el ejercicio civil y el militar está enfocado en el combate, una situación de conflicto bélico ya que es un medio de infiltración de tropas que están listas para iniciar la acción una vez que pongan el pie en suelo”.

 Para ello, poder ser lanzados en grupo desde un avión Casa C212, desde 1200 pies, unos 350 metros de altura para un empleo rápido, saltando bastante cerca del objetivo. En este caso se utiliza un sistema en el que los paracaidistas están ligados a una cuerda sujeta al avión -cabo de ancoraje­- y apenas saltan el paracaídas se despliega.

La otra posibilidad, como se mencionaba más arriba, es para misiones más difíciles que involucran la caída libre desde alturas que superan los 1000 metros, cuando son capaces de planear por más de 10 kilómetros hasta alcanzar el objetivo.

“Tenemos capacidad de infiltración y de hecho en años anteriores cumplimos alguna misión de este tipo”, explica Colmán.

 A disposición

El mayor Yegros que es Diplomado de Comando de Estado Mayor (DCEM) recuerda que “el personal de la escuela de paracaidismo esta en apresto operacional a requerimiento del comandante de la Fuerza Aérea. Cuando él requiere, se forma un equipo con nuestros profesionales listo para actuar”.

Esta capacidad táctica para las infiltraciones es un elemento importante en las actividades militares actuales. “Estamos preparados para apoyar la lucha contra el narcotráfico”, cuenta.

Luego explica el cuadro de situación: “Con las nuevas aeronaves y los radares que se adquirieron, se hace la interceptación de la aeronave ilícita que ingresa al territorio. Pero como nosotros no tenemos aprobada la “ley de derribo”, entonces lo que hacen ellos es intimidar y hacer que la aeronave o aterrice o salga del territorio nacional. Si llega a aterrizar en el territorio nacional es donde nosotros estamos preparados para ser empleados, por medio de helicópteros o también en un salto operacional de infiltración rápida”

Teniente 1° Fernando Colmán
 Otra tarea más común para los paracaidistas es intervenir en la asistencia social cuando preparan, por ejemplo, cargas de víveres para lanzar en cercanías de comunidades afectadas por inundaciones o catástrofes.

El teniente Colmán recuerda: “Normalmente cuando la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) solicita el apoyo de la Fuerza Aérea, se realizan lanzamientos para las zonas afectadas, tarea que solemos encarar con el grupo de helicópteros”, cuenta.

“La última fue en el año 2020, justamente en una de las inundaciones que sufrió el sector de Chaco´í, agrega. “Siempre tenemos paracaídas doblados ante cualquier situación que requiere la utilización de ese medio de infiltración”, memora.

Como actividad social, los paracaidistas de la Escuela, suelen participar en exhibiciones de salto en todo el país. El comandante Yegros recuerda que “últimamente estuvimos en el Ñeembucú en Pilar y Humaitá y solemos asistir a los aniversarios de ciudades y nos tocó participar de la inauguración de los Juegos Panamericanos Junior Asunción 2025”, enumera. 

Una escuela modelo

Desde su creación el 2 de marzo de 1966, la Escuela de Paracaidismo “Teniente Coronel Pablo Stagni” formó 14.742 paracaidistas, entre ellos 263 mujeres. “Formamos al año unos 350 paracaidistas militares. Esta institución ha pasado de ser un centro de instrucción básica a convertirse en uno de los pilares estratégicos de las Fuerzas Armadas”, cuenta Yegros.

“La institución es de mucha relevancia no sólo para la Fuerza Aérea sino para todas las Fuerzas Armadas de la Nación porque formamos a todos los paracaidistas del Ejército, la Armada, del Comando Logístico”, destaca.

“Desde sus primeros días, la unidad de formación estableció un riguroso sistema de adiestramiento, basado en preparación física, instrucción técnica y disciplina operativa. Cada etapa del proceso formativo estuvo diseñada para garantizar estándares elevados y un desempeño profesional en todo momento”, señala. 

 El comandante recuerda que “los primeros instructores se formaron en Brasil y brindaron el primer curso de paracaídismo con el que se creó la Escuela. Sesenta años atrás los equipos no eran los mismos, la metodología de enseñanza también evolucionó muchísimo. Esto es, todo lo que concierne a la operación aeroterrestre es como la medicina, siempre va evolucionando en medios y en los conocimientos que el personal adquiere”, comenta.

Explica que los más importantes cuadros de la Escuela, sus instructores, en mayoría fueron becados y entrenados en países como Brasil y Estados Unidos “que son referentes en el paracaídismo militar”. De hecho, el propio Yegros viaja en estos días en un grupo de 24 militares paraguayos de élite a un curso de perfeccionamiento en Brasil. 

 El comandante celebra: “Estamos recibiendo alumnos del extranjero que vinieron desde la Fuerza Aérea del Uruguay a formarse con nosotros. El nivel de enseñanza que tenemos aquí está equiparado con los de la región, ya no tenemos nada que envidiarle a Brasil, por ejemplo, estamos entre los primeros de Sudamérica en cuanto a la formación y conocimientos”, destaca.

Varios de los egresados de la escuela cuentan con el récord nacional de grandes formaciones en caída libre y participan en competencias internacionales, “destacándose siempre por su muy buen desempeño”, apunta.

En un salón, un paracaidista entrena en el simulador una caída libre y su posterior navegación. Con un casco de realidad virtual, el ejercicio le permite ir acomodando el cuerpo haciendo foco en el objetivo. “Esta es una especialización para la gente ya más preparada, que van a hacer infiltraciones, que están formadas, que ya tienen curso de fuerzas especiales, de comando”, explica Yegros.  “Ellos ven ahí como si fuera que están navegando con el paracaídas, se les pone un punto donde tienen que aterrizar y ellos van hacia el objetivo, ahí se les puede programar hasta la intensidad del viento y todo”, apunta.

“La institución nació con el propósito de organizar, dirigir y desarrollar la instrucción especializada para la preparación integral de tropas paracaidistas, y hoy es un símbolo de identidad, tradición, sacrificio y excelencia profesional para el país”, concluye señalando.

Requisitos y exigencias

Inicialmente el postulante al curso básico de Paracaidismo Militar “tiene que ser militar, mayor de edad, buenas condiciones físicas y de salud, para lo que se requieren algunos estudios médicos para poder realizar las pruebas físicas”, cuenta Fernando Colmán, teniente 1° de Aviación e Infantería.

El instructor recuerda que los hombres tienen que poder subir a la soga de 4,20 metros de altura sin ayuda de las piernas. La exigencia para las mujeres sólo cambia en la altura que, este caso, será de 3,20 metros. Tienen también que cumplir ciertas marcas en salto tanto largo como alto y correr 5 kilómetros en menos de 25 minutos los hombres y 27 minutos las mujeres.

 Habiendo cumplido el 100% de este examen recién pasan al entrenamiento que busca ajustar el estado físico a las exigencias del paracaidismo militar. “Eso se logra los primeros 15 días con ejercicios que se complementan con la parte técnica. Todo eso se repite a diario y una vez que ellos pasan de fase entonces ya están preparados para poder saltar de una nave en vuelo”, explica.

“Normalmente estamos utilizando el Casa C212 que es una aeronave de transporte preparada para realizar todo tipo de lanzamientos, ya sea de personal como también de carga”, agrega.

Ya para el curso de Auxiliares DOMPAA (Doblaje, Mantenimiento de Paracaídas y Abastecimiento Aéreo) “se le suma clases de natación porque el personal tiene que estar en condiciones de realizar un salvamento de un paracaidista en el agua, tiene que tener la capacidad de volver a recuperar el paracaídas en el agua, conocer el comportamiento de un velamen dentro de un río, un tajamar o de cualquier situación que se pueda presentar”, explica.

“De hecho que uno ya sabe en qué lugar le podría afectar el agua, dependiendo de la zona donde se va a saltar. Todo eso se prevé con estos entrenamientos y el saltador tiene que estar en condiciones de nadar para llegar a la orilla y estar a salvo”, apunta.

Precisión del doblaje

El teniente Fernando Colmán Colmán apunta que “el doblaje es prácticamente una de las partes más importantes de todo el curso. Formamos acá profesionales en doblaje del paracaídas que involucra tanto el principal como de la reserva”, explica.

Señala que se trata de un doblaje estricto porque tenemos una sola oportunidad para saltar, se abre o no se abre, por ello, todos los saltadores llevan 2 paracaídas; uno principal que va por la espalda y una reserva en el caso de que por algún motivo exista alguna obstrucción en la apertura del paracaídas principal”, señala.

Explica a su vez que el paracaídas de reserva “lleva un doblaje mucho más especial que el principal, lo que consigue que se disminuya significativamente el riesgo, aunque sigue siendo una actividad de alto riesgo”. 

La sargenta Carmen Vega, especialista en doblaje, cuenta que “todo es cuestión de técnica y habilidad” mientras va mostrando las fases del procedimiento. “Un paracaídas que fue usado es colgado e inspeccionado dos veces en primera instancia para después recién pasar al doblado y a partir de allí pasa por 5 fases con sus correspondientes inspecciones”, enseña.

El suboficial principal Freddy Acosta trabaja en el mantenimiento de un paracaídas auxiliar o de reserva: “Estos deben inspeccionarse cada 6 meses. Se los abre, se los cuelga, se los inspecciona, se los deja ventilar por 24 horas y después se procede al doblaje en un procedimiento muy minucioso que dura poco más de 2 horas”, explica.

Muestra a su vez que la mochila que contiene el velamen tiene un dispositivo electrónico de emergencia “que se abre automático en caso de que el paracaidista hubiera perdido el conocimiento y no abriera el paracaídas principal”. 

Jorge Zárate 

Fotos de Pánfilo Leguizamón y gentilezas 

Links

https://www.lanacion.com.py/pais/2026/03/02/escuela-de-paracaidismo-militar-celebra-60-anos-formando-tropas-de-elite-de-las-ff-aa/