29 de julio de 2024

La crueldad de la Triple Alianza en imágenes reunidas en un libro esencial

 

Destacando el rol de la fotografía como fuente de la historia la investigación de dos especialistas argentinos evidencia que aquellas postales, que pudieron servir en su momento como propaganda de guerra, hoy pueden convertirse en un mensaje que denuncia la barbarie y la violencia sobre la población paraguaya de aquella contienda desigual.    

Ignacio Sánchez Durán y María Belén Strassera
“El libro surge porque nos faltaba la tesis para recibirnos de comunicadores sociales”, cuenta María Belén Strassera, del origen de la obra “Historia, fotografía y guerra” que realizaron en coautoría con Ignacio Sánchez Durán, su compañero de trabajo en el archivo de ARtear, el multimedio que tiene como referencia al Canal 13 de Argentina y a la señal informativa TN por mencionar sus principales marcas.

“Ignacio había realizado un trabajo sobre la fotografía desde los inicios, estaba con un tema de una media tesis y nos interesó el tema de las fotos de la Triple Alianza porque no sabíamos que existían, sabíamos de los cuadros de Cándido López, pero en general es algo de lo que no se habla mucho”, introduce.

Así fue que la tutora de la tesis, la prestigiosa investigadora Cora Gamarnik, les comentó que, además, las fotos estaban hechas con la técnica del “colodión húmedo”, un invento que permitía obtener tomas más rápidas que el daguerrotipo. Así comenzaron a analizar las tomas “en su mayoría inmóviles, las artillerías, los ejércitos formados, fotos impactantes, porque lo que permite el colodión es poder trasladar sus equipos a los campos de batalla”, situación que se dio también en la Guerra de Secesión de los Estados Unidos y la Guerra de Crimea. 

 “Consideramos que la guerra comienza con el sitio de Paysandú en diciembre de 1864 cuando Argentina y Brasil colaboran con Venancio Flores y se sacan fotos a la ciudad bombardeada”, cuenta. Desde ese punto de partida y después de más de 3 años de investigación entienden que la tarea continua: “No está acabada, ahora en nuestro paso por Asunción y Corrientes comenzamos a descubrir más cosas”, comenta.

Poder e imagen

Hay un dato esencial en el registro de la contienda y tiene que ver con el interés del poder en la imagen. “Al emperador Pedro Segundo le interesaba la foto. Sabemos que el mariscal Francisco Solano López tenía conocimiento, pero quizá no había tantos fotógrafos instalados en Paraguay y es algo que estamos investigando 160 años después (se cumplen en 2025, el año que viene, desde el inicio de la contienda)”, Por ello, entienden que pueden quedar “muchos registros en archivos privados de familias paraguayas que no se dieron a conocer”. 

Muerte del Coronel León de Pallejam de la srie "La Guerra contra el Paraguay", 1866, Javier López (sd), Bate & Cía., Albúmina.
Strassera cuenta que el primero en pedir registro de la contienda fue el coronel uruguayo León de Palleja que fue escribiendo un diario durante la marcha y en una carta reclama que a un año de comenzada la guerra “no había fotógrafos registrándola”. La paradoja del caso, es que Palleja cae abatido en Boquerón del Sauce y su foto “heroica” es quizá una de las principales que atesora la obra.

Los aliados contrataron a los fotógrafos de la casa uruguaya Bate & Compañía que fueron siguiendo las tropas y pudieron instalar un campamento en el teatro de operaciones. “Eran necesarios dos: Uno hacía la puesta y el otro hacía los químicos en el vidrio, la albúmina con clara de huevo y el revelado que era inmediato. Hubo 2 campañas de la Bates en la que registran la caída de Humaitá, Asunción tomada, después hay otra muy impactante, la del montón de cadáveres paraguayos donde vemos la deshumanización de las personas, esto de lo que habla Susan Sontag, también la de los niños famélicos”, apunta. 

"El Mangrullo", toma en la que puede verse la carpa de los fotógrafos
 Entendiendo la cobertura desde el lado aliado se ve que las imágenes sirvieron como “estrategia de guerra, para darle ánimo a las tropas. También existe como una jerarquización, los retratos son para los generales y los militares de alto rango, los soldados rasos aparecen en tomas de conjunto”.

La autora apunta que entiende que a futuro lo que se desea es que “futuros investigadores puedan tomar el libro, y quizá también cuestionarlo, es algo que vamos aprendiendo, ahora cuando fuimos a la Feria en Asunción y pudimos estar en los escenarios de la ciudad, el Palacio, etc, se toma otra dimensión. Nos queda pendiente el recorrido por los escenarios de la guerra que ya lo haremos. En Corrientes también pudimos ver desde otro ángulo que no es el de nuestro Buenos Aires natal”.

Strassera dice que desde que iniciaron la investigación sigue costando entender “por qué siendo los aliados los que ganaron, no se habla de esta guerra. A modo personal lo digo hasta con vergüenza, tenemos una educación mitrista (por Bartolomé Mitre), por lo que se conoce muy poco de los antecedentes de Paraguay, la primera fundición de hierro, por ejemplo…”, expone. 

Mujer paraguaya

Cuenta la autora: “Siendo mujer, me interesa mucho la mujer paraguaya que es palabra mayor. Esto de que acompañadas por los niños hayan levantado a un país de una devastación, que aniquiló al 80% de su población. También la batalla de Acosta Ñu, es una herida abierta… cuando la empecé a leer no podía entender cómo pudo haber sido tan sangriento todo. Al visitar el Panteón de los Héroes y ver que hay una urna de los niños mártires me dejó impactada, una que tiene sobrinos, hermanos, imaginarnos esa crueldad…” comenta.

Finalmente pidió un agradecimiento especial al teniente Eder Acosta del Ministerio de Defensa “que nos hizo un recorrido por la guerra que nos dejó impactados y comentarles que el libro está a la venta en Paraguay en librerías y en Argentina contactándose en redes con los autores”. 

Desembarco de los aliados en Humaitá
 ¿Por qué tan poca bibliografía?

En diálogo con Ignacio Sánchez Durán, coautor del libro Historia, fotografía y guerra, recuerda la pregunta inicial, el disparador de la obra: “Cuando empezamos a adentrarnos con Belén en la investigación nos preguntamos: ¿por qué habiendo tantas fotografías en los archivos de las bibliotecas y de los museos sudamericanos y, más específicamente, sobre la Guerra de la Triple Alianza, hay tan poca bibliografía sobre el tema? En segundo lugar, para nosotros, formados en las ciencias de comunicación, la fotografía es marginal respecto a la prensa, los medios masivos o los nuevos medios surgidos de la convergencia entre la informática, las telecomunicaciones y los medios audiovisuales y escritos. En ese sentido, la fotografía como objeto de estudio nos demandó un esfuerzo extra: pensar los marcos teóricos y metodológicos para abordar este tema”, dice introduciendo la entrevista con Nación Media:                     

- ¿Qué cosas nos van contando las fotos de ese camino de 5 años de guerra?

Para analizar estos largos años y los escenarios bélicos en el amplio territorio sudamericano, decidimos analizar qué pasó con la producción, con la circulación y con la recepción de esas fotografías, paralelamente a las campañas militares. Las campañas militares nos sirvieron mucho para ordenar la investigación alrededor de ese eje y observar cuáles fueron los hechos registrados y cuáles fueron los omitidos

 - ¿Qué es lo que más los impactó de ese descubrir?

La circulación que tenía la fotografía en aquel entonces. La fotografía llegó a Montevideo en 1839 y a Buenos Aires en 1841. Pocos años después, la población rioplatense observa a la lejanía una guerra sudamericana en fotos. También tuvieron sus momentos: primero, circularon en un clima de exacerbación de sentimientos probélicos o nacionalistas o patrióticos, como vehículos de un mensaje triunfalista sobre el enemigo y también entre las esferas públicas y privadas como testimonios y recuerdo a los seres queridos. Hoy, es interesante también observar cómo muchas de esas fotografías adquieren otros sentidos a la distancia de aquel acontecimiento histórico.    

- ¿Crees posible que exista un archivo de foto paraguaya de la contienda?

Por lo que hemos observado, los fotógrafos respondieron a una mirada aliada sobre el conflicto. No encontramos fotógrafos paraguayos. Pero algunas de esas fotografías tienen hoy “un doble filo” porque el mensaje proaliado de ayer, hoy puede convertirse en un mensaje que denuncia la barbarie y la violencia sobre la población paraguaya.

   - ¿Cómo vas recibiendo las primeras devoluciones de los lectores de la obra?

La investigación fue muy reconocida. Se inició como tesis de grado. En 2018, fue Premio Tesis de Investigación, otorgado por la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires y luego Premio Nacional FADECCOS en 2019. Con Belén, hicimos un enorme esfuerzo para reescribirla como ensayo histórico. Eso dio sus frutos también porque fuimos reconocidos con el Premio a la Mejor Investigación Latinoamericana en 2019 por el Centro de Fotografía de Montevideo, editándose en ese país luego de la pandemia en 2021. Posteriormente, Cayetano Quattrocchi del sello Arandura también valoró nuestro trabajo y hoy le agradecemos la edición en Paraguay.   

- ¿Cómo sigue la promoción de la obra?

Recientemente hemos estado en Asunción y en Corrientes. Ese viaje para Belén y para mí fue muy rico porque fuimos a los lugares donde se vivió la guerra y ha dejado detrás de sí una estela que aún hoy se puede percibir. Ojalá que los pueblos sudamericanos puedan reconciliarse fraternalmente y dejar en el paso uno de los momentos más oscuros y triste de la historia. No debemos recurrir al olvido, debemos recurrir a la memoria.   

Cayetano Quattrocchi: “Una edición especial”

“El proceso arranco el año pasado en la Feria del Libro de Buenos Aires donde acordamos hacer una edición paraguaya a esta investigación”, cuenta Cayetano Quattrocchi de Editorial Arandurá.

Así nació esta versión ampliada del libro paraguayo que tiene aún más fotografías que el original: “Lo presentamos en mayo pasado en Buenos Aires, y tuvo una repercusión interesante con mucha gente, a sala llena, historiadores, gente de las bibliotecas y de los museos, estamos contentos con el trabajo”, reseña. 

Iglesia de Humaitá tras el bombardeo aliado
 La obra se presentó luego en la Feria de la Cámara Paraguaya del Libro (CLAP) el mes pasado y también en la Casa Bicentenario de las Artes Visuales “oportunidades en la que despertó mucho interés porque es una investigación seria y profunda sobre el origen de la fotografía y ésta vinculada a la guerra del 70. Estamos muy satisfechos porque el público paraguayo, los investigadores y los profesionales de artes visuales lo recibieron bien”, comenta.

Para el reconocido editor nacional la obra “patentiza mucho que fue un arma en la guerra de parte de los vencedores, porque del lado paraguayo se desconoce que se hayan hecho fotografías. Se ve como un arma porque presenta la destrucción del Paraguay, el ejército paraguayo vencido los muertos apilados, los retratos de los vencedores, van dando la idea de “estamos ganando” y esto es lo que nos enseña mucho también sobre el trasfondo”, expone.

 Jorge Zárate



22 de julio de 2024

Hospital de Clínicas, 130 años de medicina para el pueblo

 
Atiende casi un millón de personas por año y necesita más presupuesto. A pesar de ello brinda mejores servicios y acaba de habilitarse como centro de trasplantes cardíacos. Realiza alrededor de 15 mil cirugías al año, incluyendo trasplantes de riñón, hígado, huesos y tejidos, médula ósea y córneas, entre otros procedimientos. También crece en lo académico y se prepara a inaugurar su Hospital de Simulación. Aquí un pantallazo de su presente y su memoria de luchas y presencia permanente en la salud pública nacional.

 
“Desde su inauguración en 1894 el Hospital viene cumpliendo una labor importantísima en la asistencia y formación de médicos y sigue vigente como la academia más prestigiosa del país”, resume Jorge Giubi, director general asistencial del Hospital de Clínicas. “Somos un centro de referencia para la alta complejidad, y tenemos la misión de ayudar a acceder a esta medicina, tratando de llevar adelante el legado de solidaridad y empatía que con mucho respeto y cariño nos legaron nuestros maestros en esta rica historia”.

Lo hace mientras repasa los 130 años que cumplió este 19 de julio el centro asistencial, apuntando que la clave en la consideración general está en que la institución “siempre se caracterizó por ir adelante, por innovar, implementar nuevos procedimientos y ofrecer al paciente todo lo mejor, buscando equipararse con los medios privados o centros asistenciales del extranjero, tratando de disminuir la brecha de inequidad que suele darse en la medicina de alta complejidad, sobre todo aquellos de niveles sociales menos favorecidos”.

Presupuesto

La cuestión presupuestaria es central. El director admite: “La realidad nos dice que el presupuesto es insuficiente. Para lo asistencial tenemos unos 49 mil millones de guaraníes que es lo que se usa para insumos, medicamentos y además tenemos otros 30 mil millones de guaraníes para apoyo de servicios, banco de sangre, laboratorios”, reseña. 

Jorge Giubi, director del Hospital de Clínicas
 Con todo, esos dineros son insuficientes “para darle todos los medicamentos al paciente. Hoy cubrimos entre el 60 a 70% del tratamiento del paciente, el resto está a su cargo, o tratamos de resolverlo con convenios con el Ministerio de Salud Pública (MSP)”, comentó.

Giubi es optimista en torno a un sinceramiento del presupuesto. “Hay buena voluntad del Ministerio de Economía y siempre hay un poco de aumento, pero no tiene el impacto necesario para cambiar la dinámica de la asistencia por lo que necesitamos abrir un proceso en el que haya un aumento progresivo que permita consolidar una cobertura más completa”.

Academia

Otro punto esencial en el análisis tiene que ver con lo académico en el ámbito de la medicina atravesado en la actualidad por el surgimiento de centros de dudosa referencia: “Para nosotros como actores sociales es preocupante que no exista una regulación que impida la proliferación de facultades de medicina”, apunta Giubi. 

 “Nosotros aplicamos todo lo que es exigido para la formación del médico, el rigor de las leyes que están previstas y en ese contexto sabemos que nuestro producto es el mejor, que estamos a la vanguardia de lo que es la práctica médica, y reafirmamos nuestra apuesta a la enseñanza y estamos avanzando, a punto de concretar nuestro Hospital de Simulación que será un hito en la enseñanza médica en el país y nos ubicará entre los mejores centros de Sudamérica”, anunció.

Tendrá un ala propia en el hospital que se está construyendo en la actualidad y la idea es inaugurarlo para diciembre próximo y permitirá que antes de ir directamente a los pacientes, los estudiantes puedan practicar en “esquemas y protocolos que simulan pacientes y situaciones donde el estudiante puede entrar en contacto con un maniquí sofisticado y puede emular las patologías. Se hace la práctica en base a los escenarios para que después de afinar protocolos y el escenario médico se puede pasar a la práctica con el paciente real”, explicó el director. 

 Atención

A la hora de evaluar cuáles son las principales afecciones que se tratan en el Hospital, Giubi recordó que se da la particularidad de que pasada cierta edad los pacientes padecen varias enfermedades. “Básicamente recibimos gente con problemas cardiovasculares, renales, oncológicos y si bien aumentó bastante el diagnóstico respecto a años anteriores, en contrapartida el momento de la consulta no es el ideal, porque vienen con un estadio avanzado de la enfermedad”, se lamenta.

Este diagnóstico tardío hace difícil que las terapias den resultado por lo que se entiende que se debe insistir en un programa de educación de la ciudadanía en salud.

“Tratamos de educar y difundir las prevenciones, por ejemplo, que un varón que llega a los 40 o 45 años tienen que hacerse una colonoscopia; que en la salud materno infantil, es vital que las mujeres se hagan estudios de mamografía, la cistología de cuello uterino, procedimientos de diagnóstico por imagen (screaning) que hoy son accesibles en el servicio”, indica el médico.

“Hay que perder el miedo, el tabú de ir al hospital porque sabemos que el diagnóstico temprano genera una sobrevida importante”.

Desafíos

“La pandemia desnudó no sólo en nuestro sistema sino en el mundo, las debilidades y falencias, realmente mirando el lado positivo nos ayudó a mejorar protocolos, prestaciones y cosas que no teníamos en cuenta de manera importante”, analiza Giubi.

“Sobre todo la relevancia de la salud pública que busca generar una sociedad más sana con una mejor calidad de vida, más longeva, que sea útil. En ese contexto lo importante es la educación del ciudadano sobre el estilo de vida que tiene que ver con las conductas y prácticas que debemos promover entre todos”, apunta.

Para el profesional es fundamental “mejorar los servicios ya que la gratuidad no es solución sino es accesible, la medicina tiene que llegar, la de alta complejidad debería estar centralizada en grandes hospitales, pero la de mediana y baja complejidad tiene que ser accesibles en centros más pequeños”, consideró.

Entiende que la informática es una herramienta principal en este tiempo: “Está en el futuro de la medicina unificar criterios de información, porque la informatización de los sistemas nos permite tener una trazabilidad de los pacientes que ayuda a tomar decisiones a todo nivel”, concluye señalando.

Claudia Centurión
Desde adentro

Claudia Centurión es PhD en Ciencias Médicas, y ejerce y enseña desde hace 33 años en el Hospital de Clínicas. “Es un centro asistencial que quizá no fue diseñado para eso, pero sirvió a la ciudadanía ser un hospital que recibía pacientes del interior y de la capital con enfermedades frecuentes y con patologías raras”, comenta.

Destaca el esfuerzo de la academia por tratar los casos complejos “en equipos multidisciplinarios, con interacción entre los servicios” a pesar de que “no se hizo siempre con los recursos, siempre se trabajó con carencias de infraestructuras, no de talento humano. Los médicos del viejo hospital nos acostumbramos a trabajar así y nos cuenta transmitir que uno siempre tiene que pensar en la situación ideal: Cómo haríamos si tengo todo lo necesario y después ir adaptándose a lo que se tiene en realidad”, expone.

Cuenta también que la mudanza al Hospital nuevo “tuvo sombras y luces, tuvimos que adaptarnos, nos distribuyeron las especialidades por pisos y la medicina interna que es mi área nos quedamos limitados en camas porque el espacio era más pequeño. Hasta hoy seguimos teniendo las 30 camas por servicio de medicina interna en tres servicios, que hacen 90 camas para pacientes clínicos que son la base del hospital y algunos a partir de ahí van a los servicios quirúrgicos, siempre faltan camas… El servicio de contingencia de la Covid está lleno también con 30 camas para agudos…”, apunta.

Docente desde el año 93 cuenta con orgullo que en poco tiempo más habrá un plantel docente nacional para el doctorado en ciencias médicas que está avalado por el Consejo de Educación Superior (Cones) ya que “antes lo hacíamos con un plantel docente extranjero”

Referente también de la Asociación de Médicos, grupo emblemático que se formó durante la dictadura de Alfredo Stroessner y que impulsó reivindicaciones gremiales y sociales, apunta que el espíritu de la última lucha del 2015 con “UNA No te calles” no debería apagarse “para seguir reformando lo moral, académico y financiero” en el Centro Asistencial.

En lo que hace a los salarios, recuerda que “Hoy en día los salarios de nuestros médicos residentes tienen una dedicación en papeles que dice 40 horas y están más de 50 a 55 horas, viven en el hospital y su salario no es acorde. No llega a los 4 millones de guaraníes”, apunta.

La posibilidad de que los residentes tengan un buen lugar para dormir y poder hacer guardias día de por medio es algo que entiende posible de realizar. “Es cuestión de voluntad”, dice la profesora doctora.

Nilsa Benítez
 Vital para obstetras y enfermeros

Nilsa Benitez, es Jefa del Departamento de Enfermeria del Hospital de Clínicas y tiene 29 años de antigüedad en el centro asistencial. “Ingresé siendo licenciada en 1996 allá en Sajonia y era el sueño de cualquier profesional. Pasamos momentos difíciles en esta institución que siempre se caracterizó por ser luchadora, de muchas reivindicaciones en lo institucional y en lo social para el pueblo paraguayo”, cuenta.

“Después en el tiempo ya nos mudamos al nuevo edificio que fue un gran logro porque mejoraron los espacios”, sigue relatando para recordar que a pesar de los problemas presupuestarios “el hospital brinda asistencia especializada con tecnología de punta con profesional altamente calificados”.

Explica también que un rol central del Hospital es la formación que aporta para la Facultad de Enfermería y Obstetricia (FENOB) que tiene entre 250 y 300 alumnos aprendiendo en sus salas. Benítez recuerda que la clave está en la atención “con calidad y calidez, somos comprometidos y brindamos servicios integrales, humanizada y especializada, no solo al usuario sino a familia y comunidad con principios éticos, con vanguardia, promoviendo la capacitación permanente”.

Zulma Rojas
 Avances

Zulma Rojas, es también enfermera: “Nací en el Clínicas, en la maternidad nacional que se llamaba antes, mi mamá ya fue enfermera con más de 40 años de servicio aquí en la parte de pediatría”, comenta.

Vinculada a Asociación Paraguaya de Enfermería (APE) cuenta que fundaron la organización en “1985 ya producto de las movilizaciones y de los trabajos que se realizaban en esos tiempos en que los trabajadores cuestionamos el poco presupuesto, lo poco que se ganaba y bueno fueron surgiendo inquietudes y se formaron las organizaciones. Primero acompañando a los médicos y después fue forjándose como más autónoma e independiente”, comentó.

“La gran lideresa de esos movimientos fue la compañera Elsa Mereles que encabezó la lucha por que es bueno rendirle un homenaje. Por suerte fuimos avanzando, porque no nos conformamos con que se incremente en algo el presupuesto o las condiciones de la enfermería, es importante mejorar los recursos que le vamos a ofrecer a los usuarios y usuarias, para la enfermera esto es su karaku, no va solo por su sueldo, sino también por los insumos para poder trabajar para ofrecerle a su paciente”, destaca.

La Ley de Enfermería aparece como otra gran conquista de una secuencia de derechos, pero “siempre está la deuda de incrementar el número de personal que va a trabajar, porque cada día tenemos casos complejos, cada vez más exigencias”.

A pesar de ello, pone en valor “la experiencia fabulosa de saber que estamos sirviendo a toda una población porque además de brindar nuestros cuidados de enfermería para nuestros pacientes, apoyamos muchísimo y tenemos una intervención en la formación de profesionales de salud, médicos, enfermeros y sobre todo apoyando a los enfermos”.

Atiana Valenzuela
Aprendizaje integral

“Me encanta estar con el paciente, el día que tenemos práctica es diferente el aprendizaje”, resume Atiana Valenzuela, estudiante de 4 año de Medicina. “El Hospital nos da ese contacto desde el 3 año y eso es una gran riqueza, es diferente de los libros que con los pacientes”, apunta.

“El servicio que brinda a la comunidad a costo bajo, incluso con atenciones gratuitas, es para nosotros muy bueno y a nivel académico no tengo quejas se aprende muchísimo los profesores que me tocaron fueron muy buenos ya que nos enseñan no solo como curar, sino a entender que estamos tratando una persona y a tener todos esos aspectos que hacen la relación médico paciente”, comenta.

Valenzuela, que es presidenta del Centro de Estudiantes de Medicina (CEM) dice que su carrera va orientada hacia lo clínico. “Me gusta mucho medicina interna, el famoso médico que atiende de todo un poco”, dice.

También que con sus compañeros pretenden reeditar la costumbre de recaudar dinero entre los estudiantes para aportar al Hospital de Clínicas. “Antes se lo hacía, ahora nomás estamos en una crisis económica, pero sería una buena meta ayudar porque a veces hace falta papel higiénico y jabón, eso es algo que podemos aportar”, señala.

Historia de luchas

Se lee en el fascículo “Historia del Hospital de Clínicas” editado por el Ministerio de Salud una compilación de la “La lucha por las reivindicaciones” originadas en el Centro Asistencial: “La larga lucha por las reivindicaciones sociales comienza en el año 1931 cuando la huelga de estudiantes provoca la renuncia del Decano y de todo el Consejo Directivo. A ello se suma una violenta propuesta contra la ocupación boliviana del Chaco que culminó con la muerte violenta de un estudiante de medicina. A raíz de estos sucesos la Universidad Nacional de Asunción es intervenida por el Poder Ejecutivo.

El gobierno de José Félix Estigarribia, en 1940, decretó la intervención de la Universidad con el propósito de evitar desórdenes.

 Durante el gobierno de Higinio Morínigo (1948) la Facultad de Medicina vuelve a ser intervenida por supuestas deficiencias académicas y la participación de estudiantes y profesores en la preparación de la subversión armada.

En 1956 la Federación Universitaria del Paraguay organiza un encuentro, pero las reuniones fueron sistemáticamente hostigadas razón por la cual los alumnos tuvieron que refugiarse en la Facultad de Medicina y en el Hospital de Clínicas. Ambos edificios fueron atacados por las fuerzas militares y paramilitares. En repudio a esta violenta represión los médicos del Hospital de Clínicas se declararon en huelga.

Gracias a esta lucha se logró la restitución parcial de la autonomía universitaria y el regreso de varios profesionales injustamente apartados de su cátedra.

Tres años más después las manifestaciones estudiantiles se dieron nuevamente por el respeto de las libertades públicas avasalladas por el gobierno. Luego en 1976 una nueva manifestación estudiantil fue duramente reprimida por las fuerzas del orden. Varios estudiantes presos y torturados.

 En 1986 se dio el “Clinicazo”. Así se dio en llamar esta protesta sin precedentes y que continuó con una sucesión de paros, huelgas de hambre y movilización de los gremios. Más de 5.000 personas se unen a la marcha en apoyo de sus médicos, enfermeros y funcionarios, en reclamo del aumento salarial”.

Habilitado para trasplantar corazones

El hospital de Clínicas fue recientemente habilitado como centro de trasplantes cardíacos para adultos y pediátricos con lo que se concreta un viejo anhelo de cubrir las áreas de esta complejidad médica.  Vale recordar que allí ya se practican trasplantes renales, hepáticos, de huesos y tejidos, médula ósea y córneas; además de aportar a la formación de especialistas en estas áreas que prestarán servicios en todo el país. 

 Jorge Rotela, de la división de Medicina Cardiovascular anunció que ya se evalúan pacientes para poder practicar el primer trasplante apenas se den las condiciones de disponibilidad de donante y paciente.

El director asistencial, Jorge Giubi, explicó a su turno que cada trasplante “es un procedimiento de erogaciones importantes por la logística, pero para nosotros es una prioridad institucional la medicina de alta complejidad, que hoy por hoy está fuera del alcance de muchas compatriotas. Es darle la oportunidad a todos para acceder al procedimiento en un trabajo que haremos acompañados de cerca por el Ministerio de Salud y el Instituto de Ablaciones (INAT)”, apuntó. 

Jorge Zárate

Links

https://www.mspbs.gov.py/dependencias/portal/adjunto/988ce7-HistoriaHospitaldeClinicas.pdf

Arte indígena, el creciente interés en la mirada originaria del mundo

 

Las pinturas, dibujos y tallas comienzan a ganar el valor y la consideración que se merecen en el escenario nacional e internacional. Entre tanto, los artistas bregan por precios justos y por más apoyo de los sectores público y privado para poder hacer conocer sus obras. Aquí tres cultores del arte indígena nos cuentan sus peripecias en la tarea de plasmar el imaginario de quienes nos antecedieron en estas tierras.

 

Salmi López Balbuena expone hasta el 17 de julio en la prestigiosa galería Estaçao de San Pablo, Brasil en una muestra donde sus cuadros vienen admirando a la crítica local. Es hoy, la principal heredera de la tradición de su fallecido abuelo Ogwa, el gran plástico Chamacoco, que reveló el frondoso imaginario de la cultura Ishir.

Habla con Nación Media desde Puerto Diana, Alto Paraguay, su comunidad natal. “Llovió bastante hoy y como hoy venía de Asunción la gente que tiene que pagar el Tekopora (programa de asistencia social), hay muchos que se fueron en el barro y hay criaturas. Son cosas un poco difíciles que se viven, pero seguimos aquí, procurando”, cuenta.

Salmi tenía cinco años cuando Ogwa la inició en la plástica: “En esos momentos, mi abuelo/papá me enseñaba, me contaba la historia y yo dibujaba. Usaba lápices de colores, lápiz de papel, así yo comencé, pero siempre pinté, fui la primera que pintaba las obras”, recuerda de aquellos días.

“A mí me gusta mi cultura, me gusta seguir este camino, que la gente valore mi obra y me encanta nuestro paisaje chaqueño, de pequeña ya me gustaba, siempre lo pintaba porque es muy importante para mi pueblo”, cuenta.

Se siente atraída y se puede ver en su obra, por los mitos, “por ejemplo la historia de la sirena y la historia de Nemur que me contaba mi abuelo”, recuerda Salmi. Nemur, era un semidios Anabsoro, la raza de gigantes que medían casi tres metros que fueron finalmente aniquilados por los Ishir/Chamacoco. Dice la leyenda que Nemur fue el único que se escapó de aquella matanza y al huir se llevó un caracol con el que sembró una corriente gigante de agua en la tierra que hoy conocemos como Río Paraguay. 

 “¡Me encanta, me inspiran los colores de las plumas, las pinturas y el baile de mi pueblo, nuestro arte, como cantan los chamanes, a mí me gusta mucho eso!”, dice para explicar que su obra es un homenaje a esa profundidad y permanencia.

Salmi dice percibir que está habiendo una valoración del arte indígena. “Hay personas que pagan muy bien, los extranjeros también valoran la obra y ahora por ejemplo me quieren ayudar para valorizar mi obra, hay muchas personas que me quieren ayudar. Yo sigo pintando para continuar con lo que me enseñó Ogwa y no quiero que se termine así que ahora ya mis hijos están también procurando para pintar”, apunta. 

 Lamenta que aquellas ceremonias que su Abuelo/Papá dio a conocer, aquella escena del realismo mágico ancestral del bosque volador, por ejemplo, se pueda perder en el tiempo.

Recordemos que en ese cuadro mítico ya de Ogwa, los chamanes bailan en círculos hasta hacer elevar la tierra. “Hoy nos quedan tres chamanes que siguen todavía, pero para poder sobrevivir con nuestra cultura necesitamos más ayuda. Aquí en mi comunidad hay personas, ancianos que siguen haciendo su cestería, hacen sombrero, hacen de todo un poco y hay también otros artesanos, pero es muy difícil, porque acá cuando llueve ya no se puede salir para vender”, recuerda la artista. 

Dibujos a birome

Richart Peralta es, quizá, el más destacado de los dibujantes Nivaclé. Una tradición que surgió hace unas dos décadas en las comunidades de Cayin ô Clim, Yiclôcat y Campo Alegre, en las cercanías de Neuland, Boquerón, a casi 500 kilómetros de Asunción.

Fue la antropóloga suiza Verena Regehr la precursora, la que les dio el impulso inicial para que los Nivaclé llevaran al papel la mirada de su agreste entorno, su fauna maravillosa, sus insectos, en fin, la vida. 

Richart Peralta
 Richart está en el oficio hace relativamente poco tiempo: “Empecé en la Pandemia en el 2020 porque no había trabajo acá en el Chaco y a veces la gente nos tienen miedo a nosotros. Un día escucho a mi suegro contar que la gente le vendió su arte a la señora Verena y entonces empecé a dibujar y sigo hasta ahora”, narra. “Antes trabajaba con los menonitas, con machete y pala y hacíamos limpieza al borde de la casa, en los campos, limpiamos terrenos para las vacas pero después vino la Pandemia”, explica.

Peralta tiene hoy una muestra permanente en la galería Poporé de San Antonio, especializada en arte indígena, y sus cuadros fueron ganando en tamaño y valor: “Bueno gracias a Dios que salió bien mi arte porque yo aprendí solo, no tengo profesor. Ahora les estoy enseñando a algunos niños de mi comunidad. Estoy muy contento porque cuando comencé no sabía nada y ahora puedo enseñar”, se alegra.

Agradece entonces el apoyo de su suegro que le llevó la idea y le dio el respaldo suficiente hasta que consiguió vender su primer trabajo: “El 18 de agosto de 2020 vendí mi primer dibujo de la señora Verena y ella compró mi arte y me apoyó mucho. Ella me dijo “hay que hacer más” y bueno yo empecé a hacer más dibujos así que gracias a ella que me apoyó mucho”, destaca.

Lo primero que le sugirieron fue ir al monte: “Fui y cuando vi un animal o un insecto, traté de guardarlo en la memoria para ir a mi casa para dibujar. No tengo cámara para hacer foto en esa época, solamente estoy usando por mis propios ojos y mi pensamiento”, recuerda. 

 “Preferí mi arte porque nosotros somos indígenas y hay mucha artesanía entre los Nivaklé. Algunos que hacen talla de palo santo y las mujeres trabajan el hilo de caraguatá y ellos hacen carteras en el telar. Yo prefiero dibujo, yo quiero mostrar los insectos, los animales”.

El artista de 28 años es casado y tiene 2 hijos por lo que pide: “Le pido a la gente que si alguien quiere conocer más de mi arte que me llame nosotros estamos acá en el Chaco sufriendo. Aquí los niños más necesitados no tienen zapatos y ropas ahora que hace demasiado frío y cuando comienza el calor necesitamos también el agua”Apunta.

“Trabajamos mucho todo el día. Ahora estoy buscando una empresa o cualquier cosa que me ayude porque solamente en esto. Tengo diferentes precios por los tamaños chico, mediano y grande”, ofrece.

Cuenta que su dibujo de un palo borracho, samuhú en guaraní, a bolígrafo en cartulina fue por el que más precio obtuvo. Entiende que con un poquito más de promoción, las cosas le irían un poco mejor. “Agradecemos a la gente del Instituto de Artesanía (IPA) que me apoya pero necesitamos que nos compren más”, pide finalmente. 

Víctor Ayala
Tallas de animalitos en madera

Victor Ayala vive en la destacada Comunidad Pindó de los Mbya Guaraní de Itapúa. Conocida por la calidad de sus artesanías, el lugar es visita obligada para quien visita San Cosme y Damián o Coronel Bogado apenas desviando unos 25 kilómetros desde la Ruta Nº 1.

Su caso tiene una peculiaridad. Hasta hace unos 6 años, hacía trabajos de campo y salía a mariscar, cazar pequeños animales en el monte, hasta que una enfermedad lo obligó a hacer reposo. En esa situación y con un hijo pequeño, la artesanía se le presentó como una opción económica: “No pude más trabajar, ni estudiar, entonces pensé en qué podía hacer para salvar algunos gastos de mi familia. Tuve un problema en la cabeza, no sé bien qué era, pero gracias a Dios me recuperé, me curé y me dediqué a esto”, agradece el artista de 38 años.

Sus tallas en madera y las artesanías hechas en porongo se destacan por el esmero. “Somos más de 12 los que trabajamos este estilo y también aquí se hacen canastos, cedazos”, cuenta de su comunidad integrada por más de un centenar de personas que tienen un local especial para exhibir las tallas de curupika`y, cedro peterevy, la cestería con hojas de pindó y los cedazos de takuarembo, ñandypa y tiras de guembe.

  “Tuve suerte porque la gente compró de mí y llevo para promocionar y allí se conoció más”, cuenta de lo suyo entendiendo que “es importante que se reconozca más el lugar, nuestra comunidad para que puedan valorar más el trabajo que hacemos porque algunos no quieren pagar lo que nosotros ponemos el precio. El más barato sale entre los 25 y 30 mil guaraníes y dependiendo del tamaño va aumentando el precio. Tenemos yakaré (cocodrilo), kaguaré (oso melero), kai (mono), tatú (armadillo), de distintas clases. El otro día me pidieron un colibrí y lo tuve que hacer, no pensé que iba a salir”, cuenta satisfecho.  

Las más pequeñas le pueden llevar entre 3 a 4 horas de trabajo, pero las piezas mayores, le llevan de 4 a 5 días de allí que los precios trepen y hasta superen los 200 mil guaraníes, como cuesta el hermoso yaguareté que muestra en la foto que ilustra esta página.

La comunidad Pindó tiene 370 hectáreas y la mayoría de ellas es bosque todavía, así que les puede proveer de maderas para sus tallas. “Alimentos ya casi nada, ni animales, porque es un muy chiquito para que los animales puedan vivir”, comenta.

“Estoy contento de que estén interesados en los trabajos que estamos haciendo, porque son difíciles y por eso, cuando hay alguna persona que valora nuestro trabajo, es motivo de alegría”, apunta.

“Acá somos famosos por la chipa y el pescado”, dice Víctor comentando que cada tanto vuelve a mariscar persiguiendo palomas y apereás e invitando a visitarlos en Pindó. 

 Contactos

Salmi López Balbuena 0984-292135

Richart Peralta 0982-274975

Víctor Ayala 0981-703854

Poporé: “Debemos visibilizar nuestra diversidad cultural”

Cesar Centurión  y Gustavo Gauto García llevan adelante Poporé, una galería especializada en el arte indígena ubicada en la Avenida del Rio casi Cerro Corá N° 403, del Barrio Las Garzas de San Antonio en la Gran Asunción. 

Dice César: “Creo que hay un auge importante del consumo a nivel nacional, y digo consumo porque creo que está ligado a una cuestión de “moda” del momento, mucha gente llega a comprar porque vio en otro espacio y le pareció interesante o lindo, pero de ahí a valorar la cosmovisión o tratar de comprender más sobre la vida, para que lo utilizan, todavía creo que queda un camino por andar. Mucha gente que visita la Casa Popore se sorprende al saber que coexistimos con otros pueblos indígenas que no son solo los mbya guaraní, no conocen sobre los pueblos: Ishir, los ayoreos, los nivaclé, entre otros”, cuenta. 

 “Por otra parte, creo que es positivo este consumo porque genera un dinamismo de ingreso económico en las comunidades, cosa muy importante ya que les permite sostenerse y seguir reimaginando su cosmovisión. Además, esto ayuda a visibilizar esta diversidad cultural que de alguna u otra forma contribuye a un acercamiento a sus representaciones artísticas que permite abrir la realidad hacia otros mundos posibles”, considera.

- ¿Qué se podría hacer para ayudar a los artistas indígenas?

-Creo que primero que nada dar espacios de participación y demostración de sus saberes, acercándonos sin prejuicios, reconocer el valor histórico y estético de sus obras. También al adquirir obras que realizan en las comunidades se ayuda a generar un sistema económico que les permite trabajar dentro de sus territorios y de esta manera siguen arraigados a sus saberes ancestrales permitiendo que su cultura perdure. 

Salmi López Balbuena
 El arte indígena y popular a nivel internacional está en pleno auge, eso lo podemos observar en los espacios más importantes del mundo del arte como lo es la Bienal de Venecia, que bajo la curaduría de Adriano Pedrosa lleva el título: “Extranjeros por todas partes”, donde se pudo apreciar la participación de varios artistas indígenas de diversas partes del mundo y de artistas populares como la participación de la artista Paraguaya Julia Isidrez.

Ysanne Gayet: “Veo más interés”

Ysanne Gayet, además de una plástica excepcional, fue, desde el Centro Cultural del Lago en Areguá, una de las precursoras en la tarea de poner en valor el arte indígena en nuestro país.

Explica que, a pesar de la prédica de años, sigue siendo difícil que se valore el trabajo de los artistas originarios. “La gente suele adquirir por ejemplo tejidos y tapices grandes de los hilos del caraguatá del Chaco, pero no le interesa comprar un bolso y es una lástima porque ese es su pan de todos los días, es lo que es más fácil a las mujeres fabricar y vender y la gente no quiere pagar lo que vale”, comenta. Pueden valer entre 50 y 950 mil guaraníes a precio local, en el exterior, sus precios crecen considerablemente.

“Verena Regehr con su marido Walter pusieron mucho empeño en enseñar a la gente que si hacían bien la bolsa iba a tener otro valor”, recuerda Ysanne. También, que la mujer fue la promotora de los dibujos con birome y pintura acrílica que hoy destacan entre los pueblos chaqueños (Ver obra de Richart Peralta)

Topadora, obra de Clemente Juliuz
 “Los primeros 5 dibujantes, comenzaron con ella, 3 de ellos ya fallecidos, (NDR: Entre ellos destaca Clemente Juliuz) y se valoraban más los dibujos porque eran pocos, ahora hay muchísimos dibujantes jóvenes y pienso que algunos de ellos pueden vender sus obras a buen precio, de hecho hay algunos trabajos grande que llegaron a los 1.8 millones de guaraníes. Antes les compraba los dibujos en 500 mil ahora veo que venden en 200 mil guaraníes los más pequeños, bajaron sus precios”, comenta Gayet.

Sin embargo considera que “se está valorando más el arte indígena porque la exposición que se llevó a Corrientes, Argentina, se vendió todo. Ahora hay una exposición de Ogwa y Salmi López Balbuena (nieta de Ogwa) en San Pablo, hubo muestras importantes de pinturas y dibujos del Chaco en Madrid y París y lugares como Poporé en San Antonio y la galería Matices que hacen hincapié en el arte indígena, así que veo que hay más interés”, indicó. 

Jorge Zárate

 Links

https://www.galeriaestacao.com.br/pt-br/exposicao/obra/6502/150

https://www.ip.gov.py/ip/202209/arte-indigena-del-paraguay-tendran-su-espacio-en-la-semana-latinoamericana-de-frankfurt

https://www.ultimahora.com/artistas-indigenas-del-chaco-paraguayo-expusieron-viena-n3058160

https://www.facebook.com/profile.php?id=100083670136438

https://www.nytimes.com/es/2020/05/28/espanol/cultura/arte-indigena-brasil-sandra-benites.html

https://visitaparaguay.com.py/lugar/405/comunidad-indigena-mbya-guarani-pindo

https://elnacional.com.py/cultura/2020/08/30/dibujo-indigena-contemporaneo/

https://www.ultimahora.com/semidioses-enterrados-n897377