10 de diciembre de 2019

Lago Ypacaray: Una postal del país que necesita recuperarse

  Ya no puede ser usado como balneario, sigue mostrando valores de contaminación muy graves y las obras para atacar las causales se hacen esperar. Entre tanto, sufre una de las bajantes más grandes de la historia que obliga a tomar recaudos para que siga teniendo agua. 

Sus aguas son negras, parduscas y a causa de la sequía los valores de contaminación del Lago Ypacarai son de los más altos de su historia. Es algo que se percibe cuando el pequeño oleaje hace bambolear una espuma verde junto a la orilla en la playa de Areguá.
Así lo confirmaron estudios que se presentaron entre el 3 y el 6 de diciembre pasados en la Semana de la Ciencia del Centro Multidisciplinario de Investigación Tecnológica (Cemit).
Allí el microbiólogo Gilberto Benítez explicó que básicamente, la cantidad de fósforos, nitrógeno y nutrientes, sumadas al intenso sol de la temporada hacen al desarrollo de las algas (cianobacterias) y a la multiplicación de los valores tóxicos en el agua.
Según explicó “la turbidez del agua impide la floración de las cianobacterias”, aunque expuso que apenas exista un poco de claridad en la superficie, debido a eventuales lluvias, es posible que el Lago vuelva a darnos el color verde de cada verano.
El problema "vino a quedarse"
Jefe del laboratorio de Hidrobiología del Cemit, Benítez, indicó que este problema “vino a quedarse”, en el sentido de que las cianobacterias están depositadas en el lecho y si tienen los nutrientes, fósforoy nitrógeno, principalmente, se volverán a desarrollar apenas se den las condiciones de temperatura necesarias.
- ¿La bajante hizo que esté en su máxima contaminación?, le preguntó La Nación.
- No, es de una contaminación frecuente, hubieron épocas en que los picos se dispararon mucho más, aunque si la sequía hace que se concentren ciertos elementos.
Benítez dice que desde este año, con la financiación de la Binacional Itaipú se hará un monitoreo de 14 puntos del Lago y su cuenca que ayudarán a detectar dónde se dan los focos más importantes de contaminación
En estos días se conocerán los analisis de los coliformes fecales presentes en el agua y se estima que los valores serán prohibitivos para que se puedan usar los balnearios, para que se puedan hacer deportes acuáticos inclusive.
Es archisabido que la clave para revertir el cuadro de contaminación del Lago está en eliminar las fuentes de contaminación que son variadas, industriales, principalmente curtiembres; agrícola ganaderas, las aguas que arrastran la materia fecal de vacas, caballos, etc y los agroquímicos, y; la mayor de todas, las clocacas domiciliarias.
En un 80% se contamina por cloacas y en un 20% por industrias y lo agricolaganadero, y todo ingresa por los humedales del Arroyo Yukyry de acuerdo a los estudios técnicos.

Promesas y deseos
Suenan grillos de fondo cuando se recuerda que estaba previsto para este fin de año que se llame a licitación en Ypacaraí, Itauguá y Luque para concretar alcantarillados sanitarios y en esta última inclusive se proyectaba una planta de tratamiento de liquidos clocacales en la vera del Río Salado. También la idea era legar al 2021 con los alcantarillados de Capiatá y San Bernardino completados a totalidad.
Igual, un trabajo mínimo se ha hecho, pero el desarrollo, la presión demográfica sobre la cuenca es cada vez mayor. Hay más gente, hace más cosas, como por ejemplo lavar autos, los jabones que se usan tienen fósforo, el alimento de las cianobacterias.
Para el hidrógolo Elías Díaz Peña, “lo esencial es detener la destrucción de los bosques y humedales de su cuenca; que son invadidos por urbanizaciones y al mismo tiempo trabajar en la restauración de los ecosistemas destruidos y también detener el vertido de efluentes cloacales e industriales”, cuestiones que se vienen advirtiendo en estudios que ya tienen casi dos décadas.
También la deforestación urbana provoca otro fenómeno, la colmatación con arenas del fondo del espejo de agua. Un técnico calculó en más o menos el equivalente a 100 camiones de arena lo que ingresa por cada lluvia grande en el lecho lacustre.
La presión de la especulación inmobiliaria avanza sobre el propio Lago, y ahora, con la sequía y la baja, el proceso se aceleró.
Los humedales, actúan como descontaminantes naturales, pero están siendo secados para lotear terrenos a un ritmo que debería detenerse abruptamente para mantener esta posibilidad de solucionar la suerte del espejo de agua.
De otra forma no habrá manera de que siga entornando noches tibias de plenilunio, al son de la guarania eterna de Demetrio Ortiz.

Las obras
La idea que se tiene para enfrentar la situación de bajante actual es regular la salida de agua para mantener el poco caudal que tiene del espejo de agua. Colocar gaviones, armazones de alambre de acero a la manera de una gran bolsa de piedras, en la desembocadura del Lago en el Río Salado, es la solución que los técnicos buscarán implementar en estos días.
Así coincidieron el Ministerio de Ambiente (Mades) y el Ministerio de Obras Públicas (MOPC) que comenzarán a recuperar el muro existente para después agregar nuevos gaviones como si fueran grandes dientes que dejen pasar el agua en una salida sustentable para el ecosistema de humedales que se desarrolla en el Salado en su carrera hacia el Río Paraguay.
“Evaluación y diseño de un sistema de control hidráulico del nivel de las aguas del lago Ypacaraí”, es el nombre del proyecto próximo a iniciarse. Esta tarea viene a constituirse en un complemento de un trabajo iniciado en el año 95 cuando se colocaron los primeros gaviones en el lugar, comentó Darío Mandelburguer, director de Biodiversidad del Mades.
El técnico explicó que no resulta viable la intención del intendente de San Bernardino, Luis Aguilar (PLRA) de modificar la Ley 5256/16 para hacer un dragado del lago Ypacaraí. Lo basa en que es un Área Silvestre Protegida de 36 mil hectáreas (Ha.) bajo la categoría de Recursos Manejados sobre la que rige una prohibición de realizar cualquier actividad en la zona hasta 2026.
Apuntó que con el dragado, “vas a sacar el lodo y ese pozo se va a volver a llenar con la poca agua que queda y vamos a reducir otra vez el espejo de agua. Lo que tenemos que hacer es una retención de cierto volumen (de agua) y regular ahí como para que tenga un cierto caudal biológico, en el sentido de darle un poco de oxígeno a ese lodo activado ahí”, consideró.

Exclusas en el Salado
“Más allá de estas restricciones es bueno recordar que el lodo no debe quedar dentro del perímetro del Lago porque tiene muchos elementos contaminantes, lo mejor sería excluirlo del territorio, pensamos en la posibilidad de succionar este lodo y su exceso de nutrientes tóxicos y quitarlo hacia una zona de depósito fuera de las costas. Se aspira la tierra negra sin remover la arena del fondo”, explicó.
La desesperante baja del caudal del Ypacarai, se produce según el técnico “no es sólo porque se escurre al Salado, sino porque los tributarios están escasos, nulos o llegan con desechos, es el caso del Yukyry, Arroyo San Lorenzo, etc”, comentó.
“A futuro y con mayor inversión habría que hacer exclusas de navegación en el Salado”, dijo adelantando una solución que está en estudio.

Otra Comisión
La Cámara de Senadores creó la Comisión Nacional de Gestión y Manejo del Lago Ypacaraí un organismo que buscará articular los proyectos de recuperación del curso de agua, según su proyectista el senador Fernando Silva Facetti (PLRA).
El legislador apuntó que “miles de ideas y millones de dólares ya se gastaron en esfuerzos aislados” y que la idea sería concentrarlos y aplicar los más víables, buscando una solución transversal.

Paso Yobai Otro caso crítico
De acuerdo a denuncias ciudadanas es impactante la contaminación del arroyo Gasory, en el distrito de Paso Yobái
“En minutos salía un color rojo luego otro, se nota el componente químico que es lanzado al cauce hídrico, esto luego va formando una vista desagradable”, reportó el portal de Facebook Paso Yobai Noticias.
“La situación se arrastra hace años y las infractoras se aprovechan de lagunas en leyes ambientales, los molinos de oro, arrojan todo tipo de desechos al arroyo tan querido por los lugareños, ante lo que se podría interpretar como inacción por parte de las autoridades correspondientes, por un lado, pero, por el otro, la propia ley es hasta benigna con los infractores”, consideró.
En estos días comenzará una serie de estudios que durarán 4 meses, en los que se tomarán muestras de sedimentos en 12 puntos buscando medir el nivel de mercurio que tienen las aguas, anticipó Mauricio Rodas, coordinador del Proyecto NAP: “Establecimiento de un Plan de Acción Nacional para el sector de Minería Aurífera Artesanal y de Pequeña Escala (MAPE)”
Indicó que la tarea consistirá en analizar las piletas de tratamiento de químicos de 50 molinos auríferos de Paso Yobái.
La preocupación continúa...

Los químicos en el Lago Ypacaray

 



5 de diciembre de 2019

Triple Alianza: Hallaron un navío de la contienda



Uno de los vapores que la Armada Paraguaya utilizó durante la Guerra Grande (1864-1870) fue hallado ayer por un equipo de historiadores en Primero de Marzo, Cordillera, que asistidos por excavadores consiguieron hacer asomar la popa del navío. Fue durante una expedición auspiciada por el gobernador Hugo Fleitas, que de inmediato comunicó el hallazgo a la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), pidiendo que se envíen especialistas para la verificación y se apronten las tareas para el rescate posterior.

El buque fue fondeado adrede para impedir el avance de los aliados que venían persiguiendo al Mariscal Francisco Solano López tras la cruenta batalla de Piribebuy en la Campaña de las Cordilleras. El combate ocurrió el 12 de agosto de 1869 y en ese ínterin se dio la orden de López de quemar los vapores y fondearlos para cerrar el paso por el Río Yhaguy.

La Comisión Departamental Sesquicentenario fue la institución que apadrinó la expedición, buscando corroborar los relatos de los lugareños que afirmaban la existencia de un navío en esa área del Yhaguy. La bajante excepcional de los ríos en esta temporada, aportó lo suyo. El gobernador Fleitas dio su respaldo y pudo concretarse un hecho que fue celebrado por los pobladores, que ya comenzaron a reclamar que el barco pase a convertirse en la pieza central de un museo local en Caaguycupé.

Historia y rescate

Perdida la batalla de Piribebuy, López se mudó de Ascurra (Caacupé) hacia Caraguatay acompañado del Primer Cuerpo de su Ejército, a cargo del general Francisco Isidoro Resquín. Un durísimo ataque se registró en la zona de lo que hoy es Primero de Marzo, donde los marinos de los buques resistieron el embate aliado desde el amanecer del 18 de agosto de 1869 hasta casi el atardecer, de acuerdo al reporte histórico. Ya después, los aliados llegaron a Caraguatay donde ante la superioridad numérica del enemigo se ordenó quemar y hundir las naves.

En distintos lugares del país se encuentran todavía navíos hundidos, de acuerdo a lo informado por la Comisión Nacional de Puesta en Valor y Recuperación del Patrimonio Tangible de la Historia del Paraguay, presidida por el senador Pedro Santa Cruz. “Tenemos identificados ocho buques que están hundidos entre el río Manduvirá y el río Paraguay que fueron de la Guerra del 70”, recordó el legislador indicando que se buscará la manera de rescatarlos.
Jorge Zárate

21 de octubre de 2019

Fidel Fernández: "“Salir del país me ayudó a mirar más hacia adentro”

Sus pinturas espejan la vida nacional y en la contemplación llevan a reflexionar sobre la injusticia social, el color de fondo omnipresente. También grabador, escultor y muralista, Fidel Fernández, chaqueño por adopción, es dueño de una obra original por los significados, los detalles de sus cuadros que construyen el tiempo de la observación, la integración del espectador a la escena, algo que aprendió en el campo. 
“Vivimos en estancias del Chaco por 4 o 5 años, la escuela estaba en la casa de una persona en uno de los cascos y después hice una escuela plurigrado en otro lugar, después vivi­mos un tiempo en Carape­guá, también en estancia”, dice Fidel Fernández, este artista plástico autodidacta que viene atrayendo la aten­ción de coleccionistas de todo el mundo.
Nacido en San Juan de Ñeem­bucú, “sobre la antigua Ruta 4ª que quedó prácticamente aislada”, tiene una especial consideración con los “ani­malitos”, sonríe como niño ante el canto de los pájaros, el follaje crepitando al paso de un teju, allí en su bosque personal en Cerrito.
Rescató cuatro loritos de un fabuloso verde claro cuyo nido se cayó en una tormenta. “Dos se fueron y estos dos se quedaron, los tuve que ali­mentar con jeringa, crecie­ron lindos pero el más chiqui­tito no puede volar”, cuenta mientras los miramos en la jaula que les construyó. Ase­gura que los libres vienen a visitar a sus “hermanitos” al menos una vez a la semana.
También dos tortugas de agua y cuatro perros que lo cuidan. “Son perros de la calle, ésta –dice señalando a la mayor– estaba embarazada y la tiraron, tuvo siete crías y ubicamos todas. A la otra la encontramos con caracha y ya ves lo linda que está”, dice y pasa la guampa de tereré.
El camino a la pintura
- ¿Cómo llegaste a la pintura?
–Más bien por mi forma de ser, era un chico muy introvertido y en la escuela comencé a dibujar, pintando sobre teja, después madera, autos y esa onda, motos. Después me dediqué más a la lec­tura, que al final me lleva a lo que es esa corriente hacia lo social, las personas, todo eso. Mucha literatura, sobre todo paraguaya, allí me enfo­qué en las pequeñas historias dentro de la historia misma. Tomaba una temática como la fundación de Asunción y dentro de eso yo hacía como una escena fabulosa más o menos de la historia, no una escena real, imaginaba y daba una lectura libre.
En ese primer abordaje sur­gen las escenas de la guerra del Chaco, la Triple Alianza, el trabajo de los mensú, el 47, la época de la dictadura de Stroessner “y después en la última parte hice lo más contemporáneo”. Mi pri­mera obra de esa serie fue la del semáforo, en el 2008. Luego Cateura, el campo, la tierra, y el tema del avance de la producción del agronego­cio. Esas fueron tres obras de la serie “Historia y antihisto­rias” que la titulé así basán­dome en Mario Halley Mora, “‘Cuentos y anticuentos’, así comencé”, refiere.
“Las cosas que se te quedan de chico las vas desarro­llando de grande”, expone después haciendo entender sus vueltas a la vida en el Chaco profundo.
Su bella casa con un corre­dor jere con mosquitero a la vuelta, como en las estancias.
Un lugar donde encontrar el fresco bajo la sombra de los árboles, el sonoro correr de un arroyo a metros de donde conversa con La Nación.
“Esa calle hice todo con carretilla, en un año terminé, son como 15 tumbas de los doble eje los que descarga­mos. Hay unos cuantos puen­tecitos que también hice. En un año hicimos la casa entre dos, yo soy albañil…”, dice orgulloso.

Trabajando con las hormigas
En el patio hay dos takuru. “Me gusta hacer una imagen de esto. Las hormigas tra­bajan después de la lluvia y agrandan su casa, ese más grande tiene entre 10 y 12 años”, comenta de la mate­ria con la que encara escul­turas sorprendentes.
Después revela el origen: “Se los dábamos a las gallinas, buscábamos en el campo y veníamos y rompíamos con mazo y le dábamos las larvas a los pollitos y crecían rapidí­simo”, cuenta.
“Hay que sacarlo cuando está bien seco, es como si fuera una piedra. Los quito con las hor­migas, pero están ahí, des­pués van abandonando, van dejando poco a poco… Aun­que alguna vez sería intere­sante hacerlo donde están. Una vez hice uno de un bebé y lo dejé unos días, después vino una lluvia y comenzaron a trabajar sobre él… reintervi­nieron la obra… el trabajo de ellas es una cosa de locos…”, se admira.
La serie de takuru de la dicta­dura es brutal, un Montanaro derruido, el busto de Stroess­ner montado sobre huesos. El primero ganó en el 2010 el premio del concurso del Cen­tro Cultural Paraguayo Ame­ricano (CCPA).
“Le pegué unas pilas con azúcar quemada, y se que­daron bien duras. Lo tomé de la crema de mi mamá que hacía la crema con el azúcar, con el caramelo, que era durí­simo… En el arte está todo ya explorado, así que dentro de eso hay que buscar esa origi­nalidad”, propone. 

De cuadros y Fletes
Fidel tiene un temple espe­cial, la plástica no fue un camino fácil, sin embargo, era el camino. Lo comenzó a saber a partir de su mues­tra consagratoria en el 2009 en El Cabildo. “A partir de ahí tuve más posibilidades de participar de concursos, lo que me ayudó muchísimo y así poco a poco fui presen­tando mis cosas”.
Entonces hay como un cres­cendo en el canto de los pája­ros, en la arboleda que filtra el sol, que llama a un pequeño silencio, ese que ayuda a bucear en la memoria.
“Trabajaba en albañilería y cada vez que llovía, que no se podía trabajar, aprovechaba para pintar”.
También había vivido con una señora que en ese momento tenía 85/90 años, hace poco falleció con 103 años, a la que cuidaba.
Ella me había contado cosas de la Guerra del Chaco como el tema de hervir la suela del calzado, situaciones que le iba contando su marido. “Modifi­qué un poco la idea pintando un soldado con cara de ham­bre asando su calzado, busqué un concepto para que se pueda comprender porque lo real era que hervían la suela”, explica.
Esa primera pintura tuvo un azaroso viaje a la exposición del 2005 del CCPA, también debut del arte de Fernández para el gran público. “No manejaba las dimensiones, así que hice un cuadro muy grande. Para llevarlo fue difí­cil, vino un amigo verdulero de la zona de San Lorenzo y le pedí que me lo lleve”.
Quedó descalificada por ser muy grande, entonces le pedí a los organizado­res que la dejen para que se vea, aunque sea fuera de concurso y se quedó ahí porque no tenía cómo traerla y el jurado me dio un reconocimiento. Me acuerdo que el gran escultor Herman Guggiari estaba de jurado… Eso me ayudó bastante, fue lo que más me marcó”, evoca.

Una puerta al mundo
Ese espaldarazo le abrió una puerta al mundo, comen­zando por España, a la que llegó en el marco de un pro­yecto de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) en una semana con otros 5 artistas latinoame­ricanos a visitar museos en Sevilla, Toledo.
“Lugares históricos como el Museo del Prado, las obras que pude apreciar allí me die­ron otra visión. Francisco Goya, las escenas de su época oscura, famosa la del perro; el Greco, impresionante, esas son las que más me gustaron, también Diego Velázquez”.
Fidel ganaría luego el Pre­mio Matisse 2012 y consoli­daría su obra, cuadros gran­des, verdaderas postales, reportes gráficos, grabados de época, un estilo que com­bina vertientes de la gráfica y una paleta fabulosa de colo­res paraguayos.
“Salir me ayudó a mirar más hacia adentro. Este lugar es lo que es mi lugar, me hace man­tener más fuerte el arraigo… Viajo y de todos los lugares, el lugar donde vivo es donde me corresponde”, afirma.
“Así fui conociendo gente, después vinieron artistas argentinos de la zona de Corrientes, Fernando Cal­zoni, que organizaba even­tos de esgrafiado, que en un tiempo se hizo bastante por Asunción, que es una técnica con cemento en capas que se van cortando. Con ellos viajé a San Cosme, Corrien­tes, al evento ‘Arte por tie­rra’, un proyecto para com­prar un terreno que querían para su taller en el pueblo. Era un encuentro de muralistas con gente de diferentes países que va haciendo un museo a cielo abierto en la ciudad. Me fui dos años consecutivos ”, recuerda.
“Allí conocí a gente, mura­listas de Chile, la Brigada Ramona Parra, y también a gente de Mendoza. También me fui a México y me invi­taron a ir a El Salvador pero ya no pude ir; después ya no quería viajar más, quería que­darme a trabajar aquí”, dice señalando su espacio.
“Nos fuimos a Nezahualco­yotl donde pinté murales, una ciudad donde los nego­cios están pintados a mano como si fuera la filigrana de los fileteados de los porte­ños, tienen un estilo pare­cido y hacen los carteles con esa onda, ¡se hace todavía a mano! Aquí cuando entró el ploteado, todos los negocios se hacen con eso y se des­plazó la cartelería a mano”, reflexiona.
Fidel nunca pintó un mural en el país, un contrasentido, pero bueno, se podría recordarles a los gestores públicos de la cul­tura que tiene uno gigante en Mendoza, Argentina.
“Sí, era un homenaje a los escritores latinoamericanos y a mí me tocó Ernesto Car­denal, que hice por un mono­block”.
–A propósito de los carte­les a mano, ¿hiciste car­telería?
–También hice, de todo, hasta pasacalles hice. “Se vende Chancho”, hice hace poco para una vecina que me pidió para la Navidad del año pasado. Ajapo, hasta ahora sigo haciendo.


Un ciclista obstinado
Fidel tiene 35 años y reco­noce haber comenzado a los 22 años en la pintura. “Era complicado el tema familiar, a esa edad en serio me enfo­qué en esto. Era como una forma de decirme que estaba perdiendo el tiempo. Siempre le dije a mi mamá, siempre me toleraron”.
–Te apoyaron entonces…
–Tolerar, no apoyar… y era un gesto como decir bueno, le gusta a él, le gusta eso.
La pedaleó entonces, como siempre, este ciclista obs­tinado que tiene una colec­ción envidiable de bicicletas. Máquinas, su pasión.
“Hacía changas, esa era mi forma de obtener recursos, llegué a vender las plante­ras de mi mamá, quité todo el aluminio de las macetas y cambié por tarros de pin­tura y con eso compré para mis materiales. Hendy era antes…
Después comenzó a ven­der sus cuadros y las cosas comenzaron a cambiar.
“Le conocí a una persona. Fue en un evento cuando Evanhy era ministra de Turismo. Le invitaban a la gente de las comunidades, el tipo que es el intendente de Benjamín Aceval ahora me invitó, era gente cuando eso, llevé el cuadro y después para traer era problema, enton­ces le pedí a una persona para dejar ahí y después si en algún momento se vende le iba a dar un porcentaje. Dejé sin expectativa. Y allí se fue un alemán, que hace 35 años que está en el Para­guay, el señor Burkhard Wit­tkowski ve la obra. La de la Guerra del Chaco. Entonces le llama la atención y compra esa primera obra y me llama y me pregunta que hacía. A mí siempre me gustó lo fan­tástico, lo alegórico, todo eso.
 Había sido que es coleccio­nista de arte, entonces le explico a lo que apuntaba.
Le dije que me gustaba lo histórico, pero dentro de un contexto más social, más de pueblo, más de lo que la gente creía, ¿verdad? No lo que pasó realmente, sino lo que la gente cree que paso…
Entonces me dijo seguí haciendo y cuando tengas, traeme foto y te compro.
Después de tres meses le llevé una foto y le convenció y me apoya.
Trabajamos años juntos. Unos 12 años estuve con él e hicimos 4 o 5 muestras jun­tos.
Desde hace 3 años nos sepa­ramos.
“A través de él yo vendía, me ayudó bastante”, reconoce.
Los cuadros comenzaron a viajar.
“Particularmente, vendo por aquí, a gente del país, también extranjeros. A un tipo de Corrientes le vendí, se llama Juan Carlos, abo­gado que trabajaba con lo que era el Casino Asun­ción sobre España. Vio una obra y le gustó. Es más gente extranjera la que valora”, comenta Fidel.
El precio de su obra comenzó a crecer hasta rondar hoy en día cotizaciones de hasta 10 mil dólares por uno de los cuadros de gran formato.
Sabe el pintor que esto lo aleja un poco del gran público, pero está traba­jando en ello.
“Tengo obras para el año que viene que quiero hacer una expo de grabados”.
Una serie en la que incor­pora al humor gráfico en el código del “Cabichuí”, obra fundante de la gráfica nacio­nal, célebres frases en gua­raní, idioma fuerte en sus “malas palabras”.
Estos serán más económi­cos y estarán al alcance de la gente, esa a la que gusta de visitar montado en una de sus bicis. “Sabés que cuando fui a Francia hice coincidir mi viaje con el Tour de France (la carrera de bicicletas más afamada del mundo). ¡Fue espectacular!”, dice el pintor, albañil y velocista del pedal.
“Me golpeé mil veces, me rompí dientes, pero es la pasión”, cuenta sonriente.
Arte para el pueblo
Fidel Fernández pedalea por su pueblo y para en cada lugar, una carnicería, una bodega, una ferretería, un almacén. “Tengo necesidad de ver la gente”, comenta.
En una de esas idas mira las paredes y le pinta una idea.
Piensa el proyecto APP (Arte Para el Pueblo), uno que llevó los cuadros y fotografías de 10 artistas de la zona de Benjamín Aceval a exhibirse rotativamente en 10 locales comerciales hasta el 31 de diciembre próximo.
Antonella Meister (pintura), Nicolás Riquelme (dibujo), Reinaldo Giménez (fotografía), Ariel Mencia (pintura), Lorenzo Escobar (pintura), Ramón Torres (pintura qom), Fausto Irala (pintura), Fidel Fernández (pintura), Luis Ayala (pintura). Sus obras se verán en la Despensa Noelia, Ferretería Achucarro e Hijos, Autoservice y Parador Vago, Despensa Dos Hermanas, Carnicería Don Neneco, Impresiones Pancho Torres, Comedor Il Napoletano, Bodega Lekaya, Almacén LM y Despensa Eduardo Ale.
Pasen y vean.
Jorge Zárate 
Fotos Nadia Monges, pinturas, grabados y esculturas de Fidel Fernández.
Click aquí para ver nota orginal y galería de obras en La Nación

17 de octubre de 2019

Cabeza en Canéfora

Se sueña el poeta cruzando espadas con el mismísimo Quijote
oyendo el brillo de las aleaciones
Animales fantásticos los otean, 
yacen cansados,
cuando hacen el pacto de matar a Cervantes

Oniria dirán, no señor, praxis, sostiene el vate perdiéndose en la musicalidad del alemán,
alistándose en la guerrilla,
planeando un viaje en el tiempo,
al momentum en que los tarahumaras adoptan a Antonin Artaud
Allá en Chihuahua, a la que arribará en su endriago,

Bailando como Jagger el mejor cover de Satisfaction,
llevará en canéfora la cabeza del manco de Lepanto.
la cambiará por peyotes
Así me dijo ojeando un incunable de 1835

Páginas que abren el portal a la fantasía,
esa prima hermana de la filosofía,
Esa brasileña que asoma en la ventana y nos deja perplejos
como la hierba de payé que está en el tereré
En eso la putísima sirena de ese diario amarillo
las monedas para subir al 33
extraño bus donde un pescador ebrio viaja en el asiento apenas detrás del chofer
Va contento, lleva dos baldes con 300 mbusues cada uno
si los llega a vender en Ñemby
Son 500 mil me cuenta

Se pescarán dorados, habrá fiestas,
se tomará cerveza
Las anguilas bailan bajo un prolijo manto de camalotes
se bambolean cruzando el mercado 4

Ahora le escribo al poeta para admitirle que es cierto

La mejor poesía no será reducida a versos

Jorge Zárate

8 de octubre de 2019

Artes Plásticas: Once años de Sopa de Pescado


Hace once años Simone Herdrich hizo una fiesta de inauguración del que iba a ser su ateliér de pintura y mientras todo pasaba se dio cuenta que era un extraordinario sitio para mostrar obras de arte. “Le había pedido a los amigos artistas que cada uno que trajera una obra para colgar y así quedó como una galería”, cuenta hoy mientras se prepara todo para un evento más de estos 11 años de Foto Monocromo y su “Sopa de Pescado”.
Literalmente es un evento en el que se degusta una “Sopa de Pescado” y se accede a la muestra de un artista plástico o fotógrafo. La primera de ellas fue durante la inauguración de la muestra “El Ojo Salvaje” un momento que se fija en la memoria de la anfitriona mientras hace el recuento.
Se hacen 10 exposiciones por año en las que pasaron también esculturas, cerámicas y otras expresiones del arte.
Con 19 años en el país, esta alemana que es también la directora del Instituto Cultural Paraguayo Alemán (ICPA), abre así las puertas de un apartamento con una privilegiada vista a la ciudad, como una ceremonia especial que se disfruta cada primer miércoles de mes.
“Hay muy buenos artistas jóvenes que hay que valorar”, destaca señalando que hace falta infraestructura pública para exponer. “El Museo del Barro es buenísimo, pero hacen falta espacios públicos, en Alemania cada ciudad tiene su museo público”, compara.
Grabado de Nelson Martinesi
“La pintura paraguaya es muy colorida y me gusta, aunque mis primeros trabajos fueron en blanco y negro. Lo fundamental es hacer el arte que uno quiere y lo no lo que se piensa que va a vender. O sino uno se hace esclavo del gusto ajeno. Uno adquiere las obras que le llegan al corazón”.
Herdrich hasta pudo tender un pequeño puente artístico entre Alemania y Paraguay. “Hice varias exposiciones allá y vinieron los paraguayos, que están en todos lados (risas)”, comenta mientras llega la fenomenal sopa de pescado para alegría de los concurrentes.
Esta con una particularidad, hecha como en Salvador de Bahía, con camarones, cuenta Nelson Martinessi, el chef y a la vez expositor de la noche. Multicolor y potente como su obra.
Grabador exquisito, alumno de Livio Abramo, Martinesi muestra contemporáneos y una retrospectiva que permiten ver la evolución de su obra y también un hilo común, una personalidad que se muestra vital, abierta al descubrir.
Están sus palimpestos, un cruce de ideas en una plataforma, sus politipias, sus pinturas, sus dibujos de una ciudad imaginaria, un universo particular como ese que la neblina viene a posar sobre las terrazas de Asunción en una noche de octubre.
Jorge Zárate



2 de octubre de 2019

Viaducto sobre el Botánico invita a discutir el progreso


El 1/10 comenzaron las prospecciones arqueológicas tras una escandalosa represión.
Un disparo al aire y la arremetida de los cascos azules sobre el pequeño grupo de activistas inauguró la primera jornada de prospecciones en el Jardín Botánico. Amanecía opaco por la violencia policial, esa marca registrada de la fuerza, que puede verse en los videos que se viralizaron, donde el pequeño grupo de activistas busca impedir que la primera retroexcavadora ingrese a la zona de obra.
Todo termina en un escandaloso choque en el que 5 jóvenes resultaron detenidos. Belén Ibáñez, Nilda Sosa, Ramón Flores, David Acosta y Guillermo Pereira fueron a dar a la Comisaría 12 metropolitana “por desacato”, informa el comisario Silvio Leguizamón, el hombre a cargo del operativo. “Tres masculinos, dos femeninos”, le detalla un suboficial.
Cira Novara es una de las referentes del grupo “El Botánico no se toca” y luego de condenar la represión dice que permanecerán acampados buscando evitar el desarrollo del Corredor Vial Botánico, que según el Gobierno pretende agilizar el tráfico en el ingreso y egreso de la capital.
Lo hará al costo de unos 400 árboles y afectará 1,6 hectáreas. De acuerdo a los reportes, 157 árboles serán trasladados, 117 reutilizados dentro del predio y 63 talados.
Novara cuestiona el dictamen de la jueza Alejandra Magalí Zavala que le permitió al consorcio avanzar en las tareas. “Esperamos tener mejor fortuna con nuestra apelación”, dijo.
Más allá, una pequeña cuadrilla de obreros y técnicos, protegidos por la policía, trabajan detrás del vallado metálico que instalaron, conformando una suerte de corralito en el que está operando el Georadar. “Parece una cortadora de pasto, pero vale 18 mil dólares”, cuenta uno del equipo.
La arqueóloga Astrid Ávalos conduce las tareas en las que se verifica el terreno. “Principalmente para evitar dañar cañerías y conductores eléctricos que entendemos podrían pasar por aquí y también buscando patrimonio”.
La técnica destaca el uso de la “arqueología preventiva” en la obra pública y cuenta que “en muchas intervenciones se dieron hallazgos de huesos, urnas, etc”, comenta. También que mediante este tipo de tareas hubo hallazgos interesantes en Cerro León y en Piribebuy: “Se encontró un horcón que habría sido del hospital quemado en la Guerra Guasu”, comenta.
Ávalos asegura que en dos semanas tendrían concluida la tarea y que a partir de allí se daría el inicio de la obra, el movimiento de los árboles, otro punto crítico.
Se entiende que este espacio de tiempo puede operar como una dilatoria que finalmente le gane por cansancio al grupo de ecologistas que resisten. Está por verse. 

Razones
El corredor forma parte de un paquete de obras que se financian con unos 65 millones de dólares del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem). De acuerdo a la información oficial, conectará la Ruta 3 y la Costanera a través de un viaducto de 1.340 metros que atravesará Sacramento, Artigas y la calle Fiebrig, y un paso a desnivel de 460 metros sobre la calle Primer Presidente.
Para el viaducto en Primer Presidente se construirán 50 pilotes, mientras que el viaducto de mayor extensión (1.340 metros) llevará unos 312 pilotes.
“El Corredor Vial Botánico es una obra urbana que agilizará la circulación de 40 mil vehículos por día, lo que significa que 100 mil ciudadanos pasarán 1 hora menos en el embotellamiento que se forma en la zona del Botánico de Asunción”, se sostiene oficialmente.
También se insiste en ciertas previsiones ecológicas: “Este proyecto prevé la plantación de 2.740 arbolitos. Ya se plantaron 600 plantines de pindo en la Costanera Norte”, reportó el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).
El proyecto afectará a 400 árboles, de los cuales 157 serán trasladados, 117 reutilizados dentro del predio y 63 talados.
El proyecto afectará a unos 400 árboles
“A pedido de la Municipalidad de Asunción, 32 hectáreas pertenecientes al Regimiento de Caballería (RC4) serán anexadas al Jardín Botánico y por iniciativa de la organización ambientalista A Todo Pulmón, por cada árbol talado o trasladado, se plantarán otros diez”, se informó.
Igualmente, en un país con deforestación récord a muchos no les parece buena idea quitar árboles para que los vehículos circulen más rápido. Entre ellos se cuenta Jorge Rubiani, que en un manifiesto público apuntó: “En la ciencia urbanística, se conoce igualmente que toda intervención puntual y radical en el sistema (como lo son los viaductos y autopistas), son intervenciones monumentales, vistosas, costosas (‘chiches tecnológicos’ para la vanidad de algunos funcionarios) y con un radio de afectación de kilómetros o cuadras a la redonda. Y que si no se contemplan estos efectos, obligarán a agregados, reparaciones. Es decir: ‘cirugías mayores’ y mucho más onerosas, a corto plazo”, comentó.
Fueron detenidos ayer cinco jóvenes que estaban acampando en el Botánico.
Primero buscarán que no haya nada especial bajo tierra
“Mientras en el mundo se demuelen viaductos y se evita la construcción de autopistas porque son elementos que desintegran el sentido de comunidad urbana (en el mismo nivel que los edificios en altura o los ‘barrios cerrados’), nuestras autoridades ven en los formatos de movilidad mencionados ‘la única salida’ para resolver los problemas de tránsito en Asunción”, agregó.
Parados en el sitio de las obras es posible imaginar el viaducto, su impacto en ruido y humo sobre un sitio que la gente adopta para descansar. Da lugar también a pensar en qué tipo de progreso se plantea y, sobre todo, para quiénes.
Jorge Zárate
Fotos de Fernando Riveros

29 de septiembre de 2019

Mafalda cumple 55, un recuerdo del lanzamiento de su colección en guaraní


La ministra Ladislaa Alcaraz y el embajador argentino, Héctor Lostri presentaron el trabajo en la Feria del Libro en junio de 2019. Foto de Cristóbal Núñez
 “Mafalda odia la sopa, el caldo, como lo llamamos nosotros y decidí usar la palabra “Yukysy” para describirla”, cuenta María Gloria Pereyra, la traductora de la obra, recordando que siguió la recomendación del gran Félix de Guarania a la hora de encarar la tarea. “Si se puede contar todo en guaraní, hay que hacerlo sin dudar”, es decir, reducir al mínimo la tentación del jopará, ese elemento multiplicador en el habla, pero reductor de la pureza de la lengua en contracara.
También dijo haber aplicado el consejo de la maestra Delicia Villagra: “Ni el purismo, ni el relajo, riman con el desarrollo de la lengua”.

El resultado es una Mafalda muy cercana, “kachiai” a su modo, con sus maravillosas salidas expresadas en giros idiomáticos muy propios del guaraní que en muchos casos hacen más graciosos o reflexivos los cuadritos de estos 10 tomos fabulosos del gran Quino.
El dibujante y humorista Joaquín Lavado, tal su nombre, se disculpa desde un video de no haber podido llegar, no tiene puestos sus característicos anteojos de marcos gruesos y suena algo tímido ante la cámara.
Hubiera sido importante su presencia, es la primera traducción de su obra completa a una lengua originaria de la América nuestra.
Así lo destacó Ladislaa Alcaraz, la ministra de la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL), en un emotivo discurso en guaraní, en el que puso en valor las técnicas de la traducción y el resultado final de la tarea. “Esta es una obra mayor que nos hace reflexionar y que demuestra la potencia del guaraní para transmitir contenidos”, expuso.
El embajador argentino, Héctor Lostri, definió al trabajo como “un proyecto de integración” y recordó que si bien “Paraguay es el corazón del idioma guaraní, también en mi país se lo habla en las cuatro provincias del Nordeste (NEA), Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones y también, más de lo que se cree, en el Gran Buenos Aires”. 

Tras contar su experiencia personal con la obra, Lostri apuntó que se trata de un libro “que hace que los chicos aprendan a hacer preguntas”. También manifestó su “envidia a los que pueden dominar los dos idiomas” y prometió hacer un esfuerzo por aprender el guaraní. 
Jorge Zárate

26 de septiembre de 2019

Tonolec: “Los guaraníes enseñan que somos uno con la naturaleza”


El documental “El canto del tiempo”, que registra el trabajo del dúo Tonolec con comunidades mbya de Misiones, Argentina, fue distinguido en el 28° Festival de Cine de Asunción, oportunidad en la que además hicieron una muy aplaudida presentación. Dueña de una de las voces latinoamericanas más festejadas por crítica y audiencia, Charo Bogarín cuenta en esta entrevista con La Nación de sus ancestros guaraníes, de sus trabajos con comunidades en nuestro país, Argentina y Brasil y de la importancia de la música como vehículo cultural profundo.
-¿Estuviste en comunidades indígenas ache guaraní?
-Sí, es la tercera vez que tengo oportunidad de venir a realizar trabajos con los niños de la comunidad de Kuetuvy, Canindeyú. También estuve en Chupapou y conocí la Reserva Mbarakaju, donde hay 120 niñas, mujeres y adolescentes que se preparan para la vida en un internado que les ofrece salir de sus lugares más rurales. Mi trabajo se focaliza en comunidades ache que cultivan la yerba mate bajo la sombra. Es un proyecto de la empresa Guayaki que hace comercio justo, que conserva la filosofía del medio ambiente, no usando venenos como el glifosato y conservando todas las capas de la selva nativa del lugar.
-¿Cuál es tu tarea allí?
-Lo mío es musical, fui para inaugurar una escuela y naturalmente cuando tomaba mi instrumento, los niños se me acercaban y así fue que Guayaki entendió que podíamos hacer algo más que brindar un modo de supervivencia, que es trabajar el afianzamiento de la identidad.
Es una mirada integradora que considera la música y el arte como un puente que les sirva a futuro para desarrollarse en lo artístico y tener una salida más que sea al margen de ser trabajadores de la tierra, que les expanda el horizonte y reforzar a través de la música y del trabajo que hago, que es escribir en leguas ancestrales o poner música a poemas, poder hacer que los niños tengan sus cantos en lenguas ache porque los niños no tienen cantos, las abuelas tienen los suyos que son como lamentos...
-Jahe 'o...
-Eso, y terminan lamentando, llorando literalmente. Pero eso no es de los niños, es algo de los adultos, así que puedo trabajar lo lúdico y musical con los pequeños, porque lo que aprendés de niño no te lo olvidas jamás, un canto que aprendés en un juego de ronda es algo que también te genera otro tipo de horizontes, como nosotros que cuando queremos expandir los horizontes de los chicos nuestros los enviamos a estudiar música o un idioma extranjero, yo vengo a ser ese engranaje musical.

Sangre Nativa
-¿Tu primer contacto con el guaraní?
-El primero, que fue interrumpido por la desaparición de mi padre, fue en mi niñez. Hasta los 5 años estuve viviendo en Clorinda, Formosa, aquí en la frontera, imagínate que la cultura tiene mucho más que ver con la cultura guaraní, con las costumbres paraguayas. Los saludos “Mba'éichapa”, las expresiones “Nderasóre”, cuestión que se interrumpe a los 5 años cuando fui llevada para ser criada en la provincia del Chaco. Recién lo recupero a los 30 años en este inicio del trabajo en Tonolec con Diego Pérez. De manera indirecta entro a tener contacto con mi sangre nativa ya que después de trabajar muchos años con el Coro Toba Chelalaapi, una de mis tías me dice Charo, tu abuelo fue el cacique Guairare, y fue como si nunca me hubiera mirado al espejo para saber que tenía sangre indigena. Hubo que escucharlo en palabras para sentir que había algo allí no resuelto. Intuitivamente comencé con los cantos originarios mezclados con la electrónica y hacia el 2008 me adentro en lo guaraní que es con este trabajo de investigación que es visitar 7 comunidades en Misiones de la comunidad mbya guaraní. También se nos da una convocatoria al Brasil en la zona de la represa de Itaipú donde los indígenas fueron desplazados, donde visitamos a los opy (chamanes) y los opygua, las casas sagradas que hicieron reverdecer mi ADN nativo.
-La película “El canto del Tiempo” narra parte de este proceso, ¿Cómo lo vivieron?
-Sí, narra la génesis de nuestro encuentro con lo guaraní, data del 2008, donde el director Mana García, en la Universidad de 3 de Febrero él realizaba Polifonía, una serie de programas para el canal Encuentro donde pasaban diferentes artistas y a nosotros nos tocó la temática “Legado” y allí comenzamos a hablar de nuestras composiciones en lengua qom, de los cantos de las comunidades de seguir pasando esta posta. Allí nos preguntó si no teníamos registro de ese trabajo hecho con los qom entre el 2000/10 y no teníamos. Y nos propuso hacer lo guaraní y lo pudimos hacer con dos músicos, Nerina Bader y Karoso Zuetta, que nos presentaron con las comunidades.
Eso se documentó con la idea de hacer un piloto, pero finalmente no se consiguieron los fondos, bien argentino (risas) así que el documental está hecho con lo primero que registramos, en cada comunidad en paralelo con lo que íbamos haciendo con los cantos, cómo sonorizar, agregar letra. Es un documental musical que muestra la parte más rica de Tonolec, que es el trabajo de campo. Ir a las comunidades.
-¿Cómo nace la idea del trabajo con los niños?
-El primer coro de niños con el que trabajamos fue el de los nietitos de Rosalía del Coro Toba Chelalaapi, donde ellos grabaron Manuelita y después fue difícil seguir porque cambió la dirigencia del coro y no tuvimos ya buena relación. Allí seguimos trabajando con los guaraníes y descubrimos diferencias. El canto qom es casi privativo de los adultos, en tanto que en los guaraníes es casi todo de los niños, donde todos saben cantar en su idioma, los ava, los mbya, los tupi, aquí hay una enseñanza que es tomar esa posta para educar a las nuevas generaciones, eso es lo que estoy trabajando con los ache. Porque son herramientas de poder, de dominación, la lengua y la religión, las armas vienen después, entonces es ver de qué manera se sigue trabajando en esa resistencia que hay que tener desde lo cultural para enfrentar todo lo que se impone masivamente.
-Hay allí toda una filosofía por comprender...
-…Es que cuando hablamos de música, hay una filosofía de vida, porque si se escuchan las letras, se habla de las costumbres, los dioses, las plantas y los animales, entonces se rescata la cosmogonía de los pueblos originarios que enseña que no hay dualidad, que somos uno con la naturaleza, por eso ese cuidado, esa adoración a la Pachamama, que es como la que Occidente tiene al dinero, a lo material. Ellos son la llave, tienen el conocimiento, no hace falta buscarlo en Buda, en India o en China porque nuestra gente tiene saberes sobre la tierra, sobre las medicinas que están viniendo a patentar desde afuera. Saben que la tierra es sagrada y que nos provee alimento, medicina, abrigo, tenemos que aprender a que eso sea algo cotidiano por lo que tenemos que hacer una nueva conexión, 
Charo estuvo acompañada en su visita al país por su pareja, el actor Juan Palomino
Jorge Zárate
Fotos de Cristóbal Núñez.

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25 de septiembre de 2019

Kurusu Cadete, al borde del remate

 El centro de religiosidad popular de la avenida Molas López, donde está emplazado el santuario del cadete Benítez, tiene una deuda de G. 65 millones de impuesto inmobiliario con la comuna de Asunción. “Si no podemos pagar, iremos a remate y se acabará toda esta milagrosa obra”, dice Domingo, hermano de Alberto Anastasio Benítez.
 
 Es sábado y hay un desfile incesante de familias, parejas, personas que llegan munidas de sus botellas de plástico para llevar el agua del ykua milagroso de Villa Guaraní. La familia Benítez, custodia del lugar, vive una paradoja. El sitio de la avenida Molas López, donde está emplazado el santuario, tiene una deuda de G. 65 millones de impuesto inmobiliario con la Municipalidad de Asunción. Mientras, reclama una indemnización por la cruel ejecución del cadete, que debe decidir la Corte, por unos G. 1.200 millones.
“Tengo 77 años y vengo al menos desde hace 25, imagine”, cuenta Marta Casco con el gesto único de contar los años que se da dentro de los ojos. De allí parece surgir el recuerdo del “milagro” que el agua del ykua del Kurusu Cadete hizo en sus manos, en esas que prenden la vela de homenaje. “Trabajaba en costura y no podía manejar la tijera, así que me encomendé al cadete y puse el agua en mis extremidades y pude seguir trabajando”, cuenta la mujer.
Domingo es el custodio del lugar, hermano de Alberto Anastasio Benítez, el cadete del Liceo Militar asesinado en las mazmorras de la cruel dictadura de Alfredo Stroessner.
 
 De cómo la injusticia de la muerte de ciertas personas genera cultos populares hay cientos de ejemplos en el mundo, pero, el caso del cadete Benítez tiene la peculiaridad de la contemporaneidad, el caso ocurrió un 7 de diciembre de 1962.
“Todavía es un misterio, pero al lado del árbol de Tataré donde apareció colgado, brotó este ykua, cuyas aguas hacen milagros”, dice Domingo y la ronda de gente que va pasando camino de la capilla, un oratorio con diversas vírgenes de Caacupé y finalmente el ykua viene a testimoniar en ese sentido.

 
Cristolvina Ojeda se quiebra de la emoción cuando cuenta cómo su hija pudo superar un tumor que le llegó a quitar el habla, con la fe en la intercesión del cadete, en las aguas milagrosas del ykua. Dicen que el líquido tiene especial efecto en las mujeres que tienen embarazos complicados. “Vine en el 83 con muchos problemas y me encomendé al cadete, tomé el agua, llevé y ahora mi Anastasio es un joven fuerte y estudioso”, dice Mirta Romero.
Se pueden contar por decenas los Alberto Anastasio que recibieron esos nombres en bautismo en honor al milagroso cadete.

 
Gustavo Meden es suboficial mayor de Caballería, un soldado de porte marcial que estuvo en dos misiones representando a las Fuerzas Armadas paraguayas en Haití, ese país que inauguró las independencias de América Latina y que hoy vive oprimido por el hambre y la miseria a la que lo condenaron las invasiones extranjeras.
Tripulante de blindados, Meden también se encomendó al cadete antes de partir. “Le prometí que si regresaba le traería mi boina”, contó. La ceremonia en la que deposita la ofrenda en el Tataré que hoy preside la capilla de adoración es conmovedora.
También tiene la memoria de Alberto Anastasio Benítez especial reparo en los uniformados, cuenta otro oficial retirado de la Fuerza Aérea mientras mira las gorras y birretes que obran en el altar. “Le ayudó a mi hija en sus estudios en el arma”, susurra.


Preocupación
Domingo está preocupado por el eventual remate de la propiedad. “Es una deuda que fue creciendo porque no tenemos plata para pagar”, dice con alguna desesperación. Espera que alguien destrabe el juicio en la Corte Suprema de Justicia (CSJ), que algún beneficiado por el cadete interceda ante el intendente Mario Ferreiro para hacer un plan de pagos, que la gente haga aportes
“Nosotros custodiamos el sitio, es nuestro mandato, a mi me toca quitar el agua del ykua, abastecer los cántaros, cuidar y limpiar las capillas, estamos todo el día con esto y la verdad es que la gente no deja gran dinero para ayudar, lo hacemos todo a pulmón”, dice Benítez, que ya sufrió un derrame cerebral y un infarto de corazón a causa de sus preocupaciones.
“Me curé con el agua, por la intercesión del cadete”, asegura y recuerda el caso de Rubén Maldonado, que fuera figura del Olimpia y jugara muchos años en Italia. “El cadete le ayudó en sus cosas del fútbol y también con la salud de su hijo, por eso, cuando le fue bien, vino y me dijo para reemplazar la antigua capilla por esta nueva que ven, él pagó todo, fue uno de los pocos creyentes que tuvo un gesto como éste”, comentó.

Lo bendito, lo siniestro
 
 La secuencia de la muerte injusta parece no acabar para los Benítez. Benditos por un lado, perseguidos por ese infesto poder oscuro por el otro. Todo comenzó con el padre, el mayor Anastacio de Jesús Benítez Mieres, héroe de la Guerra del Chaco, respetado por la tropa, querido en el arma, según cuenta su hijo Domingo.
Revistaba en el Regimiento de Infantería 14 de Tacumbú. “Cuando papá estaba a punto de ascender como teniente coronel, se dio la tragedia que está en el fondo de todo”, cuenta.
“En el RI 14 también estaba mi hermano Teresio Benítez, que era cabo primero. Resulta que en ese día en que papá salió a comprar el uniforme para su ascenso, a Teresio se le ocurre ocupar un soldado para que le vaya a comprar miel”. Regresando el soldado del cometido se encuentra en cercanías de la portería con Patricio Colmán, otro oficial jerárquico del regimiento, un criminal más probado por la Comisión de Verdad y Justicia (CVJ).

 
“Colmán era capitán, se fue contra mi hermano Teresio, lo decuereó, le pegó 36 sablazos, sabía pegar con el sable, mandó llamar un peluquero y le afeitó la cabeza y las cejas, lo metió a un calabozo oscuro”, cuenta Domingo.
“Al volver papá, le reportan la novedad en la puerta y corre a buscarlo a Colmán al casino de oficiales, lo encuentra, lo increpa y cuando este cobarde huye, le hace un disparo sobre la cabeza para asustarlo”, relata. Fue un escándalo que los estronistas aprovecharon para acusarlo de comunista y “epifanista”, seguidor del dirigente colorado Epifanio Méndez Fleitas, que ya estaba en el exilio. 
 Anastasio Benítez padre decide entonces retirarse del ejército y poner una carnicería en Trinidad, en la zona de Villa Guaraní, donde vivieron toda la vida. Tuvo 14 hijos, de los cuales hoy sobreviven 5. Llegó después el tiempo en que Alberto insistió para ir al Liceo y contó con el agrado del padre.
El destino cruel lo hizo tener como compañero de banco a Freddy Stroessner, el hijo del dictador. Domingo, que reconstruyó la historia con decenas de valientes testimonios, cuenta que Alberto alguna vez defendió la impronta de su padre ante Colmán y que Freddy le contó eso al tirano.
Paranoicos, crueles, los estronistas creyeron ver allí una conspiración latente, secuestraron al cadete Benítez y se les murió en la mesa de tortura. Al no saber qué hacer con el cadáver, montaron la escena de un suicidio en ese lote de los Brinizcki, donde hoy desfilan los creyentes.
“Pretendieron hacer creer que se suicidó, tuvieron preso a Napoleón Ortigoza durante 25 años, fue, después de Nelson Mandela, el que fuera presidente de Sudáfrica, el preso político más antiguo del mundo, todo un montaje que se cayó por los testimonios de muchísima gente, que obra en las causas de los DDHH y todavía el Estado no nos quiere resarcir”, comentó. Habrá que ayudar a las aguas santas a hacer justicia.
Jorge Zárate
Fotos de Nadia Monges.