20 de junio de 2017

Sangre en el Chaco: ¿para que los extranjeros se lleven todo?




Por Jorge Zárate*

Analizar el catastro minero y de hidrocarburos (Click para ver) deja un sabor amargo en esta fecha en que se conmemora la Paz del Chaco. Lejos del folklore, lo concreto es una extranjerización asombrosa en la concesión de la prospección de los recursos que todavía son de todos y permanecen en el subsuelo a la espera de que la ecuación económica de las trasnacionales haga “posible” su extracción.


“Pregunto qué dirían las heroínas y los héroes del Chaco si vieran esto”, dice la politóloga e investigadora Cecilia Vuyk al analizar los mapas que ilustran esta página. “Casi todo el Chaco concesionado a empresas mineras y de hidrocarburos, en su mayoría extranjeras. ¿Y sabían que la ley de minería y la de hidrocarburos permiten expropiar a favor de la empresa que tiene la concesión aquellas tierras que la misma considere “necesaria” para su explotación? “Usen y abusen””, comentó recordando los alcances de la peligrosa normativa vigente en el país.
En otras palabras, tierras dedidacas al agro, a la ganadería, pequeñas parcelas de indígenas y campesinos podrían ser arrebatadas en el marco de la vigencia de estas normas.
En un documento del 2014 que hoy está actualizando y puliendo y que como definió la autora “está inedito y a publicar”, Vuyk da guías para entender este enojoso fenómeno. “Recursos minerales, hidrocarburos e hídricos en Paraguay: escenario presente y posible escenario futuro”, se llama el paper en el que reflexiona:
“En el marco de la crisis del agotamiento de los recursos naturales, los pequeños yacimientos paraguayos se han vuelto interesantes para el capital. Asistimos a un avance de las empresas transnacionales interesadas en la exploración y explotación de recursos minerales e hidrocarburos en nuestro país, como ser el oro, diamantes, titanio, silicio, uranio, etc., orientados principalmente a la producción industrial. En la actualidad, más de 30 empresas se encuentran explorando y explotando recursos minerales en el territorio nacional, y más de 20 exploran hidrocarburos, con un importante auge luego del golpe de Estado de 2012.

Sin embargo, uno de los puntos centrales de los intereses del capital identificado en nuestro país no está vinculado solamente a los pequeños yacimiento minerales y de hidrocarburos, sino a los recursos hídricos y la búsqueda de nuevas fuentes de energía, en el marco del agotamiento del agua potable y de la matriz energética mundial actual basada en el petróleo y el carbón. Emergen de esta forma, por un lado, el interés en el agua potable existente en el Acuífero Guaraní y otros, y el interés en diversos elementos que yacen en el mismo, como el deuterio y el tritio.”

En espera
En el estudio se consigna que “la Cuenca del Chaco, que contempla la Carandayty y Curupayty al norte del Chaco, en el límite con Brasil, Pilar en el Bajo Chaco en el límite con la región oriental y la del Pirity en el Chaco central, limítrofe con el río Pilcomayo y la Argentina” es la que concentra la mayoría de las exploraciones de hidrocarburos instaladas en el país.
También que un informe de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EEUU) y de Advanced Resources International, Inc. sobre las formaciones internacionales de lutitas (World Shale Gas y Shale Oil Resource Assessment de fecha 17 de mayo de 2013) estima los recursos técnicamente recuperables correspondientes a las áreas paleozoicas no estructuradas de la región del Chaco en 67 tcf (trillones de pies cúbicos) de gas y 3,2 bnbbl (mil millones) de petróleo.
Cantidades nada despreciables en un escenario de escacés. Así nos lo recuerda Vuyk: “Los hidrocarburos y recursos minerales se vuelven importantes para los capitales transnacionales en el marco de la actual crisis del agotamiento de los recursos no renovables. Pero asimismo, uno de los principales puntos de interés de los capitales internacionales son las fuentes de energía, en el marco del agotamiento actual de las energías no renovables, como el petróleo”.
Entre tanto en el país se sigue “con una economía atrasada semi feudal basada en el latifundio y la extracción de recursos naturales para el desarrollo de potencias extranjeras –el caso más visible de esto es la producción de energía limpia hidroeléctrica que es cedida a Brasil, o la producción de carne y soja. Este atraso se mantiene por el proyecto económico-político hoy vigente en el país, que se basa en la asociación de la burguesía paraguaya dependiente con los grandes capitales transnacionales, y la organización del Estado al servicio de los mismos”.
Ante ese cuadro la autora reflexiona: “Frente a un proyecto de dominación basado en el latifundio, el control de la producción y el capital financiero, los principales beneficiados de este proyecto plantean, tanto en sus expresiones político-partidarias como a través del gobierno a su servicio y sus medios de comunicación, que su proyecto de atraso y dependencia es el único posible desarrollo para el país. Sin embargo, experiencias históricas en nuestro país, así como experiencias en otros países –como el caso de Bolivia, por ejemplo- muestran cómo los recursos naturales pueden ser aprovechados para el desarrollo nacional, demostrando que existen posibilidades de hacer las cosas de otra manera a la impulsada por el actual gobierno. Nos encontramos frente a una disputa por la soberanía y el futuro nacional”.


Por ello propone la continuidad de la lucha popular para revertir este cuadro de situación. “Es la lucha del pueblo la que debe defender la soberanía nacional frente a este despojo, principalmente las comunidades campesinas e indígenas cuyos territorios están siendo avasallados. En este momento, esta defensa de la soberanía es una tarea estratégica: informar a toda la ciudadanía del avance minero y petrolero en control de las transnacionales entregando la soberanía, difundir las experiencias exitosas de aprovechamiento de los recursos mineros, hídricos y de hidrocarburos para el desarrollo nacional, y organizar una amplia plataforma de toda la ciudadanía que impulse la propuesta de desarrollo nacional independiente que permita aprovechar y transformar nuestra riqueza natural en beneficio de las y los paraguayos.”

Un poco de historia
Conviene recordar un poco la matriz de la Guerra del Chaco en este análisis de Cecilia Vuyk: “La presencia de petróleo en el Chaco provocó uno de los conflictos bélicos más desgarradores del continente. Los intereses en disputa de dos grandes petroleras internacionales, la Standard Oil (ESSO) de Estados Unidos y la Shell de Inglaterra, por apropiarse del territorio chaqueño para su beneficio, produjo la guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia (1932-1935) donde murieron cien mil combatientes. Los Estados Unidos pretendían “acabar con Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y suplantar la dominación británica en el Plata”. A nueve años de concluida la guerra, se da el primer desembarco de una empresa petrolera de Norteamérica, la Oil Co. of California que durante cinco años desde 1944 a 1949 realizó prospecciones de cinco pozos, sin resultados aparentes, o por lo menos no informados al gobierno paraguayo (Díaz de Arce, Omar 1977: 339) En la época del dictador Stroessner (1954-1989) se volvió a otorgar concesión a Unión Oil Co. of California nada menos que casi todo el Chaco. Luego del Golpe de Estado de 2012, se fueron otorgando permisos para la búsqueda de petróleo y gas. Según la Ley de Hidrocarburos 779/95, la extensión máxima para realizar estudios sobre la existencia de los mismos debía ser de 2.400.000 has, pero a partir de la promulgación de la ley, las nuevas concesiones tienen entre 3.000.000 y 6.000.000 de has, una vez más de manera ilegal.


A partir de la apertura para la instalación de empresas nacionales y extranjeras petroleras, se dieron alrededor de 30.380.000 has para la primera fase. Es decir, fue concesionada una extensión por encima de la superficie del Chaco (24.692.500 has) (Ortega, 2013). En la actualidad, 22 empresas se encuentran en etapa de prospección y/o exploración en el país en busca de hidrocarburos, y 2 contratos se encuentran en revisión…
La empresa President Energy declaró (en 2013)… haber encontrado la roca madre en sus excavaciones, lo cual demuestra representa un alto indicio de petróleo en la zona. Las zonas principales de concesiones son el norteoeste, noreste y centro del Chaco, y el litoral este incluido el departamento de San Pedro en la región oriental, sobre las cuencas del Chaco y la cuenca del Paraná.”

* Con ilustraciones de Roberto Goiriz, mapa confeccionado por Cecilia Vuyk en base a datos oficiales y mapas del Ministerio de Obras Públicas (MOPC).

1 de junio de 2017

Paraguay posee uno de los sistemas impositivos más inequitativos del mundo

Para revertir los cuadros de pobreza y desigualdad que afectan al país hay que entender cómo se consiguen más de 11 mil millones de dólares anuales que requiere el funcionamiento del Estado paraguayo.

La de Paraguay es una de las peores conformaciones impositivas del mundo, el Estado se sostiene mayormente con lo que pagan los pobres mientras los ricos hacen la parte del león.
El funcionamiento del Estado demanda anualmente algo más de 11 mil millones de dólares anuales. Los impuestos sostienen el 71% del presupuesto público nacional, el restante 29% se completa con aportes de las entidades binacionales Itaipú y Yacyretá. Esta última parte incluye además de donaciones y otras fuentes varias que completan la inversión pública.
El Impuesto al Valor Agregado (IVA), un impuesto indirecto y regresivo, es el principal componente de los gastos tributarios con el 54,2% de la cifra global, seguido del impuesto a la renta corporativa (IRC) con 14% del total. Así lo señala el estudio “Desempeño e Institucionalidad Tributaria en Paraguay” de los economistas Dionisio Borda y Manuel Caballero. Con cifras de 2015 queda consagrada el mapa de la injusticia tributaria del país, una de las más grandes del planeta.
La participación del Impuesto a la Renta Personal IRP en la estructura del impuesto a la renta fue de sólo 3,2% en 2015. También es notorio el bajo aporte de los impuestos al agro: “el impuesto a la renta agropecuaria (Iragro) aporta mayores ingresos que el Impuesto a la Renta de Actividades. Agropecuarias (Imagro), pero la contribución de la renta agropecuaria, de sólo 0,2% del PIB, sigue siendo muy baja”, consignan los autores. El impuesto inmobiliario de los grandes latifundios sólo aportó US$ 10 millones en 2015.
“Una mayor presión tributaria de este impuesto obligará a replantear el esquema de tenencia y producción de la tierra (y) un debate de mayor nivel en todos los ámbitos de la sociedad: partidos políticos, Congreso, gremios, academia y organizaciones de la sociedad”, plantean Borda y Caballero.

La regresión como norma
El estudio “Debates y Acciones para mejorar la calidad de la inversión social en Paraguay”, de la organización Decidamos, una ONG de reconocida acción en temas sociales, señala que “el IVA es un impuesto de fácil recaudación, pero como hemos visto, al ser indirecto (porque grava el consumo), es sumamente regresivo y pesa más sobre quienes tienen o ganan menos. Esta inequidad se podría corregir recaudando más con impuestos a la renta que sean progresivos y mejorando la calidad y equidad del gasto público”.
Agrega que “a estas características se le puede agregar el bajo aporte del sector agropecuario al sistema tributario. Sólo en el 2014, este sector (incluyendo el sector soyero y ganadero) aportó el 24,9% del PIB pero solamente pagó 7,6% de lo recaudado en impuestos directos (Iragro más Imagro). Teniendo en cuenta el concepto de capacidad de pago y recordando que de por sí se recauda muy poco en impuestos a las ganancias se puede concluir que este sector se beneficia ampliamente de las inequidades de nuestro sistema tributario”.
El trabajo detecta que “es clara entonces la asimetría entre contribución impositiva y tamaño de sectores económicos, traducida en una carga tributaria mínima para el sector agropecuario; alta exoneración de impuestos para sectores de mayores ingresos; e impacto fiscal regresivo”.
Esta organización recuerda que la participación del IVA en el financiamiento del Estado fue creciendo de 40% en 2004 a 53,4% en el 2014, llegando hasta 54,2% en el 2015. Entre tanto el impuesto a la renta apenas aumentó de 18,3% a 21,1% en el período 2004/14.
El impuesto selectivo al consumo disminuyó un 5% en el mismo periodo, mientras que los aranceles tuvieron una reducción cercana a la mitad, aunque esto último se le adjudica a la entrada en vigencia de normas de Mercosur.
Siguiendo con el estudio de los guarismos del 2014, el Impuesto a la Renta Comercial, Industrial o de Servicios (Iracis), aportó el 87,4% de lo que pagan las grandes empresas, en tributos a la renta corporativa.

Evasión gigante
La economía negra, aquella que no declara sus movimientos, evade todo tributo, no paga siquiera los indirectos. Se evade IVA e impuesto a la renta, el Iracis, y hay tremendos flujos ilícitos de capital. Por dar un ejemplo, cada vez que se paga en el supermercado, el comprador deja un 10% de IVA a las empresas que actúan como agentes de retención. Esto quiere decir que terminado el ejercicio fiscal, las mismas deben depositar la plata que todos y cada uno de los compradores les dejaron a cargo en el erario público.
A pesar de los crecientes controles, las empresas se quedan hasta con un 30,9% de esos recursos, ya que ese es el estimativo de la evasión del IVA.
Unos US$ 573 millones de dólares en el 2014 de acuerdo a la Subsecretaría de Tributación (SET). Si bien se apunta que la misma disminuyó entre 2010/15 la misma sigue siendo la más alta de América Latina que tiene una tasa promedio de 25,9%. Para comparar, la de la Unión Europea en el 2012 se ubicaba en el 17,9% de promedio.
Se estima que la evasión de los impuestos directos es aún más alta: cercana al 50%. Comercio (18%), agricultura (18%) y construcción (17%), aparecen como los sectores con mayor evasión.

Más injusticias
El estudio El impacto de las exportaciones de commodities en el sistema tributario paraguayo elaborado por Decidamos en 2015, señala que las empresas multinacionales agroexportadoras abonaron 32.500 millones de guaraníes en concepto de Iracis en 2011.
En cambio, de acuerdo al cálculo realizado, tomando datos oficiales y datos del mercado internacional, el monto que debían haber abonado es de 246.400 millones de guaraníes, es decir evadieron o eludieron el pago de 214 mil millones de guaraníes, unos 38 millones de dólares al cambio actual en un sólo año.
“En lo que hace a las formas trasnacionales de evasión/elusión, el impacto de los Flujos Ilícitos de Capital (FFI) es una preocupación creciente de los países, debido a los montos cada vez más elevados que salen sin abonar lo que corresponde en concepto de impuestos”, informa el estudio. Entre los años 2004 y 2013 salieron de del país unos 3.750 millones de dólares.
Paraguay ocupa el puesto 37 en el ranking de países con mayor monto de FFI. Si atendemos a la importancia de los FFI en proporción al PIB, ocupa el 11º lugar y si se tiene en cuenta la situación en torno a la proporción a su población (por persona), ocupa el cuarto lugar.
La carga tributaria, el efecto de los impuestos sobre la renta total, es de un 12% del PIB, una de las más bajas de Latinoamérica. “De esta manera, la movilización de recursos tributarios presenta un panorama poco alentador para financiar cualquier iniciativa de aumento del gasto en bienes y servicios públicos, incluida la inversión en infraestructura; coincidentemente con la duplicación del endeudamiento público en los últimos años. La política pública actual da un mayor uso al endeudamiento que a la movilización de los recursos tributarios, con sus consecuencias fiscales en el futuro”, concluyen Borda y Caballero.
Desde Asunción, Jorge Zárate 

 
60 años de relaciones con Taiwán
El saliente embajador de Taiwan (región autónoma que se conoce como República de China, escindido de la República Popular China en 1949) en Paraguay, Alexander Yui, celebró los 60 años de relaciones diplomáticas entre ambos países en una jornada de atención médica gratuita organizada por la fundación Tzu-Chi, en la Escuela Municipal Santa Teresa, en San Lorenzo, ciudad de Gran Asunción.
Yui adelantó que el próximo 12 de julio, cuando se celebre un nuevo aniversario de esta relación, se iniciará “un nuevo ciclo de prosperidad y de mutuo apoyo y no sólo es un trabajo de gobierno, sino que es un esfuerzo mancomunado entre ambos pueblos”.
Agregó que ambos países mantienen varios proyectos de cooperación “como la cría porcina, de tilapia, proyecto de orquídeas”. Recordó que “tenemos un centro de exposición y de ventas y una planta de balanceados que opera en San Lorenzo”.
Ambos países establecieron relaciones diplomáticas el 8 de julio de 1957, tiempo desde el que el país suramericano avala la soberanía taiwanesa de las islas Penghu, Kinmen, Matsu y otras ínsulas menores. Paraguay tiene una embajada en Taipei, mientras que la República de China tiene una embajada en Asunción y un consulado general en Ciudad del Este.
La relación entre ambos países tuvo epicentro en el anticomunismo de Alfredo Stroessner y Chiang Kai-shek y una buena cantidad de oficiales del ejército paraguayo estudiaron en el Colegio Fu Hsing Kang en Taipéi.
En la capital Asunción existe una avenida que lleva el nombre del dictador taiwanés y una estatua que lo recuerda. El país oriental financió la construcción del edificio del Congreso paraguayo y compró el edificio donde funciona la Cancillería Nacional, cuya fachada principal fuera el palacio de Benigno López, hermano del Mariscal Francisco Solano López, uno de los máximos héroes del país.