1 de julio de 2008

John Nash, el loco que gano el Nobel y el Oscar


Hollywood premió Una mente brillante, la película de Ron Howard que cuenta la vida del premio nobel de Economía 1994. Descubrió una fórmula matemática en la que los competidores no perdían. Después se puso a trabajar en un programa de la guerra fría. Se volvió loco. Más de 20 años después se repuso. Caído el muro de Berlín y ajustada su noble ecuación al mercado y la realidad, la Academia Sueca lo distinguió. Después el cine, ahora el Oscar.

- ¿Usted es consciente que esto va en contra de más de 150 años de teoría económica?, le pregunta un jefe de cátedra al John Nash encarnado por Russel Crowe en Una mente brillante.
- Si, responde entre vanidoso, tímido, orgulloso al fin el personaje.
Estudiando los juegos, se dio cuenta de que cada uno de los participantes llegaba al resultado que más los satisfacía si todos contaban con la misma información.
Las diferencias de información motivan los conflictos, los roces, las tensiones. Estas situaciones se verifican en la vida diaria, en las causas de una guerra, en la competencia de las empresas, en las disputas electorales.
El punto de equilibrio entre esas tensiones puede ser resuelto en un cálculo matemático. Este cálculo recibió el nombre de Equilibrio de Nash.
John Forbes Nash tenía 21 años cuando presentó el trabajo sobre Juegos no Cooperativos en la Universidad de Princeton. Era su tesis doctoral, tenía 27 páginas, corría el año 1950.
Era un descubrimiento revolucionario.
A principios de siglo, se entendía el comportamiento del mercado como un juego más pasional que racional. Adam Smith estableció que era parte de la naturaleza humana el sentir de esa manera. En gran medida se apoyaba en los enunciados de Charles Darwin sobre la teoría de la evolución. Una competencia donde sobreviven los más aptos. En la Riqueza de las Naciones, defiende el que llama el libre juego del mercado y la División Internacional del Trabajo, juegos que se basan en la diferencia de información.
A principios del siglo XIX el hombre salio a buscar cómo se formulaba en números esta sensación. El economista Aguste Cournot en 1838, estudió las estrategias interactivas, pero no pudo aportar un método general para el análisis.
Cómo explicar ese juego, siguió siendo un gran interrogante.
Los matemáticos Zermelo, Borel y von Neuman, comenzaron a estudiar los juegos de salón, un escenario donde puede verificarse la "naturaleza humana". Estudiaron el ajedrez, las cartas, tratando de establecer una teoría de los juegos.
La cuestión, seguía sin explicarse.
El estudio avanzó cuando Oskar Morgenstern se encontró con John von Neuman en 1939.
En 1944 dieron a luz la Teoría de los juegos y la conducta económica, una obra monumental que se utiliza hasta nuestros días. Allí se destaca el análisis de los llamados juegos de suma cero, como el ajedrez. Juegos en el que alguien gana y alguien pierde.
Las variantes son pocas, conocidas por el mundo matemático y no alcanzan a establecer una solución universal.
La película de Howard muestra el afán de Nash de encontrar una idea original. La desesperación, la angustia que conlleva.
Basándose en la teoría de los juegos, los distinguió entre cooperativos y no cooperativos.
La mayoría de los problemas de la sociedad son los juegos no cooperativos. Así que se centró en estos últimos.
Allí, los contendores –como los que podemos encontrar en una mesa de póker o en un ambiente de negocios competitivo– no pueden llegar a acuerdos o coaliciones.
Nash desarrolló un acercamiento universal para predecir la estrategia que los jugadores podrían adoptar bajo circunstancias óptimas.
El óptimo es la totalidad de la información.
Con la información completa no existen roces o tensiones.
Cada jugador desarrolla su máxima satisfacción.
Como el mundo está lejos de ser óptimo. Al volcar los datos de la realidad, el cálculo permite entender qué estrategia seguirá el oponente. Ese acercamiento se ha convertido en una herramienta estándar en casi todas las áreas de la teoría económica y es fundamental para el estudio de los oligopolios.
El equilibrio de Nash también es también usado en la biología evolutiva y las ciencias políticas.
Nash ganó reconocimiento académico, pero estaba escrito para él un destino de silencio.

Volver a vivir
La periodista Sylvia Nasar es columnista de economía y negocios en el New York Times. Se preguntó cómo el autor de “una teoría tan fundamental para la economía moderna, que los estudiantes la aprenden en los primeros 10 minutos de universidad” haya pasado tan desapercibido. Corría 1992 y ella tomaba un café en la Universidad de Princeton, un amigo le confirmó el rumor que traía.
John Forbes Nash, autor de la teoría de juegos no cooperativos, estaba vivo, padecía esquizofrenia y era conocido como “El fantasma de Fine Hall”, un loco que andaba por los pasillos de la academia de matemáticas de la universidad.
La adrenalina se apoderó de Nasar. Ella sabía que el personaje, estaba en la mira de quienes deciden el Nobel de Economía. “Era una tragedia griega, un cuento de Shakespeare”, dijo luego.
Comenzó a investigar. Nash “desapareció de los radares desde 1959. No había un párrafo en la prensa sobre él”.
Una mañana de diciembre de 1959, John Nash ingresó a la sala de lectura del departamento de matemática del Massachussets Institute Tecnology (MIT) blandiendo un New York Times.
Les dijo a todos sus colegas allí reunidos que el titular de primera plana y el artículo al que hacía mención, eran un mensaje cifrado de un imperio extraterrestre que el había conseguido descifrar sin problema alguno.
Tenía 29 años, le diagnosticaron esquizofrenia paranoide. Desde ese episodio en adelante, pasó más de dos décadas entrando y saliendo de clínicas para enfermedades mentales y recorriendo la biblioteca de Fine Hall en Princeton.
Hasta que en a principios de los 80' recuperó su salud mental.
Desandar ese camino era toda una aventura para la investigadora.
En1950 tras doctorarse en Princeton por su tesis de juegos no cooperativos, comenzarían los problemas de Nash.
En el verano de ese mismo año comienza a trabajar para Rand Corporation desarrollando su teoría aplicándola a la guerra fría contra la Unión Soviética. Se llamó el Trabajo Rand.
A tiempo completo, trató de aplicar la teoría a las estrategias militares y diplomáticas en un trabajo subvencionado por el departamento de Defensa de los Estados Unidos.
Allí se perdió.
En 1996 en el congreso Mundial de Psiquiatría, el propio Nash explicaba "comencé a sentir extrañas conductas en mí, comencé a ver criptografías comunistas en todos lados, comencé a pensar que era un mesías, un religioso de gran importnacia, a escuchar voces todo el tiempo”.
Una vez rechazó una oferta de trabajo porque iba a ser coronado emperador de la Antártida.
En 1983, en Fine Hall sorprendió a un físico con una precisa observación sobre una persona y un hecho de la vida real. "Fue hermoso asistir a ese pequeño despertar...", le contó el científico a Nasar.
Las "voces" fueron disminuyendo. Fue perdiendo los miedos del Día del Juicio Final, del Genocidio, de Armaggedon, de su identidad cambiada por la de un shogún japonés o de un refugiado palestino, de creer estar en El Cairo, en Mongolia o en un campo de concentración.
Nash retornó a las matemáticas y comenzó a usar computadoras para resolver los problemas.
El paso clave, confesó, había sido dejar de preocuparse por la política.
Se dio cuenta de que se sentía mejor cuando rechazaba los pensamientos políticamente orientados a los que comenzó a considerar “una pérdida de tiempo”.
“Es un libro que yo no hubiera escrito”, dijo de la historia de Nasar, “Una mente brillante” que sirvió de base a la película. Se negó a cooperar en ambos emprendimientos.

El nobel
John Nash, John Harsanyi y Reinhard Seiten recibieron el Premio Nobel de Economía 1994 por haber elaborado una teoría que sirve para explicar el funcionamiento de las relaciones entre empresas competidoras.
Nash propuso lo que se llama la "fórmula de equilibrio Nash" que en la teoría económica hace depender de la información que se recibe del oponente, el posicionamiento para la competencia y la decisión sobre estrategias de acción. Selten y Harsanyi, por su parte, adecuaron las fórmulas hacia una mayor adaptación a la realidad del mercado.
Al agradecer el premio Nash dijo:
“Ahora parece que he vuelto a pensar racionalmente de nuevo, en el estilo característico de los científicos. Sin embargo eso no es algo de lo que haya que alegrarse como si alguien con alguna limitación física hubiera recuperado su buena salud. Un aspecto de esto es que la racionalidad del pensamiento impone un límite al concepto que tiene una persona de su relación con el cosmos. Por ejemplo, un no-zoroastriano podría considerar a Zaratustra simplemente como un loco que arrastró a millones de ingenuos seguidores a un culto de adoración ritual del fuego. Pero sin esa "locura" Zaratustra habría sido solo otro de los millones o billones de individuos que han vivido y después han sido olvidados”, dijo en su discurso al recibir el premio.
El curioso final de una historia que comenzó con una brevísima carta de recomendación para un estudiante de 20 años.
R.J. Duffin, su profesor de matemáticas, escribió en el papel que leerían los maestros de Princeton: “Este hombre es un genio”.

Claroscuros
John Nash se casó con Alicia Lardé, una estudiante del MIT, en 1957. Una salvadoreña que desde joven había migrado a los Estados Unidos y que padeció a su lado el dolor de su enfermedad.
La película de Ron Howard recibió críticas porque evitó hablar del arresto de Nash por proponerle relaciones sexuales a un policía en un baño público a las 2:00 de la mañana, por no mencionar que nunca quiso reconocer a un hijo natural suyo y que jamás apoyó económicamente a la madre, y porque tampoco habla de su divorcio con Alicia, su esposa, en la década de los 60.
Otros hicieron referencia a su antisemitismo volcado en una carta que Silvia Nasar se preocupó en aclarar que fue escrita durante su enfermedad.
No alcanza a desmerecer el papel de su mujer con la que tuvo un hijo y volvió a casarse una vez recuperado.
Para dar una idea de lo dificil de la enfermedad, basta contar que el propio Russel Crowe telefonéo a Howard deste Australia diciéndole que en sueños sufría las pesadillas de Nash, según contó el Miami Herald.
En la actualidad, el departamento de prensa de la Universidad de Princeton planea publicar un volumen ilustrado con los estudios de Nash incluyendo el original de la teoría de Juegos no cooperativos. A mediados del 2002 se podrá ver también un documental en preparación.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

No seas I G N O R A N T E, es una persona que tiene bastante merito y su vida misma a traves de los defectos que lo acompañó es un ejemplo "el loco que gano el Nobel", piensa antes de escribir algo por favor el internet deberia estar restringido para personas como éste tipejo que posteo esto. Es como darle a un mono tijeras, con perdon del mono.

Adios!

Anónimo dijo...

me gusto mucho
la pelicula
exelente

Jazmin dijo...

No se volvio loco, él tenía Esquizofrenia. Informate y descubre que "loco" no es la palabra para dirigirte a una persona Esquizofrenica, simple y sencillamente porque no son locos, los locos son perosonas que no tienen la capacidad de razonar, John Nash razonaba y muy bien, acompañado de las dificultades de la enfermedad que como puedes ver la supo controlar (dices que se repuso) la Ezquisofrenia NO SE QUITA solo puedes intentar controlarte para disimular lo que ves, otros no lo logran, él lo logro pero no "se repuso" informate un poco mas porfavor.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con Anonimo y Jazmin. No seas ignorante, informate antes de tipear. Trata de tener algo de respeto, con una enfermedad como la esquizofrenia el hombre logro seguir con su vida, no, no se curo, pero al menos ha hecho algo de merito que ha revolucionado las ciencias economicas y si no me equivoco influencio en las ciencias naturales. Decime que has hecho vos?

Anónimo dijo...

este hombre es admirable, apesar de esa enfermedad!de Esquizofrenia q es una enfermeda q es permanente, son personas q ver cosas q no existen! pocas personas pueden llevar esta enfermada, y lograr todo lo q el ha conseguido, eso es admirable!!

Jorge Zárate dijo...

Querido Anónimo, claro que tiene méritos, esa es la intención de la nota, resaltarlos
Una pena no se haya entendido así...
Saludos a todos, incluso a los agresivos, soy un loco bueno jajajaj

Anónimo dijo...

cada uno de las criticas que hemos leydo sobre este gran matematico son la mayoria sin un buen contexto. la vida de jhon es penosa saberla pero no es para criticar su vida si no de juzgar sus aportes en la economia q en este mundo lo toman sin mucha importancia.

Anónimo dijo...

Es una historia formidable y recomendada para gente que prefiere peliculas de buen gusto

Anónimo dijo...

¿Por qué le dices loco? locos somos nosotros que no sabemos nada o muy poco, los genios no merecen semejante denominación.

Jorge Daniel Zárate dijo...

Queridos anónimos...
No suelo responder a los que no se identifican...
El título de la nota pretendió ser una ironía y es una pena que no lo hayan entendido así...
Admiro a Nash, loco lindo, y es importante ver esta peli,..
Afectuosos saludos