17 de agosto de 2008

Indio, tape, cholo, mulato paraguayo



Para ingresar en la milicia española era condición indispensable ser hijo legítimo, quizá por ello tanto secreto, tanta fuerza en el hombre buscando identidad.
Lo llamaron El Cholo o El Tape por su rasgo mestizo, recuerda el historiador José García Hamilton en su libro Don José. 'Pareciera que parte de nuestra sociedad prefiere tener como progenitor simbólico a un hijo legítimo con sangre puramente europea. Hasta la posibilidad de que fuera adoptado ha sido tomada como un insulto en ciertos sectores recalcitrantes', se queja el tucumano.
Reflexiona Chumbita: 'En cierto sentido él vino a América a buscar a su madre. Habló muy poco de si mismo y cuando lo hizo omitió referirse a su origen'.García Hamilton recuerda que 'su educación y modales eran claramente europeos: era un ser moderno, participaba de los principios de la libertad, igualdad y fraternidad y como miembro de la masonería compartía los preceptos de la ciencia, progreso y filantropía. Le gustaba la ópera, pintaba sobre caballete, tomó clases de guitarra con el eximio músico Fernando Sors, creo la biblioteca de Lima, una expresión de su ideario iluminista. En un país donde hace menos de 30 años el terrorismo de estado sustituía la identidad de seres vivos, resulta curioso que no se admita siquiera reconsiderar algunos rasgos filiatorios de un hombre que murió hace más de ciento cincuenta años y cuyos méritos no sufrirían mengua', expone.
Sabido es que San Martín hizo traer 300 mozos guaraníes de las Misiones para formar su célebre Regimiento de Granaderos a Caballo, que los arengó en guaraní antes de afrontar el combate de San Lorenzo, batalla clave de la independencia argentina.
También que hizo editar a la Universidad de Córdoba los Comentarios Reales del Inca Garcilazo de la Vega cuando fue gobernador de Mendoza. Famoso es su diálogo con los caciques pehuenches a quienes expuso en su lengua el plan para cruzar la Cordillera de los Andes. 'Yo también soy indio. Voy a pelear contra los godos que les han robado a ustedes la tierra de sus antepasados', informó para pedir permiso para el paso.
Los pehuenches hicieron correr la voz de que el cruce sería mucho más al sur, el ejército español se desplazó en ese sentido y al bajar de la Cordillera, San Martín consiguió tomarlos por la retaguardia en Chacabuco.
Envió un manifiesto en quichua, más tarde, antes de llegar al Perú, a los indígenas del país.
'Resulta verosímil la hipótesis de que inicialmente fuera un agente masón de los proyectos británicos o franceses, pero hoy es posible otra explicación', dice Chumbita. 'Era un mestizo y sufría en carne propia la injusticia del sistema colonial. Esta historia tiene un significado profundo. Don Diego de Alvear tomó a una mujer guaraní, tal vez por amor, en una relación típica de la conquista: los cruces interétnicos estaban prohibidos por la legalidad colonial. Violó la ley y ocultó su falta. Se hizo cargo del niño y le buscó un hogar... Implicaba una falsedad que privó al hijo de su madre y su identidad: acaso uno de los males más extendidos de la historia americana'.
Sus palabras, sus actos, parecen encontrar sentido en la revelación.
El investigador pampeano lo explica así: 'Padeció la ausencia materna, la conciencia de ser hijo de la violencia de los dominadores sobre los pueblos nativos. Se alzó desafiando el mundo de su padre. Transformó su humillación en rebeldía política'.
Cuenta el historiador: 'Manuel de Olazábal, quien en 1816 oyó a San Martín decirle a los pehuenches en El Plumerillo “yo también soy indio”; Mary Graham, quien anotó en 1821 en su diario que “en Sud América se considera a San Martín de raza mixta”; Juan Bautista Alberdi, quien escribió en 1843 al conocerlo que “yo le creía un indio, como tantas veces me lo habían pintado”; Benjamín Vicuña Mackenna, quien afirmó en 1871 que “había servido a la independencia americana porque la sentía circular en su sangre de mestizo”; José Pacífico Otero, fundador del Instituto Sanmartiniano, quien constató que los realistas le llamaban “el cholo de Misiones”; y Pastor Servando Obligado, quien aseveró que los godos le decían “indio misionero”, los aristócratas chilenos “mulato, paraguayo”, el general Brayer “tape de Yapeyú”, y él mismo, departiendo con amigos, hablaba de sí como “el indio misionero”.

Por el reconocimiento
Desde el año 2000, Chumbita viene liderando un grupo de opinión que busca que se haga un estudio del ADN de San Martín para establecer su verdadera identidad. Para ello consiguió que Jorge de Alvear, descendiente de Diego de Alvear, deposite una muestra de sangre en el Banco Nacional de Datos Genéticos para poder comparar su ADN con el de San Martín. (ver www.hugochumbita.com.ar)
En los años siguientes continuó la búsqueda de la tumba de Rosa Guarú o Cristaldo, viajóa Yapeyú y tomó contacto con sus descendientes, la familia Cristaldo de Corrientes.
En una reedición de 'El secreto de Yapeyú' (2005) da cuenta de los avances en la investigación. En 2006 se formó el Grupo Lautaro para impulsar el estudio del ADN y se requirió apoyo a laboratorios universitarios. Por iniciativa de la diputada Araceli Méndez de Ferreira y otros legisladores, la Cámara de Diputados de Argentina declaró de interés parlamentario y recomendó al Poder Ejecutivo facilitar la investigación del origen mestizo de San Martín.
Días después se presentó a la Secretaría de Cultura de Argentina un petitorio para obtener una muestra de los restos de San Martín, firmado por historiadores, docentes y miembros de las familias Alvear y Cristaldo, acompañando alrededor de 800 adhesiones. En estas actuaciones el Instituto Sanmartiniano se opuso a lo solicitado.
En diciembre de 2006 se presentó el tema en la provincia de Corrientes, ya que San Martín nació en Yapeyú, una localidad de dicho estado, generando más adhesiones y cruces polémicos.
En 2007 se edita 'El manuscrito de Joaquina', donde Chumbita y Herrera Vegas transcriben y comentan el documento.
Para Herrera Vegas, el hombre que hizo conocer el libro de Joaquina 'se ha roto el voto de silencio. Así se terminará con las dudas acerca de por qué regresó a América. No fue un agente inglés sino un hombre que vuelve en busca de sus raíces".
Realizar el estudio de ADN es una obligación de los hijos de la tierra, de la sangre, con el Libertador.

5 comentarios:

guillermo posada dijo...

buen laburo jorge, felicidades. al final, en nuestra hisotria siempre encontramos a los indios, los negros, los mestizos como los que pusieron las bolas para que seamos naciones libres. en el futuro será igual. no tengamos dudas.
abrazo

Anónimo dijo...

Muy bueno el trabajo. No todo el mundo lo sabe, y también estaría bueno que den la descripción de Don Bernardino Rivadavia, quien tampoco era el hombre blanco que hoy vemos en los libros.

patricia dijo...

Muy bueno, me pregunto cuantos secretos, o casi, guarda la historia y todos lo ignoramos, pero que bueno que empezaran a aflorar, para entender, para entendernos.

Inés dijo...

Gracias Jorge! conocía la hipótesis de su condición mestiza, pero no la eventual paternidad atribuida a diego de alvear... interesantísimo. Que viva nuestra américa india y mestiza!

Jorge Daniel Zárate dijo...

Imaginate la angustia de Don José... jajaj Abrazo Inés...!