4 de agosto de 2008

La deuda espuria: Una vergüenza continental

La represa de Itaipú sobre el río Paraná en el límite entre Paraguay y Brasil.
Por Jorge Zárate

Nota publicada en la revista dominical de La Nación de Paraguay en enero de 2003

El tratado de Itaipú establece que la energía se tiene que pagar al costo de producción. Cuando comenzó a operar la represa, ese costo era de 16.500 U$S por Megavatio por mes.
Las empresas brasileñas dijeron que no podían hacer frente a ese costo y decidieron pagar 10.000 U$S por Megavatio/mes, cosa que aceptó el gobierno de Stroessner. Los restantes 6.500 dólares por Megavatio/mes que no se pagaban fueron generando una deuda que creció con intereses.
Desde el año 1985 hasta 1996 la deuda impaga llegó a 4.193 millones de dólares. También en ese período las empresas brasileñas consumieron el 97,5% de la energía de Itaipú. Es decir, los que tendrían que haber pagado el 97,5% de esa deuda eran las empresas brasileñas, Fulnas y Eletrosul (subsidiarias de Eletrobras). También la Ande, pero en la justa proporción del 2,5% que efectivamente había consumido.
En marzo de 1997, el gobierno de Juan Carlos Wasmosy permitió que la totalidad del monto se incorpore como deuda de la binacional Itaipú, en uno de los hechos de corrupción más monumentales de la historia paraguaya.
Sin esa deuda, Itaipu estaría debiendo 15.000 millones de dólares. Con la deuda, pasó a deber 19.000 millones de dólares. Se incrementó la deuda en un 20%.
En servicios de deuda desde 1985 hasta el 2002 se pagaron 24.000 millones de dólares. “Se pagó más de lo que era la deuda”, expone Canese que pide la condonación de la deuda.

Ande sigue perdiendo
Los royaltíes rondan los 250 millones de dólares. Y están integrados por cuatro conceptos Royalties, Compensación por cesión, Resarcimiento y Utilidades.
Los primeros dos conceptos, Royalties y Compensación por cesión, importan poco más de 210 millones de dólares y se destinan al tesoro nacional.
Por los otros dos conceptos Resarcimiento y Utilidades, la Ande cobra unos 24 millones de dólares anuales. Considerando los más de 100 millones de dólares que la empresa de energía nacional debe pagar a la Itaipú por año, nos damos con la insólita situación de que Ande pierde plata con Itaipú.
Los royalties tienen un factor de ajuste que depende de la inflación de los Estados Unidos, una cifra que se ajusta en marzo que es cuando se publican las cifras definitivas en los Estados Unidos. En la nota reversal del 86' que acordó el tema dice que se tiene que pagar de una vez.
Esta situación da lugar a constantes bicicleteos de parte de la binacional que podrían resolverse cobrando un histórico y recibiendo el pago del ajuste “en una factura anual complementaria”, como establece el acuerdo.
“No tendría por qué haber problemas, pero siempre hay alguna cuestión allí de retención de ese monto reajustado”, explica Ricardo Canese.
Para ejemplificar la situación de dependencia que generan las deudas de Ande con Itaipú, vale consignar el caso de una deuda de 130 millones de dólares que dejó de pagarse entre el 99 y el 2000. La deuda fue “refinanciada” con una tasa de interés del 12,7% anual. Hasta el 2023, la Ande pagará 370 millones de dólares por no haber pagado aquellos 130 millones.

Un modelo en crisis

Itaipú fue determinante para la consolidación de una estructura política, social y económica en el Paraguay como lo exhibe la serie de fascículos Corrupción en Itaipú: Delito impune, publicada entre marzo y mayo de 1996 en el diario La Nación. Allí, Ricardo Canese recuerda que antes de Itaipú, el empresariado paraguayo más dinámico se dedicaba a las actividades agropecuarias (ganadería, soja, tabaco) y había poco desarrollo industrial. Después de la construcción de la represa, el escenario es distinto. Surgen los barones, los contratistas, los traficantes de todo tipo de artículos, el auge de Ciudad del Este (incluyendo drogas y armas, especuladores financieros e inmobiliarios).
Vale recordar algunos números. La represa iba a costar 2033 millones de dólares. Terminó costando 20.000 millones de dólares. El 85% de la facturación quedó en el Brasil y el restante 15% en Paraguay.
De allí que cambiar las relaciones económicas de Itaipú resulta básico para transformar la realidad del país. Itaipú genera el equivalente a 464.000 barriles de petróleo por día.
Paraguay como eje de comunicaciones del Mercosur, también es el eje de la interconexión eléctrica del Mercosur, lo que permitiría desarrolllar la industria.
Itaipú fue el sustento de la extensión del gobierno de Stroessner. También, la causa de su caída. Cuando el tirano era un impedimento para la mayor acumulación posible, Los Barones decidieron quitarlo del medio inciando el proceso de transición.
Entre los Barones paraguayos y los brasileños se robaron al menos cinco mil millones de dólares. Teniendo en cuenta que los brasileños lideraron el robo, al menos mil millones de dólares son de los paraguayos.
Ese dinero, entre otras cosas, fue suficiente para instalar la lógica de la compra de conciencias. Legisladores, jueces, periodistas, cuadros intermedios de la administración del estado se rindieron ante el dinero de Los Barones.
Ese dinero es cada vez más escaso y ya no alcanza para silenciar el profundo grito que reclama justicia. Solo depende del coraje de los hombres de bien hacer que Itaipú sirva al Paraguay.

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