8 de octubre de 2008

"Los brasileños tenemos una deuda histórica que jamás hemos pagado»


Por Jorge Zárate para www.ea.com.py

Cuando Fernando Lugo lo nombra en el discurso de toma de posesión de mando, sus ojos se encienden de manera buena, como quien siente el deber cumplido y recibe con gratitud el saludo de sus vecinos en el palco de invitados. El cura «rojo» ya no es mala palabra. Padre y hermano ideológico de nuestro presidente, Leonardo habló con E’a en los días de vorágine que rodearon al 15 de agosto.

«¡Son fabulosos!», dice de los tajy que alegran el agosto difícil y pregunta sobre su hábitat, el Bosque Atlántico depredado por brasileños y paraguayos. Se sorprende cuando escucha sobre la devastación. Leonardo Boff dice querer volver siempre al Mercado 4, quedó encantando con el lugar: «Comí morcillas, achuras, una maravilla, ¡qué intenso lo de la sangre!», dice en el diálogo informal que se diluye hacia la entrevista.

- ¿Cómo ve los gobiernos de Latinoamérica?
- Creo que estamos viviendo una primavera democrática. Después de las dictaduras militares y de las viejas democracias mas bien elitistas, estamos asistiendo a democracias nuevas, que son fruto de la gran movilización de los movimientos sociales populares, por tierra, por agua, por techo, por derechos humanos, negros, indÌgenas, mujeres, una vasta red de movimientos sociales. Prácticamente todos los presidentes que están en el poder a excepción de Colombia y Perú, vienen de los movimientos sociales y han conferido a las democracias un sentido social. Ponen en el centro de sus políticas cuestiones sociales del hambre, la salud, de la vivienda, y por otra parte son democracias que tienen mucha participación, los gobiernos tienen una relación orgánica con las bases que ayudan a formular la agenda, los proyectos, ciertas presiones, diálogos, los presidente frecuentan las bases y maduran las políticas lo que es algo nuevo.

Analíticamente hablando, son democracias de centro derecha, son centro porque el proyecto económico se mantiene más o menos dentro del neoliberalismo imperante porque es muy poderoso, les imponen límites. Pero son de izquierda en la medida en que hacen políticas públicas e intentan hacer un paso entre la democracia privatista y neoliberal hacia la democracia republicana, que pone la cosa (Res, en latín) Pública en el centro y eso está revigorizando los ideales democráticos

- ¿Nos podría contar de que charló con el presidente Lugo?
- El sacerdote Lugo y el obispo Lugo, siempre estuvo en el marco de la Teología de la Liberación que tiene como característica dar centralidad al pobre, entendiendo que el pobre es el sujeto mismo de su liberación, no es que la Iglesia va y hace para los pobres. Hace desde los pobres y con los pobres, ellos son los actores de su proceso.

Lugo como sacerdote y como obispo se ha orientado por eso, ha acumulado gran experiencia, fue la escuela mejor para ser un presidente con características populares, amigo del pueblo y el habla muy bien el guaraní por lo que espero mucho que inaugure una historia nueva en Paraguay.

- ¿Cómo se combinan la Teología de la Liberación y su preocupación ecológica?
- La Teología de la Liberación parte de escuchar el grito del oprimido económico, el oprimido indígena, negro, mujeres, discriminados, pero no sólo los pobres gritan, gritan las aguas, gritan los árboles, grita la tierra, entonces hemos descubierto que la misma lógica que explota personas, explota clases, países, explota también la tierra. Desde un sistema dominante productivista, consumista.

Entonces dentro de la opción por los pobres hay que poner al gran pobre que es la tierra y tiene que ser salvada. De ahí que para que la Teología de la Liberación sea integral tiene que incorporar el elemento ecológico, la tierra, los ecosistemas, la desaparición de la biodiversidad. Estoy trabajando en ello desde los años 80 y especialmente a partir del año pasado cuando la humanidad se ha dado cuenta de que la tierra está cambiando.

En la reunión que tuvimos Lugo dejó muy claro que en sus políticas la cuestión ambiental va a tener una gran importancia, las aguas, los suelos, de la integración de los campesinos, porque se trata también de una ecología social.

- ¿De qué modelo de reforma agraria es partidario?
- Creo que hay que entender bien cuando se habla de reforma agraria no se trata solamente de distribuir tierra. La reforma agraria integral supone semillas, ayuda financiera para la producción, silos, transportes, precios garantizados, que el campesino se quede en el campo porque tiene escuela, hospital, banco, servicios básicos. Supone todo eso porque sino no anima a los campesinos a quedarse en el campo, se van a la ciudad y por eso es tan complejo el tema. En donde ocurre hay una justicia social del campo, una democratización y las ciudades no se inflan con los que vienen a las favelas, las villas miseria.

Creo que es la política central que el presidente Lugo se propuso para llevar más justicia al campo y para fijar al campesino.

La agricultura familiar campesina es la que garantiza el 70% de lo que comemos en la humanidad. Eso tiene que tener centralidad, lo otro es para el mercado que está interesado en tener ganancias y no en acabar con el hambre de las personas.

- ¿Lugo tiene posibilidades de lograr la renegociación de Itaipú?
- Lo que sabemos incluso de declaraciones, es que Lula quiere apoyar todo lo que sea justo de colaboración, de solidaridad, como ha hecho con Evo Morales, como ha hecho con otros países de América Latina y con mucho cariño con Paraguay con el que tenemos una deuda histórica que jamás la hemos pagado (La Guerra de la Triple Alianza) y eso está muy presente en el presidente Lula y en el presidente Lugo y como son dos personas profundamente éticas, no tengo ninguna duda que encontrarán puntos en común, convergentes que sean buenas para las dos partes sin pelearse a nivel jurídico. Creo que será a nivel político la colaboración.

- ¿Y con respecto a las políticas ecológicas?
- Creo que las políticas del protocolo de Kyoto y otras que articulan los gobiernos son a mi juicio trampas, formas de ocultar los verdaderos problemas y es el tipo de consumo y distribución del sistema imperante en el mundo se ha impuesto.

Por un lado hay 1.125 personas que poseen el 64% de la riqueza de la tierra, un 20% de la humanidad consume el 80% de la riqueza de la tierra y esa realidad, además de ser escandalosa, es cruel, es inhumana, es sin piedad.

- ¿Cómo se lo practica?
- Lo ha dicho muy bien Evo Morales en su discurso de la ONU. «Nosotros los pueblos de los Andes que hablamos de la tierra como Pacha Mama, la hemos ofendido y devastado y ahora tenemos que ayudarla porque si no la ayudamos todos nosotros vamos al encuentro de lo peor».

Ha dicho una gran verdad que no llega a las grandes empresas, a los oligopolios, aunque ahora, están sintiendo, después del documental de Al Gore (Una verdad incómoda) y más duro aún, el relatorio de Nicholas Stern (Informe Stern), gran economista, recién se están dando cuenta que la cosa es de verdad, porque gente de nuestra parte lo está diciendo y no son los ecologistas que alarman.

Entonces está cambiando con bastante velocidad la conciencia de la humanidad porque este proyecto de explotar de forma ilimitada los recursos de la naturaleza se topa con que el planeta es limitado, pequeño y viejo , entonces un planeta limitado no soporta un proyecto ilimitado.

- ¿Cree posible la articulación de una iglesia latinoamericana?
Creo que el Vaticano va a tener una crisis interna porque el 52% de los católicos está en el Tercer Mundo y la gran mayoría está en América Latina. Este es el continente más católico del mundo. Pero no tiene la representación que sería adecuada en la administración central del Vaticano, entonces el futuro de la iglesia debe ser para nosotros. Tenemos que tener más poder de decisión de formulación de estrategias, de reorganizar las formas de convivencias, los ensayos nuevos, ya sea en teología o en la liturgia se dan en América Latina. En Europa es un cristianismo agónico que está bajando con la población que cada año disminuye.

El futuro pasa por nosotros.

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