8 de febrero de 2013

¿Qué pasó en Curuguaty?

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Esta nota presenta el Informe de Derechos Humanos de la Coordinadora de Derechos Humanos (Codehupy) sobre la tragedia que costó 17 muertos, 11 campesinos y 6 policías. La investigación de campo fue desarrollada por un equipo técnico multidisciplinario que estuvo coordinado por Hugo Valiente e integrado por Marco Castillo, José Tomás Sánchez, Alberto Simón, Claudio Rolón, Enrique Morosini, Perla Álvarez Brítez y Basilio Franco. Como asistentes en el trabajo de análisis cualitativo y cuantitativo de las noticias de prensa colaboraron Silvana Oneto y Diana Zalazar.
El mismo analiza el problema de las tierras de Marina Cue, que fueron entregadas al estado para saldar antiguas deudas fiscales por La Industrial Paraguaya. La secuencia histórica, profusamente documentada, permite verificar que Curuguaty es un episodio más en la lucha por la tierra de los campesinos en una realidad signada por el poder del latifundio y su impune capacidad de corromper a los agentes del Estado.
Pueden ver el informe completo en

Por Jorge Zárate

“¡Fuego!”, ordenó Erven Lovera y se desató la tragedia.
Aquel fatídico 15 de junio de 2012, los policías tenían orden de matar a los líderes campesinos buscando una acción ejemplarizadora para evitar que crezca el reclamo sobre las tierras malhabidas en todo el país.
La secuencia de hechos hace entender que Curuguaty fue un plan orquestado para defender el latifundio de Blas N. Riquelme y su espurio juicio de usucapión de las tierras de Marina Kue, según surge del Informe de Derechos Humanos de la Coordinadora de Derechos Humanos (Codehupy).
Así se infiere de los testimonios campesinos que la Fiscalía nunca tomó en cuenta.
También ayuda a entender esta secuencia el infame asesinato de Vidal Vega, líder campesino de Curuguaty meses después.
Volviendo al día D, al ingresar al terreno, el comisario Lovera dispone que el grupo táctico armado con los fusiles automáticos israelíes Galil se ponga al frente
““Con esta arma tan eficaz y potente, los tácticos formaron la vanguardia de la intervención policial, parapetándose sobre el puente, poniendo una rodilla en el piso. Al lado izquierdo del puente se desplegaron Zaracho, Godoy, Benítez y Cantero. El resto de los tácticos se desplegó sobre el puente y hacia la derecha. Algunos tácticos identificaron objetivos –civiles armados que representaban una potencial amenaza, les pusieron la mira encima y quedaron apuntándolos concentradamente”, explica un párrafo del texto que describe la situación previa al momento preciso.
Los policías tienen apuntados con armas automáticas a todos los campesinos que tienen una escopeta, que son los que finalmente teminan abatidos.
Son importantes los testimonios campesinos para la reconstrucción de la escena:
- “El finado Avelino Espínola y Rubén Villalba, ellos salieron levantando la mano, y Espínola les dijo: “Vamos a hablar” y ahí salió el comisario principal Lovera: “No, nosotros no vinimos a conversar y ustedes campesinos sucios salgan de aquí inmediatamente”, y ya empezaron a reaccionar. Ahí alzó la mano Espínola y ahí ya le dispararon” (CRGTY\T17C04111213, 52 – 53).
- “Ahí se pelearon y el señor Pindú cayó y después cayó también Lovera” (CRGTY\T10C020611, 84 – 84).
- “El señor Avelino Espínola, él también fue el que cayó en el momento. Se le disparó también a él y después cayeron los demás” (CRGTY\T08C0609, 132 – 132).
- “Yo no vi quién le disparó a Lovera, pero nuestro socio, Avelino Espínola, fue el primero que cayó. Un poco después, le vi caer también a Lovera (CRGTY\T17C04111213, 96 – 97).
Él [Lovera] mandó fuego porque nosotros y el compañero Pindú alzó la mano y le dijo, quédense y vamos a conversar y teníamos ahí nuestra bandera paraguaya y una cimbra y vinieron ellos a quitar la cimbra y echaron en el suelo. Ahí ya ordenaron fuego, ahí ya se arrodillaron en posición de disparo sus compañeros de este lado como seis personas y del otro lado la misma cantidad. Todos con metralletas, los que vinieron de ese lado y también los del otro lado (CRGTY\F05C020411, 76 – 84).

La versión policial
Vale señalar que los testimonios de los polícías que constan en el expediente dicen que el primer disparo surgió de las huestes campesinas: “Los testimonios policiales sobre el inicio del enfrentamiento refieren una versión menos compleja y más estandarizada, aunque tienen divergencias internas. Los policías que declararon ante el Ministerio Público sobre cómo se inició el tiroteo, señalan que un campesino corpulento, vestido con una remera roja, con tapabocas y lentes oscuros, disparó con un revólver niquelado a Lovera cuando este intentó negociar. Declararon que la agresión de los campesinos fue gratuita e inmediata. Un grupo de policías refirió que Lovera fue primeramente atacado con una foisa por un campesino, y al esquivar este golpe, el campesino que lo apuntaba efectuó dos disparos.
No obstante, otros testigos señalan incidentes y detalles diferentes. Uno especificó que se efectuó un disparo a la cabeza. Otros que fue un disparo, pero en el tórax, costado izquierdo. Otros refirieron que el incidente comenzó cuando un campesino intentó arrebatar a Lovera su revólver o cuando se estuvo forcejeando con un dirigente que le quería arrebatar el revólver.
De acuerdo a las reglas procesales penales vigentes, estos testimonios deben ser presentados en el juicio oral y público de la causa.
Una vez producido un primer disparo, se desató una intensa balacera. Tomando estrictamente a los testimonios policiales, por un lado, y analizando la secuencia de hechos que relatan, se podría inferir que en la primera descarga al iniciarse el intercambio de disparos ya caen todos los policías que fueron abatidos y heridos en la jornada.
Al parecer, siempre siguiendo estos testimonios, no existen heridos ni muertos en el tiroteo posterior. Asimismo, los muertos de las filas policiales se produjeron entre quienes estaban al frente, en las primeras líneas y sólo en la columna comandada por Lovera. Cuando empezaron los disparos, el jefe Lovera fue herido, retrocedió unos pasos y cayó. Sánchez se dio la vuelta, pidió una granada de gas lacrimógeno, desesperadamente intentó activarla, pero antes de poder lanzarla ya le dispararon y cayó rodando al esteral. Inmediatamente después, ya cayó abatido Rojas. En el costado izquierdo del camino, fueron abatidos los tácticos Zaracho, Godoy, Benítez y Cantero (el primero herido, los otros tres, muertos)…”, reseña el informe.

Más testimonios
“Los campesinos teníamos apenas unas escopetas inservibles. Los campesinos que tenían escopetas fueron los primeros ultimados (…) Porque a la hora a ellos los mataron. Los mataron a todos los que tenían escopetas, aunque sean viejas las escopetas y fueran escopetas mariscadoras (CRGTY\ F05C020411, 108 – 109). “Todos los que tenían armas fueron ejecutados. Porque ellos no más eran peligrosos para ellos. Porque el que estaba a mi lado, , (…) A él le dispararon y a mí no. ¿Por qué a mí no me dispararon? Porque no tenía armas y no representaba un peligro para ellos. P. ¿Él tenía armas? R. Sí tenía. P. ¿Qué arma tenía? R. Escopeta. Y por eso le dispararon. P. ¿Tenía en su mano la escopeta? R. Sí, pero no la llegó a utilizar, pero los que tenían arma fueron los primeros en ser abatidos” (CRGTY\T17C04111213, 111 – 118).
Hay también una clara coincidencia en que hubo ejecuciones sumarias y torturas:
“Dijeron los jefes: “¿Quién es ese que llora?” y le contestaron: “Campesinos…”. “Vayan y mátenlo” les ordenaron. Queríamos ayudarles y salvarles, pero no podíamos porque nos iban a matar también. Les seguían disparando a los heridos uno a uno como a animales [se quiebra y llora el entrevistado] (…) Como animales, los liquidaban y si yo me levantaba también me matarían. Porque como animales los mataban, los herían primero en las piernas y luego los liquidaban y yo siento mucho” (CRGTY\T06C020411, 18 – 27). “No vi pero escuché cómo mis amigos se lamentaban y pedían socorro, que se les saque del barro. “¿Quién es este?”, decían. “Y un campesino…” y entonces se le iban encima y le remataban. Algunos que veían eso querían salir a defender a los compañeros, pero se quedaban nomás porque los iban a matar. Y los que eran rápidos y sabían salir corriendo rápido, algunos se salvaron” (CRGTY\T11C020411, 75 – 76).
- “Y los campesinos los que sabían correr, corrían y a algunos que les disparaban en la pierna y no podían continuar, se acercaban y le mataban. Había un señor [Andrés Riveros] de Yasy Kañy, un señor viejo de 64 años y le dijo “qué es mi hijo, no tengo nada”, tenía tabaco (pety) en la mano, alzó las manos y le mataron ahí mismo” (CRGTY\T18C02040611, 120 – 127).
La lógica oligárquica se expresa en completo en el caso Curuguaty. Los campesinos no son gente, a tal punto que no son atendidos en igualdad de condiciones en el hospital público…
“Preparamos la contingencia [en el Hospital Distrital de Curuguaty] y apenas yo llegaba al hospital también ya venían llegando detrás de mi dos patrulleras. Los primeros en llegar fueron los policías. Los primeros en llegar fueron los policías heridos en las patrulleras” (CRGTY\T04C12, 30 – 30). “Los heridos civiles empezaron a llegar unas dos horas después. Dos a dos horas y media después” (CRGTY\T04C12, 36 – 37).
Los testimonios aquí recogidos no fueron tenidos en cuenta por el fiscal Jalil Rachid ni por el ministerio Público que sigue manejando la impresentable versión de que un pequeño grupo de campesinos armados con escopetas mariscadoras provocó una emboscada al grupo de elite de la policía nacional que era parte de un equipo de 320 efectivos que ingresó al terreno.
Este informe de gran valor, tuvo poca difusión en la prensa comercial por las revelaciones que implica, por la fuerza de comprensión que aporta.
Por que los hechos no se quedan ahí. Por que es importante conocer que no se atendió a los heridos, que se imputó a tontas y a locas, que elementos fundamentales como autopsias y otros documentos no están agregados a la carpeta fiscal como corresponde.
No es sin embargo lo más importante de lo que este trabajo civil aporta.
La clave está en el testimonio, en la capacidad de describir la vida de los personas de carne y hueso que se vinculaban a la ocupación de un terreno público, a cuestiones tan elementales como el derecho a alimentarse y tener una vivienda.
La reforma agraria es un sueño que tiene de humanidad toda la sangre que viene sembrando en tierra. (Fin).

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