3 de agosto de 2011

“Tenemos la política indigenista más pobre del continente”





















Gloria Scappini, antropóloga. Foto de Osvaldo "Pato" Escobar

Trabaja con los mbya guaraní siguiendo la huella de León Cadogan. En un proyecto inédito filma “Palabras almas” un registro etnógráfico en formato documental donde busca acercarse a la filosofía guaraní que reside en el Ayvu Rapyta. Dice que hay que descolonizarse del propio Paraguay para comprender valores profundos. Entiende que los pueblos indígenas están en resistencia e inclusive hicieron “resiliencia”, se sobrepusieron al violento trauma de la conquista, de la colonización que asegura, sigue vigente.


Ficha
Gloria Scappini es antropóloga. Convive con un grupo del pueblo Aché-Guayaki desde el 1998, iniciando así su experiencia de campo con comunidades indígenas. Viaja en el 2001 a Francia, dónde realiza la integralidad de sus estudios de Antropología Social en la Universidad de París X Nanterre. Reside en dicho país durante ocho años, sumando experiencias en idas y vueltas al Paraguay en diversos temas de investigación ligados a la realidad indígena Guaraní en el Paraguay. Inicia investigaciones en el 2003 con el pueblo Mbya-Guaraní. Migrante y estudiante en París, trabaja como mediadora cultural en acompañamiento etno-psicológico y etno-psiquátrico para familias migrantes y en situación de exilio. Su tesis de maestría, sobre la migración a las ciudades y la ocupación de un basural por los Mbya-Guarani la llevan a articular la etnografía con metodologías de estudio de historias de vida con trasfondo resiliente.
  • ¿Cómo nace la búsqueda que lleva a producir la película Palabras Almas?
  • A mi lo que me llama la atención del caso paraguayo es la paradoja entre una exaltación de los símbolos indígenas en la ideología de construcción nacional y paralelamente la política indigenista más pobre del continente cuando tenemos 17 etnias y se exalta por todos lados el bilingüismo y el guaraní y nunca hemos entrado en un proceso de curiosidad ni de intelectual, hasta espiritual de las raíces indígenas.

- ¿A qué crees se debe?
- A un proceso muy perverso de construcción nacional. Trabajo con los guaraníes porque es más visible ese sistema perverso porque el Chaco siempre fue tierra de otros, fue muy rápidamente delegado a los extranjeros, el propio Paraguay no pobló el Chaco.
En cambio la región Oriental fue el territorio de construcción del Paraguay allí estuvo el frente pionero ganadero, ahí se desarrolló la agricultura, las estancias, las ciudades.
Los guaraníes “del” Paraguay son los del Caciqué Lambaré, salimos todos de él y ese relato conocido, en tanto que los guaraníes “en el” Paraguay son cinco etnias que están con una lengua propia en extinción a causa de la política de bilingüismo que va sobre ellos.
Ahora se les va a enseñar guaraní paraguayo en vez de estar aprendiendo las lenguas guaraníes que hablan ellos que son los ancestros de nuestro guaraní paraguayo.

- ¿Cómo se podría revertir, qué políticas se deberían aplicar?
- Es un proceso a muy largo plazo porque el propio Paraguay no se ha autocriticado, ho hizo una retrospección de sus orígenes. Mientras no nos descolonicemos del propio Paraguay que ha extirpado de lo indígena sus más grandes símbolos y los ha colonizado será dificil. El caso de la lengua guaraní es típico. Si bien se siente la raíz indígena por ser más expresiva, más poética, para vehicular algunos conceptos, en general ha perdido los conceptos matrices de la filosofía indígena.
No hay que olvidarse que la lengua está presente porque la tomaron los jesuitas y tradujeron la biblia.

- ¿Pensás realmente que el guaraní paraguayo pierde la capacidad de ser vehículo de una filosofía?
El hecho de hablar guaraní paraguayo no te autoriza en nada a ser un interlocutor con un Mbya desde sus catetgorías religiosas.

- ¿No es un vehículo de aproximación en una mirada más optimista, una puerta de entrada?
Es sinónimo de colonizador el guaraní paraguayo, los Mbya mismo te dicen, “nosotros estamos en guerra con ustedes. Ustedes son hijos nuestros y nos sacan todo”. Un paraguayo comun y corriente no sabe que es un “okygua”, que es el “vyaguapy” o el concepto del “teko”, no sabe lo que está atrás como filosofía descolonizada.
El guaraní se superpuso, fue herramienta de colonización. Entonces los Mbya, que son los más radicales, dicen que están en guerra mundial, así se sienten.
Hace más de 500 años y siguen en la resistencia más grande. Y ahora con la información y la interconexión en el mundo, hay un sentimiento, en el sentido de que todos los pueblos indígenas del mundo están luchando contra un sistema y no están aislados.

- ¿En qué comunidades trabajás?
  • En Caaguazú y Caazapá donde trabajo con interlocutores valiosos por ser descendientes de los informantes de León Cadogan, voy detrás de ellos, detrás de la historia de la etnografía paraguaya, estoy en eso.
  • El Ayvu rapyta es “el” gran texto guaraní...
  • ¡¡¡Es nuestro Popol Vuh!!! (Libro de los mayas) El día que el paraguayo se apropie de ese texto ahí vamos a estar en el camino.
  • ¿Y la película de alguna manera nos va a acercar?
  • Claro, es una etnografía llevada a imágenes, entendí que una forma de abrir la investigación y hacerla más acesible era con la imagen. Además este proyecto tiene la particularidad de que el equipo de producción se está construyendo solamente a base de los propio Mbya. Estoy apostando a la formación técnica audiovisual básica para ellos y darle libre curso a la percepción indígena de la realidad. Estoy experimentando con eso, apostando a eso. No solo es pedir plata para un documental, sino financiar todo un proceso de intercambio con la comunidad y la construcción colectiva de la identidad que se va a mostrar. Qué facetas de la cultura se deciden a mostrar porque son celosos de ciertas cosas. Se hace con las consultas colectivas debidas y hay entre ellos decisiones políticas bastante importantes sobre cosas que van sintiendo que es importante transmitir y otras que todavía no.
- ¿Cómo percibis la vida de este libro oral, de esta filosofía?
- La filosofía está viva y en ciertas regiones más viva que en otras. En lo individual pienso que está viva. Ahora a nivel colectivo ya depende de las condiciones de la naturaleza de la comunidad. Hay algunas en que hubo contacto con evangelización y otras más aisladas, hay algunas autónomas en lo económico, otras que no, el panorama religioso difiere mucho.
Por otro lado los relatos orales siempre cambian, no quedan rígidos.

- ¿Cómo afrontás el costo de la película?
  • Con un pequeño financiamiento que me permitió comenzar de los fondos concursables de la Secretaría de Cultura y sigo en la búsqueda de financiamiento.


    Pueblos en “Resiliencia”
    No tengo dónde enseñar antropología”, cuenta Gloria Scappini expresando una dura realidad: No existe carrera de antropología en las universidades del país. “Hay antropólogos formados, hay investigadores en ciencias sociales, hay indígenas e indigenistas, hay un pequeño universo de gente trabajando”, cuenta explicando que hay gente que podría afrontar la tarea, pero sin embargo hoy se le hace dificil transferir conocimientos y encontrar trabajo. “Apostamos a vivir de esto”, dice y cuenta que es profesora en la carrera de Filosofía de la Universidad Católica.
    La antropóloga, entiende que los pueblos indígenas hicieron un proceso de “resiliencia” y lo explica: “Es un concepto que lo ha visibilizado el etólogo Boris Cirulnyk a raíz del estudio de estos procesos en sobrevivientes de Auschwitz. El mismo vio a sus padres morir en los campos de concentración y se escapó a los seis años”.
    Según cuenta su experiencia ayudo a quebrar “el determinismo que decía que si uno tenía una infancia mala o no tenía las condiciones, si o si, estaba destinada a estar al margen de la sociedad a ser un psicópata o un tarado o un asesino, drogadicto, etc”.
    Es allí donde la tarea de Cirulnyk gana cuerpo. “El dice algo muy interesante: De un número x de personas que salen de un hospital psiquiátrico no están contabilizadas las personas que salen adelante. No están contadas por la sociedad, no hay estadística. Entonces dice, me ocupo de la gente que se salió y para eso tengo que ir a investigar historias de vida individuales, ir a buscar a esas personas que no están encerradas”.
    Así descubre que “hay gente con pasados atroces que pudieron construir una familia, fueron exitosos en el estudio y en el trabajo, desarrollaron capacidades de genios, encuentra muchos ejemplos. Entonces es como la vertiente optimista de la psicología de su época”.
    Scappini aplicó el concepto a sus investigaciones con los pueblos indígenas. “Porque entiendo la resiliencia en el sentido de que es un proceso que se puede dar de manera individual pero también de manera colectiva. Integré mucho en mi investigación antropológica herramientas de la psicología y el psicoanálisis para aplicar a la etnografía. Creo que en parte porque la antropología tiene raices psicoanálíticas sobre todo en la escuela francesa, (Jacques) Lacan, influye en (Claude) Levi Strauss”, ejemplifica.
    Empecé trabajando con los Aché Guayaki y siempre opté por una etnografía de proximidad, de historias de vida, de la construcción subjetiva de las historias individuales, familiares, comunitarias y los Aché tienen el pasado más trágico con el genocidio que vivieron. No digo que son los únicos que hayan sufrido contactos violentos, todos los pueblos indígenas del Paraguay sufrieron y sufren el etnocidio y el ecocidio juntos”.
    Reflexiona entonces que “me encontré con relatos muy dificiles, gente que testimonia haber sido cazados, raptados. Los Aché me abrieron eso y entonces me vi obligada a interesarme un poquito como contenerme yo misma para seguir investigando”.
    Explica entonces que “el antropólogo convive, y lo que va viendo le va haciendo armar su estudio, en el hacer se va construyendo. Entonces la resiliencia la explico de esa manera, es un elemento para preguntarnos cómo un individuo o un colectivo pudieron tener la capacidad de sobrellevar la adversidad”.
    Para Scappini esta resiliencia colectiva se funda en las condiciones desfavorables que vivieron. “El reencuentro identitario sería la clave, un motor de resiliencia. El encuentro con las diferentes facetas de una cosmovisión. Pienso que por ahí pasa la clave. La “Indianidad” se dice, es un concepto que en Paraguay está muy nuevo, pero que es importante a nivel político. Ellos siguen siendo, esa es la fuerza”.

    Publicado en La Nación
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