7 de abril de 2013

De cómo hicieron los países para convertirse en potencias



La historia es madre de las ciencias recuerda Marcelo Gullo en este libro en el que aporta elementos sustanciales para comprender cómo se oculta a los países subdesarrollados las medidas económicas que hicieron posible el despegue de los que hoy manejan el mundo.
De cómo Portugal financia la construcción de las carabelas para pasar a dominar el comercio marítimo, de cómo España con Fernando e Isabel consigue la primera industria con políticas proteccionistas y después a pesar del oro y la plata de América caen en bancarrota a causa de las erradas políticas librecambistas de los Austrias, aparecen como antecedentes de historia económica de grandes lecciones para los tiempos actuales.
También están allí descriptos los primeros bancos públicos alemanes, de cómo Inglaterra fue en palabras de Gullo “la patria del proteccionismo económico” con la política de los Tudor de promocionar la industria naciente.
Aparece Abraham Lincoln como abanderado de un proteccionismo fundante, que en opinión del autor es la real causa de la guerra entre norte y sur en los Estados Unidos.
Estudia también los inspiradores casos del Canadá, al que llama “la insubordinación pacífica”, de cómo la reforma agraria es la fuente del “milagro económico” de Corea del Sur, para ir definiendo la línea principal de su propuesta.
Vale aquí citar un párrafo que hace parte de las conclusiones del autor: “La preeminencia del capital financiero especulativo internacional en el seno de la estructura hegemónica del poder mundial ha hecho que Estados Unidos y sobre todo la Unión Europea adopten para si, parcialmente, las mismas recetas económicas que -como ideología de dominación- le habían aconsejado a los países periféricos. Este y no otro es el hecho principal que ha llevado a la crisis estructural que hoy atraviesa el poder Euro-estadounidense y que hace que los sectores populares comiencen a conocer los rigores de la explotación económica en carne propia, una situación de la que habían logrado librarse después de la Segunda Guerra Mundial con la construcción del llamado Estado de Bienestar”.
La insubordinación de los pueblos en los países de todo el mundo, pero principalmente en los desarrollados, que pase por la democratización del sistema financiero es la única esperanza de un orden mundial más justo.
Recomendado.
*Gullo, Marcelo; “Insubordinación y desarrollo. Las claves del éxito y el fracaso de las naciones”; Editorial Biblos; Colección Politeia; 207 páginas; Buenos Aires; Argentina; octubre de 2012.

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