20 de marzo de 2017

Okinum, un viaje al Canadá profundo


Performance de Emilie Monnet en la Alianza Francesa de Asunción
La conquista europea del Canadá fue sangrienta y brutal como la de toda nuestra América, una herida interminable, sangrante, profunda, pero también una fuente, un nacimiento.
Emilie Monnet es hija de mamá india y papá francés y da cuenta en este unipersonal de ese universo especial y propio.
Lo hace en códigos de perfomance, con teatro, con proyecciones, con música en vivo de la eficiente Jackie Gallant.
Parte de una historia personal, un drama profundo, un cáncer de garganta que padeció la propia artista que la llevó a explorarse, con densidad, con sutileza, hasta en los sueños.
En uno de ellos encontró a un castor, okinum en Anishnabemowin, la lengua de sus ancestros. De fondo un bosque de abedules, las aguas de deshielo de esos ríos increíbles que cruzan su tierra.
En el sueño el castor le brinda su medicina, le abre un mundo de interrogantes que ella comienza a buscar apenas abre los ojos. En ese camino aparece su bisabuela, Mani Pizandawate. Lo cuenta: "Al sumergirme en la historia de vida de mi bisabuela, empecé a descubrir más sobre mi misma. Se destacaron varios paralelos entre mi vida personal y la suya. La historia parece repetirse en ciclos y tuve ganas de compartir estos descubrimientos".
A partir de esas primeras escenas en la que Emilie imita al castor, en que surge la cruda historia de quien sufre el cáncer y la cadena de hechos que la lleva a los métodos de la medicina tradicional indígena como apoyo principal para salir de ella, para curarse, la historia fluye, como cuando se desata el Okinum, que también quiere decir represa en la lengua nativa.
De apartar los obstáculos, de dejar fluir, se trata el milagro de la vida, postula esta antigua sabiduría del norte de este gran continente mestizo.
Jorge Zárate