13 de mayo de 2011

“El modelo paraguayo escapaba al imperialismo inglés”


Hablando con Julio José Chiavenato (Segunda Parte)
Foto de Agustín Acosta

Acaba de dar su charla y recibe emocionado el tributo del auditorio. Más de mil personas entre los adherentes de la Federación Nacional Campesina (FNC) y asuncenos de a pie que se llegaron hasta el “Congreso popular por la conquista de una segunda independencia”.
Allí sostuvo que es posible recuperar la senda que marcaron los gobiernos históricos. En su exposición “El gran desarrollo del Paraguay (periodo de los López) y el impacto del genocidio de la Guerra de la Triple Alianza)” tuvo momentos importantes que también expuso en diálogo con este diario.
Después de que el libro salió, (“Genocidio Americano – La Guerra del Paraguay”) salieron dos o tres libros a contestar el mío. Lo único es que no contaban cómo fue la Guerra del Paraguay sino que decían “esto no es como él dice””, recordó.
En esos libros de respuesta “No aparecen Acosta Ñu, ni cuando se quema el Hospital de Piribebuy, una manera de mentis es omitir la verdad, entonces se habla de cosas reales, pero lo que es crucial la destrucción de un pueblo y de un país no aparecen en esos textos”, comentó.
El modelo paraguayo era cerrado, nacionalista y escapaba al dominio del imperialismo inglés”, expuso para señalar que “un factor importante, fue la falta de una clase dirigente en el Paraguay capaz de conversar diplomáticamente con Brasil y Argentina para escapar de las presiones que tenía”, consideró.

El triángulo del poder
Chiavenato explica que el criterio expansionista aparece fuerte en su país a comienzos del siglo XX. “En 1920 hay una teoría brasilera que traza un triángulo en América del Sur en el que están Bolivia, Paraguay y Brasil, y sostiene que el que domina el triángulo domina América del Sur”, expone.
En ese proyecto Brasil construyó una línea férrea que llega hasta el Pacífico con lo que consigue un puerto de exportación por el pacífico. En 1950 un coronel organiza esta cuestión y es tomado como una cosa de locos. Después los militares tomaron el poder e implantaron este proyecto”.
Sigue relatando que “el primer paso fue ocupar las fronteras paraguayas y bolivianas con eje en Santa Cruz de la Sierra. En 1972, el golpe que derrocó un gobierno democrático en Bolivia fue financiado por el Brasil porque se oponía a este plan”, cuenta.
Desde allí comenzó la infiltración. Un general solía decir: “Dos agencias del Banespa (Banco del Estado de San Pablo) una en Santa Cruz y otra en Asunción, valen más que un ejército”, porque ellas financian a toda la gente que está en la frontera, esta gente se establece y detrás de esa gente vienen las grandes empresas latifundistas comprando tierras”, explica.
Es lo mismo que se hizo en Uruguay en el siglo XIX y uruguay lo terminó con guerra. Este proyecto tuvo el apoyo de los Estados Unidos, porque en esa epoca la Unión Soviética (URSS) estaba fuerte, Cuba estaba fuerte, era parte de la lucha contra el comunismo, una coraza contra el comunismo en esta región llena de guerrillas”, concluyó.

Nuevos libros
Siempre estoy trabajando en algunos cosas, estoy en un libro sobre la esclavitud en Brasil y otro sobre la imagen de la mujer en la Biblia, y otras cosas periodísticas siempre”, comentó Julio Chiavenato, un trabajador incansable.
La publicación de “Genocidio...” que en agosto tendrá una edición corregida y aumentada tiene una historia detrás. “En el 70 comencé a investigar y fui escribiendo y no había condiciones para publicarlo en Brasil a causa de la censura de los militares. Pero en el 79 el régimen comenzó a declinar y fue electo el general (João Baptista) Figuereido como presidente. (El había sido agregado militar aquí en Paraguay y tiene una historia interesante con este país)”, contó.
Había en ese momento un movimiento grande pidiendo democracia y una de las promesas de Figuereido fue que no habría censura a los libros. Cuando el asumió, quince días después la editora lanzó mi libro, fue bien planeado.
Entonces cuando el gobierno quizo prohibir el libro ya estaba por la séptima edición. En un mes el libro hizo 7 ediciones por lo que no tenía más sentido prohibirlo”, narró.
También tuvo sus consecuencias. “Hasta el 2008 no pude conseguir empleo en los diarios y eso que yo era un periodista de cierto nombre”. Hoy trabaja en Jornal A Cidade de Ribeirao Preto haciendo una columna de 20 líneas por día. (www.jornalacidade.com.br).

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