7 de agosto de 2013

Caso Curuguaty: por libertad e inclusión




El fiscal del caso Curuguaty, Jalil Rachid.
El Poder Judicial es el último refugio de las oligarquías en todo el mundo al punto de que hay ejemplos grotescos en donde el lector quiera elegir. Es algo que queda clarito cuando las trasnacionales vienen a robar recursos naturales y establecen los juzgados de sus países para litigar porque, claramente, son los que ellos compraron para ganar cualquier juicio que acontezca.
Pero mal de muchos es consuelo de tontos. Así que es importante analizar las groserías de Jalil Rachid que ocurren avaladas por la caterva conservadora de las facultades de Derecho de la Universidad Católica (UCA), en la que el fiscal del caso Curuguaty “enseña” Derecho Agrario, y de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), por señalar las principales.
Porque aunque no se crea, el único manifiesto en contra de que este señor siga burlándose de la Constitución y las leyes provino de sus propios alumnos en principio y de los profesores de la Facultad de Filosofía de la UCA.
¿Y las asociaciones de abogados, y los nucleamientos que reúnen a jueces, a especialistas del derecho? ¿Dónde están? Le temen a los personeros de la corrupción que conducen el Poder Judicial. Masónicos, ladrones, muy lejos del estudio, estos gobiernan en el miedo que genera la discrecionalidad de poder hacer del trámite judicial lo que se les ocurra.
Todos los días.
Se paga para que el expediente siga adelante, se paga por fallos aberrantes.
Todo se paga y se sabe.
De allí que identifican plenamente las performances que hicieran los familiares de los detenidos de la masacre, los familiares y víctimas de Ycuá Bolaños. Dinero tapando sus bocas, cheques por miles de millones para los jueces, una representación que es verdad popular, a voces. Es que en este modelo de concentración extrema de la riqueza, el pueblo y sus derechos molestan.
Rachid y su, a esta altura, incalificable actuación en el caso que juzga la , constituyen un resultado de este aserto. Ahí lo tienen en la foto que dice más que mil palabras. Obtuso.
Tiene que cumplir con su apá Bader y todos los compinches, tiene que quitar galones de defensor acérrimo del neostronismo posgolpe de junio de 2012 porque no es extraño que la actualidad nos entregue estos personajes: Hugo Rubin es otro ejemplo de esta patética actitud.
Más papistas que el Papa, ridículos, como Franco condecorándose a sí mismo, personajes de idéntico fascismo amenazan con florecer después del 15 de agosto en una farsa que ya está siendo enfrentada con altivez en la calle porque nada serio es dable esperar de ellos.
La batalla es por la libertad y por la defensa de un país inclusivo.
Una masa crítica del pueblo ya entendió que la causa de Curuguaty no debe llegar a juicio, porque nada se hizo bien.
La imagen de la revuelta popular tras el fallo de la primera amañada sentencia del caso Ycuá Bolaños puede multiplicarse en todo el país y no es el mejor escenario para la asunción de Horacio Cartes.
Todo tiene límites.
Jorge Zárate

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