10 de diciembre de 2013

Un brindis por Alberto Rodas

 Por Jorge Zárate


Alberto Rodas tuvo al fin un concierto a su medida, algo que venía buscando desde hace mucho tiempo y consiguió a fuerza de su incansable trabajo y de la maravillosa solidaridad de sus amigos músicos.
Para sus fans, una alegría fabulosa, para los que recién se aproximan, el descubrimiento de un artista con mayúsculas que viene regando de poesía y fuerza el camino que recorre con la guitarra a cuestas desde hace 30 años.
Lo prueba en Amor de Veras, toda una definición de su propio motor, profundo, claro en el decir con la criolla en solitario, en esa esencia de canción desnuda, que supo enseñar, que comparte siempre generosamente.
Por eso convoca a Ulises Silva para reírse a carcajadas con el “País de las Maravillas” de la genocida, mafiosa, remil podrida dictadura stronista en la que algunos siguen creyendo.
En Rodando, lo homenajea el Uli con genuina admiración: “Su voz suena buena, balacera de palabras y a una metralla, su guitarrón”.
Después vendrá Cristian Silva, para cantarle a “La capital de mis amores”, a esta Asunción que es destino de músicos, notable manantial del que siempre brotan sones.
Convoca como una manera de agradecer a los Silva, grandes cancionistas que siempre lo han reivindicado como una influencia vital.
Se acerca Milton Vázquez para darle ese justo tono jocoso que tiene la polca del Negro Ramón, que fue mal compañero y perdió a su chica en Buenos Aires, un tema de una actualidad absoluta, que va al corazón del asunto: cuánto hay que amar para hacerlo en la pobreza.
La versión de Color del Alba, esa obra mayor con letra de Elvio Romero y música de Carlos Noguera, se entona buscando una nueva perspectiva, una búsqueda interesante.
En ese baño de afectos llega Atanasio Galeano, discípulo, como Alberto, de Arturo Pereira, ese gigante de la música, las tablas, la militancia social, la política, que Rodas fotografía para siempre en “El rabelero de Punta Karapã”.
Juntos hacen una canción urgente: a Silvino Talavera, un homenaje al niño que mataron los agrotóxicos de las fumigaciones en los sojales. Este tema, incluido en el imprescindible disco Alas & Cadenas, hace trepar la crónica social a la música para contarnos algo de todos los días, el avance de la muerte sobre los campesinos humildes. La imagen de los sojales protegidos por la policía para que se pueda fumigar.
Llega el turno de Ricardo Flecha, la voz cantante, para darle su especial forma al Rabelero. Se queda en escena para acometer Pequeño Adrián ya con Rolando Chaparro en la guitarra eléctrica.
En la afectuosa presentación que Mario Ferreiro hizo del show expuso una gran verdad: la pieza es una gema inolvidable, que sola le bastaría al autor para quedar en la memoria de su pueblo. 
Los aliados del rock
El set eléctrico fue demoledor. La ajustada banda de Rolando Chaparro estuvo a la altura de lo que piden los rockandrolles de Alberto. Potencia, vuelo, locura.
El guitarrista comanda un equipo admirable, ajustado, que logra un sonido sólido, sin grietas.
Madrugando, Raros, Callejero, son temas que el rock de Latinoamérica incorporará seguramente después de la edición del DVD de este concierto. Impresionantes versiones.
Pero no acabó allí. Con Willy Suchard, un pianista ecléctico y virtuoso, todo sube un escalón más para el gozo de una platea que comienza a sentir que vive un momento muy especial.
Suchard define el sonido de temas que inclusive grabó en sus primeras versiones. Escobas Voladoras, el Blues del Gato Azul, Brindis por tu Libertad, Che Zapatú, van desfilando en versiones de alta performance que se consagran en Tyai kokuepe o tyky, esa letra de Félix de Guarania que Rodas supo acompañar.
También hay espacio para arremeter con una espectacular versión de Mundo Looser, de Chaparro, que suena increíblemente poderosa en la voz de Alberto.
Para el final quedará el tema que hizo que Silvio Rodríguez se diera cuenta de quién era nuestro héroe, el gran duende del rock, el pibe de la Zona Sur de Fernando que es capaz de escribir esa guarania del corazón que es Juan Revolución.
Por eso, el Dónde Están a coro entre los que desfilaron en el escenario, más Hugo Ferreira que subió desde el público, con toda la platea de pie, el brillo en los corazones y en la demanda, crece reclamando justicia.
Prueba muchas cosas importantes también. Una de ellas casi una obviedad: que hace falta juntarse para enfrentar este tiempo difícil de neostronismo amenazante.
Alberto, maestro, mostró el camino.
Los aliados del rock siguen rodando cantos.
¡Salud!
Alberto con Ulises Silva. Foto: Vicente Páez
Treinta años rodando cantos
Concierto de Alberto Rodas e invitados
Sala Molière de la Alianza Francesa, jueves 5 de diciembre de 2013.-

          Alberto Rodas, voz y guitarras
Banda de Rolando Chaparro
Rolando, voz y guitarras
Cacho Montes, percusión
Luis Chaparro, batería
Nico Cañete, Bajo
Invitados 
Ricardo Flecha, voz y guitarra
Willy Suchard, teclados
Ulises Silva, voz y guitarra
Atanasio Galeano, voz y guitarra
Cristian Silva, voz y guitarra
Milton Vázquez, voz y guitarra 

Producción: Anahí Zaldívar y Gustavo Noguera. 

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