11 de junio de 2015

El Cine Cañisá enciende de nuevo su pantalla mágica en Trinidad


Alberto Cañisá, detrás del mostrador de las mil historias. Allí se acodó José Asunción Flores, por ejemplo. A. ACOSTA
De películas te puedo hablar mucho, imaginate que este cine comenzó en el año 25 con películas mudas”, dice Alberto Cañisá, la memoria viva de ese espacio fascinante que es el Almacén Cine y Bar que lleva el apellido de la familia y las memorias de otras miles que pasaron por allí a vivir la ceremonia de este arte popular.
Preocupado por el avance de la especulación inmobiliaria este hombre de 72 años oficia de custodio de aquel gran proyecto familiar. “Hoy te hacen ofertas para tirar todo y hacer condominios, departamentos, no quiero que eso pase”, dice.
Este viernes 12 de junio a las 20:00, a instancias del cineasta Juan Carlos Maneglia, se proyectarán escenas captadas por Juan Max Boettner en la Asunción del siglo pasado. Será una buena oportunidad para reabrir el debate sobre la necesidad de que el estado intervenga y establezca allí un centro cultural, como es la idea de la gran comunidad de Trinidad, desde hace ya muchos años.
La propiedad está entre las calles Teniente Mendoza esquina Itapúa y Vía Férrea y guarda la memoria de todo un barrio. Así lo cuenta Candelaria Echeverry, vecina, que recuerda infancia, adolescencia y años mayores pasados al abrigo de la luz del cinematógrafo y sus historias de amor, de terror, de aventuras.
Para nosotros era como una casa de juegos, porque este era un almacén gigante, me acuerdo que robábamos las verduras y las cocinábamos en el patio como juego de niños, también vine con novio”, dice la mujer con la mirada cómplice de Alberto detrás del mostrador.
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Esto era todo monte, después nomás se pobló”, cuenta Cañisá y recuerda que la estación de tren era el centro del movimiento. “Venía mucha gente de Asunción, pero más venían de Luque, todo por los horarios del tren, sobre todo los domingos que hacíamos matiné y nocturno, los martes popular, los jueves estreno”, recuerda.
Cansado del trajín de custodiar el legado, pero orgulloso a la vez, el hombre quita un afiche de una carpeta que guarda en el cajón de ese mostrador de mil historias.
Jesús de Nazareth”, dice y se trata de una película del año 42. “Imagine, yo tenía un año”, cuenta dándole esa dimensión humana del tiempo que es la única que asimos.
Los muchachos hicieron proyecciones en los últimos tiempos, traen los equipos modernos, esto es memoria, una referencia para la ciudad, no me gustaría tener que malvender”, dice este guardián que merece honores.
A no olvidar, este viernes 12 de junio, para quienes deseen un viaje en el tiempo que los deposite en la estación Trinidad, uno que ayude a que amando el pasado, haya un mejor presente.

Símbolo de época
La filmación fue realizada por el médico, músico, cineasta y filántropo nacional, Juan Max Boettner, proveída por sus descendientes a través de su custodio legal y cinematográfico y la proyección se hace en homenaje a los Héroes del Chaco. El evento cuenta con la colaboración del Rotary Club Trinidad, entre otros. Vale recordar que el cine Cañisá era el único salón cerrado de toda una época, por lo que fue escenario para la presentación de cantantes, músicos y grupos de teatro. También que entre la concurrencia del bar se contaron Moisés Bertoni y José Asunción Flores, entre otros registrados en libros que se conservan en el lugar.
Jorge Zárate
jdzarate@gmail.com

 

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