5 de septiembre de 2014

Habitantes de Asunción resisten el desalojo de sus precarias viviendas

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En los bañados de Asunción viven unas 26 mil familias. 100 mil personas tuvieron que ser desalojadas luego de las inundaciones ocurridas en junio pasado.
Limpieza: el gobierno de la intendencia de Asunción, del mismo Partido Colorado que gobierna el país, aprovechó que miles de evacuados por las inundaciones abandonaron sus casas en la capital paraguaya para intentar vender o enajenar tierras del municipio. La movilización de los vecinos logró frenar al menos temporalmente el proyecto de Parque Industrial que las autoridades pretender levantar sobre las viviendas arrasadas. Allí viven unas 26 mil familias, una cifra que se triplicó en los últimos 30 años.


La movilización de los vecinos de los bañados de la ciudad de Asunción detuvo, al menos por 30 días, el plan del intendente de la capital paraguaya, Arnaldo Samaniego, de vender o concesionar tierras del municipio a grandes empresas privadas para construir un Parque Industrial y otras inversiones inmobiliarias. La mayoría de los habitantes de los bañados Norte y Sur están fuera de sus casas tras la crecida del Río Paraguay.

El sacerdote jesuita Francisco de Paula Oliva, que acompaña a las familias del Bañado Sur en sus reivindicaciones, denunció a mediados de agosto que funcionarios de la municipalidad visitaron a las familias para hacer un censo y persuadirlas de que acepten salir del barrio a cambio de una vivienda en otro lugar. La gestión de Samaniego (del Partido Colorado, el mismo del presidente Horacio Cartes) pretendió avanzar con una vieja pretensión del poder: quitar a los pobladores de las tierras bajas.

Los evacuados en la capital, que superan las 100 mil personas, están en campamentos dentro de cuarteles. Allí montaron refugios precarios con tablas y mantas en las calles y plazas, o se han alojado con familiares. La Secretaría de Emergencia (SEN) y las ONG que brindan auxilio en la asistencia admitieron que el saneamiento y el acceso al agua son las principales carencias de la gente que espera regresar a sus casas en los 126 asentamientos que se erigieron en la ciudad.

El pueblo, organizado desde siempre en lucha por defender sus terrenos, plantó pronta resistencia. La mayoría de los desplazados, que provienen de las zonas rurales y son vendedores ambulantes o recicladores de basura, fue ganando sus terrenos al valle de inundación del Río Paraguay.

Una importante movilización se realizó el 15 de agosto, al cumplirse un año de la asunción de Cartes, para protestar contra el objetivo de vender tierras. El Frente Guasu (FG) y la Federación Nacional Campesina (FNC), sus principales convocantes, rechazaron también el avance del agronegocio por sobre la vida de las comunidades indígenas y campesinas y la falta de políticas sociales. La jornada fue tomada por las organizaciones políticas como un punto de partida para la construcción de un Congreso Democrático del Pueblo que haga frente a todo el programa de avanzada neoliberal.

 
Victoria

Estas organizaciones y la resistencia de los vecinos celebraron la decisión de la Junta Municipal de suspender el tratamiento de la ordenanza de concesiones y conformar una comisión que dialogará con la Coordinación de Organizaciones Sociales y Comunitarias de los bañados de Asunción, la entidad creada por los vecinos para dar pelea contra las intenciones privatistas.

La Coordinación recordó que “nuestra conformación se debe a la defensa de los derechos de los pobladores de los bañados, que se vieron vulnerados debido a la asistencia tardía y mezquina del Estado durante la inundación y a la partidización y el manejo prebendario de la asistencia por parte de la Municipalidad y otras instituciones públicas”. A través de comunicado advirtió: “No daremos marcha atrás por la lucha de un proyecto alternativo e integral que permita el desarrollo de los bañados y de su gente, en el lugar y no fuera de él”.

El sacerdote De Paula Oliva recuerda siempre que “la tremenda urbanización que construyó la gente no figura en el mapa de Asunción”. El popular Pai (“padre” en dialecto jopara, mezcla urbana de español y del idioma hablado mayoritariamente en Paraguay, el guaraní) ejemplifica así “el símbolo del ocultamiento de una realidad”. Las primeras luchas se dieron en el Bañado Norte cuando la posibilidad de construir una avenida costanera tenía entre sus planes el desalojo de las familias más carenciadas. Lograron resistirlo y ahora existe la posibilidad de que la costanera se extienda hacia el Bañado Sur, por lo que los terrenos antes menos preciados tendrían ahora valor para la especulación inmobiliaria.

El intendente Samaniego explicó su proyecto llamado “Capitán Bozzano”: “es el prototipo de cómo pensamos actuar en el Bañado Sur; elevar la cota de las tierras, construir en estos terrenos mejorados casas para los propios pobladores del bañado, en núcleos urbanísticos integrales que contemplen todos los servicios públicos (agua potable, desagüe cloacal, alcantarilla pluvial, centros comunitarios, centros de salud, centros educativos) e incorporen unidades productivas que darán puestos de trabajos a los que vivirán en estos barrios”. Reafirmó su pretensión de formar parte de la comisión que hablará con los pobladores y prometió que “el Intendente no quiere sacar a nadie del bañado... les tengo en el corazón y todos los que dicen que los vamos a sacar sin consultarles, a excluirlos, a echarlos, mienten”.

Más allá de los meros intereses empresariales, la agenda de discusión entre el Municipio y los pobladores incluirá asuntos como muros de contención para evitar las inundaciones, elevación de cota, trazado de calles, construcción de parques, escuelas y obras de saneamiento.

 
Evolución

El urbanista Federico Franco Troche recordó que la crecida del río Paraguay de los años 1982-1983 alcanzó un pico histórico de 9,01 metros. En aquellos años habitaban los bañados de Asunción (Norte y Sur) unas 8.400 familias. La subida desalojó al 100% de las familias, de las cuales 6.800 fueron a campamentos y 1.600 buscaron alternativas propias. Cuando el agua bajó, muchos de estos campamentos provisorios se consolidaron como barrios de asentamientos precarios.

La crecida de 1993-1994 alcanzó un nivel máximo de 8,55 metros y, en ese entonces, el total de familias que poblaba la zona ribereña era ya de 11.500, según el censo realizado por la Municipalidad de Asunción en el marco del proyecto de la Franja Costera, que luego derivó en la Avenida Costanera. Hoy, a más de 30 años de aquella gran crecida de 1982, el agua se encuentra a una altura de 6,90 metros en Asunción, mientras que ocupan la zona ribereña de la capital un total de 26 mil familias, tres veces más que las relevadas en 1983. A pesar que el río se ha elevado 2,20 metros menos que en aquella crecida, las familias afectadas casi se duplicaron.

Troche advierte que “el problema no sólo no encuentra visos de solución, sino que evidentemente se agrava. En 1983 representó para el Estado paraguayo, sólo en Asunción, una inversión en asistencia de 20 millones de dólares. Conforme con las proyecciones, los efectos de una crecida similar, hoy, demandarán más de 80 millones de dólares de inversión en asistencia”.

 
Desde Asunción, Jorge Zárate

Más deuda externa

La emisión y colocación en el mercado financiero internacional de mil millones de dólares generó críticas en todo el arco opositor al Gobierno. El diputado del Parlasur, Ricardo Canese (Frente Guasu), dijo que el Gobierno aumentó el endeudamiento en forma imprudente y que la deuda soberana incrementa en más de un 60% el saldo de la deuda externa, si se considera al gobierno de facto de Federico Franco.

Canese puntualizó que la tasa obtenida (6,1%) es alta con relación a otros mecanismos de financiamiento pues no debe olvidarse que Venezuela ofrece una tasa de apenas 2% anual, con dos años de gracia, la tercera parte del costo financiero de tales bonos soberanos. Aseguró que la banca multilateral, como el BID, Banco Mundial, Corporación Andina de Fomento y otros, ofrece también tasas menores.

“No le importa impulsar el desarrollo de las y los siete millones de paraguayas y paraguayos. Muy por el contrario, con la emisión de los cínicamente denominados ‘bonos soberanos’, apuesta al saqueo del país para servir los intereses del sistema financiero internacional dirigido y orientado por el Citibank, el Bank of American y el JP Morgan, todos estadounidenses”, expuso.

Consideró que “el saldo total de la deuda pública pasó de 2.425 millones de dólares en 2003 a 2.839 millones de dólares en 2010, con un crecimiento del 11,3%. Actualmente, en la coyuntura 2012 - mayo de 2014 creció 62% en relación con el saldo de 2011, llegando a alrededor de 4.367 millones de dólares. Con sorpresa nos enteramos que Cartes mandó aprobar la emisión de bonos por 1.023 millones de dólares cuando el Congreso aprobó dicha emisión por 750 millones de la citada moneda”.

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